VISIÓN 2025
¡EL MÉXICO QUE QUEREMOS!
Encuentro Empresarial Nacional 2004

 

México D.F. a 10 de Septiembre de 2004.

Discurso del Presidente de Coparmex, Alberto Núñez,
ante la presencia del Presidente de México, Vicente Fox,
durante la clausura del 75 Aniversario de Coparmex en Monterrey Nuevo León


Lic. Vicente Fox Quesada, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos;
Lic. José Natividad González Parás, Gobernador Constitucional del Estado de Nuevo León;

Ricardo Canavatti Alcalde de la Ciudad de Monterrey, Nuevo León;

Ing. José Luis Barraza González, Presidente del Consejo Coordinador Empresarial;

Lic. Antonio del Valle Ruiz, Presidente del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios;

Sr. Manuel Tron Campos, Presidente de la Cámara Nacional de Comercio;

Lic. Cuauhtémoc Martínez García, Presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación;

Ing. José Antonio Fernández, Presidente del Comité Organizador de la Celebración del 75 Aniversario de Coparmex y Presidente de Grupo FEMSA;

Ing. Federico Toussaint Elousúa, Presidente de Coparmex Nuevo León;

Colegas Empresarios;

Señoras y señores, amigos todos.


Estamos todos de plácemes hoy que celebramos el 75 aniversario de nuestra querida Coparmex. Hemos sido y seguimos siendo parte de la historia de México; hemos cruzado por fuertes vendavales que van desde los intentos de socialismo, hasta el populismo de los setentas y la corrupción rampante de tantos años. Nuestra institución, como árbol inmenso, perdió algunas hojas y algunas ramas; pero las raíces, nuestros valores, son profundas y han hecho que esas pérdidas sean una poda que nos ha dado más fortaleza aún.


Valgan a la luz de estos festejos, algunas reflexiones sobre el tema que por ahora nos ocupa: "Visión 2025 ¡El México que queremos!


Acuerdos. Acuerdos que definan la marcha del país, no sólo para lograr el indispensable crecimiento económico a través del cual se generen los empleos y las oportunidades que demanda la creciente población, sino para evitar enfrentamientos irresponsables entre las fuerzas políticas ansiosas de conquistar el poder sin reparar en el daño que causan a la población que dicen representar.

Ahora que los actores políticos coinciden en proclamar su interés y disposición por el diálogo, deberíamos declarar a éste, el tiempo de los acuerdos.

La firma del "Compromiso por la Competitividad, el Empleo y la Justicia Social" constituye un caso digno del tiempo de los acuerdos. Es un paso en firme para la colaboración que necesitamos tanto en el camino de avanzar en el desarrollo de nuestro México.

La Convención Nacional de Contribuyentes es otro ejemplo más, ahora originado en la sociedad organizada. La Conacon, ya cumplió su misión el pasado 26 de agosto al presentar sus conclusiones a la consideración de usted, Sr. Presidente, de los representantes del Congreso y a la sociedad en general. La Coparmex hace suyos todos los planteamientos ahí señalados y se compromete a dar continuidad a las acciones que de ella se derivan, junto con otros organismos empresariales y de la sociedad.

En el marco de la Conacon hemos presentado no sólo una propuesta de reforma hacendaria, sino una Visión de País a largo plazo. Incluye una reforma de Estado, acompañada de las tesis que la sustentan y las acciones generales que recomendamos para alcanzar este ambicioso objetivo.

Usted lo señaló en su reciente informe, Sr. Presidente, y todas las fuerzas políticas parecen coincidir en esta materia: el principal problema del país es la pobreza. Usted la ha enfrentado con energía y ha tenido logros reconocidos dentro y fuera del país. Así también piensa la Coparmex, y es por eso que enfatizamos que debemos atacar con gran decisión las causas estructurales de la pobreza y no sólo sus consecuencias, so pena de caer en un populismo devastador que se nutra de este fenómeno, pero que logre lo contrario a lo que propone. La historia de nuestro país así lo demuestra, la historia del mundo así lo confirma. En Latinoamérica hay países convulsionados por las prácticas populistas. México no acepta ser otro Venezuela.


Usted, Sr. Presidente, dio muestras inequívocas de su vocación democrática y su deseo de fortalecer este sistema de gobierno. Su informe lo transmite a lo largo de todas sus partes. Lo mismo queremos nosotros. Es por eso que insistimos en que debemos cuidar con esmero y fortalecer nuestra incipiente democracia representativa en donde apenas hemos logrado el respeto al voto y la alternancia política.

Ahora hace falta dar el siguiente paso, cuando la población tenga acceso a los bienes económicos y a sus derechos fundamentales; cuando la justicia sea igual para todos y se erradique la vergonzosa impunidad que padecemos; cuando un ciudadano debidamente informado pueda participar de manera ordenada en la formulación de políticas públicas y en la revisión de los actos de gobierno amparado en las leyes de acceso a la información y la rendición de cuentas. En suma, cuando nuestra democracia representativa avance hacia una democracia participativa real.

Veámoslo con objetividad: la satisfacción de los mexicanos con los resultados de la democracia es apenas de 17 por ciento, según la última encuesta del Latinobarómetro. Pero la gran mayoría opina, a pesar de ello, que es el mejor sistema de gobierno. Hemos conquistado con enorme esfuerzo la libertad que ofrece la democracia, nos falta conquistar el progreso y la justicia.

Lastima a toda la sociedad -así lo hemos manifestado públicamente- el vergonzoso comportamiento de un número de legisladores durante la reciente lectura de su informe en el recinto parlamentario. Ofendieron no sólo a la institución presidencial, sino a toda la sociedad a la que dicen representar. No lo merece usted, Sr. Presidente; no lo merecemos nosotros, la sociedad. Poco abona a favor de la democracia y la sana conducción del país el hecho de que quienes deben legislar no se sepan comportar en su propia casa. El formato del informe está agotado y debe modificarse; pero debemos reconocer que lo sucedido dentro y fuera del recinto legislativo, es síntoma de los conflictos internos por los que atraviesa la clase política y que se están reflejando en una parte de nuestra sociedad,

El Congreso -así lo hemos propuesto- requiere de una profunda revisión que incluya su profesionalización, la reelección de los legisladores capaces y la sanción a través del voto adverso para los incapaces y los irresponsables, la disminución de los plurinominales y su eliminación en el caso del Senado.

La incorporación a nuestro sistema político de fórmulas del parlamentarismo que opera con gran éxito en otros países debe ponerse a debate. Las instituciones deben renovarse para responder al nuevo México que estamos viviendo y que debe avanzar a través de una vigorosa democracia participativa. Estamos obligados a pasar de la democracia representativa a la democracia participativa; la democracia orientada a construir ciudadanía, la que nos permite pasar de simples electores a ciudadanos responsables de nuestro futuro.

Empleos, mejores empleos. Oportunidades, mejores oportunidades. Este es el grito que escuchamos en la Coparmex a lo largo y ancho de todo el país a través de nuestras más de 70 representaciones en el territorio nacional. Y para lograr esto se requieren empresas, más y mejores empresas. Y para esto se requiere productividad y competitividad. Luchamos día con día para sostener nuestras empresas enfrentadas a una competencia nacional e internacional como nunca antes la habíamos tenido, en ocasiones justa en otras, desleal. No tememos a la primera, nos revelamos frente a la segunda.

Hemos propuesto la incorporación paulatina, con etapas bien definidas, de lo que podríamos llamar la economía informal, hasta alcanzar una sola economía en donde todos cumplamos con nuestras obligaciones legales y fiscales; en donde nuestros derechos estén plenamente protegidos y tengamos claramente más oportunidades y ventajes que en la informalidad.

Hemos propuesto, por otra parte, el ataque frontal al contrabando, a la piratería, a la venta de mercancía robada y a las prácticas desleales de comercio nacional e internacional. Pugnamos por una economía de mercado con responsabilidad social y exigimos acción contra todo aquello que impide su desenvolvimiento y perjudique no sólo la marcha de las empresas sino el desarrollo integral del país y la generación de empleos y oportunidades.

La empresa es, sin duda, motor de desarrollo; es fuente de ingresos; es fuente de empleo y de generación de riqueza. La única forma de acabar con la pobreza es creando riqueza y distribuyéndola equitativamente a quienes colaboraron en su generación. Necesitamos empresas socialmente responsables, generadoras de una economía de mercado con responsabilidad social. Este es nuestra tesis y nuestro compromiso.

Para lograr el indispensable progreso económico necesitamos que el país sea competitivo; que contemos con una infraestructura de calidad mundial; que las empresas del Estado sean también competitivas y que ofrezcan sus productos a los precios, con la calidad, con la suficiencia y con la oportunidad que exigen la competencia moderna.

Este mundo en donde el competidor está afuera, conquistando nuestros mercados día con día debido a nuestra incapacidad para ganar clientes. Una relación en donde todos estemos conscientes de que es la gente el activo más valioso de una empresa y en donde la capacitación permanente es una condición sine que non, pues la vida es un aprendizaje continuo.

Corresponde a todos, trabajadores, Estado y empresarios, luchar unidos por la competitividad y la conquista de nuestros mercados nacionales e internacionales. Es una lucha que debemos librar todos los días y a toda hora.

Y esto exige -si de veras queremos infraestructura, productos y empresas paraestatales de calidad mundial- enormes inversiones que el Estado no puede erogar, pues su compromiso primario está en la educación, la salud, la vivienda, la política social y la seguridad de los mexicanos. La inversión privada es indispensable si realmente queremos, ser un país desarrollado capaz de generar los empleos de calidad que exige la población y que están esperando ser rescatados del subsuelo en donde ahora duermen el sueño de los justos esperando a ser extraídos junto con el gas o el petróleo, o en la generación de la energía indispensable para el desarrollo, o en la indispensable evolución de la petroquímica que exige el más elemental razonamiento económico.

No tenemos que privatizar lo que es del Estado. Tenemos que formar alianzas estratégicas, bien pensadas entre los sectores privado y público, para que todos seamos ganadores en un mundo en donde la constante es el cambio y en donde las viejas fórmulas no son las soluciones a los nuevos e ingentes problemas. Viejos políticos, enquistados en un pensamiento incapaz de evolucionar, han frenado el desarrollo que exige nuestro país, dañando a quienes dicen proteger y representar: los trabajadores y la gente de escasos recursos.

Nada lograremos si no ponemos el desarrollo integral de la persona a través de la educación, como la más alta de las prioridades, educación cada vez más amplia y de calidad; calidad que se mida a nivel Estado, a nivel municipio, a nivel escuela, a nivel maestro y a nivel alumno. La persona como centro de atención de toda la actividad política, económica o social.

Monterrey es un claro ejemplo de lo que se logra con la preparación y capacitación de su gente. Sus líderes visionarios así lo entendieron, como Don Luis G. Sada, fundador de la Coparmex, a quien ahora, por mi conducto le damos el más grande de los reconocimientos precisamente al celebrar nuestro 75 aniversario.

La inversión sigue a la gente preparada y no al revés. En donde se tiene un capital humano honesto y responsable, imaginativo y capaz, ahí llegan y se concentran los recursos materiales. Hombres audaces y patriotas hicieron de Monterrey lo que es ahora. El Tecnológico de Monterrey, orgullo no sólo local, sino nacional, resultado de la unión de empresarios con una misma visión bajo el liderazgo de D. Eugenio Garza Sada, y otras universidades de Nuevo León, de gran prestigio, son prueba de ello. Finalmente, al decir de Erich Fromm en "el Arte de Vivir", el hombre es al mismo tiempo el artista y el objeto de su arte, es el escultor y el mármol, es el médico y el paciente.


Sr. Presidente,

En su mensaje al Congreso de la Unión fue claro y fuerte al señalar: "la sociedad exige acuerdos, escuchemos su voz, acatemos su mandato". Esa voz no pasó inadvertida, todo lo contrario.

Durante 75 años en la Coparmex hemos hablado. Y se nos ha escuchado. Nuestras propuestas no son virtuales, son concretas. Este año en Coparmex también hemos escuchado a la sociedad organizada durante 4 meses de trabajo con la Conacon. Ahora también nos corresponde hacernos eco de las preocupaciones que en esos foros se hicieron patente.

Así, la crítica constructiva y permanente se ha transformado en una Visión de País que en su oportunidad entregamos a usted y a las fuerzas políticas. En el marco de la Conacon hemos propuesto unidad en lo esencial; 10 puntos en los que todos los mexicanos debemos y podemos ponernos de acuerdo. 10 puntos apoyados por más de mil organizaciones representativas de la sociedad civil, esa sociedad que usted demandó que se le escuchara y que se acatara su mandato.

Queremos todos un México en donde se privilegie el consenso, la unión, la visión de largo plazo, los acuerdos y la lucha racional, radical y metódica contra la pobreza y la desigualdad, contra sus causas y no sólo contra sus consecuencias. Aquí hemos señalado sólo algunas de nuestras tesis.

Sería un privilegio, Sr. Presidente, conocer su opinión razonada frente a las propuestas entregadas y a las acciones que de ellas se derivarían. ¿Por qué no en este septiembre, mes de la Patria?

Deseamos que usted, como nuestro líder máximo, el líder natural de nuestro querido México, lleve también nuestra voz a las otras fuerzas políticas. Necesitamos su voz para luchar juntos sin perder un solo minuto, a favor de nuestro país. El país necesita a su Presidente. Queremos ver a nuestro Presidente, nuevamente, con ese liderazgo lleno de enjundia que logró conquistar la silla presidencial en el 2000, pasando con esto a la historia, y que llenó de esperanza a los mexicanos.


Hemos hecho nuestra parte, hemos puesto nuestro granito de arena, hemos señalado, con la experiencia de nuestros 75 años, la visión del México que queremos para el 2025. Luchamos por andar sobre terreno fértil y no pisando cenizas. A la entrada del siglo XXI en este gran país -nuestro país- pareciera que lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no termina de nacer.

Usted en su mandato ha entrado al último bienio. No hay tiempo que perder. Los campeones, aquellos a quienes coronan con la guirnalda de olivo, ganan la gesta a través del enorme esfuerzo que realizan al final de la competencia. Nuestra gestión es transitoria, las instituciones son permanentes; el tiempo que nos queda es valiosísimo. Lo mejor, dijo usted, está por llegar, le tomamos la palabra, y yo me uno a su frase: también en la Coparmex lo mejor está por llegar.

Todos, Señor Presidente, gobierno y sociedad, tenemos que luchar juntos, en equipo, a favor del país que queremos. El cambio tan anhelado se dará a partir del cambio de actitudes de todos y cada uno de nosotros. De adentro hacia fuera, de abajo hacia arriba, de la persona a la familia, de la familia a la empresa, de la empresa a la comunidad y de la comunidad al país. Nuestros líderes deben ser, simplemente, facilitadores de este profundo cambio. Tarea difícil que sólo pueden realizar los verdaderos políticos. Luchemos todos por hacer realidad el México que hemos diseñado para el 2025, un México en donde la democracia incipiente que hemos alcanzado y con ella la libertad, se traduzca, también, en progreso y en justicia. Un gran sueño que debemos transformar en realidad.

Parafraseando a Winston Churchill, quiero decir ¿Qué sentido tiene la vida si no es el de luchar por causas nobles y hacer de este mundo sea un lugar mejor para aquellos que vivirán en él después de que nos hayamos ido?

Alberto Núñez Esteva