México, D.F. a 26 de abril del 2002.

Mensaje del Ing. Javier Prieto de la Fuente, presidente de la CONCAMIN, durante la Segunda Cumbre de Organizaciones Empresariales de la Unión Europea, América Latina y El Caribe, en la sesión del 26 de Abril de 2002.


DE LA DEMOCRACIA AL DESARROLLO

Sr. Jorge Espina Reyes, presidente de la COPARMEX.
Sr. José María Cuevas Salvador, vicepresidente de UNICE.
Distinguidos dirigentes de organizaciones empresariales de otros países.
Amigos empresarios, señoras y señores.


Me complace nuevamente participar en esta Segunda Cumbre de Organizaciones Empresariales, en esta ocasión para hacer algunas reflexiones sobre el tema: "De la democracia al Desarrollo".

"La democracia nos dio un nuevo esquema de libertad, pero no nos dio las alas para volar". Me da pena reconocer que no hemos sabido qué hacer con la libertad. Me frustra la crítica sin propuesta y la cultura del rechazo porque cortan las alas de quienes quieren volar. Me da coraje reconocer que hay quienes quieren anteponer sus intereses particulares o partidistas a los intereses de la nación.

Es por ello que este tema, además de interesante, resulta fundamental en épocas como las actuales, cuando un número creciente de regiones económicas, países, gobiernos y empresas apuntalan sus esfuerzos de cooperación económica e intercambio comercial a partir del análisis y requerimientos cada día mayores en relación con el entorno democrático de los eventuales socios.

Por esa razón, la CONCAMIN ha planteado en diversos foros que se debe promover la implementación de instrumentos y herramientas normativas que permitan dar respuestas eficaces a la compleja realidad económica, política y social del país.

A la actual generación nos corresponde consolidar una economía que permita a todos ejercer plenamente sus libertades y derechos humanos, y a la comunidad nacional, afirmar su independencia, soberanía y autodeterminación.

En nuestro caso, los mexicanos establecimos con nuestro voto el 2 de Julio del 2000 una alternancia política y, al mismo tiempo, una división real de poderes. El presente y futuro de México es de pluralidad, tolerancia, racionalidad y avance ético en las instituciones políticas y sociales.

Los industriales, como parte de este nuevo México cívico, queremos avanzar hacia la democracia sustantiva. La democracia electoral es ya logro importante que será necesario mantener y perfeccionar. Se requiere ahora que las decisiones públicas y la forma de gobernar, se modifiquen, para que la sociedad participe eficazmente en la definición, decisión, evaluación y cambio de las políticas públicas.

Se requiere democratizar la política económica. La nueva economía política debe considerar las relaciones complejas entre micro y macroeconomía. Los enormes retos que tenemos que superar y la competencia en los mercados globales, requieren un gobierno que sea del pueblo, para el pueblo y con el pueblo.

Como lo define claramente la Constitución de la República, la democracia es un sistema de vida. Como tal, no se agota en la elección de representantes a los poderes Ejecutivo y Legislativo, sino que requiere la participación de la sociedad en la marcha cotidiana de la nación. México necesita más y mejor democracia y la aplicación efectiva de las leyes, para vivir en un Estado de Derecho.

Por ello es imperativa la modernización del Estado mexicano. Modernización que se refiere a la organización jurídico-política que establece la existencia del poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Cada uno responsable de la conducción de las acciones de gobierno, la aprobación de leyes y reglamentos, y su aplicación, guiada por el principio de justicia.

Estas distinciones son de la mayor importancia, al considerar las responsabilidades de cada una de estas instancias, y la autonomía que requieren, para que el gobierno en su conjunto, mantenga el equilibrio y división de poderes que garantice la justicia, equidad y contenido ético de las decisiones que toman cada uno de ellos.

En la actual circunstancia histórica, México requiere modernizar el gobierno y las relaciones entre el poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial, así como la relación de éstos con las expresiones organizadas de la sociedad. En particular, se requiere modernizar sus prácticas, con un criterio democrático, en todos los ámbitos y órdenes de gobierno.

La modernización y calidad de los gobiernos hoy son reflejo de su calidad democrática. Es la ciudadanía la que con su voto elige a quienes deberán tomar decisiones a nombre del conjunto. Son sus representantes, para realizar la voluntad de mayorías, respetando los intereses de las minorías. La integridad personal, capacidad analítica y habilidad para la conducción profesional de los asuntos públicos, son pre-requisitos de todo servidor público.

Por lo que se refiere al contenido de las decisiones, dado que implican la corresponsabilidad de diversas instancias organizadas de la sociedad, deben ser permanentemente consensuadas con éstas, en sus conceptos, objetivos, medios a utilizar u evaluación de resultados.

Hoy, la vía para la modernización del Estado, es la práctica democrática cotidiana en la relación entre Estado y sociedad; así como el perfeccionamiento, desempeño eficiente, profesional, con rendición de cuentas, de las instituciones pública.

Asímismo, la nación mexicana se organizó como un pacto federal, pero en la práctica se condujo con un énfasis centralista. Esta realidad ha cambiado y se debe avanzar decididamente en el fortalecimiento de las capacidades de los gobiernos estatales y municipales, así como de las instituciones de la sociedad civil en todas las regiones del país, de manera que se desarrollo de manera simultánea lo local y lo nacional.

Ante la globalización, el desarrollo nacional requiere la acción eficaz y capacidad promotora de los ámbitos de gobierno estatal y municipal, para que asuman nuevas responsabilidades en la promoción del desarrollo económico, educativo, social, de infraestructura, tecnológico, en coordinación y con la óptica de sumar esfuerzos con el gobierno federal.

El criterio debe ser el fortalecimiento de los esquemas de coordinación, promoción, fomento y concertación entre el gobierno con la sociedad, de tal manera que se privilegie la capacidad de sumar esfuerzos y el logro eficaz de resultados, más que la disputa por recursos, capacidades institucionales o intereses burocráticos.

En la etapa actual del desarrollo económico, algunas empresas, sobre todo en los países desarrollados, han alcanzado una escala de operación global. Su capacidad de producir y acumular riqueza no se restringe a los límites de las estructuras nacionales, aunque de hecho tienen una base nacional. México se ha abierto y requiere también de las inversiones globales.

De estas inversiones, México espera no sólo la generación de bienes y servicios de calidad a precios competitivos, sino también empleos productivos, divisas, ingresos fiscales, reconstrucción de cadenas productivas, prácticas competitivas y no monopólicas, y acceso de empresas mexicanas a esquemas tecnológicos de vanguardia. En la medida que esto se realice, en el marco de la democracia, estas inversiones no son un riesgo para la autodeterminación nacional y por el contrario, contribuyen a la fortaleza económica y competitividad de la nación. De hecho se requiere una actitud proactiva para dar preferencia a la promoción de empresas que mejor contribuyen al logro de los objetivos señalados.

Las expectativas involucran tanto al nuevo gobierno, como a la nueva sociedad mexicana. Consolidar estos logros requerirá la participación corresponsable de cada sector, grupo y persona. En esta nueva política no se puede sustituir a la sociedad y hablar a nombre de ella, sin que ésta haya participado efectivamente en la definición de las decisiones y asumido sus propias responsabilidades.

En México, el desarrollo de la democracia se expresa en nuevas instituciones para el ejercicio del derecho ciudadano a votar y ser votado; en una opinión pública y medios de comunicación más plurales; en partidos con una vida política más intensa y, por necesidad, más volcados a la búsqueda del sentir ciudadano; una opinión pública más atenta y participante; y opciones claras de alternancia en los gobiernos municipales, estatales y federal.

Los cambios que promueve la democracia representativa también permiten avanzar en la democracia sustantiva, es decir, en la definición del contenido de las decisiones públicas. La búsqueda de consensos conduce a su vez a la necesidad de una política basada en propuestas argumentadas, en razonamientos claros y la persuación racional sobre los objetivos a lograr.

El espacio público es por ello necesario, para que todos los argumentos, razones y propuestas sean debatidos con base en los méritos de su propia racionalidad y la calidad ética de las propuestas. Es una extraordinaria oportunidad para resolver las dificultades existentes y para innovar en el diseño de las decisiones que requiere el país.

Los argumentos y razonamientos sobre las decisiones y acciones a tomar por parte de la sociedad, en particular en lo que se refiere a la política industrial y de desarrollo tecnológico, deben tener por ello fundamento en la racionalidad técnica, es decir, demostrar que los medios que se proponen realmente conducen a las finalidades que se buscan. También deben sustentarse en la racionalidad ética, es decir en la demostración racional de las finalidades que se buscan.

El diseño de nuevas leyes, instituciones y acciones de gobierno, deben corresponder a estas demandas de la sociedad. En la medida que así sea, el gobierno estará cada vez más cercano a las necesidades sociales, realizará los mandatos populares, y será garante de que las instituciones públicas cumplan con el espíritu y la letra de las leyes.

Por lo antes expresado, creemos que hoy es un momento propicio para que al interior de las instituciones del estado mexicano, y particularmente en el seno del Congreso de la Unión, se inicie un proceso de reflexión, autocrítico, con visión de largo plazo, que sirva de base a su modernización, en el que los propios legisladores definan las fórmulas más adecuadas para responder eficazmente ante las demandas de sus representados.

Señoras y señores.
Como ya lo dije anteriormente, la democracia en México nos dio un nuevo marco de libertades. Desafortunadamente, ésta llega después de 70 años de convivir con un sólo partido en el gobierno, y las inercias parecieran indicarnos que no estamos preparados para aprovechar plenamente este entorno; o que esperamos decisiones de los partidos políticos que definan los cauces de nuestra acción.

Ante ello, como organizaciones empresariales nos corresponde actuar de manera proactiva; debemos sensibilizar a los distintos grupos de la sociedad sobre la importancia de actuar corresponsablemente en este nuevo entorno para en el menor tiempo posible asimilar las ventajas y limar las ataduras que inhiben el aprovechamiento óptimo de esta nueva realidad.

Por ello es particularmente importante que en esta Cumbre se analicen por parte de empresarios, partidos políticos, funcionarios de gobierno e investigadores los temas relacionados con democracia, globalización y desarrollo, pues esta es una realidad que no sólo se presenta en México, sino que es ejercicio cotidiano en diversos países desarrollados.

Sus reflexiones sobre este tema nos serán de gran utilidad.

Muchas gracias.