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De
los Sistemas de Manufactura al ERP
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Instituto
Nacional de Estadística, Geografía
e Informática
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Sintesis
Cuando
una empresa requiere de un ERP (Enterprise Resource
Planning o Planeación de Recursos Empresariales)
e inicia los ajustes para seleccionar uno en particular,
debe aceptar que introducirá un orden interno
en donde diversas áreas se verán
afectadas por el cambio.
Sin
embargo, los resultados se empiezan a ver desde
un principio. Por ejemplo, los cierres contables
que llegan a hacerse hasta con un mes de retraso,
se generan de manera casi automática al
fin del mes en curso. El acortamiento de estos
ciclos trae consigo información muy valiosa
que facilita tomar decisiones a favor, no sólo
de una área sino de toda la empresa.
Otro
beneficio se nota en la recuperación de
la inversión en corto tiempo, ya que la
organización se ha hecho eficiente y altamente
productiva al tener su información al día
y en orden. En consecuencia sus procesos de producción
y comercialización se hacen más
eficientes, evitando o minimizando pérdidas
y mejorando ganancias.
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El
manejo de la información es clave dentro de cualquier
organización. En la industria de manufactura,
los primeros sistemas creados para integrar los datos
y organizar los diferentes procesos productivos tuvieron
sus pininos con las aplicaciones MRP (Planeación
de los Requerimientos de los Materiales), mismas que
evolucionaron a lo que hoy conocemos como sistemas ERP
(Planeación de los Recursos Empresariales). Estos
sistemas son básicos para comprender cómo
la Tecnología de Información ha aportado
ventajas competitivas al sector industrial.
Más
rápido, más alto, más fuerte, hoy
en día, estas máximas olímpicas
propias de los atletas de alto rendimiento, se hacen
extensivas a las empresas de todos los tamaños
y sectores, que quieren ser competitivas en el siglo
de la economía digital que comienza.
De
la misma manera que un atleta que integra sus habilidades
físicas con sus dotes intelectuales para lograr
el triunfo, una empresa requiere de la coordinación
e integración de todas sus áreas y procesos
para alcanzar las metas propuestas.
Para
el atleta la preparación y conocimiento de sus
habilidades físicas, al igual que la administración
de las mismas, constituyen la clave para capitalizar
su potencial. Para una empresa, la clave se denomina
información.
Aunque
el cuerpo de un atleta y una empresa son organismos
vivos, los flujos de información que los mantienen
en movimiento no necesariamente fluyen de la misma manera.
Dos palabras clave le dan al cuerpo humano una ventaja
sobre una empresa: coordinación e integración,
y desde luego, la capacidad de interpretar la información
obtenida y tomar decisiones para ejecutar movimientos
y acciones.
El
gran integrador es justamente el cerebro. Pero en una
empresa, también puede haber un integrador de
información: un sistema capaz de ordenar todo
el conjunto de áreas de una compañía
en donde, al igual que en los sistemas vitales del ser
humano, la suma de su funcionamiento permite mantener
con vida a la empresa de la cual forman parte.
Estos
sistemas se denominan Planeación de Recursos
Empresariales o Enterprise Resource Planning y son como
sus siglas en inglés ERP, de historia realmente
reciente.
Los
antecedentes de los ERP datan de la Segunda Guerra Mundial,
cuando el gobierno estadounidense empleó programas
especializados que se ejecutaban en las enormes y complejas
computadoras recién surgidas en los principios
de los años 40 para controlar la logística
u organización de sus unidades en acciones bélicas.
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Estas
soluciones tecnológicas, conocidas como
los primeros sistemas para la Planeación
de Requerimiento de Materiales (Material Requirements
Planning Systems o MRP Systems), son el antecedente
histórico más remoto de los actuales
ERP.
Pero
la historia no para allí. Para fines de
los años 50, los sistemas MRP brincaron
las trincheras del ejército para hallar
cabida en los sectores productivos en especial
de los Estados Unidos. Las compañías
que los adoptaron se dieron cuenta de que estos
sistemas les permitían llevar un control
de diversas actividades como control de inventario,
facturación y pago, así como administración
de nómina.
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De
manera paralela, la evolución de las computadoras
favoreció que estos sistemas fueran creciendo
en cuanto al número de empresas que optaban por
ellos. Claro que esas computadoras eran muy rudimentarias
pero contaban con la capacidad de almacenamiento y recuperación
de datos que facilitaban procesar transacciones, es
decir, manejar información y canalizarla apropiadamente
a aquellas áreas que al integrarla podían
ejecutar acciones de manera mucho más rápida.
En
el lapso de los años 60 y 70, los sistemas MRP
evolucionaron para ayudar a las empresas a reducir los
niveles de inventario de los materiales que usaban.
Ello porque al planear sus requerimientos de insumos,
con base a lo que realmente les demandaban, los costos
se reducían ya que se compraba sólo lo
necesario. Si hacemos una comparación con la
preparación de un atleta, podemos decir que era
como administrarle la dieta al competidor ahorrando
desperdiciar en aquella comida que no le hiciera falta.
Para
la década de los 80 estas soluciones tecnológicas
pasaron a usar otras siglas: MRPII o Planeación
de los Recursos de Manufactura (Manufacturing Resource
Planning); su alcance fue distinto: permitían
atender factores relacionados con la planeación
de las capacidades de manufactura; un MRPII, a diferencia
de los sistemas previos, reconocía que las empresas
padecían interrupciones en la operación,
cambios súbitos, y limitaciones en recursos que
iban más allá de disponibilidad de materiales.
Retomando nuestra analogía del deportista, un
MRPII era como un entrenador que reconocía por
fin, que su atleta podría enfermarse o fallar
en su rendimiento.
Así,
a principios de los años 90, había dos
posiciones en el escenario de soluciones tecnológicas
para empresas. Por un lado los MRP y por otro los MRPII.
Pero el mundo había cambiado y estas soluciones
nacidas en los ambientes de manufactura ya eran insuficientes
para un mercado donde había organizaciones de
todo tipo: de servicios, financieras, comerciales, entre
otras, que también necesitaban una solución
para controlar sus procesos y en consecuencia, ser más
competitivas. Había surgido una nueva clase de
competidores. Si nos referimos a nuestro atleta: ahora
ya no sólo se buscaba el entrenamiento para un
deporte específico, sino para todas las disciplinas.
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I
La importancia de una solución empresarial
para la industria
Otro
factor que favoreció nuevas opciones a
las nuevas necesidades, fue sin duda el crecimiento
de la industria del software o de programas para
computadoras. Nuevas aplicaciones empresariales
nacieron y abarcaron nuevas áreas de la
empresa. Si los MRP y los MRPII eran como los
controladores de los brazos y piernas de un atleta,
los ERP integraban no sólo eso, sino todos
los órganos y músculos del mismo,
o mejor dicho de la empresa. Así, se inició
el control de áreas como contabilidad;
finanzas; administración de órdenes
de venta; logística; entre otras bajo un
solo y transparente sistema de información.
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Y
en este escenario, surgen visionarios que no sólo
desarrollan, sino venden e implantan estas soluciones
que al ser tan exitosas, logran expandirse de manera
rápida por el mundo empresarial.
Dos
de esos visionarios Jan y Paul Baan, hermanos holandeses,
habían fundado su compañía denominada
Baan Company en 1978. Con el paso del tiempo lograron
desarrollar Triton, una solución tecnológica
que consiguió colocarse con gran éxito
en el mercado europeo y estadounidense a principios
de los 90.
Así,
en la vida práctica el ERP de Baan no sólo
implicaba una solución tecnológica, sino
una solución empresarial. Con una consistente
metodología de implantación y con modelos
probados y comprobados, Baan demostró el valor
de un ERP al proporcionarles a sus clientes resultados
claros y visibles en corto plazo.
Cuando
una empresa requiere de un ERP e inicia los ajustes
para seleccionar uno en particular, debe aceptar que
introducirá un orden interno en donde diversas
áreas se verán afectadas por el cambio.
Sin
embargo, los resultados se empiezan a ver desde un principio.
Por ejemplo, los cierres contables que llegan a hacerse
hasta con un mes de retraso, se generan de manera casi
automática al fin del mes en curso. El acortamiento
de estos ciclos trae consigo información muy
valiosa que facilita tomar decisiones a favor, no sólo
de una área sino de toda la empresa.
Otro
beneficio se nota en la recuperación de la inversión
en corto tiempo, ya que la organización se ha
hecho eficiente y altamente productiva al tener su información
al día y en orden. En consecuencia sus procesos
de producción y comercialización se hacen
más eficientes, evitando o minimizando pérdidas
y mejorando ganancias.
Ahora,
el reto es extender y complementar la eficiencia interna
con otros sistemas –capacitados para comunicarse y aprovechar
la información generada por el ERP actual– que
abarquen todos los elementos que, en el fondo, determinan
el rumbo de las actividades empresariales. Entre los
principales: la cadena de suministro, la satisfacción
y compotamiento del cliente, y la toma de decisiones
ejecutivas.
Al
igual que en una competencia deportiva, en la que el
campo representa el espacio de acción donde se
mide el desempeño del atleta, es en el día
a día donde la tecnología demuestra sus
beneficios. El mejor ejemplo de los beneficios que generan
estas soluciones tecnológicas son las múltiples
empresas líderes en diversos sectores que han
comprobado la importancia de contar con sistemas empresariales.
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