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Muchas
y diferentes voces lo han señalando: si queremos una sociedad
en progreso, más justa, más democrática, con una vida más
institucional y gobernada por el derecho, debemos cumplir
con las premisas de ese cambio que anhelamos. Posponer decisiones
y acciones que debemos tomar ahora nos pueden costar caro.
En
primer lugar tenemos que gestar el cambio personal, y pasar,
de una vida orientada por el individualismo y despreocupada
de lo que sucede a los demás, a una vida de interés por el
bien común, de participación activa en el mejoramiento social.
Y en otros casos, de una participación personal aislada voluntariosa,
sentimental y fluctuante, a una participación a través de
las sociedades intermedias, más constante y más inteligente.
En
cuanto empresarios es imprescindible
gestar el cambio en nuestra empresa, hacerla más productiva,
más competitiva, transformando nuestros sistemas de gestión,
con la participación activa de nuestros colaboradores, para
convertir nuestros centros de trabajo en ámbitos modernos
generadores del desarrollo económico y humano.
A
veces pareciera que poco es lo que podemos hacer, pero sería
un crimen dejar de hacer ese poco, y será un acierto para
el futuro de nuestro México si sabemos conjuntar esos “pocos”
en un caudal de esfuerzos articulados y bien dirigidos, parafraseando
una frase de uno de los artículos de la revista. Eso es lo
que intentamos hacer en COPARMEX, generar la sinergia de talentos
y trabajo de los voluntarios para contribuir a la construcción
de un mejor país. En este marco presentamos en este número
de Entorno el proyecto de nuestro renovado Plan Estratégico.
Con
la esperanza puesta en el poder de la unidad y de la buena
fe y la buena voluntad que aún en el fondo del adversario
se puede encontrar, insistiremos en hacer ver la verdad de
que en estos tiempos de transición, y para llevarla a buen
destino, debemos superar las visiones miopes, de los intereses
particulares y de corto plazo; que debemos unirnos y mirar
hacia el más amplio horizonte de nuestra vocación como nación,
y con visión, discutir y plantear las reformas estructurales
que necesitamos y que son urgentes.
México
requiere de un nuevo sistema fiscal, de un sistema educativo
de calidad, de una reforma energética, de la reforma laboral,
de instituciones políticas y de leyes que generen las condiciones
de seguridad, paz, estabilidad, participación democrática y justicia que nos permitan ponernos a trabajar
a los mexicanos, en armonía y constructivamente por el bien
de todos, por el bien de nuestros hijos.
¿Qué
estamos haciendo? Pongamos manos a la obra, pues en estos
momentos, a nadie le es lícito permanecer ocioso.
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