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POR
UNA VERDADERA
REFORMA
FISCAL INTEGRAL
Joaquín
Díaz Pérez
sintesis
Para
el inversionista o para el empresario no hay una definición
clara y precisa en el ámbito tributario que le permita planificar
a largo plazo; siempre estará supeditado a estos movimientos
anuales que lo obligan a un reacomodo de sus operaciones,
a replantear sus proyectos, a modificar sus negocios en general,
todo lo cual se traduce en retraso o anulación de inversiones,
pérdida de tiempo valiosísimo destinado a los negocios, costos
adicionales para poder implementar o combatir las reformas
impositivas. Son algunas de las consecuencias que se producen
con este tipo de modificaciones hechas al vapor.
Es
por estas razones que ya resulta apremiante y conveniente
una verdadera reforma integral del sistema tributario mexicano,
que permita verdaderamente lograr una mayor recaudación; fomentar
la inversión, el ahorro y la creación de nuevos empleos; establecer
un sistema ágil y sencillo
para el manejo y pago de las contribuciones; instituir
un nuevo federalismo fiscal que permita mayores recursos a
las Entidades Federativas; combatir eficaz y frontalmente la evasión fiscal.
Es
indudable que nuestro país está atravesando por una etapa
de cambios político-sociales donde ya empiezan a
ejercerse con tintes democráticos los asuntos que atañen a
la sociedad mexicana, incipiente aún, pero democracia al fin.
Esta vivencia democrática cabe entenderla, según lo han externado
los tratadistas de la materia, como aquel sistema de gobierno
caracterizado por la participación de la sociedad en la organización
del poder público y en su ejercicio; esto es, la democracia
se funda en la consideración de sentido común, según la cual
las cosas que interesan o afectan a todos, deben tratarse
y resolverse con el concurso de todos.
A
la luz de lo anterior, notamos que desafortunadamente estos
vientos democráticos no han llegado como debiera al ámbito
tributario, toda vez que como se deja dicho, la práctica democrática
exige la concurrencia de todos los afectados o interesados
en las cuestiones impositivas, llámeseles contribuyentes,
inversionistas, trabajadores, recaudadores, juzgadores, etc.,
a efecto de lograr una solución adecuada al asunto y por lo
mismo totalmente al margen de decisiones unilaterales, de
cuestiones partidistas o de presiones mas bien de carácter
político que de tipo económico.
1.
Necesidad de una Reforma Fiscal Integral
Es
cierto también que el grueso de los sectores productivos y
sociales del país, junto con el sector gubernamental, coinciden
en la imperiosa necesidad,
en los momentos actuales, de llevar a cabo un verdadero cambio
estructural y a fondo de todo el sistema impositivo mexicano,
debido entre otros factores: a la baja recaudación fiscal
existente en nuestro país, máxime si se compara con la de
otros países de condiciones económicas similares; a la necesidad
de mayores recursos para satisfacer las necesidades de la
población y sufragar los gastos públicos; a la conveniencia
de una mayor productividad en las empresas; al urgente y necesario
acomodamiento de nuestro país en el mundo globalizado en que
se encuentra inmerso; a la urgente generación de empleos;
a las constantes y cada día crecientes prácticas de evasión
fiscal. Esto es un problema nacional que esta a la vista y
que no podemos ni debemos soslayar, sino por el contrario
amerita enfrentarlo en forma decidida, abierta y a la brevedad
posible.
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El
año pasado se dio ya un intento al respecto, a través de
una iniciativa del Poder Ejecutivo denominada Nueva Hacienda
Pública Distributiva. Ciertamente no era aún la reforma
idónea, la reforma esperada, pero por lo menos ya se habían
dado los primeros pasos en esta materia. Durante el largo
análisis que tuvo dentro del Congreso de la Unión, la versión
original tuvo un sesgo considerable que desembocó finalmente
y a grandes rasgos en: la aprobación de una nueva Ley del
Impuesto sobre la Renta, la introducción del llamado Impuesto
Sustitutivo del Crédito al Salario, la creación del Impuesto
a la Venta de Bienes y Servicios Suntuarios, la causación
del Impuesto al Valor Agregado en base al flujo de efectivo,
la aplicación de un impuesto (especial sobre producción
y servicios) a la telefonía celular y a los refrescos bajo
ciertas consideraciones.
Quedaron
en el camino temas tan relevantes e importantes como los
relativos a: la homologación de las tasas del IVA (gravar
con la tasa general todos los bienes y servicios, incluyendo
alimentos procesados y medicamentos); un auténtico federalismo
en materia fiscal evaluando a conciencia potestades tributarias
de la Federación y de las Entidades Federativas, redistribuyendo
en su caso estas facultades, a efecto de hacer llegar mayores
recursos a los Estados; verdaderos mecanismos que promuevan
la inversión, el ahorro y la generación de empleos; análisis
de los problemas, las causas y posibles soluciones a la
evasión fiscal en México; un esquema impositivo verdaderamente
sencillo, simple, ágil y transparente y no el esquema tortuoso
y complicadísimo que existe actualmente, que lo único que
logra es una mayor evasión fiscal.
Así
las cosas, lo único que se obtuvo con tales reformas es
lo que ha sucedido año tras año y desde hace un buen tiempo:
incluir tan solo “remiendos” en la legislación fiscal y
de último momento, que por lo mismo las hacen muy vulnerables
a los vaivenes económicos, a las impugnaciones judiciales
y son siempre causa de molestia o descontento social. Por
la misma razón son reformas que tan sólo pretenden solventar
el problema o necesidad del momento y por lo mismo no son
estructuradas con una visión a largo plazo.
Para
el inversionista o para el empresario no hay una definición
clara y precisa en el ámbito tributario que le permita planificar
a largo plazo; siempre estará supeditado a estos movimientos
anuales que lo obligan a un reacomodo de sus operaciones,
a replantear sus proyectos, a modificar sus negocios en
general, todo lo cual se traduce en retraso o anulación
de inversiones, pérdida de tiempo valiosísimo destinado
a los negocios, costos adicionales para poder implementar
o combatir las reformas impositivas. Son algunas de las
consecuencias que se producen con este tipo de modificaciones
hechas al vapor.
Es
por estas razones que ya resulta apremiante y conveniente
una verdadera reforma integral del sistema tributario mexicano,
que permita realmente lograr una mayor recaudación; fomentar
la inversión, el ahorro y la creación de nuevos empleos;
establecer un sistema ágil y sencillo para el manejo y pago
de las contribuciones; instituir un nuevo federalismo fiscal
que permita mayores recursos a las Entidades Federativas;
combatir eficaz y frontalmente
la evasión fiscal.
2.
Premisas para un Nuevo Sistema Impositivo mexicano
Para
efectos de este Nuevo Sistema Tributario, considero que
primeramente deben evaluarse o definirse ciertos puntos
relevantes, como los que, entre otros, se mencionan a continuación:
a)
Definir si conviene seguir con un esquema federativo donde
la Federación concurre con una mayor recaudación a nivel
nacional y de ahí hacer una distribución de recursos a las
Entidades Federativas o por el contrario deben concurrir
éstas con mayores potestades impositivas y gradualmente
reducir el peso y responsabilidad de la Federación en esta
materia. En su caso plantear y llevar a cabo las modificaciones
Constitucionales que correspondan. En esta parte resulta
necesario dejar totalmente al margen
el aspecto y los intereses puramente
políticos.
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b)
Al momento de definir sobre algunas potestades tributarias
a favor de las Entidades Federativas, revisar bien las fuentes
objeto del gravamen evitando aquellas que provoquen la causación
simultanea en dos o más Estados, originando conflictos entre
éstos y además serios problemas para el contribuyente. Tal
es el caso de los impuestos a las ventas o al consumo, los
cuales se prestan a que un Estado grave por el lugar donde
se facture, pero a su vez otro(s) Estado(s) grave(n) por el
lugar de producción o de entrega de los bienes, por ejemplo,
sobreviviendo los conflictos y problemas de referencia. Por
lo mismo deben buscarse fuentes de gravamen que no originen
concurrencia múltiple de Entidades Federativas, tal y como
ya se hizo con el impuesto predial y el impuesto sobre adquisición
de inmuebles, los cuales no ofrecen ninguna duda sobre la
Entidad que debe gravarlos.
c)
En función de esto último, amerita sea revisada la operatividad
y administración del impuesto predial en todos los Estados,
ya que bien instrumentado y con un catastro eficaz bien puede
significar una excelente fuente de ingresos para aquellos
y no como sucede actualmente en muchos Estados donde grandes
y lujosas residencias cubren ínfimas cantidades por concepto
de este impuesto, precisamente por un deficiente control del
impuesto o por la ausencia de un catastro o por no contar
con uno que sea verdaderamente eficaz.
d)
Definir si acorde con la corriente mundial, en el sistema
mexicano debe darse preponderancia a los llamados impuestos
indirectos o al consumo (IVA, Impuesto sobre Producción y
Servicios) sobre los denominados impuestos directos (Impuesto
sobre la Renta por ejemplo).
e)
Conviene evaluar también si en los momentos actuales debe
prevalecer el llamado Impuesto al Activo o por el contrario
ya cumplió su papel de instrumento de control hacia las empresas.
Cabe recordar que este gravamen constituye un lastre para
las nuevas empresas, porque en los primeros años de operación
no generan suficientes ingresos y por ello no pagan el impuesto
sobre la renta, pero sí llegan a pagar el impuesto al activo,
con lo cual empiezan a descapitalizarse y ello además inhibe
las nuevas inversiones.
f)
Deben dejarse al margen los intereses partidistas o de grupos
políticos y abocarse estrictamente a la parte técnica, poniendo
por encima las necesidades e intereses legítimos de la Nación.
g)
Deben revisarse y analizarse a conciencia todas las exenciones
o regímenes de privilegio en materia fiscal a efecto de definir
los que sean estrictamente necesarios, tomando en consideración
la experiencia mundial a este respecto y el espíritu plasmado
en la Constitución Federal en sus artículos 28 y 31, fracción
IV, en cuanto a la prohibición de exención de impuestos que
contempla por un lado y por otro la obligación de todo mexicano
de contribuir para los gastos públicos, sean de la Federación,
Estados o Municipios donde residan. Una medida saludable sería
que todo individuo contribuya a los gastos públicos aún cuando
en determinados casos estas aportaciones sean en cantidad
mínima.
h)
Hay que revisar toda la estructura administrativa del fisco
federal para determinar si la misma viene funcionando con
la eficiencia requerida en todo lo relativo a la administración
y control de las contribuciones. Por ello mismo conviene repasar
si ha funcionado o no la administración impositiva a través
de un órgano desconcentrado del poder público, el Servicio
de Administración Tributaria, o en su defecto hacer un viraje
total al respecto o
bien introducir los ajustes que sean necesarios, para así
eficientar en grado óptimo dicha administración. Por lo mismo
debe modernizarse esta estructura administrativa que permita
una tramitología muy simplificada que incentive el pago oportuno
de las contribuciones, que conduzca a efectivas políticas
de fiscalización y que
cuente con un padrón idóneo y actualizado de contribuyentes.
No se justifica por ejemplo que por deficiencias en el actual
padrón fiscal, se den tantos requerimientos improcedentes
a los contribuyentes en perjuicio y para molestia de éstos.
i)
Dentro de lo posible visualizar un marco normativo fiscal
sencillo y fácil de comprender para todos los interesados
y que otorgue seguridad jurídica a los contribuyentes, respetando
siempre los principios tributarios previstos en la Constitución
General de la República. Dentro de ésta parte habría que definir
si en los momentos actuales conviene el establecimiento de
una Procuraduría de la Defensa del Contribuyente que proteja
a los particulares de los abusos de las autoridades fiscales.
De igual forma, mediante cambios a la legislación habría que
fortalecer al aparato judicial para efectos de optimizar y
agilizar las controversias entre el fisco y los contribuyentes.
|
 |
Ingresos
Tributarios del Gobierno Federal (millones de pesos)
|
Enero – Mayo
|
|
Composición %
|
| Concepto |
2001
|
2002
p/
|
Var.
% real
|
2001
|
2002
p/
|
| Tributarios |
278,334.5
|
323,390.6
|
11.0
|
52.9
|
59.2
|
| Impuesto
sobre la renta |
124,522.7
|
147,611.2
|
13.2
|
23.7
|
27.0
|
| Impuesto
al valor agregado |
88,358.5
|
89,504.9
|
-3.3
|
16.8
|
16.4
|
| Producción
y servicios |
41,313.6
|
62,116.7
|
43.6
|
7.9
|
11.4
|
| Importaciones |
11,812.4
|
10,005.3
|
-19.1
|
2.2
|
1.8
|
| Bienes
y servicios suntuarios |
---
|
633.0
|
n.a.
|
---
|
0.1
|
| Otros
impuestos1 |
12,327.2
|
13,518.5
|
4.7
|
2.3
|
2.5
|
1 Incluye los
impuestos sobre tenecia o uso de vehículos, sobre automóviles
nuevos y accsesorios.
p/ Cifras preliminares.
n.a. No aplicable.
Fuente: SHCP.
3.
Características y objetivos de un Nuevo Sistema Impositivo
Aunado
a todo lo anterior,
debe entonces buscarse que el nuevo sistema tributario mexicano
reúna al menos las siguientes características:
a)
Que sea un sistema auténticamente promotor de la
inversión y el empleo.
b)
Que otorgue seguridad jurídica, mediante el respeto siempre
de los principios constitucionales de los impuestos.
c)
Que fortalezca verdaderamente las haciendas de los Estados y de los Municipios.
d)
Que contemple procedimientos ágiles y sencillos para el
pago de las contribuciones y para el cumplimiento de las demás obligaciones fiscales.
e)
Que sea un esquema que adquiera cierta permanencia.
Dentro de la dinámica que conlleva la materia fiscal
prever que la legislación respectiva esté sujeta sólo a
los cambios periódicos estrictamente necesarios.
f)
Que esté dentro de un marco normativo sencillo y comprensible, que conlleve una auténtica simplificación
fiscal en todos los
aspectos.
Así
las cosas, si no obstante las reformas hacendarias elaboradas
y aprobadas para el ejercicio 2002 no han producido los
resultados esperados, como así se ha difundido, muy especialmente
en lo tocante a lograr una mayor recaudación a nivel nacional,
confirma entonces que nuestro sistema tributario no está
en óptimas condiciones, significa que existen deficiencias,
que algo anda mal o algo esta erróneamente manejado dentro
de este sistema, lo cual es más que suficiente para inmediatamente
entrar a fondo y de lleno a analizar el problema y buscar
un cambio también de fondo e integral y ya no superficial.
Estamos
a buen tiempo para poder llevar a cabo algo sobre el particular
para el ejercicio 2003. Ojalá no se deje al margen y de
inmediato empiecen las acciones para un trabajo serio sobre
ese nuevo sistema tributario mexicano, con la concurrencia
y aportaciones de todos los sectores involucrados.
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