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La
administración por valores:
una alternativa para la responsabilidad
social de las empresas

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Camilo Reynaud Arana
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"Los fenómenos económicos, políticos, sociales,
religiosos y culturales, independientemente de su complejidad, involucran
un factor esencial,
que es el valor universal por excelencia: el ser humano"
C.P. Victor
Huacuja
de la Torre.
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I
Preámbulo
La ética
en los negocios, hacia el interior de las organizaciones y las empresas,
ha sido siempre un requisito indispensable, ya que sin un mínimo
de confianza entre las partes, es imposible efectuar una transacción
en la que prestemos o percibamos un bien o un servicio, o en la que dejemos
nuestro patrimonio en manos de algún tercero con el que celebremos
un pacto o un convenio.
A lo largo
de la historia se han puesto por escrito diferentes instrumentos en los
que se manifiestan los principios y valores éticos que rigen las
relaciones, de toda índole, entre los hombres.
A partir del siglo XVIII y con el advenimiento de la Revolución
Industrial, hubieron de realizarse nuevos esfuerzos para, por ejemplo,
combatir la esclavitud, la discriminación y la explotación
por el trabajo, plasmándose todo esto en la declaración
de los derechos del hombre, hacia 1789 y, posteriormente, en 1948, por
parte de la Organización de las Naciones Unidas, en donde se establece
la precisión de señalar, especificándolos, tanto
las libertades como los derechos humanos fundamentales.
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En el primer
caso, se alude a libertades tales como la de pensamiento, opinión,
expresión, ideología política, tránsito, asentamiento,
agrupación, religión, etc. En el segundo, se refieren, por
ejemplo, el derecho a la vida, la nacionalidad, la seguridad, la propiedad
privada, la salud, la participación política, la educación,
la justicia, el trabajo y otros.
II
El entorno actual
Si todos
estos factores se dimensionan en el marco del mundo contemporáneo,
es necesario tener presente que, precisamente en el umbral del siglo XXI,
la comunidad internacional se ha visto sacudida por el fenómeno
de la globalización, ante la movilidad de los factores económicos
principales: capital, tecnología, información y trabajo.
¿Cómo,
entonces, es posible preservar y, más aún, promover los
derechos humanos en las circunstancias del mundo actual, es decir, frente
a factores que parecerían "diluir" el peso específico
propio de la persona individual, en su dignidad plena e integral?
En primera
instancia se debe conservar la convicción, ante cualquier tipo
de criterio "metalizante", de que las principales organizaciones,
como la familia, la escuela, el gobierno y la empresa, están constituidas
por personas, por lo que no se legitima de ninguna forma, todo proceso
que atente contra su desarrollo y bienestar.
III
Una noción preliminar
Es así
que, en el ámbito en el que propongo esta reflexión, el
mundo de la empresa, nace el concepto de la "responsabilidad social",
cuyo fundamento, congruente y lógico, radica en la atención
a la vida digna y sostenible de todos cuantos en ella participan, tanto
interna como externamente (inversionistas, directivos, empleados -sus
familias-, clientes, proveedores, etc.).
Sin duda,
es también responsabilidad de la empresa generar valor agregado
que "alcance" a todos los miembros de la empresa y, desde luego,
como deber de primer orden, generar riqueza. En esta línea, es
factor de reconocimiento mundial creciente, el hecho de que, tal como
se expresa: las empresas conscientes de y comprometidas con su responsabilidad
social, es decir, con los valores humanos y los principios éticos
universales, son más rentables y más competitivas.
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IV Algunas reacciones
Ante
los hechos descritos, observamos una serie de reacciones entre las
que destacan las siguientes:
1)
Los líderes empresariales se preocupan porque se establezcan
códigos de conducta que hagan explícitos los valores
globales de la planeación estratégica.
2)
Los organismos globales establecen normas y reglamentos internacionales
para que las operaciones se centren en la confianza. Así
surgen las Normas ISO, los Contratos Internacionales y los tan de
moda Tratados Multilaterales.
3) Los hombres de negocios promueven y se comprometen con
el proceso de "Transparencia Internacional", donde se
busca la cooperación de todos para el combate a la deshonestidad,
estableciendo protocolos contra la corrupción, la simulación
y los negocios ilícitos.
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V Factores de Competitividad
Es
claro que los valores éticos, tanto en su dimensión
individual como social, tienen su calidad de tales, es decir, de
valores, por sí mismos. Pero, sin duda, el involucrarlos
en la empresa, sobre todo estructuralmente en la misma planeación
estratégica, concede a la organización un significativo
"plus" o "extra" de rentabilidad y, por ende,
de competitividad.
En
congruencia, el nuevo motor que deberá promover la conducta
empresarial es la competencia con fundamento en tales factores.
VI
Alternativas
Para
la promoción de la competitividad, la empresa puede valerse
de varias alternativas que, por lo que implican, deben darse de
manera complementaria:
1)
La Administración por Valores, que consiste en un método
de implantación de los valores éticos en la empresa
y que se explicitará en el próximo apartado.
2)
Los Benchmarks de Conducta, que son medidores de gestión
en cuanto a valores éticos, con base en:
o
indicadores internacionales estándar
o diseño de un cuestionario
o encuesta entre empresas por sector
o publicación de estadísticas
(resultados).
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3) La Auditoría Integral, que consta de 4 niveles:
o
operativo
o estadístico
o de muestreo
o opciones de mejora
VII
La Administración por Valores (APV)
La riqueza
del método es muy amplia, aunque sencilla en su concepto y aplicación.
Consideraremos
algunos elementos esenciales:
1.
Pasos del proceso de APV
o
aclarar o definir nuestros valores, propósito y misión como
empresa u organización
o comunicar nuestros valores y nuestra misión
a todos los participantes
o alinear nuestras prácticas diarias
con nuestra misión y nuestros valores.
2.
Proceso para aclarar o definir los valores institucionales
o
obtener aprobación del propietario para implantar el proceso de
APV
o los directivos aportan su punto de vista
en cuanto a valores institucionales
o el equipo administrativo, en ausencia del
gerente, se manifiesta al respecto
o los directivos y el equipo administrativo
comparten y comparan posiciones
o los grupos de enfoque de empleados aportan
sus ideas en la materia
o los participantes externos opinan y convalidan
la declaración de valores
o formulación y expresión de
una declaración de principios o código de conducta institucional,
para su aprobación final en el Consejo.
3.
Metodología de implantación
A cada uno
de los pasos o fases del proceso de APV corresponde una serie de acciones
para establecer su implantación:
Primer
Paso: Aclaración o definición de valores:
o
es indispensable la participación de todos los miembros de la empresa,
internos y externos, a fin de que auténticamente se trate de una
declaración de principios institucional.
Segundo
Paso: Comunicación o difusión de valores:
o
es necesario el recurso a las actividades de integración del personal
de la empresa, como reuniones, celebraciones, etc.
o emplear materiales como carteles, folletos,
tarjetas de motivación y otros
o recurrir a mecanismos de comunicación
formal, como informes y artículos
o valerse de comunicaciones informales, como
memorándums, correos electrónicos, etc.
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Tercer Paso: Alinear los valores con las prácticas diarias,
de tres tipos:
o
prácticas individuales: como autoadministración y
desarrollo, solución de problemas y toma de decisiones, prácticas
de liderazgo, etc.
o Prácticas de equipo: como
las de miembro efectivo, dinámica y procesos de grupo, formación
de equipos de alto desempeño, facilitación en equipo
u otros.
o Prácticas organizacionales:
como administración y desarrollo estratégico, sistemas
y procesos, administración de recursos, prácticas
de reconocimientos, etc.
Proceso
de Mejora Continua, por medio de:
o revisión
o evaluación
o mejora continua
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4.
Reacciones que se generan
El cambio
organizacional requerido por la APV genera reacciones que descubren una
secuencia clara para establecer medidas preventivas. El proceso pasa por,
al menos tres etapas, desde una primera en la que suele opinarse que la
APV es conveniente y debe hacerse, hasta la convicción de que es
necesaria para los otros y no para mí, pasando por un segundo momento
donde se da la sensación de que se trata de un proceso largo y
continuo, para al fin llegar a una tercera donde prevalece el convencimiento
de que se atiende una tarea útil, necesaria, interesante y que
requiere de la participación de todos.
5.
Guía para la toma de decisiones
Una vez implantada,
la APV exigirá una gran congruencia en cuanto a la toma de decisiones,
"hacia delante"; conviene, en consecuencia, valerse de las respuestas,
en cada caso, a preguntas como las siguientes: ¿Cuáles son
los valores implicados en tal decisión?, ¿A quiénes
afecta directamente la acción?, ¿Cuál es la acción
adecuada ante tal situación?, etc.
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6.
Consecuencias previsibles
En
la implantación de la metodología de APV, es posible
identificar una serie de consecuencias que pueden referirse como
problemas o como oportunidades. En el primer caso se pueden señalar:
la dificultad de difusión y generalización de la metodología
de APV; la detección de lagunas de operación no centradas
en la misión y los valores institucionales; complejidad en
la incorporación de todos los participantes de la empresa,
entre otras.
Como
oportunidades, también hay ejemplos: el establecimiento de
parámetros claros de administración; la depuración
de participantes realmente comprometidos con la organización;
la sinergia de capacidades orientadas a la misión y a los
valores institucionales, etc.
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VIII La APV: una alternativa para la responsabilidad social de las
empresas
De
manera gradual, aunque por fortuna, progresiva, se observa hoy en
día la tendencia que manifiesta un gran interés por
la promoción de los valores éticos en las empresas,
como piedra de toque en la que se habrán de fundamentar las
acciones en las que se compromete y aplica la responsabilidad social
empresarial.
Como
siempre sucede frente a la vanguardia, la innovación, la
transformación y el cambio, las organizaciones tratan de
responder a la pregunta por los "cómos", desde
luego dada previamente la detección de la necesidad y la
convicción de resolverla.
Para la tarea que representa la responsabilidad social empresarial,
la metodología de la Administración por Valores resulta
el camino idóneo, en la medida en que implica un proceso
estrictamente práctico, activo, dinámico y viable,
sostenido y recurrente, pero sencillo, para lograr que la empresa
"ponga el acento" en el factor humano, no desde un punto
de vista filantrópico o romántico, religioso, confesional
o moralista, sino desde la óptica existencias, en la que
se promueva el desarrollo del hombre integral, en su dignidad de
persona con afanes de trascendencia, de crecimiento y desarrollo,
de "ser más" y mejor, tanto en el aspecto individual,
como familiar y social en sentido amplio, desde su lugar de trabajo.
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Es posible, sin la menor duda, como consecuencia de estas estrategias
de promoción de los derechos de las personas, la responsabilidad
social y el bien individual y común hacia el interior de las organizaciones
y las empresas, darle al mundo un color y un tono más congruente
y más humano
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Camilo Reynaud Arana
Director de Educación Administración por Valores, A. C.
(AVAL)
gat@infosel.net.mx
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