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Ley
de Transparencia:
un pacto de honestidad entre gobierno y ciudadanos
Benjamín Hill Mayoral
Sintesis
Una de las reformas más importantes que se han promovido hasta
ahora, es la presentación de la iniciativa de Ley Federal
de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental
(LFT), que ya fue aprobada por el Congreso de la Unión el
pasado mes de abril y que entró en vigor el 12 de junio de
2002. Esta Ley cambia en gran medida la relación entre la
sociedad y el gobierno: Antes de esta Ley, la información
generada por el gobierno se difundía bajo criterios discrecionales;
no existían mecanismos que permitieran a los ciudadanos exigir
del gobierno información sobre su gestión. Con la LFT, toda
la información gubernamental se convierte en un bien público
al cual los ciudadanos tienen derecho,
NOTA.
El autor agradece la orientación y la información proporcionada
por la Lic. Diana Hierro Berrondo, Subdirectora de Vinculación
con Sociedad, para la elaboración de este artículo.
De
un tiempo a la fecha, la palabra transparencia se ha convertido
en moneda de uso corriente en el debate público. Cada
vez más, la sociedad mexicana reclama del gobierno,
de las empresas, de los partidos políticos, de grupos
de la sociedad civil y hasta de los individuos, un mejor desempeño
en cuanto a transparencia.
Transparencia significa que se ha establecido un pacto de
honestidad gracias al cual podemos verificar que la actuación
de un individuo o de una instancia se ha realizado de acuerdo
a ciertos criterios éticos que todos compartimos; transparencia
significa informar de las acciones que desarrollamos y rendir
cuentas por ellas; implica ser responsables por nuestros actos
y en suma, transparencia significa que nada debe quedar oculto
para que no exista la oportunidad ni la sospecha de que se
hizo algo indebido.
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Una
organización que abre sus procesos al escrutinio, vigilancia
y crítica de los demás es una organización
transparente. Por experiencias a nivel internacional, sabemos
que el mejor mecanismo para prevenir y combatir la corrupción
en el gobierno es la transparencia en los procesos internos
de su gestión. Cuando el gobierno abre su información
al escrutinio y vigilancia públicos, es más
difícil que se presenten actos de corrupción.
La corrupción florece cuando existe espacio para ocultarse;
la corrupción necesita de encubrimiento para prosperar.
Desde que inició este gobierno, la Secodam ha hecho
un marcado énfasis en el fortalecimiento de los aspectos
preventivos de la corrupción promoviendo diversas reformas
para hacer más transparente su actuación. Una
de las reformas más importantes que se han promovido
hasta ahora, es la presentación de la iniciativa de
Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información
Pública Gubernamental (LFT), que ya fue aprobada por
el Congreso de la Unión el pasado mes de abril y que
entró en vigor el 12 de junio de 2002. Esta Ley cambia
en gran medida la relación entre la sociedad y el gobierno:
Antes de esta Ley, la información generada por el gobierno
se difundía bajo criterios discrecionales; no existían
mecanismos que permitieran a los ciudadanos exigir del gobierno
información sobre su gestión.
Con la LFT, toda la información gubernamental se convierte
en un bien público al cual los ciudadanos tienen derecho,
con excepción de aquella información que se
encuentra reservada por motivos planamente justificados y
previstos en la misma Ley.
Anteriormente, no existía una regulación que
precisara qué información debe ser ofrecida
libremente y bajo qué mecanismos podemos acceder a
ella. Ahora las reglas están claras y la transparencia
es un derecho ciudadano.
La LFT es un elemento fundamental para la transparencia. En
el Índice de Percepciones de Corrupción que
realiza anualmente la organización Transparencia Internacional,
se puede apreciar claramente que aquellos países que
presentan los niveles más bajos de corrupción
cuentan con leyes de acceso a la información pública,
mientras que los países más corruptos no tienen
leyes en este sentido.
La propuesta de Secodam es que esta Ley se convierta en un
instrumento para abrir los espacios del actuar del gobierno
que antes estaban ocultos y permitir que los ciudadanos tengan
un mejor conocimiento de lo que hacen los gobernantes para
exigirles que les rindan cuentas.
La Ley establece que los ciudadanos podrán solicitar
información del gobierno a partir del 12 de junio de
2003, fecha en la que vence el plazo para que se ordene la
información y las distintas dependencias y entidades
establezcan los mecanismos para hacerla accesible. Hoy en
día, no existe un criterio de clasificación
de la información para todas las áreas del gobierno.
Por ello, la Ley prevé un plazo de un año para
que, con la asesoría del Archivo General de la Nación,
se emitan los lineamientos de clasificación de los
archivos gubernamentales, se capacite a los servidores públicos
y, por último, se ordene toda la información.
Es importante aclarar que la Ley prevé la clasificación
de cierta información como reservada o confidencial,
la cual no podrá hacerse pública por un periodo
de doce años .
Esto se estableció para evitar poner en riesgo la seguridad
nacional, la seguridad pública o la defensa nacional;
menoscabar la conducción de las negociaciones o de
las relaciones internacionales o dañar la estabilidad
financiera, económica o monetaria del país.
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El ámbito de aplicación de esta Ley es federal,
es decir, obliga a los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial,
a los órganos constitucionales autónomos como
la Comisión Nacional de Derechos Humanos y el Instituto
Federal Electoral, a los tribunales administrativos federales
y a cualquier otro órgano federal, a hacer pública
su información.
La LFT obliga a estas entidades a publicar cierta información
en sus sitios de internet, tales como:
- La remuneración mensual de sus servidores públicos
por puesto.
- El sistema de compensaciones.
- Los resultados de las auditorías al ejercicio presupuestal
realizadas por la Secretaría de Contraloría
y Desarrollo Administrativo (SECODAM), las contralorías
internas o la Auditoría Superior de Fiscalización.
- Las contrataciones que se hayan celebrado en los términos
de la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del
Sector Público y de la Ley de Obras Públicas
y Servicios Relacionados con las mismas.
Muchas dependencias y entidades de la Administración
Pública Federal se han adelantado en el cumplimiento
de esta obligación y ya despliegan esta información
en sus páginas de internet.
La Ley también ordena a las dependencias y entidades
que proporcionen, en un plazo máximo de veinte días,
la información específica que soliciten los
ciudadanos. Para que el ciudadano sepa a quien dirigirse cuando
solicite información, y con el fin de dar mayor transparencia
a este trámite y proteger sus derechos, la Ley prevé
la creación de los siguientes organismos:
- Instituto Federal de Acceso a la Información Pública:
órgano de la Administración Pública Federal
con autonomía operativa, presupuestaria y de decisión.
Estará encargado de resolver sobre las negativas a
las solicitudes ciudadanas de acceso a la información
y de proteger los datos personales en poder de las dependencias
y entidades. Las resoluciones del Instituto podrán
impugnarse ante el Poder Judicial de la Federación.
La Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los
Servidores Públicos prevé sanciones administrativas
cuando los servidores públicos incumplan las obligaciones
previstas en la LFT.
- Unidades de enlace y comités de información
en todas las dependencias y entidades del gobierno federal.
Las unidades estarán encargadas de proporcionar la
información que soliciten los ciudadanos y se establecerán
con los recursos humanos, materiales y presupuestarios ya
asignados, por lo que no implicarán gastos adicionales.
Los comités de información coordinarán
las acciones realizadas para proporcionar la información
solicitada por los ciudadanos.
La LFT es una herramienta fundamental del sistema democrático
que obliga al gobierno a rendir cuentas ante una ciudadanía
que vigila su desempeño. Representa un auténtico
pacto de honestidad entre gobierno y ciudadanos. En definitiva,
esta Ley cambia radicalmente la forma en la que sociedad y
gobierno se relacionan y con ella hemos dado un gran paso
hacia la consolidación de un México Integro
y transparente.
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