No.165
Junio
2002
 

SINTESIS
La propuesta de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública, sobre todo la que favorece la elaboración de un presupuesto equilibrado, ¡que deberá ser aceptada por la Secretaría de Hacienda!, apunta en la dirección correcta, y debe convertirse en el primer paso hacia una reforma fiscal correcta. El segundo paso deberá ser la generación de un superávit presupuestario, y el uso de ese excedente para la liquidación de la deuda pública. El tercer paso, el más importante de todos, deberá ser la incorporación, a la Constitución, de un artículo que, en esencia, diga lo siguiente: "Por ningún motivo las finanzas públicas (federales, estatales y municipales), serán deficitarias".

I. Introducción
Que las finanzas públicas sean deficitarias quiere decir que parte del gasto del gobierno se financia, no con impuestos, como debe ser, sino con deuda, que a la larga terminan pagando los contribuyentes: la única manera que el gobierno tiene de pagar lo que debe es utilizando, con el fin de liquidar sus pasivos, parte de los impuestos de los contribuyentes, de tal manera que son estos quienes terminan pagando una deuda que no contrajeron. ¿Qué tenemos? Que el gasto deficitario, que hoy se financia con deuda, mañana se paga con impuestos, que deben utilizarse para que, con honestidad y eficacia, el gobierno garantice la seguridad e imparta justicia.

II. Déficit y deuda
Durante el primer trimestre del año las finanzas públicas registraron un déficit (tomando en cuenta, como debe ser, todos los requerimientos financieros del sector público), de 41 mil 206 millones de pesos, prueba del desorden que prevalece, y que se muestra en el aumento de la deuda pública interna, que a lo largo de este sexenio ha pasado de 573 mil 788 millones (diciembre del 2000) a 714 mil 182 millones de pesos (marzo del 2002), lo que implica un incremento del 24.5%, lo cual enciende un enorme foco rojo en el camino de la economía mexicana, sin olvidar que la deuda pública de hoy se convertirá, mañana, en más impuestos.

III. El engendro tributario
Así las cosas, uno de los mejores favores que gobierno alguno puede hacerle a la economía es generar un superávit presupuestario y utilizarlo, íntegramente, para el pago de deuda pública. Desgraciadamente las cosas marchan en sentido contrario: a lo largo del primer trimestre del 2002, por primera vez para un primer trimestre desde hace doce años, las finanzas públicas arrojaron un déficit de 42 mil 206. 2 millones de pesos, lo cual quiere decir que una parte del gasto gubernamental (la deficitaria) se financió, no con impuestos, sino con deuda que, a la larga, tendrá que ser pagada con impuestos.

Uno de los objetivos de la reforma fiscal debió haber sido, precisamente, la generación de un superávit presupuestario y su uso para liquidar, peso a peso (es decir: paso a paso), los pasivos del gobierno. No se hizo, la reforma fiscal degeneró en engendro tributario, y las finanzas públicas padecen hoy un desorden preocupante, cuya corrección implica más, mucho más, que los recortes al gasto cada vez que los ingresos resultan insuficientes, recortes que son remedio menor para algo que reclama cirugía mayor.

IV. Acuerdo y petición
Pese a que la reforma fiscal degeneró en engendro tributario, y pese a tantos desatinos en materia de finanzas públicas, encontramos algunas muestras de lo que se debe hacer. Es el caso del acuerdo tomado por los integrantes (PRI, PAN, PRD, PVEM y PT) de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública, que preside uno de los pocos diputados que sí entiende de economía, Luis Pazos, autor intelectual de dicho acuerdo, que debe convertirse en el primer paso de una reforma fiscal correcta.

Por primera vez en la historia, dicha Comisión, una de cuyas responsabilidades es dictaminar el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación, le pide al Poder Ejecutivo lo siguiente:

1. "Llegar con suficiente tiempo a fórmulas objetivas y claras para asignar los recursos en materia de salud, educación y otros renglones, y así evitar una distribución distorsionada por inercias y presiones.
2. "Respetando la autonomía del Poder Legislativo, Poder Judicial y Organismos Autónomos, dialogar entre legisladores, representantes de poderes y funcionarios de Hacienda sobre posibilidades reales de financiar requerimientos, en tal forma que los presupuestos que presenten sean congruentes con los recursos disponibles.

3. "Revisar a fondo las necesidades reales de las diferentes dependencias, entidades poderes y organismos, tomando en cuenta el impacto de sus respectivos ejercicios presupuestarios anteriores, para evitar partidas cuestionables y complejas en su presentación.

4. "Incluir el PAFEF (Programa de Apoyo y Fortalecimiento a Entidades Federativas), y las obligaciones derivadas del ejercicio de esos recursos en el Proyecto de Presupuesto.

5. "Elaborar un presupuesto balanceado. Aunque durante muchos años el Poder Ejecutivo ha enviado al Congreso presupuestos desequilibrados, lo dispuesto en los artículos 73, fracción VII y 74, fracción IV, de la Constitución, y el artículo 22 de la Ley de Presupuesto, Contabilidad y Gasto Público Federal. Indica que debería ejercerse un presupuesto equilibrado".

V. La ley
En el artículo 73, fracción IV, del texto constitucional, se establece que "el Congreso tiene la facultad para imponer las contribuciones necesarias a cubrir el presupuesto1", lo cual supone (es una posible interpretación), que el gasto público debe financiarse, única y exclusivamente, por la vía de los impuestos, sin caer en finanzas públicas deficitarias, financiadas con deuda.

En el artículo 74, fracción VII, se determina que "son facultades exclusivas de la Cámara de Diputados examinar, discutir y aprobar anualmente el Presupuesto de Egresos de la Federación, discutiendo primero las contribuciones que, a su juicio, deben decretarse para cubrirlo…2", lo cual supone lo ya dicho: el financiamiento del gasto público federal con impuestos, no con deuda.

En el artículo 22 de la Ley de Presupuesto, Contabilidad y Gasto Público Federal se afirma que "a toda proposición de aumento o creación de partidas al proyecto de presupuesto, deberá agregarse la correspondiente iniciativa de ingreso, si con tal proposición se altera el equilibrio presupuestal3", lo cual supone, una vez más, lo ya dicho: el uso de los impuestos, y solamente de ellos, para financiar el gasto público, ya que, por definición, el gasto deficitario se financia con deuda.

VI. Unos pasos más
La propuesta de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública, sobre todo la que favorece la elaboración de un presupuesto equilibrado, ¡que deberá ser aceptada por la Secretaría de Hacienda!, apunta en la dirección correcta, y debe convertirse en el primer paso hacia una reforma fiscal correcta. El segundo paso deberá ser la generación de un superávit presupuestario, y el uso de ese excedente para la liquidación de la deuda pública. El tercer paso, el más importante de todos, deberá ser la incorporación, a la Constitución, de un artículo que, en esencia, diga lo siguiente: "Por ningún motivo las finanzas públicas (federales, estatales y municipales), serán deficitarias".

VII. Conclusión
Ante la degeneración de la reforma fiscal en engendro tributario; ante el déficit en las finanzas públicas; ante los recortes presupuestales, remedios menores ante lo que reclama una cirugía mayor; en fin, ante tantos desatinos en materia de finanzas públicas, propuestas como la de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública, son una muestra de lo que se debe hacer, e insisto una vez más: uno de los mejores favores que gobierno alguno puede hacerle a la economía es generar un superávit presupuestario y utilizarlo, íntegramente, para liquidar deuda pública. El acuerdo tomado por la mentada Comisión, convertido en propuesta para el Poder Ejecutivo, apunta en esa dirección. ¿Qué falta? El segundo y el tercer paso.