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Información
y
Financiamiento
Alfredo
A. Capote Sánchez

El
Futuro de la Gestión del
Conocimiento y su impacto en la Gestión del Financiamiento:
Tres preguntas, tres fases, tres escenarios y tres propuestas
fundamentales.
Nota:
Ponencia presentada en la "Conferencia internacional
sobre la Financiación para el Desarrollo"
que se llevó a cabo del 18 al 22 de Marzo de
2002 en Monterrey N.L
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I
Introducción
El
rápido desarrollo de la llamada era de la información
durante las últimas tres décadas del siglo
pasado ha dado paso, en forma todavía embrionaria
a una nueva era que algunos teóricos denominan
la del conocimiento, fundamentado esto en el concepto
básico que la acumulación de información
en forma mas o menos estructurada, conlleva intrínsicamente
la generación de Conocimiento, en donde la capacidad
de proceso aplicada y la metodología utilizada
es casi siempre una función directa de la calidad
y cantidad de conocimiento generado.
Además
con la aparición y fortalecimiento de la llamada
economía digital así como de la creciente
participación del sector terciario de la economía,
en los países con mayor nivel de desarrollo en
general, las valuaciones de Empresas e Instituciones
empiezan a estar asociadas con los llamados activos
Intangibles y su capacidad de Generar, Manejar, Difundir
y Analizar elementos de Información.
De
esta manera la gestión del financiamiento está
íntimamente ligada a la Cantidad y Calidad de
la Información Empresarial así como de
la capacidad de acrecentar el valor de las entidades
empresariales por la aplicación de la llamada
Valuación de Activos Intangibles y la minimización
de los Riesgos Financieros, por medio del llamado Conocimiento
Empresarial.
Si
bien los criterios anteriores, se están empezando
a aplicar, en la medida que estos se generalicen, se
empezará a acrecentar la brecha entre los países
poco desarrollados en esta materia y aquellos que entendiendo
tempranamente estas tendencias logren incorporar políticas
y prácticas que maximicen las posibilidades de
acceder a Financiamientos suficientes y competitivos.
Es
dentro del Contexto anterior que se desarrolla y plantea
este trabajo.
II
Tres preguntas
Cualquier
ejercicio prospectivo constituye una actividad de alto
riesgo intelectual. Pero abordar el tema objeto de este
trabajo raya en la osadía. Vislumbrar plausiblemente
el futuro de la Gestión del Conocimiento (GESTIÓN
DEL CONOCIMIENTO) equivale a resolver una ecuación
con tres preguntas básicas: el estado futuro,
el estado presente y la naturaleza misma de nuestro
objeto de estudio. Abordemos cada una de dichas preguntas
o incógnitas:
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| La
primera incógnita es connatural a los estudios
del futuro: la imposibilidad de tener conocimiento factual
del mismo, sino la mera proyección de la experiencia
pasada. Con la incorporación de las ciencias de
la complejidad a la prospectiva, los métodos de
proyección no-lineal han abierto novedosas vías
de análisis. Pero aún la causalidad implicada
en los sistemas complejos apuesta a patrones construidos
a partir de la observación del comportamiento previo,
o de la extrapolación de alguna forma de juicio
inductivo. No puede ser futuro y ser conocido. Asumiendo
esta limitación estructural, las ciencias prospectivas
realizan apuestas a partir de una especulación
sustentada en una comprensión profunda de los sistemas
bajo estudio. Una proyección con un alto valor
de probabilidad es posible a partir de un alto grado de
entendimiento del sistema en su estado presente, de su
comportamiento pasado y de la dinámica predecible
de su determinante críticos. |
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La
segunda incógnita deriva paradójicamente
de la relativa solución a la primera. Asumiendo
que la calidad de la proyección hacia el futuro
de nuestro conocimiento acumulado depende de la calidad
de nuestro entendimiento presente y pasado, la prospectiva
de la GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO aparece en precaria
situación. Por un lado, carece de conocimiento
pasado dado lo novel del área. Por el otro, nuestro
entendimiento acerca de la naturaleza actual de este
movimiento, su génesis económica y científica
y sus implicaciones culturales y políticas son
muy limitados. Si bien los determinantes económicos
y sociales del movimiento han comenzado a ser estudiados
[1, 2] aún hay demasiadas preguntas fundamentales
acerca de la realidad actual del movimiento. ¿Cuál
es su génesis epistemológica, económica,
social y cultural? ¿Cuál es el tamaño
del mercado y cuál su estructura de oferta y
demanda? ¿Cuál es el monto de la inversión
actual en GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO y cuál
su distribución regional? ¿Cuántos practicantes
de GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO existen, cuál
es su distribución regional y cuál su
perfil profesional? ¿Cuáles son los principales
problemas, procesos y áreas de actividad? ¿Quiénes
son los principales clientes y quiénes sus principales
proveedores? ¿Cuál es el entendimiento de los
tomadores de decisiones y del público en general
acerca de la naturaleza de la GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO
y su oferta de valor? Si bien quienes se encuentran
más adentrados en la práctica de la disciplina
podrían aportar respuestas aproximadas a algunas
de estas preguntas, carecemos de datos empíricos
confiables. Sin embargo, cabe señalar que se
tienden a realizar estudios cada vez mejor estructurados
conceptual y metodológicamente [2, 3, 4].
La
tercera incógnita se sospecha pronto a partir
de la segunda. Lo fundamental de las preguntas sin resolverse
acerca del estado actual indica el poco conocimiento
que se tiene no sólo del estado actual del movimiento,
sino de la propia naturaleza de la GESTIÓN DEL
CONOCIMIENTO. Es un lugar común de la literatura
de divulgación sobre el tema el comenzar señalando
la ausencia de convenciones aún en los términos
básicos, para proceder a añadir a la confusión
imperante acerca de la naturaleza del conocimiento y
de la GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO. Algunas de las
preguntas pendientes de respuesta son tan elementales
como: ¿Qué es el conocimiento (en este contexto)?
¿Existe una nueva forma de producción y qué
la caracteriza? ¿Cuál es la dinámica del
valor en la producción basada en conocimiento?
¿Qué es la GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO? ¿Cuáles
son sus principales procesos y competencias? ¿Qué
es un sistema de capitales? ¿Qué es el Capital
Intelectual? Si bien existen numerosas aportaciones
con un grado razonable de articulación intelectual
[5, 6, 8], aún las propuestas más robustas
siguen siendo opacadas por un sin número de planteamientos
improvisados y por demás endebles. Este grado
de confusión es característico de un primer
momento en la evolución del movimiento de la
GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO y nos conduce por tanto
a deslindar tres estadios o fases de dicha evolución.
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III
Tres fases
La
primera fase ha sido identificada [1] como fase
de dispersión. Se caracteriza por un explosivo
crecimiento inicial o big bang que acontece hacia
mediados de la década de los noventa a
partir de la convergencia de una serie de impulsores
económicos, generando una enorme variedad
y dispersión de prácticas y conceptos.
En esta condición preparadigmática
se carece de planteamientos articulados que satisfagan
un mínimo de rigor científico y
tecnológico. Algunos aspectos sobresalientes
de esta fase son: i) la amplia percepción
del conocimiento como contenido y, contradictoriamente
a las novedosas tesis de la economía del
conocimiento, tratándole por tanto como
cosa, como bien tangible (p.ej.: la extendida
"teoría del fluido" del conocimiento);
ii) la preeminencia de las soluciones basadas
en tecnologías de información; iii)
el enfoque fuertemente centrado en la oferta;
iv) la atención
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| a
problemas como el manejo de documentos, la codificación
y el registro del know-how, la elaboración
de repositorios institucionales (páginas
amarillas, intranets, portales, bancos de talento,
etc.), la identificación y transferencia
de mejores prácticas, la recolección
de "indicadores" de activos intangibles, etc.; v)
el uso de conferencias y exhibiciones como mecanismo
de difusión, aprendizaje y venta; vi) la
pronta "reconversión" de numerosos
consultores sin formación especializada;
vii) la emergencia de figuras ampliamente conocidas,
más por su omnipresencia en los numerosos
eventos que por sus propuestas y sus logros; viii)
el ofrecimiento de cursos aislados como opciones
formativas. Esta primera fase, como las que le siguen,
no suceden de manera discreta: concluyendo una para
dar paso a la siguiente. Antes bien, se traslapan
dé manera que mientras esta primera fase
sigue siendo dominante, sus signos de desvanecimiento
son claros al tiempo que la fase subsecuente se
constituye con creciente claridad y la tercera se
sugiere ya con características propias. Es
importante tener a la vista este traslape. |
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La
segunda fase puede definirse como de profesionalización.
Si bien el crecimiento continúa, comienza a hacerlo
de una manera más ordenada, que se manifiesta
en una serie de acciones convergentes y de incipiente
formalización de la disciplina que ocurre con
el cambio de milenio [5]. Esta fase se caracteriza por
tratar al conocimiento como proceso, más concretamente,
como un ciclo productivo. Algunos de los aspectos sobresalientes
son: i) una mayor orientación a la demanda; ii)
la identificación de una comunidad profesional
emergente; iii) la caracterización inicial de
procesos y competencias de GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO
y la distinción entre "sistemas naturales"
y "sistemas artificiales" de GESTIÓN
DEL CONOCIMIENTO; iv) la aparición de los primeros
curricula integrados; v) la puesta en marcha de mecanismos
de generación de estándares y de certificación
profesional; vi) la atención creciente a problemas
como la lógica de negocio de la GESTIÓN
DEL CONOCIMIENTO, la estrategia de GESTIÓN DEL
CONOCIMIENTO, el proceso de administración del
cambio, el ciclo de vida del conocimiento, la íntima
liga entre conocimiento e innovación, la incorporación
del enfoque sistémico y la teoría de la
complejidad, la métrica del conocimiento, etc.;
vii) el surgimiento de redes y asociaciones profesionales;
viii) la presencia de entidades y grupos especializados
en los servicios profesionales, la investigación
y la educación en GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO;
ix) la ascendencia de revistas especializadas con mecanismos
colegiados de arbitraje como principal espacio de moldeamiento
de la naciente disciplina. Propuestas con características
como éstas comienzan a sobresalir en el escenario
de la GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO y a convertirse
en su eje de evolución.
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La
tercera fase, que puede denominarse de consolidación,
es aún demasiado incipiente y de ella no
tenemos más que muestras embrionarias.
En ésta, se perfila un enfoque del conocimiento
como factor de producción, en el que el
valor generado, no el conocimiento como objeto,
se habría de constituir en la razón
de ser de la GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO.
Podemos considerar esta posible fase como paradigmática,
en el sentido de que habrán de generarse
las primeras propuestas teórico-metodológicas
que propongan soluciones a la Nueva Teoría
de la Firma, es decir, a la lógica de la
creación de valor basada en conocimiento.
Algunas de las características que nos
podrían permitir reconocer esta fase cuando
se manifestase, serían: i) el surgimiento
de enfoques
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alternativos, formalmente estructurados, sobre
los sistemas de valor basados en conocimiento;
ii) el surgimiento de mercados de capitales de
conocimiento; iii) la generalización de
prácticas contables basadas en sistemas
de capitales (i.e.: Universo de valores tangibles
e intangibles); iv) el replanteamiento económico
y administrativo de la contradicción entre
los factores de capital y trabajo; v) la ascendencia
estratégica de la administración
del capital humano y relacional; vi) el establecimiento
de estándares industriales en GESTIÓN
DEL CONOCIMIENTO, así como de organismos
reconocidos de certificación profesional;
vii) la consumación de centros de renombre
en la consultoría, la Investigación
y Desarrollo, la innovación, y la docencia
especializados en GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO;
viii) la integración definitiva de las
ciencias del conocimiento al estudio de la disciplina;
ix) el establecimiento de organismos independientes
de regulación de prácticas de GESTIÓN
DEL CONOCIMIENTO; x) la adopción de políticas
y creación de oficinas gubernamentales
encaminadas a la gestión pública
del desarrollo basado en conocimiento. Si bien
aún estamos lejos de una amplia ocurrencia
de estas manifestaciones, de todas ellas hay ya
ejemplos iniciales. Habiendo distinguido las fases
de evolución del movimiento, podemos aventurar
probables desenlaces.
IV
Tres escenarios
Primer
escenario: el desvanecimiento. No son pocos los
que consideran que la GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO
se encuentra viviendo horas extras. De hecho,
durante los primeros dos o tres años del
movimiento (mediados de los noventa), la discusión
sobre si se trataba efectivamente de la reinvención
de la contabilidad y la administración
ante una nueva realidad económica, o si
se trataba meramente de una moda más o
fad gerencial para dar a la industria de la consultoría
un nuevo pretexto comercial, era un tema de entrada
obligado. Huelga decir que como regla general,
quienes veían en la GESTIÓN DEL
CONOCIMIENTO poco más que el sabor del
mes, tenían una percepción del conocimiento
acorde con las características de la primera
fase. Sólo
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las
evidencias acerca de la magnitud del movimiento
resolvieron por la vía de los hechos tal
polémica. Sin embargo, si bien los detractores
de la GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO hubieron
de conceder que el movimiento tenía un
impacto substancial, comienzan a abandonar la
tregua para anunciar que, con toda su difusión,
la GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO ha sido una
realidad consumada sólo para algunos productos
de software y el bolsillo de algunos consultores.
La cuestión nuevamente es: ¿cuáles
son los hechos? Habiendo indicado la aún
dominante carencia de datos acerca de la realidad
de la GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO, podemos
buscar señales para ver
si efectivamente estamos presenciando un escenario
de progresivo desvanecimiento del movimiento.
El último
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número del año 2000 del boletín
I3 Update [7] , al preguntarse "Ha tocado
techo la GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO?",
Reportaba señales encontradas entre, por
un lado, conferencias descontinuadas y menor ímpetu
promocional de las grandes firmas consultoras
y, por el otro, nuevas conferencias muy exitosas
y mayor actividad substantiva. A partir de ahí,
especulaba si acaso el movimiento no hubiese alcanzado
ya su cresta y comenzara en lo sucesivo a declinar.
El hecho es real y la reflexión no carece
de sentido, sólo que cabría preguntarse
si lo que está declinando no es acaso la
primera fase del movimiento, más que la
GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO misma. Una por
una, las características señaladas
de la primera fase parecen estar perdiendo ímpetu,
al tiempo que cada una de las atribuidas a la
segunda fase parecen estar ganándolo. De
hecho, Skyrme mismo concluye que …"el consenso
amplio es que la GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO
está evolucionando hacia una segunda generación".
Y, hasta donde tenemos datos disponibles, la fuerza
general del movimiento se encuentra lejos de asentarse.
De acuerdo a una proyección del Gartner
Group [2], para el año 2003 el 50% de las
empresas habrá implementado una administración
formal de su capital intelectual con procesos
de GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO en sus unidades
clave. A su vez, Data Corporation reporta que
en 1999 se invirtieron $1,800 millones de dólares
en servicios de GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO
y se proyecta que para el año 2003 se alcanzarán
los $8,000 millones de dólares. Tan sólo
en desarrollo de Capital Humano, Peter Drucker
estima que el tamaño de la industria es
del 6% del PIB de ese país [3]. A lo más,
un declive en la demanda y consecuentemente en
el proceso de profesionalización, correría
paralelo a una desaceleración general en
la economía global. Hoy por hoy, de los
tres desenlaces aquí previstos, el primero
parece el más improbable.
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Segundo
escenario: la institucionalización. El
escenario que a la fecha resulta más probable
es este segundo, como consecuencia de la fase
de profesionalización del movimiento. Cada
una de las características apuntadas acerca
de esta fase parecen ganar espacio día
a día [5]. De hecho, este escenario sería
el desenlace natural de movimientos gerenciales
similares, tales como el movimiento de calidad.
Resulta previsible que dentro de algunos años,
se haya conformado una infraestructura institucional
equiparable a la del movimiento de calidad, con
sus estándares industriales, sus organismos
de certificación, sus reconocimientos nacionales
e internacionales y, sobretodo, con la aportación
de una cultura propia a los atributos de la globalidad.
En la práctica de las organizaciones, en
la consultoría, en la
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academia,
en la Investigación y Desarrollo, la GESTIÓN
DEL CONOCIMIENTO gana terreno sistemáticamente
desde la óptica de "GESTIÓN DEL
CONOCIMIENTO de 2a. generación" característica
de la segunda fase [5]. Si bien este escenario
luce como el más probable, dudo que sea
el más deseable. Esto es, si la suerte
del movimiento de calidad sirve de referencia
alguna, la consumación de la GESTIÓN
DEL CONOCIMIENTO en un aparato institucional como
el caracterizado en la segunda fase, podría
satisfacer a quienes han vertido sus esfuerzos
en la rentabilidad del movimiento pero no a quienes
ven en él un potenciador de las facultades
humanas.
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| Tercer
escenario: la trascendencia. Uno de los aspectos
más atractivos del movimiento de la GESTIÓN
DEL CONOCIMIENTO es la visión que posibilita
de una evolución humana basada en un manejo
deliberado y consciente de su propio conocimiento
[1, 5]. La posibilidad no sólo de llevar
a cada organización y grupo humano a entrar
en círculos virtuosos de aprendizaje e innovación
con respecto a los valores que persigue, sino de
alcanzar un plano básico de conciencia y
organización globales en torno a los temas
de supervivencia y trascendencia del concepto, son
la promesa más rica de la GESTIÓN
DEL CONOCIMIENTO. Sin importar demasiado si esto
sucediere a través de los conductos que hoy
se van institucionalizando en |
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nombre
de la GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO, éste
sería el desenlace más significativo
que el movimiento podría tener, mantuviese
o no la bandera actual de la GESTIÓN DEL
CONOCIMIENTO. De hecho, es el escenario que realmente
significaría un triunfo para el movimiento
en su sentido más profundo, en cuanto que
no representa meramente la creación de
una nueva necesidad y un nuevo mercado en las
organizaciones, sino un impacto deliberado y definitivo
en la evolución humana, el inicio de hecho
de su autogestión consciente. La razón
de ser profunda de la GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO
se encuentra en las discontinuidades que posibilita
en torno no sólo al pensamiento económico,
contable y administrativo, sino también
a la lógica del trabajo, de la integración
de la experiencia humana, de la unidad del mundo
natural, de
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la
síntesis y la contabilidad de los valores
sociales y su praxis política, de la cosmología
y la religión como dominios del diseño
humano y de la experiencia cotidiana [1]. Siendo
el más deseable, ¿cuán probable
es este escenario? No me atrevo siquiera a especularlo.
La dinámica de la evolución de la
conciencia humana global es probablemente el fenómeno
más complejo que conocemos. Su naturaleza
es tan embrionaria y vulnerable, que se encuentra
a merced de numerosas fuerzas previstas e imprevistas,
deseables e indeseables. Sin embargo, conforme
el movimiento de la GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO
madura y transita de su propio parto en la fase
de dispersión a una de maduración
en los primeros años del nuevo milenio,
convendrá tener presente que sus posibilidades
son harto más substanciales que la institucionalización
que comienza a consumarse ante nuestros ojos.
Para cualquier entusiasta de la GESTIÓN
DEL CONOCIMIENTO el desenlace del movimiento en
un proceso de institucionalización podrá
parecer un futuro tan prometedor como probable:
una buena señal para quienes han invertido
tempranamente en su capacitación dentro
del campo. Sin lugar a dudas, ése sería
un justo resultado. Pero desde la perspectiva
de este tercer escenario, la trascendencia del
movimiento, aún a costa de su permanencia
institucional o incluso de su existencia, resulta
la visión más poderosa. En este
sentido, el más deseable futuro para la
GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO será no
tener uno o, mejor dicho, trascender en uno.
Es
así como la GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO,
se convertirá sin duda en un elemento para
acrecentar y proyectar el valor de las empresas
e instituciones, apoyando así el acceso
a Capitales y Financiamiento proyetándose
posiblemente en pocos años como un elemento
básico y diferenciador per se, que apoyará
la creación, justificación y operación
de nuevas oportunidades de negocio.
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V
Tres Propuestas
1.
Dentro del contexto antes explicado será necesario
fomentar la adopción de políticas públicas
que apoyen la estandarización y estructuración
de la información de condiciones económicas
del entorno del país y su relación con
los resultados de negocios por sector industrial así
como el desarrollo y divulgación de Modelos Financieros
por tipo de negocio, que permitan la correlación
de la GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO empresarial con
los resultados reales de la operación del negocio
y su relación con los valores referenciales correspondientes,
permitiéndose así la generación
continua de Conocimiento Empresarial y por ende la generación
permanente de Valor adicional en las entidades empresariales.
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2.
Impulsar la Educación de la GESTIÓN DEL
CONOCIMIENTO empresarial a fin de introducir esta tecnología
y sus herramientas a los diferentes sectores empresariales
e institucionales propiciando así el acceso a
fuentes adicionales de Financiamiento competitivo, incorporando
nuevos elementos de Información exacta y completa,
que estén al nivel en cantidad y calidad del
conjunto de empresas de otras regiones geográficas
o países que compitan por el financiamiento disponible.
3.
Promover ante los organismos multilaterales correspondientes
la consecución de los recursos necesarios para
impulsar las iniciativas antes mencionadas, sobre las
bases que el desarrollo del concepto de la GESTIÓN
DEL CONOCIMIENTO son una herramienta moderna y potencialmente
poderosa para acrecentar la efectividad empresarial
e institucional en el País, permitiendo evaluar,
medir y administrar en una forma estructurada los diferentes
programas de Promoción, Difusión e Implantación
de modelos de negocios integralmente exitosos.
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Para
terminar quisiera corroborar que la tecnología
de GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO aplica a todos los
tamaños de Negocios e Instituciones, siendo especialmente
útil en la pequeña y mediana empresa que
es la más expuesta al fenómeno de la desinformación,
la problemática de la preservación y desarrollo
del Capital Intelectual y la falta de elementos para
apoyar la creación continua y creciente del Valor
Empresarial.
Por
todo lo anteriormente expuesto me parece que si tomamos
las decisiones correctas estamos en la antesala de propiciar
un elemento nuevo, moderno y efectivo para diferenciar
en forma importante en nuestro país la GESTIÓN
DEL CONOCIMIENTO y su impacto positivo en la Gestión
del Financiamiento... La decisión está
en nuestras manos.
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VI
Referencias
[1]
Carrillo, Francisco Javier. The Knowledge Management
Movement: Current Drives and Future Scenarios. Paper
presented at the 3rd. International Conference on Technology,
Policy and innovation "Global Knowledge Partnerships:
Creating Value for the 21st. Century". The University
of Texas at Austin, August 30 – September 2, 1999. Disponible
en el Gestión del Conocimientoeta Site: www.Gestión
del Conocimientoetasite.org.
[2]
Gartner Group. Knowledge Management Scenario. Conference
presentation, 1999.
[3]
Espinosa, Mónica. Profesionalización de
la Administración del Conocimiento: una realidad
en crecimiento. Transferencia. Año 14, No. 53,
Enero 2001; pp. 2-3.
[4]
Consorcio de Administración del Conocimiento.
La Administración del Conocimiento en México.
Estudio realizado por el Consorcio en conjunción
con el Centro de Sistemas de Conocimiento, ITESM, México,
2001.
[5]
Carrillo, Francisco Javier. Meta-GESTIÓN DEL
CONOCIMIENTO: a Programme and a Plea. Knowledge and
Innovation. Vol. 1, No. 2, January 2000.
[6]
Martensson, Maria. A critical review of knowledge management
as a management tool. Journal of Knowledge Management.
Vol. 4, No. 3, 2000; pp. 204-216.
[7]
Skyrme, David. Knowledge Management: has it peaked?
I3 Update Issue No. 46, December 2000
[8]
Martínez, América. Un modelo de procesos
clave de Administración del Conocimiento. Transferencia.
Año 14, No. 53, Enero 2001; pp. 28-29.
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