|
|
|

FUNDACIÓN MERCED
Una
visión renovadora
en el tradicional mundo de la filantropía
Alberto Núñez Esteva
Sintesis
No basta con hacer cosas buenas, ahora hay que hacerlas de
manera cada vez más profesional - sin nunca perder
la mística, poderosísimo motor de las instituciones
filantrópicas-, para alcanzar la excelencia en el cumplimiento
de la Misión que cada organización se haya señalado.
Fundación Merced emprendió una acción
intensa para llevar al llamado tercer sector, cursos, talleres,
conferencias, etc. Las horas-persona de capacitación
se multiplicaron y suman ahora varios miles, enfocándose
a los problemas típicos y característicos de
las organizaciones filantrópicas: recaudación
de fondos, formación y responsabilidades de patronatos
y juntas directivas, planeación estratégica,
planeación financiera y manejo de recursos, problemática
fiscal y legal, liderazgo, manejo de recursos humanos, etc.
"¡No estamos haciendo todo lo que podemos hacer!
Hacemos cosas buenas, pero no basta. Con los recursos que
tenemos, debemos y podemos hacer mucho más". Esta
fue la opinión de un consejero en una sesión
de la Junta Directiva de Fundación Merced, hace unos
4 años aproximadamente.
Efectivamente, esta institución, constituida hace cerca
de 40 años, había dedicado su actividad a distribuir
entre alrededor de 100 organizaciones, el rendimiento del
patrimonio donado por la familia Munguía, unos 400
mil dólares anuales.
Frente al reclamo, justificado, la acción inmediata:
"Entremos a un proceso de planeación estratégica,
sencillo, práctico, aprovechando la experiencia que
tenemos en la materia, ya que no tenemos ni los recursos económicos
ni el tiempo para hacer otra cosa"
El ejercicio mostró fundamentalmente lo siguiente:
Nuestras fortalezas estaban en nuestro capital propio, en
nuestra experiencia y conocimiento del sector filantrópico,
y en una Junta Directiva de alto nivel, bien relacionada,
que conjugaba experiencias empresariales y sociales, y que
estaba dispuesta a participar activamente en el cambio.
Nuestras debilidades se encontraban en la inexperiencia en
la consecución de fondos, en una estructura administrativa
incipiente para incursionar en nuevas aventuras, y en órganos
de gobierno insuficientemente institucionalizados.
El ambiente externo era propicio al cambio (estamos hablando
de 1997, ahora lo es más) Las necesidades sociales
de nuestro país son inmensas y la sociedad civil puede
aportar su mística y experiencia para colaborar en
la solución de esos ingentes problemas. No hay confrontación
con el Gobierno, sino que se puede trabajar en un ambiente
de colaboración mutua.
Se ratificó la Misión: Servir a los más
necesitados en México para que obtengan una vida digna,
con énfasis en los niños y su entorno, apoyando,
promoviendo e interactuando con instituciones comprometidas
con nuestros valores.
Y se definió una Visión a 5 años, nueva,
plena de creatividad, impulsora de retos nunca antes emprendidos,
que giró alrededor de los siguientes conceptos:
a) Alcanzar prestigio a nivel nacional e internacional (en
comparación con el bajo perfil que antes manejábamos)
b) Integración de una Junta Directiva de no más
de 30 personas, con equilibrio entre gente joven y madura
(para evitar su "envejecimiento"); hombres y mujeres;
visión empresarial y visión social; con renovación
del Presidente cada 4 años (en vez de actuación
indefinida en donde se corre el riesgo de identificar la institución
con la persona) Selección, entre los miembros de esa
Junta, de una Comisión Ejecutiva integrada por los
responsables de llevar a cabo los programas derivados de la
Visión. Evaluación anual y formal de la actuación
de cada consejero, comprometiéndonos al cambio de aquellos
cuyo nivel de actuación no haya sido satisfactorio.
c) Contratación de una planta operativa profesional,
con percepciones económicas competitivas en el mercado
y gran mística de servicio.
d) Promoción de nuevas fuentes de recursos, para multiplicar
nuestra capacidad para entregar donativos ("dar el pescado")
e) Canalización de los recursos ajenos a nuestro patrimonio
hacia aquellos proyectos que ofrezcan el mayor "dividendo
social" (hacer más con menos en forma sostenible
y con capacidad de réplica)
|
|
f)
Impulso, en forma subsidiaria, a la profesionalización
de las instituciones del sector filantrópico, mediante
la impartición de cursos especializados y asesoría
diseñada específicamente para este sector
("enseñar a pescar")
g) Promoción y participación en redes de grupos
afines nacionales e internacionales, para intercambiar y
enriquecer las experiencias y mejorar la operación
y la administración.
h) Influir en el gobierno, en el sector empresarial y en
la sociedad en general, a favor de una participación
cada vez mas activa e integrada para la atención
eficaz de los problemas sociales.
Parece mentira, pero aún cuando la decisión
del cambio fue tomada por consenso entre todos los consejeros
y con la participación de la planta operativa, la
resistencia al cambio, una gran resistencia al cambio, estuvo
presente durante un largo tiempo, pero afortunadamente se
pudo vencer y caminar por la ruta definida en nuestra Visión.
¿Qué ha sucedido después de cerca de
4 años de haber tomado esas decisiones?
I.
Formación de alianzas estratégicas
Los donativos que entregamos, se han más que triplicado.
De donar 400 mil dólares, este año entregaremos
alrededor de 1.5 millones de dólares.
¿Cómo se logró? A través de
la formación de alianzas estratégicas con
organizaciones (Colegio de Contadores Públicos de
México) y empresas (Citigroup, J.P. Morgan, Philip
Morris, Zimat) en donde en forma conjunta definimos la estrategia
a seguir y el nicho en donde se debe aplicar los donativos
(niños, microempresas, ancianos, fortalecimiento
familiar, etc.); en donde se entregan los recursos a los
proyectos con el mayor "dividendo social" (según
lo definimos arriba) evaluados por un jurado independiente
y experto en la materia; y en donde Fundación Merced
se hace cargo de la operación del proyecto con profesionalismo
y transparencia absoluta, llegando no sólo a la entrega
de los recursos y la vigilancia de su buen uso, sino procurando
medir su impacto social.
Las instituciones que concursan, ganen o pierdan, se incorporan,
si así lo desean, a los servicios que ofrece Fundación
Merced, mismos que referimos más adelante.
Las empresas asociadas participan activamente en la definición
de los nichos y la forma en la que se entregan sus recursos,
dándole así sentido estratégico a su
acción filantrópica y aprovechando la experiencia
de Fundación Merced y el valor agregado que ésta
ofrece a las instituciones. Dejan en manos de esta última
los aspectos operativos en donde ellas no son expertas.
¿"Outsourcing"? Va más allá,
pues tiene conceptos que enriquecen de manera significativa
esta acción, pero se
le parece.
II.
Impulso a la profesionalización
"Capacity building" dicen los americanos. Independientemente
del término, hay un clamor mundial -y México
no está exento de ello- para que las fundaciones
y en general las organizaciones del llamado tercer sector,
rindan cuentas con gran transparencia a la sociedad y al
gobierno, y actúen con cada vez mayor eficacia y
eficiencia en el desempeño de su labor benéfica.
No basta con hacer cosas buenas, ahora hay que hacerlas
de manera cada vez más profesional - sin nunca perder
la mística, poderosísimo motor de las instituciones
filantrópicas-, para alcanzar la excelencia en el
cumplimiento de la Misión que cada organización
se haya señalado.
Fundación Merced emprendió una acción
intensa para llevar al llamado tercer sector, cursos, talleres,
conferencias, etc. Las horas-persona de capacitación
se multiplicaron y suman ahora varios miles, enfocándose
a los problemas típicos y característicos
de las organizaciones filantrópicas: recaudación
de fondos, formación y responsabilidades de patronatos
y juntas directivas, planeación estratégica,
planeación financiera y manejo de recursos, problemática
fiscal y legal, liderazgo, manejo de recursos humanos, etc.
Las alianzas -no cabe duda que son el signo de los tiempos-
han sido, también, un factor clave para el desarrollo
de esta área. Es así que logramos establecerlas
con el Tec de Monterrey, con la Ibero, con el ITAM, y con
fundaciones hermanas, como la Fundación Mexicana
para el Desarrollo Rural, el Centro Mexicano de Filantropía,
Procura, y Visión Mundial.
Mención aparte requiere la capacitación en
el uso del Internet, instrumento extraordinario no sólo
para contar con páginas web o enviar y recibir emails,
sino para poder navegar en el amplio mundo de la filantropía
y poder establecer contacto no sólo con las grandes
fundaciones internacionales, sino con aquellas personas
e instituciones que atienden problemas similares a los del
usuario. Este último aspecto lo hemos desarrollado
en forma incipiente, pero es uno de los nuevos proyectos
que queremos llevar a la vida real en el plazo corto o medio.
Su aportación al sector filantrópico, sin
duda, será excepcional.
Estamos en el proceso de buscar alianzas con empresas especializadas
en esta tecnología para unir esfuerzos a favor de
las causas que atendemos.
Formación de capital humano, acceso a tecnología
de punta en materia de comunicación, y fortalecimiento
institucional: puedo asegurarles que las más de las
veces son mucho más importantes que la mera entrega
de recursos materiales.
|
|
|
III.
Programa Fortaleza
La experiencia nos ha señalado que en muchas ocasiones
el programa de capacitación puede y debe ser complementado
con una asesoría especializada que acompañe
a las instituciones en su desarrollo. Un "médico
de cabecera" al cual puedan recurrir; asesoría
especializada a través de consultores jubilados de
gran experiencia que deseen aportar sus conocimientos en forma
gratuita; despachos profesionales que quieran trabajar "probono"
(o sea sin cobro de honorarios) como contribución a
estas causas; servicio social de pasantes universitarios férreamente
controlados y dirigidos por profesionales en la materia. En
fin, una cantera de talento que está disponible en
México, que podemos aprovechar en este sector, y cuyo
servicio, al proporcionarlo, enriquece tanto al profesional
que lo presta como a la institución que lo recibe.
Yo me jubilé, hace 7 años, del mundo de los
negocios. Los últimos 16 años trabajé
para el Grupo Desc, en donde ocupé la Vicepresidencia
responsable del Sector Alimentos. Me jubilé anticipadamente,
a los 62 años, para poder hacer lo que estoy haciendo
y lo he hecho con la mayor entrega y devoción. Las
satisfacciones que he tenido y mi realización personal
han sido inmensas. Una experiencia que puedo relatar por haberla
vivido en carne propia.
El programa Fortaleza fue aprobado, con entusiasmo, en la
última reunión de nuestra Junta Directiva. Llevamos
más de un año preparándolo. Es audaz,
pero tenemos confianza en sus resultados. Iremos paso a paso,
con prudencia, sin prisa pero sin pausa. Las primeras instituciones
en las que trabajaremos, y que, de mutuo acuerdo, serán
nuestra primera prueba piloto, han sido seleccionadas.
IV.
Redes
Formación de capital social, le llaman algunos. Lo
cierto es que la integración de redes permite a las
instituciones que se adhieren a ellas ofrecer y obtener una
enorme riqueza a través de:
* Encontrar espacios en donde relacionarse y compartir, con
instituciones similares, los problemas que les aquejan, los
errores cometidos, y las mejores prácticas.
* Establecer contacto con instituciones gubernamentales relacionadas
con su actividad, conocer sus programas de atención
social y, en muchos casos, de entrega de recursos, y manifestar
su opinión sobre su operatividad.
* Conocer y aprovechar los seminarios, talleres, cursos de
capacitación, etc. especializados en su actividad y
para los cuales, con frecuencia, se ofrecen becas.
* Tener acceso a la página web de la Red, capacitarse
en su uso, y a través de ella, navegar por el amplio
mundo de la filantropía.
* Influir en las políticas públicas a través
de analizar las que están en vigor y opinar al respecto
ante las autoridades e instancias pertinentes.
Para cualquier institución, hay una gran diferencia
entre estar aislada y resolver los problemas que se le presentan
de acuerdo a su experiencia y buen juicio, o participar activamente
en estas redes y sentirse acogida y comprendida, en un ambiente
que es el suyo y con problemas y soluciones que le resultan
familiares.
Fundación Merced, junto con otras instituciones, ha
promovido en los últimos años, congruente con
su Misión y su Visión, la formación de
varias redes: La Red del Campo, la Red de la Infancia y la
Adolescencia, y la Red de Enfermedades Mentales, esta última
de muy reciente creación. Son redes en donde se opera
en forma muy horizontal, con una gran dosis de solidaridad
y subsidiaridad y en donde debe evitarse todo tipo de protagonismo,
procurando tomar un papel secundario una vez que maduran.
Su impacto en las organizaciones es notable.
Asimismo, nos hemos integrado al Centro Mexicano de Filantropía
y por su conducto a una red internacional, el Council on Foundations,
formada por alrededor de 2 mil fundaciones de las más
grandes del mundo, particularmente norteamericanas. Esta organización
incluye a 39 "affinity groups" que trabajan en grupos
y temas especializados y que representan una cantera inagotable
de relaciones y aprendizaje. Lo que aquí aprendemos
procuramos ponerlo en práctica en nuestra organización
y transmitirlo a otras instituciones por todos los medios
posibles.
Recientemente leí un pensamiento que me gustó.
Más o menos dice lo siguiente: "lo que hago por
los demás es muy poco, pero ese poco nunca dejaré
de hacerlo" y yo le he agregado "pero si todos juntamos
nuestros pocos y los organizamos, lo podemos hacer todo".
Estas redes quieren juntar "nuestros pocos" para
entre todo enriquecernos y poder hacer mucho más.
V.
Administración por valores
En nuestra vida empresarial, muchos nos volvimos expertos
en administración por objetivos. Pues bien, a raíz
del ejercicio estratégico que realizamos y al que me
he referido en el curso de este artículo, decidimos
poner en práctica y llevarlo al corazón y a
la cultura de todos los que integran Fundación Merced,
el comportamiento a través de valores. Las 5C's de
Fundación Merced:
Confianza, que nos obliga a la congruencia entre el decir
y el hacer en todo lo que emprendemos, y a comportarnos con
la más estricta honestidad y transparencia.
Compartir, que nos impulsa a aportar recursos económicos
al alcance de nuestras posibilidades, así como nuestra
experiencia y dedicación en beneficio de la gente más
necesitada.
Compromiso, que nos motiva a cumplir con dedicación
y entrega las responsabilidades que hayamos aceptado
Calidad, que nos obliga a hacer las cosas cada vez mejor a
través de un proceso de mejora continua, aplicada a
todas y cada una de nuestras actividades.
Calidez, que significa que todo lo que hagamos debe estar
rodeado de amor, reconociendo, ante todo, la dignidad de la
persona sin distinción de credo religioso o inclinación
política.
Procuramos que estas 5C's formen parte de la cultura y de
la actividad no sólo de los consejeros, sino de todos
los voluntarios y de todo el personal que labora en Fundación
Merced.
Nuestra institución debe ser tan eficiente como la
mejor de las empresas, pero con la mística de la mejor
de las fundaciones. Ambos conceptos no sólo no son
incompatibles, sino que se complementan. La experiencia así
nos lo ha demostrado.
¿Y que es la mística? me preguntó alguien,
y le respondí, "es esa fuerza interior que inunda
a quien trabaja con verdadero compromiso y pasión a
favor del bien común y que le permite alcanzar objetivos
que parecen inalcanzables".
Esta es parte de nuestra historia. Mucho se ha escrito sobre
Fundación Merced durante sus 40 años de existencia,
esperamos que todavía se pueda escribir mucho más.
|
 |
|
|
|