No.159
Noviembre
2001
 



Jorge Espina Reyes

En Coparmex estamos apostados porque el cambio democratico tenga exíto, que de resultados, que logre los cambios estructurales que requiere el país, para hacerlo un país viable, próspero y competitivo internacionalmente. Más allá de los partidos políticos, la sociedad exige que México no se detenga, que los cambios fluyan y se consoliden y en ello estamos comprometidos.
 

 

"Cuando se navega sin rumbo fijo, ningún viento es favorable" (SENECA).

Señor Lic. Santiago Creel Miranda, Secretario de Gobernación y Representante del Señor Presidente de la República.

Señor Lic. Juan Carlos Romero Hicks, Gobernador del Estado de Guanajuato.

Señor Lic. Luis Ernesto Ayala Torres, Presidente Municipal de la ciudad de León.

Líderes empresariales; señoras y señores; capitanes de empresa.

Felicito nuevamente al equipo organizador de esta magnífica Asamblea, particularmente a nuestros queridos anfitriones: Tere y Jorge Videgaray.

¿Hacia dónde va el cambio?, es el título elegido para esta LXXIX (Septuagésima novena) Asamblea Nacional Ordinaria que concluye con este acto y que nos ha llevado a reflexionar en estos últimos dos días y ya desde hace un mes en la reunión preparatoria celebrada en la Ciudad de México, con la presencia del Sr. Presidente de la República, de siete Secretarios de Estado, del Sr. Procurador General de República y del Sr. Director General del IMSS.

Y es que en Coparmex, de donde se ha impulsado decididamente el proceso de transición que vive nuestro país desde hace ya décadas, no puede dejar de inquietarnos, el que este proceso después de su etapa inicial de liberalización iniciada en la década de los 80’s y habiendo continuado en los 90’s con la democratización, queremos que el proceso continúe, que no se detenga, que no se desvíe y que no retroceda, para que llegue a su plena consolidación. Señalaba Vaclav Havel, cuando la Republica Checa atravesaba por un proceso de transición similar al nuestro: "Ha llegado el tiempo del duro trabajo cotidiano, del antagonismo al desnudo y de la disparidad de intereses al desnudo; el tiempo de la desilusión, el tiempo en que todos, en especial los políticos, tienen que volver a manifestar claramente qué les interesa"

Por ello consideramos indispensable darle un nuevo impulso que corresponde, como ha sucedido en el pasado a toda la sociedad y particularmente al empresariado, para que los actores políticos, los encargados de concretar en acciones y en leyes el cambio, sean verdaderos intérpretes de los anhelos de la sociedad.

Nos alienta mucho el que, el pasado domingo, se haya firmado –después de muchos sobresaltos- el llamado "Acuerdo Político para el Desarrollo Nacional" firmado entre los diversos actores políticos, es sin duda un avance fundamental, en la construcción de las condiciones indispensables para poder consolidar la transición integral de México. Esperamos que este sea el inicio de verdaderos encuentros de fuerzas políticas, que poniendo por delante a México, superen esas "camisas de fuerza" llamadas ideologías, que por respetables que sean deben ceder el paso a la contundencia de la razón y a la experiencia vivida, por el bien de todos, por el bien común.

En este sentido no pueden dejar de preocupar al empresariado las voces que quisieran reciclar el populismo de los 70’s o el autoritarismo del siglo pasado, hoy por hoy son amenazas al proceso de transición, el neopopulismo y el neoautoritarismo. Por eso nos interesa a todos que este proceso no se detenga y que se consolide con gran éxito y aquí en Coparmex estamos apostados porque este gobierno de cambio sea un gobierno exitoso que de resultados, que logre los cambios estructurales que requiere el país, para hacerlo un país viable, próspero y competitivo internacionalmente. Más allá de los partidos políticos, la sociedad exige que México no se detenga, que los cambios fluyan y se consoliden y en ello estamos comprometidos.

 

or su parte, la globalización se presenta como la oportunidad de insertarnos en las transacciones globales de capital, trabajo, información y conocimiento, dando una nueva dimensión al tiempo y al espacio. Los cambios en el mundo avanzan vertiginosamente, el país que no se pone al día, quedará irremediablemente a la zaga, marginado de las posibilidades que ofrece la globalización, por esta razón nos preocupa la lentitud con que el Congreso de la Unión esta estudiando la Reforma Fiscal, ya que esta no es más que la primera de muchas

reformas que habrá de estudiar y aprobar: como la Reforma Energética, la Reforma Laboral, la de Telecomunicaciones, la Reforma del Marco Regulatorio, la Reforma Educativa, la misma Reforma del Estado. Cuando estas se den, entonces estaremos poniendo las bases de un México competitivo globalmente.

La primera ola de reformas se dio a lo largo de los 90’s, Reformas Democráticas, que permitieron una competencia real entre partidos y que culminó con la alternancia del Poder Ejecutivo el 2 de julio del año 2000, Reformas Económicas que permitieron abrir nuestra economía a la economía global, con tratados de libre comercio que nos hicieron aprovechar el ciclo de crecimiento mundial, sobretodo de los Estados Unidos de América, todos estos cambios fueron buenos, hoy son insuficientes, si queremos que la economía mexicana se consolide, crezca, se fortalezca y de oportunidades a los 100 millones de mexicanos que somos, hagamos los cambios sin vacilación, pero ya. La segunda ola de cambios no puede esperar.

Estamos atentos al llamado del Sr. Presidente de la República, para signar y con ello comprometernos en un acuerdo de los sectores productivos con los Poderes Ejecutivo y Legislativo, para apoyar los cambios y las medidas que la difícil situación económica mundial exigen a nuestro país, ahora agravadas por los actos terroristas del pasado 11 de septiembre. La sociedad y sus organismos representativos, en este caso el sector empresarial, deberá ser escuchado para la toma de decisiones, de lo contrario los acuerdos serán tomados de manera cupular sin el sustento real de la sociedad, esta no puede ser rehén de los partidos, por el contrario, estos deben ser fieles intérpretes de las inquietudes, aspiraciones y anhelos de la sociedad.

Y a propósito de las reformas, la debatida Reforma Hacendaria ha entrado -esperamos- ya en la recta final de la discusión ¡ojalá que prevalezca la sensatez! Las tendencias mundiales para hacer competitivos a los países, han hecho bajar el impuesto sobre la renta y homologar los impuestos al consumo, porque si bien estamos de acuerdo en que la hacienda pública requiere de mayor recaudación, también es indispensable propiciar el ahorro y la inversión, además, las nuevas reglas deben proporcionar seguridad jurídica al contribuyente y simplificar el cumplimiento de las obligaciones fiscales.

En este sentido son urgentes las medidas para incorporar la economía informal a la formal, facilidades e incentivos para lograrlo, pero todo el peso de la ley y todos los mecanismos policiales para combatir al contrabando que mina al aparato productivo, quita empleo a los mexicanos, impuestos al erario público y es fuente de corrupción e impunidad. Otro tanto sucede con la subfacturación, el dumping, la piratería y la venta de mercancías robadas.

Se ha señalado reiteradamente que la economía informal florece por tres causas fundamentales: la falta de oferta de empleo en la economía formal, el exceso de regulación y burocracia impuesta a la actividad económica y la ausencia de ahorro e inversión. Por ello es urgente la Reforma Fiscal, pero en el sentido antes anotado, y la Reforma Regulatoria y la Reforma Laboral, en suma es preciso una "política de Estado" para la competitividad de las empresas mexicanas, esto es, no bastan programas aislados de apoyo a las pequeñas y medianas empresas, es preciso que el sector público, los tres poderes de la unión y los tres niveles de gobierno se comprometan en hacer del Estado Mexicano un Estado promotor del desarrollo sostenible a través de la empresa, teniendo como eje de todas sus decisiones a la competitividad y sus factores determinantes: la creatividad, la innovación, la capacitación, la eficiencia, la productividad y la iniciativa; así, la empresa media debe quedar al centro de la atención para liberar el espíritu emprendedor de los mexicanos.

La erradicación de la pobreza y la miseria en nuestro país va a ser posible en la medida que demos oportunidades de empleo productivo y sustentable a su población, los programas asistenciales deben ser subsidiarios, por tanto, temporales, y como bien sabemos no resuelven el problema de fondo, en tanto no promuevan el desarrollo integral de las personas.

 

Por todo esto esperamos que la anunciada revolución educativa se concrete para aminorar el rezago educativo en el que se encuentran 32.5 millones de mexicanos mayores de 15 años, que o son analfabetas, o no terminaron su educación básica; ha quedado claro que el gobierno sólo, no puede, es indispensable la participación en todos los niveles de la educación de la sociedad, de la iniciativa particular, esperamos que esta revolución educativa abra las puertas decididamente a la participación, el problema es tan grande que resulta necio discutir sobre la conveniencia de la educación privada o pública cuando tenemos una demanda insatisfecha en todos los niveles.

Hoy más que nunca urge a México plena libertad para educar, y que la sociedad evalúe la calidad de la educación y que los recursos asignados se transparenten para que se empleen con eficiencia y con honestidad.

El sistema educativo nacional, ha procesado durante décadas a la niñez y a la juventud mexicana prácticamente ajena a valores humanos y universales, dando a los jóvenes una educación parcial e incompleta; todos esperamos que la revolución educativa, eduque a la niñez y juventud en valores: la honestidad, la veracidad, la laboriosidad, la austeridad, el amor a la patria y a la familia, la generosidad, la responsabilidad, la solidaridad humana, son algunos valores que todos estamos obligados a transmitir a las nuevas generaciones con el ejemplo y la palabra. Hacemos un voto porque en la nueva revolución educativa, se decida a educar integralmente a la juventud mexicana, este será el mejor activo de México en el futuro: la persona humana. En esta tarea a nadie le es permitido permanecer ocioso.

Amigas y amigos:

El México al que aspiramos propone una plataforma ética, política, económica y social que permita un nuevo orden en nuestro país, en el que imperen el Estado de derecho, la democracia plena, la economía de mercado y la responsabilidad social.

Entendemos el Estado de Derecho como el régimen en el que tanto las autoridades como los ciudadanos, sin excepción, están sometidos a la ley justa, derivada del derecho natural, plasmada en el derecho positivo y formulada por órganos representativos de la sociedad, debe tener mecanismos eficientes de control y vigilancia que eviten las arbitrariedades y la discrecionalidad en la aplicación de las normas y reglamentos, así como la impunidad en el caso en que se incurra en algún ilícito, debe a su vez preservar y garantizar los derechos humanos y las libertades fundamentales de las personas.

El Estado de Derecho supone que existen reglas estables, claras y justas, que se respete la propiedad individual y familiar, que haya seguridad jurídica, seguridad pública y seguridad social, que se combata a la corrupción y se castigue a los delincuentes, que no se tolere la impunidad, exigiendo a los funcionarios públicos que sean honestos, por todo esto la sociedad y la opinión pública esperan castigo para quienes en el pasado cometieron todo tipo de trapacerías en contra del pueblo de México y de su patrimonio.

Si bien no consideramos necesaria una comisión de la verdad que inicie persecuciones ni caserías de brujas, sí esperamos que se investigue y se aplique la ley a quienes desde su función pública –que debía ser de servicio a los demás- se sirvieron sin medida. Justicia se pide, no venganza. Y esto debe interesar a todos los partidos, pues la sociedad esta esperando de ellos honestidad y pulcritud en los manejos de la vida pública, la percepción de cierta opinión pública en el sentido de acuerdos partidistas vergonzantes a espaldas de la sociedad, intercambiando gobernabilidad o aprobaciones legislativas a cambio de impunidad sería inaceptable y apelamos a que esto nunca suceda. Acuerdos sí, son indispensables, pero claros, transparentes y entre lo más sano que tengan los partidos y el gobierno.

Otra percepción que subyace en el interior de la república, en las entidades federativas, son los pocos cambios que ha habido al interior de las secretarias de Estado y de los institutos federales, que siguen operando a través de sus delegaciones, muchas de ellas con los mismos vicios del pasado.

 

Por todo esto esperamos que la anunciada revolución educativa se concrete para aminorar el rezago educativo en el que se encuentran 32.5 millones de mexicanos mayores de 15 años, que o son analfabetas, o no terminaron su educación básica; ha quedado claro que el gobierno sólo, no puede, es indispensable la participación en todos los niveles de la educación de la sociedad, de lainiciativa particular, esperamos que esta revolución educativa abra las

puertas decididamente a la participación, el problema es tan grande que resulta necio discutir sobre la conveniencia de la educación privada o pública cuando tenemos una demanda insatisfecha en todos los niveles.

Hoy más que nunca urge a México plena libertad para educar, y que la sociedad evalúe la calidad de la educación y que los recursos asignados se transparenten para que se empleen con eficiencia y con honestidad.

El sistema educativo nacional, ha procesado durante décadas a la niñez y a la juventud mexicana prácticamente ajena a valores humanos y universales, dando a los jóvenes una educación parcial e incompleta; todos esperamos que la revolución educativa, eduque a la niñez y juventud en valores: la honestidad, la veracidad, la laboriosidad, la austeridad, el amor a la patria y a la familia, la generosidad, la responsabilidad, la solidaridad humana, son algunos valores que todos estamos obligados a transmitir a las nuevas generaciones con el ejemplo y la palabra. Hacemos un voto porque en la nueva revolución educativa, se decida a educar integralmente a la juventud mexicana, este será el mejor activo de México en el futuro: la persona humana. En esta tarea a nadie le es permitido permanecer ocioso.

Amigas y amigos:

El México al que aspiramos propone una plataforma ética, política, económica y social que permita un nuevo orden en nuestro país, en el que imperen el Estado de derecho, la democracia plena, la economía de mercado y la responsabilidad social.

Entendemos el Estado de Derecho como el régimen en el que tanto las autoridades como los ciudadanos, sin excepción, están sometidos a la ley justa, derivada del derecho natural, plasmada en el derecho positivo y formulada por órganos representativos de la sociedad, debe tener mecanismos eficientes de control y vigilancia que eviten las arbitrariedades y la discrecionalidad en la aplicación de las normas y reglamentos, así como la impunidad en el caso en que se incurra en algún ilícito, debe a su vez preservar y garantizar los derechos humanos y las libertades fundamentales de las personas.

El Estado de Derecho supone que existen reglas estables, claras y justas, que se respete la propiedad individual y familiar, que haya seguridad jurídica, seguridad pública y seguridad social, que se combata a la corrupción y se castigue a los delincuentes, que no se tolere la impunidad, exigiendo a los funcionarios públicos que sean honestos, por todo esto la sociedad y la opinión pública esperan castigo para quienes en el pasado cometieron todo tipo de trapacerías en contra del pueblo de México y de su patrimonio.

Si bien no consideramos necesaria una comisión de la verdad que inicie persecuciones ni caserías de brujas, sí esperamos que se investigue y se aplique la ley a quienes desde su función pública –que debía ser de servicio a los demás- se sirvieron sin medida. Justicia se pide, no venganza. Y esto debe interesar a todos los partidos, pues la sociedad esta esperando de ellos honestidad y pulcritud en los manejos de la vida pública, la percepción de cierta opinión pública en el sentido de acuerdos partidistas vergonzantes a espaldas de la sociedad, intercambiando gobernabilidad o aprobaciones legislativas a cambio de impunidad sería inaceptable y apelamos a que esto nunca suceda. Acuerdos sí, son indispensables, pero claros, transparentes y entre lo más sano que tengan los partidos y el gobierno.

Otra percepción que subyace en el interior de la república, en las entidades federativas, son los pocos cambios que ha habido al interior de las secretarias de Estado y de los institutos federales, que siguen operando a través de sus delegaciones, muchas de ellas con los mismos vicios del pasado.

Producto precisamente de la corrupción y de la impunidad, la inseguridad pública azota a la sociedad mexicana, allí en donde más le duele, en el daño a sus personas y a su patrimonio, miles de familias han quedado marcadas por el dolor y la impotencia ante el secuestro de algún ser querido, estos y muchos delitos más han proliferado por las calles de las ciudades y por las carreteras de nuestro país, parecería que nadie se encuentra a salvo; pues bien, este azote apocalíptico no hubiera podido desarrollarse y crecer, sin el apoyo y contubernio de las autoridades precisamente responsables de combatirlo, ahora sabemos que cuerpos policíacos y procuradurías, jueces y magistrados, han sido cómplices de bandas del crimen organizado.

Reiteramos que, a las autoridades y a nadie más, le corresponde la responsabilidad de otorgar seguridad pública y seguridad jurídica a sus ciudadanos, esta es su primera responsabilidad y por ello exigimos tanto al gobierno federal como a los gobiernos de los estados, resuelvan ya este flagelo al que ha estado sometida la sociedad mexicana a lo largo de ya muchos años. De manera especial ahora que internacionalmente se vinculan las bandas del crimen organizado con el narcotráfico y con el terrorismo. Nuestra solidaridad con las víctimas y sus familiares del terrorismo, nuestra condena para los inspiradores y ejecutores de actos terroristas que cobran víctimas inocentes y nuestra felicitación al gobierno por su posición de firmeza ante el terrorismo y su apoyo a la comunidad internacional afectada por estos reprobables hechos.

Señoras y señores:

En el año 216 de nuestra era, nace en Babilonía, Mani, quien funda un secta que iba a ser conocida como el maniqueísmo, la base del sistema maniqueo es un dualismo radical acerca de Dios. Dice la doctrina maniquea, que desde toda la eternidad hay dos seres o principios supremos de igual orden y dignidad, el principio de la luz (el bien) y el de las tinieblas (el mal).

Ambos principios se hallan en una situación de antitesis irreconciliable. Ignoro la forma como esta doctrina llega a América y con ello a México, pero pareciera que seguidores suyos conscientes o inconscientes le han impreso desde el siglo XIX, a su actuar y con ello a la vida pública mexicana sensibles influencias de maniqueísmo que han obstaculizado en muchas ocasiones el desarrollo nacional, la unidad en torno a grandes ideales y la reconciliación sincera de todos los mexicanos, y es que aunque parezca increíble ya en pleno siglo XXI, todavía algunos clasifican a los personajes de nuestra historia en héroes y villanos irreconciliables. Indigenistas contra hispanistas, republicanos contra monárquicos, liberales contra conservadores, centralistas contra federalistas. Unos siempre son buenos e impolutos o ángeles y los otros siempre son malos, perversos o demonios. Yo creo que este pensamiento maniqueo no ha dado buenos resultados para México, perdimos la mitad de nuestro territorio en el siglo XIX y no acabamos de salir de ser un país en vías de desarrollo en el siglo XXI.

Urge entonces la unidad nacional –que no uniformidad- en torno a objetivos comunes, en la nueva realidad global, los países que entiendan esta necesidad de unidad, serán los que aprovechen las oportunidades, y espero que esta generación esté dispuesta a poner a México como país competitivo y viable en el futuro, aprovechando todo nuestro acervo cultural e histórico y todo nuestro ingenio, el reto esta ahí, ojalá que todos los mexicanos podamos comprometernos con esta noble empresa que se llama México, diciendo como el héroe "Va mi espada en prenda, voy por ella". Pues el mundo esta en manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y de correr el riesgo de vivir sus sueños.