|
|
|

SINTESIS
La propuesta de la Comisión de Presupuesto y Cuenta
Pública, sobre todo la que favorece la elaboración
de un presupuesto equilibrado, ¡que deberá ser
aceptada por la Secretaría de Hacienda!, apunta en
la dirección correcta, y debe convertirse en el primer
paso hacia una reforma fiscal correcta. El segundo paso deberá
ser la generación de un superávit presupuestario,
y el uso de ese excedente para la liquidación de la
deuda pública. El tercer paso, el más importante
de todos, deberá ser la incorporación, a la
Constitución, de un artículo que, en esencia,
diga lo siguiente: "Por ningún motivo las finanzas
públicas (federales, estatales y municipales), serán
deficitarias".
I.
Introducción
Que las finanzas públicas sean deficitarias quiere
decir que parte del gasto del gobierno se financia, no con
impuestos, como debe ser, sino con deuda, que a la larga terminan
pagando los contribuyentes: la única manera que el
gobierno tiene de pagar lo que debe es utilizando, con el
fin de liquidar sus pasivos, parte de los impuestos de los
contribuyentes, de tal manera que son estos quienes terminan
pagando una deuda que no contrajeron. ¿Qué tenemos?
Que el gasto deficitario, que hoy se financia con deuda, mañana
se paga con impuestos, que deben utilizarse para que, con
honestidad y eficacia, el gobierno garantice la seguridad
e imparta justicia.
II.
Déficit y deuda
Durante el primer trimestre del año las finanzas públicas
registraron un déficit (tomando en cuenta, como debe
ser, todos los requerimientos financieros del sector público),
de 41 mil 206 millones de pesos, prueba del desorden que prevalece,
y que se muestra en el aumento de la deuda pública
interna, que a lo largo de este sexenio ha pasado de 573 mil
788 millones (diciembre del 2000) a 714 mil 182 millones de
pesos (marzo del 2002), lo que implica un incremento del 24.5%,
lo cual enciende un enorme foco rojo en el camino de la economía
mexicana, sin olvidar que la deuda pública de hoy se
convertirá, mañana, en más impuestos.
|
|
III.
El engendro tributario
Así las cosas, uno de los mejores favores que gobierno
alguno puede hacerle a la economía es generar un
superávit presupuestario y utilizarlo, íntegramente,
para el pago de deuda pública. Desgraciadamente las
cosas marchan en sentido contrario: a lo largo del primer
trimestre del 2002, por primera vez para un primer trimestre
desde hace doce años, las finanzas públicas
arrojaron un déficit de 42 mil 206. 2 millones de
pesos, lo cual quiere decir que una parte del gasto gubernamental
(la deficitaria) se financió, no con impuestos, sino
con deuda que, a la larga, tendrá que ser pagada
con impuestos.
Uno de los objetivos de la reforma fiscal debió haber
sido, precisamente, la generación de un superávit
presupuestario y su uso para liquidar, peso a peso (es decir:
paso a paso), los pasivos del gobierno. No se hizo, la reforma
fiscal degeneró en engendro tributario, y las finanzas
públicas padecen hoy un desorden preocupante, cuya
corrección implica más, mucho más,
que los recortes al gasto cada vez que los ingresos resultan
insuficientes, recortes que son remedio menor para algo
que reclama cirugía mayor.
IV.
Acuerdo y petición
Pese a que la reforma fiscal degeneró en engendro
tributario, y pese a tantos desatinos en materia de finanzas
públicas, encontramos algunas muestras de lo que
se debe hacer. Es el caso del acuerdo tomado por los integrantes
(PRI, PAN, PRD, PVEM y PT) de la Comisión de Presupuesto
y Cuenta Pública, que preside uno de los pocos diputados
que sí entiende de economía, Luis Pazos, autor
intelectual de dicho acuerdo, que debe convertirse en el
primer paso de una reforma fiscal correcta.
Por primera vez en la historia, dicha Comisión, una
de cuyas responsabilidades es dictaminar el Proyecto de
Presupuesto de Egresos de la Federación, le pide
al Poder Ejecutivo lo siguiente:
1. "Llegar con suficiente tiempo a fórmulas
objetivas y claras para asignar los recursos en materia
de salud, educación y otros renglones, y así
evitar una distribución distorsionada por inercias
y presiones.
2. "Respetando la autonomía del Poder Legislativo,
Poder Judicial y Organismos Autónomos, dialogar entre
legisladores, representantes de poderes y funcionarios de
Hacienda sobre posibilidades reales de financiar requerimientos,
en tal forma que los presupuestos que presenten sean congruentes
con los recursos disponibles.
|
|
|
3.
"Revisar a fondo las necesidades reales de las diferentes
dependencias, entidades poderes y organismos, tomando en cuenta
el impacto de sus respectivos ejercicios presupuestarios anteriores,
para evitar partidas cuestionables y complejas en su presentación.
4. "Incluir el PAFEF (Programa de Apoyo y Fortalecimiento
a Entidades Federativas), y las obligaciones derivadas del
ejercicio de esos recursos en el Proyecto de Presupuesto.
5. "Elaborar un presupuesto balanceado. Aunque durante
muchos años el Poder Ejecutivo ha enviado al Congreso
presupuestos desequilibrados, lo dispuesto en los artículos
73, fracción VII y 74, fracción IV, de la Constitución,
y el artículo 22 de la Ley de Presupuesto, Contabilidad
y Gasto Público Federal. Indica que debería
ejercerse un presupuesto equilibrado".
V.
La ley
En el artículo 73, fracción IV, del texto constitucional,
se establece que "el Congreso tiene la facultad para
imponer las contribuciones necesarias a cubrir el presupuesto1",
lo cual supone (es una posible interpretación), que
el gasto público debe financiarse, única y exclusivamente,
por la vía de los impuestos, sin caer en finanzas públicas
deficitarias, financiadas con deuda.
En el artículo 74, fracción VII, se determina
que "son facultades exclusivas de la Cámara de
Diputados examinar, discutir y aprobar anualmente el Presupuesto
de Egresos de la Federación, discutiendo primero las
contribuciones que, a su juicio, deben decretarse para cubrirlo
2",
lo cual supone lo ya dicho: el financiamiento del gasto público
federal con impuestos, no con deuda.
En el artículo 22 de la Ley de Presupuesto, Contabilidad
y Gasto Público Federal se afirma que "a toda
proposición de aumento o creación de partidas
al proyecto de presupuesto, deberá agregarse la correspondiente
iniciativa de ingreso, si con tal proposición se altera
el equilibrio presupuestal3", lo cual supone, una vez
más, lo ya dicho: el uso de los impuestos, y solamente
de ellos, para financiar el gasto público, ya que,
por definición, el gasto deficitario se financia con
deuda.
VI.
Unos pasos más
La propuesta de la Comisión de Presupuesto y Cuenta
Pública, sobre todo la que favorece la elaboración
de un presupuesto equilibrado, ¡que deberá ser
aceptada por la Secretaría de Hacienda!, apunta en
la dirección correcta, y debe convertirse en el primer
paso hacia una reforma fiscal correcta. El segundo paso deberá
ser la generación de un superávit presupuestario,
y el uso de ese excedente para la liquidación de la
deuda pública. El tercer paso, el más importante
de todos, deberá ser la incorporación, a la
Constitución, de un artículo que, en esencia,
diga lo siguiente: "Por ningún motivo las finanzas
públicas (federales, estatales y municipales), serán
deficitarias".
VII.
Conclusión
Ante la degeneración de la reforma fiscal en engendro
tributario; ante el déficit en las finanzas públicas;
ante los recortes presupuestales, remedios menores ante lo
que reclama una cirugía mayor; en fin, ante tantos
desatinos en materia de finanzas públicas, propuestas
como la de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública,
son una muestra de lo que se debe hacer, e insisto una vez
más: uno de los mejores favores que gobierno alguno
puede hacerle a la economía es generar un superávit
presupuestario y utilizarlo, íntegramente, para liquidar
deuda pública. El acuerdo tomado por la mentada Comisión,
convertido en propuesta para el Poder Ejecutivo, apunta en
esa dirección. ¿Qué falta? El segundo
y el tercer paso.
|
|
|
|
|