PRESENTACIÓN SOBRE EL CONTENIDO DE LA LXXVIII ASAMBLEA NACIONAL ORDINARIA DE LA COPARMEX
C.P. Pablo Rodríguez Posada, Presidente de la Comisión de Contenido.

Estimados invitados, Secretario, Expresidentes, amigos todos, estimados asambleistas:

Bienvenidos a la LXXVII Asamblea Nacional Ordinaria de la Confederación Patronal de la República Mexicana. En este par de días COPARMEX presenta en este evento el tema: La sociedad y las exigencias de la transición.

Nosotros como mexicanos anhelamos consolidar el proceso de transición de nuestro país. La democracia ha de pasar de una incipiente elección a una vertebrada democracia participativa, donde logremos sociedad y gobierno crear instituciones que garanticen el bien común. Esto requiere la organización de un nuevo régimen y sistema político que le dé sustento, en este proceso debemos coincidir todos los que de una forma u otra queremos una patria mejor, una sociedad comprometida, una empresa productiva, una escuela que eduque y forme, una familia donde nazca y se desarrolle al ser humano.

Este proceso debe de ser producto de la acción coordinada de gobernantes y gobernados. Juntos, hemos de dar cauce, dirección, ritmo, finalidad a este proceso. Donde hoy reconocemos que muchas leyes, instituciones y conductas políticas, sociales y económicas han quedado rebasadas por las nuevas aspiraciones y exigencias de la sociedad, ya que, en lo político aspiramos a una democracia plena más allá de una reforma del estado, en lo jurídico, deseamos pasar de la impunidad, corrupción y contubernio a un Estado de derecho y de una compleja legislación controladora a una entendible legislación promotora.

En lo económico requerimos reestructurar el sistema vigente para avanzar en la economía de mercado con responsabilidad social, en lo social pasar de una libertad sin adjetivos a una libertad responsable que favorezca la participación y el fortalecimiento de las instituciones; en lo cultural arraigar valores éticos propios de nuestra identidad nacional y no esa confrontación étnica, para que compartiendo juntos valores comunes podamos en la diversidad generar las actitudes y conductas que hagan viables los grandes objetivos de nuestra nación.

A estos cambios estamos llamados, entendemos su trascendencia y lo que implica este cambio político, que por ser político envuelve la ciencia y el arte en lo que es la construcción del bien común. Así que, entendemos que debemos conformar sus contenidos, sus plazos, sus alcances en la parte y en la relación que nos toca con el Ejecutivo, el Legislativo, los partidos y la sociedad organizada, la cual es protagonista.

No podemos partir de la premisa de que el gobierno representa íntegramente nuestros intereses, de lo que se trata es de que asumamos como sociedad que la reforma política del Estado es consecuencia de la transición y por ende somos en parte corresponsables de que ésta no sufra retrocesos. Somos responsables para acordar entre todos nosotros como actores sociales y políticos la reforma en las grandes líneas. La transición, si es así, irá hacia delante, pero si es conducida por unas cuantas voluntades aisladas entonces no se sentirá representada la nación y tendremos un retroceso a esta transición y no deseamos estas desviaciones.

Vemos algunas veces con preocupación como los partidos, muchas veces orientan su actuación en la contabilidad de costos políticos en sus decisiones y propuestas o al gobernante cuya preocupación es solamente la gobernabilidad en vez de que ambos se preocupen por el bien común, por el bien en sí mismo.

Ahora están madurando las condiciones para impulsar estas transformaciones clave, aumenta el número de organizaciones que coinciden en este propósito, porque la democracia electoral es necesaria pero no suficiente para asegurar la transición, porque advertimos la posibilidad de que en el futuro próximo surjan escenarios que frenen la reconciliación nacional y afecten la gobernabilidad.

Consideramos que es imperativo impulsar y facilitar la transición en forma integral. Para esta Asamblea hemos seleccionado y jerarquizado desde nuestra óptica que es empresarial y ciudadana algunos de los cambios estructurales que requerimos y ante la imposibilidad de estudiar todas las aristas de las múltiples necesidades de la sociedad, hoy proponemos nuestros mismos principios con nuevas estrategias que permiten atender y proponer los siguientes temas en esta transición.

El papel de la sociedad, que es actora exigente de todo cambio. Recordemos el clamor social a unas horas de esta última elección presidencial cuando se gritaba: no nos falles, no nos falles.

El tema de desarrollo y justicia donde debemos crear las condiciones sociales y empresariales donde el desarrollo y la justicia sean el nuevo nombre de la paz, donde exista la tranquilidad en el orden.

La Reforma Fiscal Integral donde lejos de discutir la forma o la letra de la ley sentemos las bases de la obligación de contribuir como ciudadanos al gasto público y donde el funcionario ejerza la aplicación de este presupuesto con eficacia y eficiencia y rinda las cuentas para mejorar la calidad de vida de todos y cada uno de nosotros.

Esa Reforma Energética que requiere nuestro país para no parar la inversión y el empleo, así como los satisfactores básicos de este mundo contemporáneo.

La educación, problema toral en la concepción de qué y para qué de nuestro ser. La Nueva Cultura Laboral que todos conocemos donde la relación humana en el trabajo esté basada en la confianza recíproca y la lealtad que han de tenerse las partes, los empleados y empleadores ante la promotora y no sólo reguladora actuación de la autoridad.

Señoras, señores, amigos, nos enfrentamos a una realidad que reta nuestra capacidad de transformación y adaptación al México nuevo que está naciendo y cuyo destino se encuentra más que nunca en nuestras manos. Como sociedad hemos empujado desde años atrás para llegar a vivir plenamente la democracia, un Estado de Derecho, un país de instituciones y también de igualdad de oportunidades. Hemos conseguido apenas dar el primer paso.

Si queremos acrecentar nuestras libertades y conservarlas tenemos que asumir forzosamente mayor responsabilidad y participación en la vida de las diferentes instituciones, grupos o nuestra propia comunidad, a las que pertenecemos.

El desarrollo en una sociedad no se alcanza sólo si se cuenta con generación de mayores recursos o cuando se acumula la riqueza aun sin distribuirla. Primero el desarrollo se debe de dar en nuestras mentes y en nuestros espíritus para que seamos capaces de esos logros a los que aspiramos en lo material pero que también necesariamente debemos fijarnos para conquistar en otros aspectos de nuestro ser, especialmente la dimensión que define nuestra esencia como seres libres de nuestra dimensión ética.

Como ciudadanos también queremos que se comprenda el derecho que tenemos de hablar, de opinar y hasta de exigir con la fuerza de nuestros argumentos aquello que nos consta por la evidencia misma de su verdad, porque esta ha sido probada, porque es lo mejor inclusive para México.

Por nuestros hijos y nuestras familias y también por aquellos de la gran familia mexicana, especialmente a los que son más vulnerables y son los que menos tienen, a ellos en primer lugar, nuestra palabra de compromiso por mejorar nuestro entorno. Sirva de base la reflexión de esta Asamblea y nuestra obligación de alcanzar con todos los recursos de que disponemos el esperado y anhelado bien de la justicia.

De nueva cuenta sean todos bienvenidos a este encuentro de propuesta, donde esperamos florezcan las ideas en nuestro pensamiento, se arraigen estos conceptos en la vida de nuestras empresas, nuestras familias y nuestras personas para mejorar el porvenir de nuestros hijos.

Bienvenidos.