Revista Entorno

Abril 2003

 

Para mejorar todos
Arturo Damm Arnal

 


Independientemente de cómo le vaya a cada uno, a todos nos podría ir mejor si fuéramos capaces de poner la casa en orden, es decir, de eliminar los excesos y defectos que aquejan a las distintas actividades económicas, defectos y excesos que encontramos en las leyes, las instituciones, los sectores estratégicos de la economía, y las políticas económicas, todo lo cual impide que, independientemente de cómo le vaya a cada uno, a cada cual le vaya mejor.

 

I. Introducción

No hay tal cosa como la economía mexicana: lo que existen son las actividades económicas de cada uno, aquellas por las cuales ofrecemos algún bien o servicio, servicios o bienes por los cuales alguien más está dispuesto a pagar un precio, lo cual nos permite generar ingresos, con los cuales demandamos las mercancías que satisfacen nuestras necesidades. No hay tal cosa como la economía mexicana: lo que existen son las actividades económicas de cada uno: trabajo y ocio; ahorro e inversión; compra y venta; producción y consumo; importaciones y exportaciones; etc.

 

II. Sin respuesta

Así las cosas, la pregunta ¿cómo va la economía mexicana? no tiene respuesta: ¿a qué economía nos referimos cuando hablamos de la economía mexicana? ¿A la economía del empresario neoleonés, altamente productivo y competitivo, cuyo principal mercado es el de exportación, lo cual le permite generar excedentes para ahorra e invertir? ¿O a la economía del campesino chiapaneco, que cultiva alimentos, no para el mercado (no digamos internacional, ni siquiera local), sino para el autoconsumo, incapaz de generar un ingreso suficiente que le permita, por lo menos, satisfacer sus necesidades básicas (que son aquellas que, de quedar insatisfechas, atentan en contra de la salud y la vida del ser humano), y por ello mismo incapaz de ahorrar e invertir? ¿A qué economía nos referimos cuando hablamos de la economía mexicana?

 

III. Otra pregunta

A la pregunta ¿cómo va la economía mexicana? yo respondo con otra: ¿cómo va la actividad económica de cada uno? Las respuestas son tan variadas como lo son las actividades económicas de cada cual: a unos les va bien, a otros regular, y a los demás mal, sin olvidar los extremos: a unos les va muy bien, y a otros muy mal. Al final de cuentas hay de chile, dulce y manteca, todo lo cual depende de factores que van, desde las ganas que le pone cada uno a su actividad económica, hasta la manera en la que el entorno «macro», que hoy es nacional e internacional, afecta la actividad económica de cada cual. Vuelvo a lo mismo: no hay tal cosa como la economía mexicana; actividad económica de cada uno, y los resultados son variados: buenos, regulares y malos, sin olvidar los muy buenos y los muy malos.

 

IV. Poner la casa en orden

Sin embargo, y esto es lo que quiero señalar, independientemente de cómo le vaya a cada uno, a todos nos podría ir mejor si fuéramos capaces de poner la casa en orden, es decir, de eliminar los excesos y defectos que aquejan a las distintas actividades económicas, defectos y excesos que encontramos en las leyes, las instituciones, los sectores estratégicos de la economía, y las políticas económicas, todo lo cual impide que, independientemente de cómo le vaya a cada uno, a cada cual le vaya mejor. ¿Por dónde comenzar? Por fortalecer y multiplicar los cimientos de la economía, tarea que tiene que ver con los cambios estructurales pendientes, desde la reforma fiscal (cuyo primer intento terminó en un engendro tributario), hasta la reforma monetaria (de la cual nadie, salvo unos cuantos, habla), pasando por las reformas eléctrica y laboral (congeladas en el Congreso de la Unión). Insisto: independientemente de cómo le vaya a cada uno, a todos nos podría ir mejor si fuéramos capaces de poner la casa en orden, condición necesaria del progreso económico de cada uno.

 

V. ¿Cómo andamos?

El progreso económico es resultado de un conjunto de elementos, entre los cuales se encuentran: la educación y la capacitación; la formación y acumulación de capitales; el ahorro y la inversión; el comercio y la competencia; el espíritu emprendedor; la filosofía del trabajo; la estabilidad macroeconómica, lo cual implica desde una moneda sana y fuerte hasta finanzas públicas equilibradas; pleno reconocimiento, definición puntual y garantía jurídica de los derechos de los agentes económicos, que son el derecho a la libertad para emprender y consumir, y el derecho a la propiedad sobre los medios de producción, los ingresos y el patrimonio. Todos estos son los «ingredientes» del progreso económico, elementos que se complementan entre sí, de tal manera que uno sin los otros pierde eficacia. ¿Cómo andamos, en México, en cada uno de estos «ingredientes»?

 

VI. Inversiones

Centro la atención en uno de esos «ingredientes», las inversiones, que tienen que ver con la formación y acumulación de capital, inversiones cuyo objetivo es que los agentes económicos produzcan más y mejor, inversiones en investigación científica; desarrollo tecnológico; instalaciones, maquinaria y equipo; infraestructura de transportes y comunicaciones; educación y capacitación, y en todo aquello que contribuye a que los agentes económicos produzcan más y mejor. La inversión es causa y efecto del progreso económico. ¿Cómo vamos, en México, en materia de inversiones? Recientemente el INEGI informó que, «durante el 2002 la Inversión Fija Bruta (Formación Bruta de Capital Fijo) realizada por los distintos sectores económicos en su conjunto, registró un descenso real de (-) 1.3% en comparación con el nivel observado en el 2001. Este comportamiento –concluyó el INEGI -, se sustentó en las caídas que registraron la mayoría de sus componentes». El gasto total en maquinaria y equipo disminuyó 3.7%: 5.5% la de origen importado, 0.6% la de procedencia nacional. Por su parte, la construcción presentó un aumento del 1.7%, por obras relacionadas con la electricidad y las comunicaciones, las instalaciones telefónicas y telegráficas, y líneas de transmisión y distribución de energía, así como las relativas al petróleo y la petroquímica.

 

VII. Seguridad y confianza

El que la Inversión Fija Bruta no haya crecido durante el 2002 es muestra de que no están dadas las condiciones para ello, condiciones entre las cuales destacan, de manera principal, la seguridad y la confianza: a mayor seguridad mayor confianza, y a mayor confianza más inversiones, sobre todo en maquinaria y equipo, y en construcción. El comportamiento de la Inversión Fija Bruta el año pasado viene a confirmar (¡cómo si fuera necesario!), de la misma manera que lo ha hecho la evolución reciente de las principales variables financieras (tipo de cambio, tasas de interés y precio de las acciones), que la percepción, en este caso de quienes invierten en maquinaria y equipo, y en construcción, con relación a la seguridad y la confianza, es negativa. ¿Exageran? No, ¿cómo andamos, en México, en materia de seguridad y confianza? Mal, y tal vez empeorando, tal y como lo confirma el comportamiento reciente del tipo de cambio, las tasas de interés y los índices bursátiles.

 

VIII. Cuellos de botella

Muchos son los cuellos de botella que afectan a la economía mexicana, impidiendo su crecimiento, desarrollo y progreso. A continuación señaló, tomados de noticias recientes, los siguientes. Primero: cobra Telmex las tarifas más caras de América Latina. Segundo: estiman aumente luz para industrias. Tercero: México urge solucionar disputa sobre transporte. ¿Qué tenemos? Tres ejemplos de los cuellos de botella que hoy afectan el desempeño de la economía. Vamos por partes.

 

IX. Telefonía

Según la correduría Bear Stearns, Telmex cobra las tarifas más altas en Latinoamérica, en los servicios de telefonía residencial y comercial, tarifas que son, respectivamente, 64.4 y 44.5 por ciento más altas que las de otras empresas latinoamericanas de telefonía. La correduría señala que el precio de instalación de una línea telefónica, por parte de Telmex, residencial y comercial, es, respectivamente, 31.6 y 167.0 por ciento más elevado que el precio que cobran esas otras empresas telefónicas latinoamericanas.

 

X. Electricidad

A partir de abril, las tarifas de electricidad para la industria que opera en el país, podrían incrementarse hasta en un 16%. ¿La causa? El impacto que los elevados precios de los combustibles, comenzando por el del gas natural, según lo informó Eduardo Andrade, quien preside la Asociación Mexicana de Energía Eléctrica, sin olvidar que en lo que va del año las mentadas tarifas ya aumentaron 4.2% (siendo que la inflación, acumulada en enero y febrero, fue de solamente 0.68%.

 

XI. Autotransporte

El gobierno mexicano urge a su contraparte estadounidense a solucionar la vieja disputa del transporte, ya que, según lo acordado en el TLC, los transportistas mexicanos pueden prestar el servicio de carga desde y hacia los estados fronterizos con la Unión Americana (California, Arizona, Nuevo México y Texas), desde diciembre de 1995, y al resto de los Estadios Unidos a partir de enero del 2000, acuerdo que no se ha cumplido, ya que pueden operar, solamente, en una zona de 32 kilómetros en los mentados estados fronterizos, punto a partir del cual se ven obligados a transferir su carga a transportistas estadounidenses. Por lo pronto, un panel de controversias del TLC le concedió, en febrero del 2001, la razón a México, cuyo gobierno puede suspender los beneficios a los Estados Unidos por no cumplir con lo acordado. Hasta el momento, según lo señaló la Secretaría de Economía, el gobierno mexicano está estudiando la posibilidad de ejercer represalias comerciales contra Estados Unidos.

 

XII. Botones de muestra

¿De qué son ejemplos los tres casos antes citados? De errores graves, o porque se conceden monopolios a favor de unos cuantos, o porque se prohibe la participación del capital privado en determinadas actividades económicas (gas natural), o porque se prohibe el tránsito libre (caso de las autotransportistas mexicanos en los Estados Unidos), errores que violan el derecho a la libertad para emprender y consumir de los distintos agentes económicos, libertad que hoy debe respetarse, no solamente en el plano nacional, sino también en el internacional, violación a la libertad que limita la competencia, lo cual reduce la cantidad ofrecida y eleva el precio de la mercancía ofrecida, ya sean llamadas telefónicas, electricidad, o tarifas de transporte.

 

XIII. Lo urgente

El comportamiento de la formación bruta de capital fijo en el 2002, así como los casos de Telmex, las tarifas eléctricas, y el autotransporte mexicano en los Estados Unidos, muestran lo mucho que falta por hacer para poner la casa en orden, lo cual impide que, independientemente de cómo le vaya a cada uno, a cada cual le vaya mejor, para lo cual urgen los cambios estructurales, mismo que brillan, ¡y seguirán brillando!, por su ausencia.

 

XIV. Nuevo periodo

Se inició, el 15 de marzo pasado, un nuevo periodo ordinario de sesiones del Congreso de la Unión, que deberá ser, aunque hay que reconocer que difícilmente lo será, un tiempo extraordinario, y no por llevarse a cabo fuera del tiempo ordinario con el que cuentan los legisladores para desquitar el sueldo que, dicho sea de paso, les pagamos los contribuyentes, sino por las reformas que, en este periodo ordinario deberían disponer diputados y senadores.

 

XV. La agenda

¿Será el actual, en el sentido antes dicho, un periodo extraordinario de sesiones en el Congreso de la Unión? No; y no nos hagamos ilusiones. La agenda de los legisladores es la siguiente: Ley de Desarrollo Social;  Derechos de Autor; Ley de Servicio Civil de Carrera; derogación de la pena de muerte; Ley Contra la Discriminación; Ley de Radio y Televisión; Ley de Juegos y Sorteos (sin casinos); genoma, Instituto Genómico y prohibición de clonación humana; Ley para la Protección de Datos por Internet; resoluciones para la Reforma del Estado; regulación de envió de remesas; remuneración de servidores públicos; legislación para sordos; legislación general que prevenga la vida de los discapacitados; Ley de la Industria Azucarera; legislación en materia de alimentos; legislación para el campo; Ley para la Cafeticultura; Ley de Bioseguridad; Ley que Crea la Comisión Nacional de Pueblos Indígenas; Reglamento de Transparencia y Acceso a la Información Pública; reformas para que el Congreso pueda legislar concurrentemente sobre temas de niños, niñas, adultos mayores y personas con discapacidad. Estos son  los temas de la agenda de los legisladores, para el periodo ordinario de sesiones del Congreso de la Unión, que se inició el pasado sábado 15 de marzo, y que terminará el próximo 30 de abril, sin olvidar que, tal y como lo anunció la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados, la mentada agenda «se desahogará de conformidad al tiempo y posibilidad del periodo y de las comisiones de trabajo».

 

XVI. ¿Y las reformas estructurales?

¿Y la reforma eléctrica? ¿Y la laboral? ¿Y la fiscal? Ya se ve que no son prioridad de los legisladores, aunque de ellas depende, en muy buena medida, el futuro de la economía, que depende de la apertura de la industria eléctrica al capital privado, tanto nacional como extranjero, y de la introducción de competencia, sobre todo en generación y comercialización de electricidad; de la eliminación del paternalismo que la actual legislación laboral le concede a los trabajadores, y de la introducción de una mayor flexibilidad en el mundo laboral; de la supresión de los excesos y defectos que, tanto por el lado de los ingresos, como de los egresos, afectan al sistema fiscal mexicano, por mencionar, solamente, algunas de las reformas estructurales sin las cuales los cimientos de nuestra economía no serán, ni lo suficientemente fuertes, ni todos los que deberían ser.

 

XVII. Conclusión

La actual Legislatura, que ha acompañado los tres primeros años del gobierno foxista, ha dado, tal vez no pocos, pero sí pobres resultados, desde la degeneración de la reforma fiscal propuesta por Fox en engendro tributario, hasta el congelamiento (¿de qué otra manera llamarle?), de las reformas eléctricas y laboral. Dados los temas de la agenda del último periodo ordinario de sesiones de esta Legislatura, todo indica que los resultados seguirán siendo, tal vez no pocos, pero sí pobres, muy pobres.