Revista Entorno

Abril 2003

 

¿Porqué los pobres
son pobres?

Lorenzo Servitje

Se dice que para reducir la pobreza se necesita crecimiento y más actividad económica, esto para obtener bienestar y crear la demanda que por fuerza tendrá que reflejarse en el hecho de que la gente tenga en qué ocuparse y cómo ganarse la vida. Esto es cierto pero no basta.

 

Es una gran deuda la que tenemos los mexicanos hacia esa parte de nuestra población que son los pobres pobres, de los cuales se ha dicho que representan más del 50 por ciento de la población, y de éstos, cifras más cifras menos, en pobreza extrema alrededor de 20 millones.

 

La pregunta que se nos viene inmediatamente a la mente es ¿por qué los pobres son pobres? Desde luego que nosotros decimos que pobres son aquellos a los que les falta lo necesario para vivir dignamente, no hay duda de eso, pero hay que ir al fondo. ¿Por qué no tienen lo necesario para sobrevivir?

 

Hay varias razones por las que los pobres no pueden salir adelante:

 

1. Porque no pueden trabajar por su cuenta. No tienen los medios materiales para hacerlo, no hay tierra, no hay agua, no hay herramientas, no hay máquinas. Están desprovistos de los medios para crear ese valor agregado que es del que tendrían que vivir.

 

2. Porque no tienen empleo. No hay quien les proporcione esos medios de producción antes mencionados. No tienen, como la ha dicho el Dr. Szekely de la SEDESOL, los recursos generadores de riqueza, no tiene los medios para producir lo necesario para sobrevivir.

 

Es decir, tienen restricciones para trabajar y para conseguir empleo, que son los dos caminos para ganarse la vida.

 

Se dice que para reducir la pobreza se necesita crecimiento y más actividad económica, esto para obtener bienestar y crear la demanda que por fuerza tendrá que reflejarse en el hecho de que la gente tenga en qué ocuparse y cómo ganarse la vida. Esto es cierto pero no basta.

 

Desde hace mucho tiempo tenemos crecimiento, tenemos actividad económica, sin embargo no hay ese proceso de filtrado que decían. Las grandes desigualdades de este país no sólo continúan sino que se están abriendo cada vez más.

 

Me parece que la decisión fundamental, aunque los responsables deben ser los propios interesados y la sociedad civil debe participar de algún modo, le corresponde al Estado. Debe marcar el camino a seguir apoyado con políticas públicas, con recursos públicos pero sobre todo de una manera decidida y preferentemente por encima de otros objetivos.

 

Se esta haciendo mucho en lo que se ha llamado el «combate a la pobreza» pero es uno de los proyectos, entre muchos otros, con los que cuenta este país. Si somos sinceros con este proyecto de ayudar a 50 millones de mexicanos hay que girar las políticas públicas y los recursos públicos para que el abatimiento de la pobreza ocurra. De no ser así estamos trabajando en el vacío.

 

La propuesta es trabajar simultáneamente en seis frentes. No voy a decir nada nuevo porque esto se ha repetido hasta la saciedad.

 

I. Salud pública

Si los pobres tienen que empezar a ganarse la vida por sí mismos, es decir, no tienen que ser dependientes de los demás, debemos de tener un sujeto que esté en buenas condiciones de salud para poder ganarse la vida, para poder producir. El gran problema es que tenemos que hacer productivos a los pobres pero un individuo que está enfermo, que está desnutrido pues difícilmente va a poder ganarse la vida como es debido.

 

Las políticas públicas tienen que centrarse de una manera muy directa en los grandes temas de salud pública. Es una vergüenza que en este país todavía tengamos grandes deficiencias en la atención a las enfermedades respiratorias y gastrointestinales. Tenemos todavía tuberculosis y paludismo. Estos males debilitan al sujeto que necesita tener la capacidad para producir y más grave aún es que muchas veces está también desnutrido. Aquí tenemos un círculo perverso que hay que romper de alguna manera. No puede producir porque está desnutrido y es pobre y porque es pobre esta desnutrido y enfermo.

 

Y la realidad es que si hay programas muy interesantes del gobierno anterior y del actual. El programa «Progresa» que hoy se le llama «Oportunidades» iba muy orientado a la nutrición porque sin nutrición es muy difícil que la gente pueda tener salud. Desde luego todo esto implica agua, drenaje, etc. Ya se esta haciendo pero debe hacerse muchísmo más si realmente queremos combatir la pobreza.

 

II. Educación

La educación es un capital, es un recurso, es un medio de producción sobre todo en términos de capacitación. Necesitamos mejorar nuestra educación básica porque tenemos cobertura y extensión pero no hay calidad. Si realmente queremos salir de la pobreza necesitamos una educación básica de calidad.

 

Después necesitamos que haya educación de adultos. Gran parte de los pobres son gente mayor de 15 años. Se dice que hay 32 millones de mexicanos en esa condición.

 

Hay programas muy buenos de educación de adultos pero hay que darle más importancia y recursos a dichos programas y desde luego todo esto con calidad. Si no hay calidad suficiente el desperdicio es tremendo.

 

La Secretaría de Educación Pública tiene ya un proyecto muy importante de lo que ha llamado «Escuelas de Calidad». Desafortunadamente este programa ha resultado ser para un grupo pequeño de escuelas. De las 100 mil y pico que hay en total sólo 40 califican para participar en el proyecto.

 

Necesitamos calidad en toda la educación y la educación para los pobres es la que debiera tener más calidad.

 

III. Producción para y por los pobres

Hay que dedicar la actividad económica mayormente a satisfacer las necesidades de los pobres y si esto puede ser realizado por lo propios pobres mejor aun. Esto sale un poco de los esquemas de exportaciones. Esta dirigido al mercado interno que tanta falta hace desarrollar.

 

Es importante apoyar la producción de bienes y servicios para los pobres. Nuestra economía está girada al sector moderno. Las grandes empresas nos dedicamos a atender sobre todo a dicho sector y el sector de los pobres muchas veces tiene que comprar a precios muy altos lo que este sector moderno produce. Lo ideal sería producir bienes y mercancías para los pobres y producidos por los pobres.

 

Necesitamos aceptar que debe haber formas de organizar la capacidad productora de los pobres desde al autoempleo, la microempresa y la cooperativa.

 

IV. Ahorro y crédito popular

Es increíble la pobre cultura bancaria de este país. Los pobres no tienen acceso a los servicios financieros y los que tienen son muchas veces por parte de ajiotistas y por gente que les cobra intereses inimaginables y con pocas posibilidades para ahorrar con confianza y como es debido.

 

Un plan de ataque a la pobreza debe tener como uno de sus elementos básicos el promover sociedades de ahorro y préstamo, sobre las cuales se acaba de legislar recientemente con gran acierto y que deben extenderse siguiendo el ejemplo de otros países en donde este esquema del ahorro y el crédito popular está muy extendido.

 

V. Legalización de la propiedad precaria

Es necesario que la propiedad de los pobres esté debidamente legalizada y reconocida de una manera económica y con una legislación adecuada. Si no existe esta legalización de la propiedad tanto rural como urbana el pobre se siente desamparado y no puede conseguir crédito con la garantía de esa propiedad.

 

VI. Proyectos de vivienda

Se ha hablado hasta el aburrimiento de que para impulsar el mercado interno, para combatir de una manera radical la pobreza tenemos que desarrollar más proyectos de vivienda. Pero tenemos que salir de la meta de 600 mil viviendas al año, tenemos que pensar en grande y buscar esquemas de financiamiento para que la vivienda se convierta en ese detonador de la actividad económica que hoy en este país está estancada.

 

Hemos tenido el año pasado un crecimiento de 0.9 por ciento; se habla de que este año será entre 2.5 y 2.7 por ciento; no puede ser. Y se ha dicho que la  vivienda puede ser el gran elemento que impulse la economía, pero se necesita una decisión política para acercarle recursos a este tipo de  proyectos así como esquemas nuevos e imaginativos que permitan que esto empiece a funcionar.

 

Se dice que no hay demanda suficiente. Hay autores que sostienen que cuando hay una oferta pertinente la demanda surge. Entonces lo que necesitamos es una oferta fuerte que es la que va a generar la actividad económica y va a propiciar que la gente tenga la capacidad de comprar vivienda. Recordemos el sistema de Ford que comenzó a hacer coches pensando en que sus propios obreros los pudieran adquirir. O sea que si realmente queremos salir de la pobreza hay que tener planes audaces, imaginativos y enérgicos.

 

Todo esto suena muy bien pero ¿cómo hacerle? Creo que indudablemente implica, por parte del gobierno y aparte de adoptar estas políticas públicas y la asignación de recursos, el desarrollo del mercado interno, revisar la política monetaria y fiscal para que la demanda se estimule y mejorar la recaudación de impuestos. No nos engañemos, ningún gobierno puede salir adelante si no tiene recursos y es vergonzoso que nuestro gobierno no capte suficientes recursos porque no contamos con una política fiscal respaldada por la sociedad y el Legislativo. Privar al gobierno en turno de los recurso que requiere es una miopia.

 

SEDESOL tiene una estrategia que reúne curiosamente todos estos puntos. Me dio una gran alegría la coincidencia de lo que expongo aquí y lo que SEDESOL plantea. Le llaman la «Estrategia Contigo».

 

Es una estrategia bien pensada que incluye atacar estos seis frentes seriamente. Se refieren a remover las restricciones en salud, en educación, en legalización y añaden otra restricción muy importante: la necesidad que tiene el pobre de protección. No tenemos en el nivel de las grandes mayorías esquemas de seguridad mínima y hay que considerarlo porque sino se desquicia inmediatamente la capacidad productiva del pobre. Si sus pocos recursos desaparecen por cualquier emergencia pierde su capacidad para tener medios de producción y recursos para generar lo que necesita.

 

Insisto nuevamente en que se necesita voluntad política, férrea y decidida para entrarle realmente al problema. El país tiene docenas de problemas, éste es uno de los primeros y no se ve por parte del gobierno esa claridad de propósito.

 

Sin estas medidas todo esfuerzo para reducir la pobreza será insuficiente y sólo un simple discurso político bien intencionado.