No.167
Agosto
2002
 


FUNDACIÓN MERCED

Una visión renovadora
en el tradicional mundo de la filantropía


Alberto Núñez Esteva

Sintesis
No basta con hacer cosas buenas, ahora hay que hacerlas de manera cada vez más profesional - sin nunca perder la mística, poderosísimo motor de las instituciones filantrópicas-, para alcanzar la excelencia en el cumplimiento de la Misión que cada organización se haya señalado.
Fundación Merced emprendió una acción intensa para llevar al llamado tercer sector, cursos, talleres, conferencias, etc. Las horas-persona de capacitación se multiplicaron y suman ahora varios miles, enfocándose a los problemas típicos y característicos de las organizaciones filantrópicas: recaudación de fondos, formación y responsabilidades de patronatos y juntas directivas, planeación estratégica, planeación financiera y manejo de recursos, problemática fiscal y legal, liderazgo, manejo de recursos humanos, etc.


"¡No estamos haciendo todo lo que podemos hacer! Hacemos cosas buenas, pero no basta. Con los recursos que tenemos, debemos y podemos hacer mucho más". Esta fue la opinión de un consejero en una sesión de la Junta Directiva de Fundación Merced, hace unos
4 años aproximadamente.


Efectivamente, esta institución, constituida hace cerca de 40 años, había dedicado su actividad a distribuir entre alrededor de 100 organizaciones, el rendimiento del patrimonio donado por la familia Munguía, unos 400 mil dólares anuales.


Frente al reclamo, justificado, la acción inmediata: "Entremos a un proceso de planeación estratégica, sencillo, práctico, aprovechando la experiencia que tenemos en la materia, ya que no tenemos ni los recursos económicos ni el tiempo para hacer otra cosa"


El ejercicio mostró fundamentalmente lo siguiente:
Nuestras fortalezas estaban en nuestro capital propio, en nuestra experiencia y conocimiento del sector filantrópico, y en una Junta Directiva de alto nivel, bien relacionada, que conjugaba experiencias empresariales y sociales, y que estaba dispuesta a participar activamente en el cambio.


Nuestras debilidades se encontraban en la inexperiencia en la consecución de fondos, en una estructura administrativa incipiente para incursionar en nuevas aventuras, y en órganos de gobierno insuficientemente institucionalizados.


El ambiente externo era propicio al cambio (estamos hablando de 1997, ahora lo es más) Las necesidades sociales de nuestro país son inmensas y la sociedad civil puede aportar su mística y experiencia para colaborar en la solución de esos ingentes problemas. No hay confrontación con el Gobierno, sino que se puede trabajar en un ambiente de colaboración mutua.


Se ratificó la Misión: Servir a los más necesitados en México para que obtengan una vida digna, con énfasis en los niños y su entorno, apoyando, promoviendo e interactuando con instituciones comprometidas con nuestros valores.


Y se definió una Visión a 5 años, nueva, plena de creatividad, impulsora de retos nunca antes emprendidos, que giró alrededor de los siguientes conceptos:


a) Alcanzar prestigio a nivel nacional e internacional (en comparación con el bajo perfil que antes manejábamos)


b) Integración de una Junta Directiva de no más de 30 personas, con equilibrio entre gente joven y madura (para evitar su "envejecimiento"); hombres y mujeres; visión empresarial y visión social; con renovación del Presidente cada 4 años (en vez de actuación indefinida en donde se corre el riesgo de identificar la institución con la persona) Selección, entre los miembros de esa Junta, de una Comisión Ejecutiva integrada por los responsables de llevar a cabo los programas derivados de la Visión. Evaluación anual y formal de la actuación de cada consejero, comprometiéndonos al cambio de aquellos cuyo nivel de actuación no haya sido satisfactorio.


c) Contratación de una planta operativa profesional, con percepciones económicas competitivas en el mercado y gran mística de servicio.


d) Promoción de nuevas fuentes de recursos, para multiplicar nuestra capacidad para entregar donativos ("dar el pescado")


e) Canalización de los recursos ajenos a nuestro patrimonio hacia aquellos proyectos que ofrezcan el mayor "dividendo social" (hacer más con menos en forma sostenible y con capacidad de réplica)


f) Impulso, en forma subsidiaria, a la profesionalización de las instituciones del sector filantrópico, mediante la impartición de cursos especializados y asesoría diseñada específicamente para este sector ("enseñar a pescar")


g) Promoción y participación en redes de grupos afines nacionales e internacionales, para intercambiar y enriquecer las experiencias y mejorar la operación y la administración.


h) Influir en el gobierno, en el sector empresarial y en la sociedad en general, a favor de una participación cada vez mas activa e integrada para la atención eficaz de los problemas sociales.


Parece mentira, pero aún cuando la decisión del cambio fue tomada por consenso entre todos los consejeros y con la participación de la planta operativa, la resistencia al cambio, una gran resistencia al cambio, estuvo presente durante un largo tiempo, pero afortunadamente se pudo vencer y caminar por la ruta definida en nuestra Visión.


¿Qué ha sucedido después de cerca de 4 años de haber tomado esas decisiones?

I. Formación de alianzas estratégicas


Los donativos que entregamos, se han más que triplicado. De donar 400 mil dólares, este año entregaremos alrededor de 1.5 millones de dólares.


¿Cómo se logró? A través de la formación de alianzas estratégicas con organizaciones (Colegio de Contadores Públicos de México) y empresas (Citigroup, J.P. Morgan, Philip Morris, Zimat) en donde en forma conjunta definimos la estrategia a seguir y el nicho en donde se debe aplicar los donativos (niños, microempresas, ancianos, fortalecimiento familiar, etc.); en donde se entregan los recursos a los proyectos con el mayor "dividendo social" (según lo definimos arriba) evaluados por un jurado independiente y experto en la materia; y en donde Fundación Merced se hace cargo de la operación del proyecto con profesionalismo y transparencia absoluta, llegando no sólo a la entrega de los recursos y la vigilancia de su buen uso, sino procurando medir su impacto social.


Las instituciones que concursan, ganen o pierdan, se incorporan, si así lo desean, a los servicios que ofrece Fundación Merced, mismos que referimos más adelante.


Las empresas asociadas participan activamente en la definición de los nichos y la forma en la que se entregan sus recursos, dándole así sentido estratégico a su acción filantrópica y aprovechando la experiencia de Fundación Merced y el valor agregado que ésta ofrece a las instituciones. Dejan en manos de esta última los aspectos operativos en donde ellas no son expertas.


¿"Outsourcing"? Va más allá, pues tiene conceptos que enriquecen de manera significativa esta acción, pero s
e le parece.

 

II. Impulso a la profesionalización


"Capacity building" dicen los americanos. Independientemente del término, hay un clamor mundial -y México no está exento de ello- para que las fundaciones y en general las organizaciones del llamado tercer sector, rindan cuentas con gran transparencia a la sociedad y al gobierno, y actúen con cada vez mayor eficacia y eficiencia en el desempeño de su labor benéfica.


No basta con hacer cosas buenas, ahora hay que hacerlas de manera cada vez más profesional - sin nunca perder la mística, poderosísimo motor de las instituciones filantrópicas-, para alcanzar la excelencia en el cumplimiento de la Misión que cada organización se haya señalado.


Fundación Merced emprendió una acción intensa para llevar al llamado tercer sector, cursos, talleres, conferencias, etc. Las horas-persona de capacitación se multiplicaron y suman ahora varios miles, enfocándose a los problemas típicos y característicos de las organizaciones filantrópicas: recaudación de fondos, formación y responsabilidades de patronatos y juntas directivas, planeación estratégica, planeación financiera y manejo de recursos, problemática fiscal y legal, liderazgo, manejo de recursos humanos, etc.


Las alianzas -no cabe duda que son el signo de los tiempos- han sido, también, un factor clave para el desarrollo de esta área. Es así que logramos establecerlas con el Tec de Monterrey, con la Ibero, con el ITAM, y con fundaciones hermanas, como la Fundación Mexicana para el Desarrollo Rural, el Centro Mexicano de Filantropía, Procura, y Visión Mundial.


Mención aparte requiere la capacitación en el uso del Internet, instrumento extraordinario no sólo para contar con páginas web o enviar y recibir emails, sino para poder navegar en el amplio mundo de la filantropía y poder establecer contacto no sólo con las grandes fundaciones internacionales, sino con aquellas personas e instituciones que atienden problemas similares a los del usuario. Este último aspecto lo hemos desarrollado en forma incipiente, pero es uno de los nuevos proyectos que queremos llevar a la vida real en el plazo corto o medio. Su aportación al sector filantrópico, sin duda, será excepcional.

Estamos en el proceso de buscar alianzas con empresas especializadas en esta tecnología para unir esfuerzos a favor de las causas que atendemos.


Formación de capital humano, acceso a tecnología de punta en materia de comunicación, y fortalecimiento institucional: puedo asegurarles que las más de las veces son mucho más importantes que la mera entrega de recursos materiales.


III. Programa Fortaleza


La experiencia nos ha señalado que en muchas ocasiones el programa de capacitación puede y debe ser complementado con una asesoría especializada que acompañe a las instituciones en su desarrollo. Un "médico de cabecera" al cual puedan recurrir; asesoría especializada a través de consultores jubilados de gran experiencia que deseen aportar sus conocimientos en forma gratuita; despachos profesionales que quieran trabajar "probono" (o sea sin cobro de honorarios) como contribución a estas causas; servicio social de pasantes universitarios férreamente controlados y dirigidos por profesionales en la materia. En fin, una cantera de talento que está disponible en México, que podemos aprovechar en este sector, y cuyo servicio, al proporcionarlo, enriquece tanto al profesional que lo presta como a la institución que lo recibe.


Yo me jubilé, hace 7 años, del mundo de los negocios. Los últimos 16 años trabajé para el Grupo Desc, en donde ocupé la Vicepresidencia responsable del Sector Alimentos. Me jubilé anticipadamente, a los 62 años, para poder hacer lo que estoy haciendo y lo he hecho con la mayor entrega y devoción. Las satisfacciones que he tenido y mi realización personal han sido inmensas. Una experiencia que puedo relatar por haberla vivido en carne propia.


El programa Fortaleza fue aprobado, con entusiasmo, en la última reunión de nuestra Junta Directiva. Llevamos más de un año preparándolo. Es audaz, pero tenemos confianza en sus resultados. Iremos paso a paso, con prudencia, sin prisa pero sin pausa. Las primeras instituciones en las que trabajaremos, y que, de mutuo acuerdo, serán nuestra primera prueba piloto, han sido seleccionadas.

 

IV. Redes


Formación de capital social, le llaman algunos. Lo cierto es que la integración de redes permite a las instituciones que se adhieren a ellas ofrecer y obtener una enorme riqueza a través de:


* Encontrar espacios en donde relacionarse y compartir, con instituciones similares, los problemas que les aquejan, los errores cometidos, y las mejores prácticas.


* Establecer contacto con instituciones gubernamentales relacionadas con su actividad, conocer sus programas de atención social y, en muchos casos, de entrega de recursos, y manifestar su opinión sobre su operatividad.


* Conocer y aprovechar los seminarios, talleres, cursos de capacitación, etc. especializados en su actividad y para los cuales, con frecuencia, se ofrecen becas.


* Tener acceso a la página web de la Red, capacitarse en su uso, y a través de ella, navegar por el amplio mundo de la filantropía.


* Influir en las políticas públicas a través de analizar las que están en vigor y opinar al respecto ante las autoridades e instancias pertinentes.


Para cualquier institución, hay una gran diferencia entre estar aislada y resolver los problemas que se le presentan de acuerdo a su experiencia y buen juicio, o participar activamente en estas redes y sentirse acogida y comprendida, en un ambiente que es el suyo y con problemas y soluciones que le resultan familiares.


Fundación Merced, junto con otras instituciones, ha promovido en los últimos años, congruente con su Misión y su Visión, la formación de varias redes: La Red del Campo, la Red de la Infancia y la Adolescencia, y la Red de Enfermedades Mentales, esta última de muy reciente creación. Son redes en donde se opera en forma muy horizontal, con una gran dosis de solidaridad y subsidiaridad y en donde debe evitarse todo tipo de protagonismo, procurando tomar un papel secundario una vez que maduran. Su impacto en las organizaciones es notable.


Asimismo, nos hemos integrado al Centro Mexicano de Filantropía y por su conducto a una red internacional, el Council on Foundations, formada por alrededor de 2 mil fundaciones de las más grandes del mundo, particularmente norteamericanas. Esta organización incluye a 39 "affinity groups" que trabajan en grupos y temas especializados y que representan una cantera inagotable de relaciones y aprendizaje. Lo que aquí aprendemos procuramos ponerlo en práctica en nuestra organización y transmitirlo a otras instituciones por todos los medios posibles.


Recientemente leí un pensamiento que me gustó. Más o menos dice lo siguiente: "lo que hago por los demás es muy poco, pero ese poco nunca dejaré de hacerlo" y yo le he agregado "pero si todos juntamos nuestros pocos y los organizamos, lo podemos hacer todo". Estas redes quieren juntar "nuestros pocos" para entre todo enriquecernos y poder hacer mucho más.

 

V. Administración por valores


En nuestra vida empresarial, muchos nos volvimos expertos en administración por objetivos. Pues bien, a raíz del ejercicio estratégico que realizamos y al que me he referido en el curso de este artículo, decidimos poner en práctica y llevarlo al corazón y a la cultura de todos los que integran Fundación Merced, el comportamiento a través de valores. Las 5C's de Fundación Merced:


Confianza, que nos obliga a la congruencia entre el decir y el hacer en todo lo que emprendemos, y a comportarnos con la más estricta honestidad y transparencia.
Compartir, que nos impulsa a aportar recursos económicos al alcance de nuestras posibilidades, así como nuestra experiencia y dedicación en beneficio de la gente más necesitada.


Compromiso, que nos motiva a cumplir con dedicación y entrega las responsabilidades que hayamos aceptado


Calidad, que nos obliga a hacer las cosas cada vez mejor a través de un proceso de mejora continua, aplicada a todas y cada una de nuestras actividades.


Calidez, que significa que todo lo que hagamos debe estar rodeado de amor, reconociendo, ante todo, la dignidad de la persona sin distinción de credo religioso o inclinación política.
Procuramos que estas 5C's formen parte de la cultura y de la actividad no sólo de los consejeros, sino de todos los voluntarios y de todo el personal que labora en Fundación Merced.


Nuestra institución debe ser tan eficiente como la mejor de las empresas, pero con la mística de la mejor de las fundaciones. Ambos conceptos no sólo no son incompatibles, sino que se complementan. La experiencia así nos lo ha demostrado.


¿Y que es la mística? me preguntó alguien, y le respondí, "es esa fuerza interior que inunda a quien trabaja con verdadero compromiso y pasión a favor del bien común y que le permite alcanzar objetivos que parecen inalcanzables".


Esta es parte de nuestra historia. Mucho se ha escrito sobre Fundación Merced durante sus 40 años de existencia, esperamos que todavía se pueda escribir mucho más.