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centralización del sistema dio buenos
resultados, pero ahora enfrenta problemas
de información y rendición de
cuentas, que pueden conducir a ineficiencia
y altos costos. Esto está muy estrechamente
relacionado con la calidad de la educación.
La percepción de la calidad de la educación
difiere entre los distintos agentes, en parte
porque la calidad es algo difícil de
medir y no existe información adecuada.
Una posibilidad para encarar este problema
es que a través de la descentralización
se aumente la información acerca de
escuelas específicas, lo cual puede
ayudar a los padres a seleccionar o vigilar
mejor a las escuelas. |
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A
continuación examinaremos el papel de los
actores más destacados en la educación
desde la perspectiva de la agencia/principal.
En este artículo, se analizan los agentes
externos locales y federales.
II
Agentes externos (locales y federales): padres
de familia, sindicatos, y autoridades
1.
Agentes externos locales
a)
Los padres de familia
Los
padres son mandantes con un poder muy escaso en
la escuela y relativamente alto en el seno de
la familia. El contexto institucional actual de
la educación otorga a los padres muy pocos
incentivos para participar en la educación
de sus hijos. Ello se debe a varias causas. Primero
tienen pocos mecanismos para hacer oír
su "voz" en la escuela, en las asociaciones
de padres, o con las autoridades. Segundo, no
tienen opciones de "salida" para ofrecer
alternativas educativas a sus hijos. Y, tercero,
carecen de información sobre la educación
que reciben sus hijos, lo cual dificulta o imposibilita
cualquier ejercicio de comparación de la
calidad de la educación que reciben sus
hijos respecto a otras opciones.
Los
padres al igual que las autoridades educativas
tienen cantidades de información variables
y de muy diversa calidad. La cantidad varía
entre los distintos niveles de las autoridades.
Por ejemplo, los padres toman decisiones sobre
sus hijos y no los hijos por sí mismos.
Los padres, independientemente de sus intenciones,
normalmente tienen información insuficiente
o distorsionada acerca de las ofertas educativas,
o incluso sobre el valor de la educación.
Existen
por supuesto conflictos de intereses a partir
de la información disponible, los padres
pueden, por ejemplo, subvaluar la educación
de sus hijos y apreciar más sus capacidades
laborales para incorporarse tempranamente al mercado
de trabajo. En algunos niveles, las autoridades
pueden valuar poco la importancia del gasto público
en educación y, por ejemplo, dar más
importancia a la inversión en infraestructura.
Así,
los padres enfrentan tres problemas importantes:
No poseen mecanismos para evaluar la calidad de
la educación que reciben sus hijos y desconocen
los instrumentos para llevar a cabo una fiscalización;
No existen mecanismos institucionales para poner
en práctica una rendición de cuentas
en los distintos niveles educativos. A veces se
puede conocer algo sobre el desempeño educativo
a nivel nacional, pero poco a nivel local y menos
aún a nivel de la escuela y, finalmente,
Los padres no tienen alternativas educativas.
La
acción colectiva que pueden emprender los
padres para demandar instituciones en los anteriores
ámbitos es muy difícil de lograr,
porque al momento de realizar la demanda de nuevas
instituciones los padres valúan los costos
atribuibles a organizarse como muy altos con respecto
a sus posibles beneficios. La única posibilidad
sería que un agente externo, por ejemplo
la autoridad educativa, promoviera la acción
siempre y cuando las reglas del juego establecidas
legalmente lo permitieran.
Habría
que tener conciencia de que la organización
de los padres tiene un costo que se debe reflejar
en el presupuesto. Es muy poco probable que la
organización de los padres sea un resultado
espontáneo, fruto de la unión de
buenas voluntades. La formación de organizaciones
cívicas que aliente la participación
de los padres en la educación de sus hijos
requieren de un esfuerzo de inversión considerable.
En
un contexto institucional como el antes descrito,
los padres, de acuerdo a su nivel de ingreso,
tendrán incentivos para buscar cursos de
acción individuales. Por ejemplo, educación
complementaria pagada por los padres; salida a
otra opción financiada por los padres;
participación directa de padres en la educación
de sus hijos a través de apoyos didácticos
comprados en el mercado: libros de texto, enciclopedias,
videos, cassettes, y programas de enseñanza
interactiva. Evidentemente que esta posibilidad
es muy costosa para la sociedad y las familias,
pero además tenderá a abrir la brecha
de desigualdad social en la calidad y acceso a
la educación eficiente.
Los
padres considerarán individualmente esta
última opción como la más
valiosa, porque es más rápida de
alcanzar y, además, sin necesidad de participación
social, o sin la necesidad de emprender una acción
colectiva que requiere muchas horas de dedicación
para llegar a veces a resultados pobres o demasiado
politizados. Los padres tenderán a pensar
que los costos de emprender acciones colectivas
en este ámbito rebasan los beneficios esperados.
Las evidencias que han encontrado los expertos
son que los apoyos educativos a estudiantes que
ocurren en el seno de la familia contribuyen a
elevar de manera significativa la calidad de la
educación.
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La
mayor participación de los padres por supuesto
que también entraña algunos riesgos.
Entre los cuales podríamos destacar los
siguientes:
Puede resultar más difícil aplicar
políticas de educación en todo el
sistema, puede menoscabarse el cumplimiento de
objetivos nacionales más amplios;
Puede aumentar la segregación social si
las escuelas se polarizan entre las elites académicas
y las escuelas para los hijos de los pobres y
los pocos instruidos;
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Puede reducirse la equidad si las escuelas y las
instituciones aceptan estudiantes sobre la base
de su capacidad de pago y no de sus calificaciones
de ingreso; y finalmente;
Es posible que los padres carezcan efectivamente
de la información que necesitan para hacer
juicios sobre la calidad.
b)
El sindicato en la localidad
El
sindicato en una escuela o distrito escolar es
el mandatario del sindicato nacional, por esta
razón sus lealtades o intereses se dividirán
entre la burocracia del sindicato y los intereses
de sus representados, es decir, los profesores
del sindicato en la localidad. El sindicato local
siempre tiene incentivos para hacer suyos los
intereses de sus principales: estudiantes, padres
y directores. Pero como hemos dicho estos últimos
carecen de poder, son débiles y no tienen
incentivos para emprender acciones colectivas.
Los
dirigentes de los sindicatos locales tienen muchos
intereses para representar al sindicato nacional
porque esperan ser premiados con una promoción
para ocupar un puesto en el sindicato nacional.
Además, perciben que su posición
estratégica en la localidad los coloca
en la posibilidad de obtener un puesto de elección
en la legislatura o en el gobierno local. Los
dirigentes, además, verán en la
administración pública local una
posibilidad atractiva para ocupar un puesto. Así,
la influencia de los sindicatos locales se desvía
de sus objetivos a otros que los líderes
estiman más valiosos.
Los
líderes sindicales tendrán pocos
incentivos por hacer suyos los programas de capacitación,
elevación de la calidad, combate al ausentismo,
elaboración de material instruccional,
etc. Los líderes buscarán metas
tradicionales: lucha por aumentos salariales en
alineación con el sindicato nacional, mantenimiento
o aumento de las prestaciones sociales y, finalmente,
negociación de plazas, liberación
de horas para el sindicato, etc.
c)
Representantes de la Secretaría de Educación
en los Estados
Los
delegados o representantes de la delegación
federal de la SEP se caracterizan porque tienen
poco poder para cambiar las prácticas locales
más arraigadas. Su interés más
importante es mantener el funcionamiento del sistema
educativo local en condiciones de estabilidad
y acatar, al menos formalmente, las directrices
que envía el gobierno federal. Es muy poco
probable que un delegado federal se involucre
y participe con los agentes locales, simplemente
porque no tiene incentivos para ello.
Por
lo general un delegado es designado por el Secretario
de educación pública para garantizar
su lealtad y evitar que se relacione con el gobernador
de la entidad, o con las autoridades educativas
estatales. Un delegado es un mandatario de su
principal que se encuentra situado en el gobierno
federal. En este contexto las tareas de supervisión
son rutinarias y débiles. Las capacidades
de innovación muy bajas o nulas. Esto último
se explica en buena medida porque los delegados
no han sido preparados y capacitados para mejorar
sus funciones de fiscalización y vigilancia,
adicionalmente no cuentan con la infraestructura
adecuada para cumplir estas funciones.
Para
los delegados es muy importante mantener una buena
relación con los directores y los dirigentes
sindicales locales, porque perciben que lo mejor
para ellos es no hacerse visibles en el ámbito
de la política local. Esto último
es así porque no existe la función
en la estructura orgánica para ser innovadores,
y segundo, porque prefieren mantener la estabilidad
del sistema local ya que obtienen beneficios mayores.
2.
Agentes externos federales
a)
Secretaría de Educación Pública
La
SEP es una estructura extraordinariamente compleja
que contiene un sinnúmero de mandantes
y mandatarios como puede observarse en la siguiente
figura:
Presidente/mandante
Secretario/mandatario
del presidente/ mandante de los subsecretarios
Subsecretarios/mandatario
del Secretario/ mandante de los directores y delegados
Delegados/mandatario
de los directores/ mandante de los directores
El
presidente busca un mandatario que genere beneficios
y no costos, esto es, le encomienda como tarea
principal la estabilidad del sistema de educación
y el cumplimiento de los programas formales. Reformas
profundas que puedan afectar la estabilidad y
el cumplimiento de los programas no son bien vistos
por el gobierno federal y, especialmente por el
presidente. El secretario percibe como lo más
valioso su permanencia en el gabinete, por tanto
tratará de asumir una actitud política
de negociación y de colocar en un segundo
plano los objetivos de la reforma.
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El
secretario, como otros sujetos en la educación,
enfrenta también un conjunto de lealtades
divididas. El secretario, sin embargo, tratará
de maximizar su permanencia en el puesto y, eventualmente
buscar una nueva posición en el gabinete.
Los incentivos del secretario para sostener una
reforma son débiles porque, además,
no existe un mecanismo que permita repartir los
costos y beneficios de la reforma educativa. Si
esto último existiera, entonces se podría
generar un compromiso bueno y creíble sobre
la reforma que lo aceptaran los agentes fundamentales
de la misma.
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Los
funcionarios altos y de base de la SEP (burocracia)
son mandatarios del principal (secretario). La
conducta racional de la burocracia consiste en
no arriesgar su permanencia en la administración
pública, porque les significa su permanencia
en la administración pública. Su
poder para limitar o mantener a raya al secretario
(que podría tener genuinos intereses por
impulsar la reforma) puede llegar a ser muy grande.
La burocracia tiene un gran poder para torpedear
los programas sustantivos de la reforma, por ejemplo,
la descentralización, la federalización,
la capacitación, nuevas técnicas
presupuestarias, nuevos programas, etc.
La
calidad de la administración escolar es
un ejemplo conspicuo de los problemas de incentivos.
La burocracia central está muy alejada
de la escuela que es el lugar donde ocurre la
interacción más importante de la
educación: profesores, estudiantes, padres,
directivos, libros de texto, sindicato, instalaciones,
programas, etc. La burocracia (mandante) conoce
poco de las necesidades del director (mandatario),
en consecuencia ocurre un problema de información.
El
burócrata tendrá incentivos para
fijar un presupuesto típico a todas las
escuelas independientemente de sus características
y/o de su rendimiento; por su parte, el director
tendrá pocos incentivos para desarrollar
un presupuesto para la propia escuela que permita
mejorar la calidad. Además, es muy probable
que el director no tenga los conocimientos y experiencia
para elaborar un presupuesto, simplemente porque
nunca ha tenido necesidad de hacerlo.
La
figura del Secretario de Educación Pública
tiene ciertas características que lo vuelven
un factor relevante. En primer lugar se puede
decir, que tiene cierta debilidad y carece de
incentivos para emprender una reforma radical
en la administración del sistema educativo.
Por ejemplo, en la administración de salarios,
dada la restricción presupuestaria, el
secretario preferirá atender el reclamo
de los profesores. Esta concesión tendrá,
sin embargo, consecuencias sobre la calidad de
la educación, porque esta medida compite
con otras partidas presupuestarias que podrían
tener un mayor impacto en la calidad educativa.
b)
Autoridades financieras federales
La
Secretaría de Hacienda es un agente que
tiene un papel importante en el financiamiento
de la educación e influye decisivamente
en su presupuesto. Se puede decir que existe una
incompatibilidad de incentivos entre la Secretaría
de Hacienda y la SEP porque el objetivo principal
de la primera es mantener la estabilidad de las
finanzas públicas y, en cambio, la SEP
busca alcanzar el mayor presupuesto posible para
cumplir con sus programas educativos. Por ejemplo,
la SEP puede comprometerse con un aumento de los
salarios de los profesores, que es además
la partida mayor del presupuesto de educación;
en contraste, Hacienda se interesará por
mantener la política salarial moderada
y alineada con la política salarial nacional.
En
otros ámbitos la SEP enfrenta grandes restricciones
presupuestarias, no sólo en términos
absolutos, sino también en lo que se refiere
a la movilización de recursos financieros
para la reforma o nuevos programas de inversión.
Una restricción notable es la enorme carga
del gasto corriente que gravita sobre su presupuesto,
ello significa que el margen de gasto de inversión
para los nuevos programas es muy bajo. Así,
un programa innovador que requiera una inversión
inicial puede frustrarse simplemente porque no
existen recursos.
La
medición de resultados de los servicios
educativos es un tema importante para los directores,
en contraste, los burócratas, muy distantes
de la escuela, no tienen la sensibilidad de utilizar
indicadores de desempeño basados en los
resultados académicos y prefieren homologar
el presupuesto para todas las unidades educativas
o escuelas. También prefieren fijar estructuras
salariales generales y no diferenciales de acuerdo
al desempeño educativo. Los burócratas
prefieren la homologación y la imposición
de esquemas rígidos basados en criterios
observables. Es evidente que esto último
facilita la administración a los funcionarios
centrales, pero pierde utilidad el salario como
instrumento de gestión. Por supuesto, lo
anterior tiene consecuencias importantes sobre
la calidad de la gestión escolar en el
nivel central y el de la escuela.
Las
autoridades centrales tienen incentivos para que
las escalas salariales se negocien en forma centralizada
y se apliquen uniforme y obligatoriamente en todo
el país. En México sólo recientemente
comienza a usarse la evaluación del desempeño
de los profesores como un insumo para la determinación
del salario. La experiencia de otros países
en esta materia revela que el uso de otros mecanismos
ha dado buenos resultados: promociones, bonos
y reconocimientos. Afortunadamente nuestro país
comienza a usar un sistema de remuneraciones basado
en: exámenes de conocimientos, evaluación
de pares, evaluación de padres de familia
y resultados de los estudiantes.
Sistemas
centralizados de gestión:
"Los
sistemas centralizados de gestión del personal
con rígidos códigos de empleo público
se ven sustentados por el tipo de relación
que existe entre los maestros, los sindicatos
y los gobiernos. La estructura de incentivos que
genera la organización actual del sistema
promueve comportamientos que conducen a una situación
en la cual ni el aprendizaje ni las condiciones
de trabajo mejoran sustancialmente". BID,
1997, p. 88
El
sistema de presupuestación centralizado
no permite que un organismo "internalice"
la restricción presupuestaria y cuente,
a su vez, con la información suficiente
para asignar los recursos a aquellas áreas
que tengan un impacto más positivo en la
enseñanza. Hemos insistido que cada instancia
que participa en la presupuestación tiene
incentivos distintos, y como no se miden los resultados
del proceso educativo, o se hace de un modo incompleto,
no existe ninguna instancia que rinda cuentas
del desempeño del sistema educativo en
su conjunto. En realidad existen condiciones para
preservar un sistema de "elusión"
de responsabilidades.
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| La
centralización del sistema dio buenos resultados,
pero ahora enfrentan problemas de información
y rendición de cuentas, que pueden conducir
a ineficiencia y altos costos. Esto está
muy estrechamente relacionado con la calidad de
la educación. La percepción de la
calidad de la educación difiere entre los
distintos agentes, en parte porque la calidad es
algo difícil de medir y no existe información
adecuada. Una posibilidad para encarar este problema
es que a través de la descentralización
se aumente la información acerca de escuelas
específicas, lo cual puede ayudar a los padres
a seleccionar o vigilar mejor a las escuelas. |
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c)
Sindicato Nacional
El
sindicato nacional es un mandatario de los profesores
que tiene una lealtad muy clara hacia sus agremiados:
la protección y mantenimiento de los derechos
laborales de los maestros. Ello significa que
los esfuerzos del sindicato estarán orientados
principalmente hacia la búsqueda de la
estabilidad en el empleo, el manejo de la política
salarial y de las condiciones de trabajo. La búsqueda
de estos tres objetivos demanda una energía
social y organizativa enorme, de modo que las
tareas vinculadas con la calidad educativa pasan
a un segundo término.
El
sindicato puede estar genuinamente interesado,
por ejemplo, en mejorar la calidad de la educación,
sin embargo va a producirse una clara incompatibilidad
de incentivos. En efecto lograr una elevación
de la calidad educativa puede suponer objetivos
contrarios al interés principal del sindicato.
Por ejemplo, cambiar profesores de áreas
o lugares de adscripción a las más
promisorias e innovadoras, éste que es
un objetivo loable por sí mismo, conspira
contra el objetivo superior y más valioso
del sindicato: garantizar la estabilidad en el
empleo.
Otro
ejemplo relevante es la introducción de
un programa de estímulos económicos
como un premio a la productividad, creatividad
y compromiso, éste se considera un objetivo
e instrumento muy valioso para mejorar el desempeño
de los profesores, pero cabría advertir
que gozará de poca popularidad en el sindicato
porque afecta la administración del contrato
colectivo que busca beneficios iguales para todos
los profesores independientemente de su rendimiento
y compromiso.
El
sindicato es por naturaleza una organización
que busca mantener monopolios o privilegios de
los miembros de la agrupación, sin embargo,
esta conducta es un freno para la reforma o la
innovación. El sindicato ofrecerá
resistencia en las siguientes áreas: negará
o limitará las opciones de "salida"
de los padres de familia, en efecto la asociación
de profesores argumentará que la "salida"
del sistema educativo tradicional irremediablemente
afectará las fuentes de trabajo de los
agremiados.
Los
programas de capacitación es un área
delicada porque el sindicato procurará
obtener la exclusividad de este programa, pero
ello puede ir en contra de los intereses de las
autoridades educativas, porque el sindicato no
garantiza la calidad del programa, o que no sea
usado para fines gremiales. Un tercer ejemplo
es el de los contenidos de la enseñanza,
el sindicato buscará participar en términos
de sus preferencias ideológicas y políticas,
y no con un sentido nacional, plural y abierto
como lo podría sugerir una reforma de los
contenidos.
La
administración de personal en los ámbitos
de contratación, promoción y despido
está en manos de la burocracia central
y del sindicato nacional. La negociación
que lleva a la gestión de personal está
muy distante de los lugares en los cuales realmente
ocurre la contratación y el desempeño
concreto de los profesores. De manera que la selección,
la capacitación y la remuneración
ocurren en un espacio muy ajeno a los usuarios.
En efecto, estos últimos en realidad pueden
hacer muy poco para influir en cambios en la administración
del personal.
En
un sistema de gestión de personal centralizado
no resulta extraño que el sindicato ofrezca
resistencia a los esfuerzos realizados para medir
el aprendizaje y un rechazo a los exámenes
estandarizados. Lo mismo ocurre con los exámenes
de selección de maestros, son mal vistos.
Sin embargo, estos mecanismos no sólo permitirían
mejorías en la calidad académica,
sino una gestión laboral menos conflictiva
que la queactualmente existe.
En
México el PARE es un programa para las
zonas rurales que permite la participación
en la evaluación y control de los maestros,
lo que se ha traducido en una significativa reducción
del ausentismo de los profesores.
El
papel del sindicato en las relaciones agencia/principal
de la educación:
"El
sindicato tiene interés en que las negociaciones
se mantengan en el nivel nacional, lo que permite
presionar para influenciar en los salarios, las
condiciones de empleo, las oportunidades de promoción,
y disminuir la discrecionalidad de los supervisores.
Pueden buscar la profesionalización de
los maestros, para mejorar condiciones de trabajo
y su desempeño como cuerpo dedicado a la
educación. Pero los sindicatos tienen un
horizonte bastante largo con múltiples
objetivos. Además de las condiciones de
trabajo de los maestros, se preocupan también
por el empleo total y los intereses de los partidos
políticos asociados. Ese horizonte les
permite aceptar concesiones futuras y un mayor
grado de participación en la gestión
del sistema de educación. Los maestros
tienen incentivos para permanecer relativamente
pasivos. Dada la rigidez de sus salarios y las
posibilidades de promoción y reconocimiento
de su mayor esfuerzo por parte del supervisor
o de la propia comunidad no tiene ningún
impacto sobre sus condiciones salariales".
BID, 1997, p. 88 y 89
d)
Partidos políticos
Los
partidos políticos tienen un doble papel,
en un primer momento, cuando actúan en
los procesos electorales ofrecen y se comprometen
con ciertos objetivos educativos. En esta etapa,
su principal incentivo es captar el mayor apoyo
electoral posible. Ello los lleva a prometer demasiadas
cosas sobre la educación, a veces sin mayor
fundamento y sólo como un recurso de movilización
electoral. Por ejemplo, se pueden comprometer
con elevar el gasto público en educación,
hacer obligatoria la educación de bachillerato,
mantener la gratuidad de la educación superior,
etc. Claro que no se repara en los costos financieros
o fiscales de tales programas.
A
esta conducta de los partidos se le conoce como
"ilusión fiscal" porque prometen
demasiadas cosas y gratis. En un segundo momento,
cuando actúan como funcionarios electos
o como legisladores, la conducta de los partidos
cambia, cobran conciencia de las dificultades
reales para implantar las promesas electorales.
Ello por supuesto genera enfado en los votantes,
muchos de los cuales son padres de familia que
tienen hijos en el sistema educativo. En no pocas
ocasiones los partidos contribuyen a crear un
ambiente de frustración, de fracaso en
el logro de una mejor educación para todos.
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e)
Iglesia
La
iglesia (en realidad iglesias) es un agente que
formalmente tiene poco poder para influir en las
decisiones en materia de educación, pero
no cabe duda que su poder en el seno de las familias
y en sus relaciones con los padres de familia
son muy influyentes. El papel principal de la
iglesia es preservar los valores y tradiciones,
así sus incentivos están orientados
a la conservación y no a la innovación.
Ciertamente, existen grupos dentro de la iglesia
que son innovadores y que juegan un papel activo
en tareas educativas.
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En
conclusión se puede decir que la participación
de los agentes en la educación es compleja
porque tiene un conjunto de problemas que afectan
sus relaciones. Entre los principales problemas
que señalamos destacan por su importancia
los siguientes.
La información que existe entre los agentes
(mandantes y mandatarios) es incompleta y asimétrica.
Así, los padres cuentan con poca información
sobre el desempeño de la educación.
Por esta razón no pueden elegir opciones,
no pueden comparar, ni tampoco están preparados
para evaluar la calidad de la educación.
Un caso notable de falta de información
es el desconocimiento que las escuelas tienen
sobre los propios estudiantes. No se tienen expedientes
confiables sobre sus características socioeconómicas,
valores, expectativas y capacidades cognitivas.
Esta información es indispensable para
el diagnóstico, diseño y formulación
de políticas educativas realistas, porque
parten del reconocimiento de sus características.
En este campo se pueden sugerir cuatro líneas
de acción: fortalecer con mayor información
a usuarios y proveedores por medio de la descentralización;
hacer más accesible la información
acerca de las opciones existentes, de tal forma
que usuarios y proveedores puedan hacer elecciones
con más información; ayudar a los
pobres a pagar el tipo de educación que
no es proveída por el gobierno; y usar
los nuevos conocimientos para actualizar el curriculum
y las nuevas tecnologías para mejorar la
calidad y ampliar el acceso. Banco Mundial, 1999,
p. 49
Las instituciones existentes no generan incentivos
adecuados. En
efecto,
en la administración de la educación
es muy probable que exista una desalineación
de incentivos. Ciertamente, los incentivos de
unos agentes, por ejemplo, los profesores dirigen
sus objetivos en una dirección diferente
a la cual desearían, por ejemplo, los padres
de familia. Si las reglas del juego no son claras,
es probable que alguno de los agentes tome un
curso de acción perverso, aprovechando
la ambigüedad privante para trabajar a favor
de sus intereses personales o egoístas.
En un contexto de instituciones ambiguas, la conducta
egoísta de alguno de los agentes no se
verá limitada o constreñida por
una institución que claramente defina los
cursos posibles de acción del agente, en
este caso surge una posibilidad potencial para
incurrir en una conducta oportunista. Como vimos
en los ejemplos anteriores, es altamente probable
que los arreglos institucionales existentes propicien
una incompatibilidad de incentivos entre mandantes
y mandatarios.
El
análisis sobre el papel de los agentes
en la educación sugiere los siguientes
elementos que deben tomarse en cuenta para el
rediseño de la política educativa:
En lo que se refiere a los intereses de los principales
agentes: descubrir sus incentivos para potenciar
su participación y apoyo. Por ejemplo,
cuando se quiere implantar una reforma o una innovación
educativa es muy importante tomar en consideración
la necesidad de repartir sus costos y beneficios.
Por ejemplo, buscar el apoyo de los grupos que
se pueden beneficiar más en el corto plazo
con la reforma. En contraste,
compensar
a los grupos sociales que puedan perder algo con
la reforma. Estas dos acciones ayudarían
a disminuir resistencias y potenciar apoyos.
Voz y opción de salida a los padres. En
un país como el nuestro, en el cual el
sistema educativo es institucionalmente muy rígido,
especialmente para los grupos sociales de bajos
ingresos, la educación pública prácticamente
no ofrece un menú de alternativas educativas
a los estudiantes y sus padres. El sistema de
vales para abrir el sistema educativo público
es una opción posible. Ciertamente ésta
es todavía muy
limitada
y sólo se ha aplicado en algunos países
con un carácter meramente experimental.
Sin embargo es posible pensar otras posibilidades
alternativas al esquema de vales (vouchers) que
se pueden explorar. Por ejemplo, el sistema de
becas financiadas por el gobierno puede ser una
alternativa.
La reforma no podrá desarrollarse sino
se crea un sistema de incentivos que favorezcan
el cambio. Mecanismos como la compensación
a profesores, primas de desempeño, facilidades
vinculadas a programas de capacitación
incluyendo licenciaturas y postgrados, premiar
la elaboración de material didáctico,
etc.
La burocracia que administra la educación
debe ser entrenada para cumplir con los nuevos
objetivos de la reforma. Por ejemplo, los organismos
normativos, de evaluación y fiscalización
requieren de una nueva visión del proceso
educativo. Otro ejemplo, es la formación
de la burocracia en el ámbito de la informática
aplicada a la educación.
III
Objetivos de la reforma educativa
En
México sigue siendo importante seguir ampliando
la cobertura educativa y, en general, lograr una
mayor ampliación del sistema educativo.
Sin embargo, la atención debe dirigirse
a un mejoramiento significativo de la calidad
de la educación. En esta dirección
cabe destacar una línea básica:
incrementar la responsabilidad social y la capacidad
para responder por sus acciones. La sociedad deberá
ser al mismo tiempo que más exigente, más
responsable de sus cursos de acción.
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Para
lograr lo anterior se puede sugerir un conjunto
de líneas complementarias que el Estado
deberá promover decisivamente. Se sugieren
las siguientes medidas:
Ampliar las oportunidades de participación
de la sociedad y, especialmente, de la comunidad
en las localidades para la operación de
ciertas partes del proceso educativo y en segundo
lugar;
Aumentar la autonomía de gestión
de las escuelas;
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Los
objetivos anteriores pueden alcanzarse a través
de las siguientes medidas:
Creación de consejos de padres de familia
en las escuelas. En México la reforma a
la Ley General de Educación establece la
creación de los consejos de participación
social integrados con padres de familia y representantes
de sus asociaciones, maestros y representantes
de su organización sindical. Se propone
que la ley prevea la existencia de un Consejo
Escolar en cada escuela pública de educación
básica, que como sabemos son alrededor
de 13,500, de un Consejo
Municipal
en cada municipio, de un Consejo Estatal en cada
entidad federativa. En estos consejos podrán
participar los directivos de las escuelas, los
exalumnos, así como los demás miembros
de la comunidad interesados en el desarrollo de
la propia escuela.
Sistemas de comunicación eficientes entre
los agentes involucrados a partir de una mayor
disponibilidad de información. El Estado
tiene la necesidad de invertir recursos para el
fortalecimiento de la información, pero
también para su difusión. La promoción
de la investigación educativa es un aspecto
relevante es este campo. La información
en la educación es un bien público
que genera externalidades positivas amplias, sin
embargo no existen suficientes incentivos para
generarla y difundirla, por esta razón
el gobierno debe favorecerla y financiarla. Es
evidente que existe una recompensa social alta
de las políticas que permiten mejorar la
colección y difusión de información
acerca de la educación y las oportunidades
educativas existentes. Información acerca
del desempeño de los estudiantes, sobre
exámenes de conocimientos y sobre los programas
de estudio. Se ha demostrado que este tipo de
información ayuda a mejorar sustancialmente
la calidad y el desempeño de los servicios
educativos. (Banco Mundial, 99, p. 50).
Conferirle suficiente importancia al proceso de
aprendizaje social y político de los agentes.
La nueva institucionalidad requiere de una etapa
en la cual los agentes se familiaricen. El Estado
no siempre prevé la inversión necesaria
para facilitar el conocimiento y entrenamiento
de los distintos agentes. El caso de los Consejos
Escolares es un buen ejemplo de los desafíos
que entraña poner en operación 130
mil de ellos, así como enseñar a
millares de padres y participantes a usarlos.
Ello es una labor titánica que difícilmente
puede ser un resultado espontáneo de la
acción colectiva.
El
fortalecimiento de la participación social
no excluye otros puntos relevantes. Entre los
cuales se proponen los siguientes:
Promover nuevos programas de estudio, que mejoren
los aspectos sustantivos y básicos: fortalecer
los lenguajes (lógico y matemática),
fortalecer los mecanismos que permitan desarrollar
las expresiones oral y escrita del español,
fortalecer las habilidades de razonamiento para
resolver problemas prácticos, y enseñar
a manejar problemas de información: adquisición,
procesamiento, almacenamiento y utilización;
Adaptar los contenidos de los estudios al ámbito
local y al entorno socioeconómico de la
comunidad;
Mejorar las capacidades de los profesores. Especialmente
en aspectos didácticos y en el uso de recursos
educativos modernos;
Aumentar la importancia de resultados educativos
y no solo aumentar recursos presupuestarios, humanos
y físicos.
La
reforma educativa debería orientarse a
la consolidación de las siguientes áreas.
Fortalecer la evaluación a los estudiantes
para ampliar la capacidad de las autoridades en
la supervisión de la calidad de la educación
y, por supuesto, mejorar la información
disponible en esta materia.
Desarrollar más ampliamente los sistemas
de información de la gestión o administración
de las unidades educativas, especialmente de las
escuelas.
Consolidar las nuevas prácticas presupuestarias,
especialmente introducir la técnica conocida
como nueva estructura programática que
permitirá medir el desempeño de
las áreas substantivas de los diversos
programas educativos.
Continuar con los esfuerzos de descentralización
para ampliar los márgenes de autonomía
de gestión de las unidades educativas y
escuelas, pero sobre todo pensar la descentralización
en áreas sustantivas de los programas de
estudios y los programas de capacitación.
Proveer al sistema educativo de una estructura
de incentivos financieros y morales para promover
la participación de los profesores en la
reforma. Esta estructura debe ser clara transparente
y predecible para que los profesores "institucionalicen"
su participación, si esto último
ocurriera es muy probable que habría una
tendencia que combatiría la "politización"
su participación.
Mejorar las bases de datos y ampliar su uso. La
información se debería orientar
a los aspectos de medición y desempeño,
incluyendo la calidad de las instituciones y los
aspectos de la conducta de educandos y educadores.
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Introducir mejoras en las tecnologías educativas
en los salones de clase. Educación a distancia
y apoyo en línea es un medio excelente para
apoyar a la capacitación de profesores. Los
estudiantes podrían recibir los beneficios
de la educación interactiva, educación
asistida por computadora y uso de material instruccional
amigable y atractivo. |
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Orientar la estructura de incentivos, antes mencionada,
para facilitar la creación de una organización
del aprendizaje. Esto es las escuelas no solo
serán receptoras pasivas de tecnologías
educativas o de programas de estudio. En la escuela
se pueden introducir experiencias que no son importadas
del centro o de la metrópoli.
IV
Bibliografía
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México, 1996
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mexicano, vol. I, núm. 3, abril/junio 1997
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