Declaración De Tijuana


La Globalización en México tan lejos, tan cerca.

 

Tan Lejos:
· Por la incapacidad para establecer un diálogo social constructivo.
· Por la falta de consensos para competir con los países más avanzados.
· Por la falta de las Reformas Estructurales que México necesita para competir.
· Por la miopía que nos causa la precipitación para improvisar soluciones a problemas estructurales.
· Por el abuso de algunos actores políticos para lucrar con la el sentido de pánico que causa la miseria.

Tan cerca:
· Porque somos una de las 10 economías más importantes del mundo.
· Por el acceso que tenemos a los principales mercados del mundo.
· Porque solo nos falta el consenso para hacer lo necesario que nos permita competir.
· Porque solo nos falta la confianza entre los Mexicanos para cooperar.
· Porque el país vive una oportunidad histórica por su proceso de transición política.

Los empresarios de Coparmex estamos convencidos de que México puede y debe aprovechar las oportunidades de la globalización. ¿Si otros países que estaban más atrasados que nosotros han logrado en unos cuantos lustros desterrar la miseria, mitigar la pobreza y el desarrollo integral que permite tener una sociedad más equilibrada, por qué México no? La sociedad mexicana toda debe abrir los ojos y tomar conciencia de que nuestro mayor reto se resume en aumentar rápidamente la competitividad del país.

México tiene una ingente deuda social con 50 millones de compatriotas que viven en la pobreza. Quitémonos la venda de los ojos. El progreso sostenible de los mexicanos sólo es posible cuando cada uno de nosotros pueda tomar en sus manos su propio destino. La primera condición para ello es que tengamos las capacidades para desempeñar eficientemente una trabajo productivo. La segunda es que existan las empresas competitivas que ofrezcan los empleos dignos y bien remunerados que necesitamos.

La tarea más noble y patriótica que nos ha sido dada a los mexicanos es la modernización del país. Necesitamos el consenso para superar el inmovilismo, rechazar las inercias que nos frenan, los falsos nacionalismos que encubren la demagogia y el populismo y la soberanía mal entendida, así como para subordinar al interés general de la patria los intereses particulares, partidistas o de grupo. Tenemos la responsabilidad histórica de saldar la deuda social de México. Aún estamos a tiempo.

Por todo esto nosotros pensamos que la globalización para nuestro país no significa ni aislamiento ni subordinación; significa el progreso de México.

Atentamente,
Coparmex


Declaración De Tijuana


Coparmex, reunida en la ciudad de Tijuana los días 9, 10 y 11 de octubre del 2002 en su LXXXI Asamblea Nacional Ordinaria para analizar el tema "Globalización, Retos y Oportunidades", formula la siguiente declaración:

La globalización es la integración inexorable de las economías a través del flujo de mercancías, capitales, tecnologías y personas. Genera impactos en todos los países del orbe no sólo en lo económico, sino también en lo político, en lo social, en lo cultural, en el medio ambiente, en los valores éticos y en el marco legal e institucional.

Es un error culpar a la globalización como la causa de la pobreza, la inequitativa distribución del ingreso o el deterioro ambiental. La globalización no es una fatalidad. Ha generado beneficios. La integración de un país a la economía global se traduce en una aceleración de su ritmo de crecimiento, un incremento de su nivel de ingreso y una mejora en la calidad de vida de sus habitantes.

La globalización tampoco es una panacea y la liberalización del comercio y la inversión no son suficientes por sí mismas para garantizar el desarrollo de los países más pobres ni resuelven automáticamente los problemas globales como el ecológico y la desigual distribución del ingreso entre los países y los individuos. Además del esfuerzo interno para fortalecer la competitividad de las economías nacionales, es necesario que la comunidad internacional reconozca la necesidad de respetar las reglas que hacen posible el intercambio mundial justo y benéfico para todos los países.

Existen prácticas en los mercados internacionales que generan la percepción equivocada en amplios sectores de la población de que la globalización es la causante de problemas graves en los países subdesarrollados. Un buen ejemplo es la pobreza en los sectores agropecuarios en estos países. La causa real no es la globalización, sino, entre otras, las tendencias proteccionistas de Estados Unidos y los países de la Comunidad Europea y los cerca de mil millones de dólares diarios con los que subsidian a sus productores en el campo, cifra seis veces superior al monto de su ayuda a los países menos desarrollados. El origen de la pobreza no está en la internacionalización de los mercados -que abren oportunidades- sino en la competencia desleal.

Las reglas del juego del mercado internacional deben ser claras y equitativas. Es inadmisible el doble discurso de los países desarrollados que pregonan la apertura de los mercados y simultáneamente practican el proteccionismo y subsidian a sus propios productores. Los efectos de estas medidas son devastadores para los países subdesarrollados y nocivos para la globalización.

El fenómeno globalizador ofrece oportunidades de desarrollo y progreso para los países que tengan la visión y la capacidad de establecer las condiciones y políticas adecuadas para aprovecharlo. Pero también conlleva grandes amenazas para aquellos países que no han sido capaces de alcanzar los consensos indispensables para establecer las estructuras políticas, económicas e institucionales modernas que exige la competencia en mercados globalizados. La marginación, la pobreza, la desesperanza, la pérdida de valores sociales y culturales e incluso el deterioro del medio ambiente pueden agudizarse en los países más rezagados en su esfuerzo modernizador.

La globalización impone a los gobiernos de países como México limitaciones a la aplicación de instrumentos de política como la manipulación del tipo de cambio, el control de precios, la fijación de aranceles y el endeudamiento público. Pero no por ello los gobiernos dejan de tener un papel insustituible para crear y mantener un entorno propicio para acelerar el desarrollo del capital humano, para la inversión, la creación de empresas y la elevación de la competitividad del país en su conjunto. Siguen siendo responsables de la provisión eficiente y oportuna de infraestructura y de servicios públicos como salud, educación, vivienda y seguridad pública. También deben concebir con visión y aplicar políticas públicas compatibles con una distribución de la riqueza cada vez más equitativa, garantizar los derechos de propiedad y proteger eficazmente al medio ambiente y fortalecer las instituciones. Todo lo anterior dentro del Estado de Derecho.

Coparmex considera que la conducción del proceso de la globalización no puede ser insensible a los problemas más lacerantes que padece el mundo:

1. Cerca de tres mil millones de personas -aproximadamente la mitad de la población mundial- sobreviven en condiciones infrahumanas con un ingreso de no más de dos dólares diarios.
2. En América Latina el número de personas en condiciones de pobreza aumentó de 135 millones en 1980 a 204 millones en el año 2000,
3. Existe una enorme concentración de la riqueza en los países desarrollados.
4. La distribución del ingreso dentro de los países subdesarrollados es dramáticamente inequitativa.
5. Los problemas de contaminación se han agravado de manera alarmante. Los siete países más desarrollados generan 70 por ciento de las emisiones de bióxido de carbono, incluyendo en forma prominente a los Estados Unidos, que con 4 por ciento de la población mundial emite 25 por ciento de los gases precursores del "efecto invernadero".

México no es ajeno a los grandes flagelos que aquejan al mundo y ha hecho un esfuerzo para incorporarse a la globalización. Las reformas estructurales iniciadas hace unos 20 años han producido beneficios. Sin embargo, no han alcanzado a todos los sectores de la población y distan mucho de superar problemas tales como:

1. La pobreza y la marginación de más de la mitad de nuestra población y la distribución inequitativa del ingreso.
2. El deterioro ambiental.
3. La concentración de 90 por ciento de las exportaciones en 300 empresas.
4. La ruptura de las cadenas productivas.
5. El desarrollo desigual de regiones y sectores.
6. Infraestructura insuficiente.
7. Inseguridad jurídica e impartición inequitativa de la justicia
8. La persistencia de monopolios en sectores clave de la economía, como los energéticos, la electricidad y algunos servicios públicos, que implican costos mayores, baja calidad de los servicios que proporcionan e inhiben inversiones.
9. La carencia de un sistema fiscal que promueva la inversión y el ahorro y que amplíe el universo de contribuyentes.
10. La desventaja competitiva causada por el peso burocrático que en general agobia a las empresas.
11. La corrupción, el contrabando, el narcotráfico y, en general, el crimen organizado.
12. El riesgo de regresión en el proceso de transición originado en amplios sectores de la población que podrían desilusionarse de la democracia, atribuyan a la globalización todos los problemas que nos aquejan y se pronuncien por un retorno a políticas populistas, a pesar de que ya demostraron su ineficacia.

Los empresarios de Coparmex estamos convencidos de que México puede y debe aprovechar las oportunidades de la globalización. ¿Si otros países que estaban más atrasados que nosotros han logrado en unos cuantos lustros desterrar la miseria, mitigar la pobreza y el desarrollo integral que permite tener una sociedad más equilibrada, por qué México no? La sociedad mexicana toda debe abrir los ojos y tomar conciencia de que nuestro mayor reto se resume en aumentar rápidamente la competitividad del país. El incremento generalizado de la competitividad dentro del contexto de una economía de mercado con responsabilidad social debe ser nuestra fuerza impulsora. Este es el consenso social primario que debe vincular en la globalización a todos los mexicanos.

La economía de mercado con responsabilidad social exige:

1. Educación de calidad.
2. Que el gobierno asuma plenamente su responsabilidad de abatir el costo país y el riesgo país con una visión de largo plazo y, por tanto, promueva el desarrollo de una infraestructura moderna, el acceso competitivo a los bienes públicos y combata eficazmente la corrupción, el narcotráfico, la inseguridad y, particularmente, la industria del secuestro
3. Ejercicio político orientado a la construcción de consensos sociales básicos por encima de los intereses partidistas.
4. Estado de Derecho y marco institucional que proteja a las personas, a las empresas y al medio ambiente.
5. Apertura a la inversión privada en el sector energético y eléctrico.
6. Fomento a la inversión nacional y extranjera.
7. Consolidación de la estabilidad económica, política y jurídica que cree certidumbre para las decisiones de nacionales y extranjeros.
8. Defensa contra prácticas económicas desleales de otros países.
9. Sistema fiscal que promueva la inversión, el ahorro y el empleo; que permita la distribución equitativa de la carga fiscal entre todos los ciudadanos y dote al Estado de los recursos necesarios para las funciones sociales y la provisión de bienes públicos que demandamos los mexicanos.
10. Nueva Cultura Laboral y reforma laboral que propicien el incremento de la productividad, la capacitación continua de los trabajadores y la remuneración justa a su trabajo productivo.
11. Cultura de excelencia empresarial que robustezca el papel de la empresa como el motor insustituible del desarrollo acelerado y sostenible.
12. Programas integrales de apoyo a las micro, pequeñas y medianas empresas.
13. Desarrollo regional basado en proyectos que potencien sinergias, en los que los empresarios, gobiernos locales, trabajadores, académicos y, en general, las comunidades directamente involucradas, concurran coordinadamente con compromisos concretos.
14. Instituciones multilaterales que establezcan reglas justas y equitativas y reconozcan el trato preferencial que deben tener los países menos desarrollados, particularmente en lo que toca a la creciente y desleal competencia de los productos agropecuarios de los países más desarrollados.
15. Política migratoria flexible con nuestros socios comerciales del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Es importante también preservar y cultivar los riquísimos valores culturales de nuestro país y refrendar a la familia como el sustento del desarrollo social saludable y armónico.

Si bien la globalización avanza con fuerza propia, también es cierto que la intervención de los gobiernos nacionales influye en su marcha. México tiene una responsabilidad internacional de participar en esos foros no sólo en defensa de sus intereses, sino también de los de Latinoamérica, que ve en nuestro país un ejemplo y un apoyo en su esfuerzo de modernización y progreso. En Coparmex nos proponemos contribuir a esta presencia internacional de México con una participación ilustrada y activa en los foros internos y en los organismos empresariales internacionales. Esta es nuestra única posibilidad para imprimirle un carácter cada vez más subsidiario y solidario al proceso de la globalización, darle un rostro humano y confirmar a la persona como el fin último de la economía y la política.

México tiene una ingente deuda social con 50 millones de compatriotas que viven en la pobreza. Quitémonos la venda de los ojos. El progreso sostenible de los mexicanos sólo es posible cuando cada uno de nosotros pueda tomar en sus manos su propio destino. La primera condición para ello es que tengamos las capacidades para desempeñar eficientemente un trabajo productivo. La segunda es que existan las empresas competitivas que ofrezcan los empleos dignos y bien remunerados que necesitamos.

La globalización plantea amenazas. La peor de ellas es no aprovechar las oportunidades que también ofrece. Reconozcamos el carácter inexorable de la globalización, seamos realistas y abandonemos la ilusión de que podemos eludirla o ignorarla. El imperativo es alcanzar los niveles de competitividad requeridos para participar exitosamente en los mercados internacionales.

España, Singapur, Chile, Corea del Sur y Nueva Zelanda -entre otros países- ya lo han logrado. Como ellos, nosotros tenemos también que impulsar decididamente la educación, abatir el costo país y fomentar a los emprendedores. Este es el único camino para generar los millones de empleos que con tanta urgencia necesitamos en el contexto de la globalización.

La tarea más noble y patriótica que nos ha sido dada a los mexicanos es la modernización del país. Necesitamos el consenso para superar el inmovilismo, rechazar las inercias que nos frenan, los falsos nacionalismos que encubren la demagogia y el populismo y la soberanía mal entendida, así como para subordinar al interés general de la patria los intereses particulares, partidistas o de grupo. Tenemos la responsabilidad histórica de saldar la deuda social de México. Aún estamos a tiempo.

Tijuana a 11 de octubre de 2002.