No.170
Octubre
2002
 

La Globalización, retos y oportunidades


I. La Globalización: Una oportunidad y un riesgo

La globalización abarca prácticamente a todos los países, se está dando a una velocidad vertiginosa y está cambiando no sólo las relaciones de los intercambios comerciales, la producción y las inversiones, sino también las características y estilos de vida de las personas y de las sociedades.

La globalización es una realidad ineludible, irreversible y multidimensional ya que además de lo económico, impacta en lo político, lo social, la cultura, los valores éticos, el medio ambiente y en todo el marco legal e institucional. Ofrece grandes oportunidades de desarrollo y progreso para los países que tienen las condiciones y políticas adecuadas para aprovecharlas; pero, al mismo tiempo conlleva graves riesgos de creciente marginación, pobreza, destrucción de valores sociales y culturales y daños al medio ambiente en los países que no cuenten con las condiciones y elementos necesarios para capitalizar tales oportunidades.

La globalización ha generado beneficios a nivel mundial; sin embargo, la mayor parte de estos beneficios ha estado altamente concentrada en los países más ricos y en unos pocos países en desarrollo. Hoy en día cerca de tres mil millones de seres humanos (aproximadamente la mitad de la población mundial) sobreviven con un ingreso promedio de dos dólares diarios y viven en condiciones infrahumanas sin los más mínimos servicios públicos. Además, el mayor crecimiento económico y la relocalización de los procesos productivos alrededor del mundo también han agravado los problemas de contaminación ambiental. Si bien la globalización no creó estos problemas, tampoco ha contribuido a reducirlos.

En nuestro país, la integración a la economía mundial ha generado beneficios en algunas regiones y sectores económicos, pero de la misma manera tampoco han ayudado en forma significativa a resolver los problemas más apremiantes de pobreza, marginación, distribución del ingreso, deterioro ambiental y desigualdades regionales. México tiene numerosas tareas pendientes para obtener, incluso con los riesgos y limitaciones que impone la globalización actual, beneficios sustancialmente mayores a los registrados hasta ahora. Dentro de estas destacan: la falta de competitividad internacional de la gran mayoría de las empresas nacionales, la desarticulación de la planta productiva nacional, las reformas pendientes en sectores clave de la economía, la debilidad de las instituciones y del marco jurídico que se traducen en un Estado de Derecho muy deficiente, la falta de consensos políticos y sociales en cuanto al rumbo y visión de largo plazo del país, y quizá lo más importante, la ausencia de un sentido de urgencia para volvernos competitivos ante un entorno mundial cada día más competitivo y difícil. La globalización puede marginarnos si no fortalecemos nuestra competitividad-país.

II. Factores Clave para el Éxito de los Países en la Globalización

El crecimiento económico es un requisito indispensable para el desarrollo y elevación del bienestar de cualquier país. Para poder ser exitosos en la economía global se requiere de la combinación de empresas competitivas y de un gobierno eficiente. No puede haber desarrollo sostenido sin la plena vigencia de un Estado de Derecho y el combate frontal a la corrupción que prevalece en nuestro país y en la mayoría de los países menos desarrollados.

Además, las políticas públicas deben tener visión de largo plazo que proporción un horizonte estable y congruente para las decisiones de los agentes económicos. El sistema fiscal tiene un doble papel fundamental: por una parte, debe proporcionar al Estado los recursos necesarios para que cumpla con sus funciones sociales básicas. Por la otra, debe ser un sistema promotor de la inversión y el ahorro, fuentes indispensables para el crecimiento económico. Debe ser un motor de la competitividad y del desarrollo y no un lastre.

Una economía competitiva no se puede construir exclusivamente sobre la base de la liberalización comercial y de que unos cuantos sectores, empresas o grupos de la sociedad sean los beneficiarios. Los beneficios de un mayor crecimiento e integración a la economía global deben distribuirse de manera equitativa. La pobreza y desigualdad a nivel mundial, latinoamericano y en el caso de México, constituyen el principal riesgo para la estabilidad económica y social futuras.

Es prioritario ahora más que nunca, revalorar a la persona humana como centro y fin último del desarrollo económico, no solo en el diseño de las políticas económicas y sociales de cada país, sino también como un principio básico en las relaciones comerciales y financieras internacionales. Es imprescindible la globalización de los principios de solidaridad y subsidiaridad para darle un rostro humano a la globalización. Por ello, es inadmisible el doble discurso y las tendencias proteccionistas de los principales países desarrollados, particularmente con relación a sus sectores agropecuarios.

III. México en el Entorno Global: Dónde estamos y hacia donde vamos

Desde hace 20 años, México inició una serie de importantes reformas estructurales y algunos de sus beneficios son incuestionables; sin embargo, se han concentrado en unos cuantos sectores y empresas. Esto se ha debido a que hemos tenido una liberalización y reformas parciales e incompletas, sin programas integrales de desarrollo de mediano y largo plazos. La liberalización externa de la economía no ha sido acompañada de una liberalización y modernización internas comparables, indispensables para un cabal aprovechamiento de globalización.

La liberalización externa no reconoció las condiciones particulares de sectores, regiones, acceso a recursos financieros y crediticios, a tecnología y capacitación, la problemática de las micro, pequeñas y medianas empresas, ni la falta de integración de cadenas productivas. Además, la falta de un sistema educativo de calidad, de un sistema fiscal competitivo y de un marco jurídico e institucional moderno y basado en el respeto irrestricto al Estado de Derecho han constituido una importante desventaja para la competitividad. La corrupción es un cáncer social y un severo obstáculo al desarrollo del país.

Sin lugar a dudas el mayor y más urgente reto que enfrentamos como sociedad es el de abatir los niveles de pobreza, marginación y desigualdad que existen actualmente. Ningún país en el que más de las dos terceras partes de su población rural y cerca de la mitad de la urbana se encuentran en condiciones de pobreza puede aspirar a un desarrollo sostenido y armónico en el mediano y largo plazos.


IV. Nuestra Responsabilidad y Nuestras Tareas Pendientes en el Mundo Global

Ahora más que nunca requerimos de una economía de mercado socialmente responsable, basada en un respeto irrestricto al Estado Derecho y en un marco institucional sólido. Debemos pasar de una sociedad con democracia electoral a una democracia plenamente participativa de todos los mexicanos.

El objetivo central de las políticas económicas tiene que orientarse a lograr un aumento continuo y permanente de la competitividad-país con una visión de largo plazo. El crecimiento económico y la competitividad-país requieren, a su vez, del establecimiento de un clima propicio para la inversión y el ahorro, que son los motores primarios del crecimiento. Debemos también impulsar y consolidar una Nueva Cultura Laboral que propicie el incremento de la productividad, la capacitación continua de nuestros trabajadores y la remuneración justa a su trabajo productivo.

Las tareas que requiere el país no corresponden únicamente al gobierno, las empresas o los trabajadores. Los organismos intermedios de la sociedad también tenemos una gran responsabilidad. Debemos promover el desarrollo de una cultura de excelencia empresarial y de una cultura global, fortaleciendo el papel de la empresa y el empresario como motores del desarrollo. En el contexto de la transición democrática actual, tenemos una responsabilidad de participar activamente en la construcción de consensos sociales y el robustecimiento institucional de nuestro país.

En consecuencia, hacemos un llamado a todos los actores políticos y sociales a sumar esfuerzos para abatir los rezagos que tiene nuestro país a través de políticas serias y responsables con una visión de Estado y de largo plazo.