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¿Porqué
los pobres
son pobres?
Lorenzo Servitje
Se
dice que para reducir la pobreza se necesita crecimiento y
más actividad económica, esto para obtener bienestar y crear
la demanda que por fuerza tendrá que reflejarse en el hecho
de que la gente tenga en qué ocuparse y cómo ganarse la vida.
Esto es cierto pero no basta.
Es
una gran deuda la que tenemos los mexicanos hacia esa parte
de nuestra población que son los pobres pobres,
de los cuales se ha dicho que representan más del 50 por ciento
de la población, y de éstos, cifras más cifras menos, en pobreza
extrema alrededor de 20 millones.
La
pregunta que se nos viene inmediatamente a la mente es ¿por
qué los pobres son pobres? Desde luego que nosotros decimos
que pobres son aquellos a los que les falta lo necesario para
vivir dignamente, no hay duda de eso, pero hay que ir al fondo.
¿Por qué no tienen lo necesario para sobrevivir?
Hay
varias razones por las que los pobres no pueden salir adelante:
1.
Porque no pueden trabajar por su cuenta. No tienen los medios
materiales para hacerlo, no hay tierra, no hay agua, no hay
herramientas, no hay máquinas. Están desprovistos de los medios
para crear ese valor agregado que es del que tendrían que
vivir.
2.
Porque no tienen empleo. No hay quien les proporcione esos
medios de producción antes mencionados. No tienen, como la
ha dicho el Dr. Szekely de la SEDESOL,
los recursos generadores de riqueza, no tiene los medios para
producir lo necesario para sobrevivir.
Es
decir, tienen restricciones para trabajar y para conseguir
empleo, que son los dos caminos para ganarse la vida.
Se
dice que para reducir la pobreza se necesita crecimiento y
más actividad económica, esto para obtener bienestar y crear
la demanda que por fuerza tendrá que reflejarse en el hecho
de que la gente tenga en qué ocuparse y cómo ganarse la vida.
Esto es cierto pero no basta.
Desde
hace mucho tiempo tenemos crecimiento, tenemos actividad económica,
sin embargo no hay ese proceso de filtrado que decían. Las
grandes desigualdades de este país no sólo continúan sino
que se están abriendo cada vez más.
Me
parece que la decisión fundamental, aunque los responsables
deben ser los propios interesados y la sociedad civil debe
participar de algún modo, le corresponde al Estado. Debe marcar
el camino a seguir apoyado con políticas públicas, con recursos
públicos pero sobre todo de una manera decidida y preferentemente
por encima de otros objetivos.
Se
esta haciendo mucho en lo que se ha llamado el «combate a
la pobreza» pero es uno de los proyectos, entre muchos otros,
con los que cuenta este país. Si somos sinceros con este proyecto
de ayudar a 50 millones de mexicanos hay que girar las políticas
públicas y los recursos públicos para que el abatimiento de
la pobreza ocurra. De no ser así estamos trabajando en el
vacío.
La
propuesta es trabajar simultáneamente en seis frentes. No
voy a decir nada nuevo porque esto se ha repetido hasta la
saciedad.
I.
Salud pública
Si
los pobres tienen que empezar a ganarse la vida por sí mismos,
es decir, no tienen que ser dependientes de los demás, debemos
de tener un sujeto que esté en buenas condiciones de salud
para poder ganarse la vida, para poder producir. El gran problema
es que tenemos que hacer productivos a los pobres pero un
individuo que está enfermo, que está desnutrido pues difícilmente
va a poder ganarse la vida como es debido.
Las
políticas públicas tienen que centrarse de una manera muy
directa en los grandes temas de salud pública. Es una vergüenza
que en este país todavía tengamos grandes deficiencias en
la atención a las enfermedades respiratorias y gastrointestinales.
Tenemos todavía tuberculosis y paludismo. Estos males debilitan
al sujeto que necesita tener la capacidad para producir y
más grave aún es que muchas veces está también desnutrido.
Aquí tenemos un círculo perverso que hay que romper de alguna
manera. No puede producir porque está desnutrido y es pobre
y porque es pobre esta desnutrido y enfermo.
Y
la realidad es que si hay programas muy interesantes del gobierno
anterior y del actual. El programa «Progresa» que hoy se le
llama «Oportunidades» iba muy orientado a la nutrición porque
sin nutrición es muy difícil que la gente pueda tener salud.
Desde luego todo esto implica agua, drenaje, etc. Ya se esta
haciendo pero debe hacerse muchísmo
más si realmente queremos combatir la pobreza.
II.
Educación
La
educación es un capital, es un recurso, es un medio de producción
sobre todo en términos de capacitación. Necesitamos mejorar
nuestra educación básica porque tenemos cobertura y extensión
pero no hay calidad. Si realmente queremos salir de la pobreza
necesitamos una educación básica de calidad.
Después
necesitamos que haya educación de adultos. Gran parte de los
pobres son gente mayor de 15 años. Se dice que hay 32 millones
de mexicanos en esa condición.
Hay
programas muy buenos de educación de adultos pero hay que
darle más importancia y recursos a dichos programas y desde
luego todo esto con calidad. Si no hay calidad suficiente
el desperdicio es tremendo.
La
Secretaría de Educación Pública tiene ya un proyecto muy importante
de lo que ha llamado «Escuelas de Calidad». Desafortunadamente
este programa ha resultado ser para un grupo pequeño de escuelas.
De las 100 mil y pico que hay en total sólo 40 califican para
participar en el proyecto.
Necesitamos
calidad en toda la educación y la educación para los pobres
es la que debiera tener más calidad.
III.
Producción para y por los pobres
Hay
que dedicar la actividad económica mayormente a satisfacer
las necesidades de los pobres y si esto puede ser realizado
por lo propios pobres mejor aun. Esto sale un poco de los
esquemas de exportaciones. Esta dirigido al mercado interno
que tanta falta hace desarrollar.
Es
importante apoyar la producción de bienes y servicios para
los pobres. Nuestra economía está girada al sector moderno.
Las grandes empresas nos dedicamos a atender sobre todo a
dicho sector y el sector de los pobres muchas veces tiene
que comprar a precios muy altos lo que este sector moderno
produce. Lo ideal sería producir bienes y mercancías para
los pobres y producidos por los pobres.
Necesitamos
aceptar que debe haber formas de organizar la capacidad productora
de los pobres desde al autoempleo, la microempresa y la cooperativa.
IV.
Ahorro y crédito popular
Es
increíble la pobre cultura bancaria de este país. Los pobres
no tienen acceso a los servicios financieros y los que tienen
son muchas veces por parte de ajiotistas y por gente que les cobra intereses inimaginables
y con pocas posibilidades para ahorrar con confianza y como
es debido.
Un
plan de ataque a la pobreza debe tener como uno de sus elementos
básicos el promover sociedades de ahorro y préstamo, sobre
las cuales se acaba de legislar recientemente con gran acierto
y que deben extenderse siguiendo el ejemplo de otros países
en donde este esquema del ahorro y el crédito popular está
muy extendido.
V.
Legalización de la propiedad precaria
Es
necesario que la propiedad de los pobres esté debidamente
legalizada y reconocida de una manera económica y con una
legislación adecuada. Si no existe esta legalización de la
propiedad tanto rural como urbana el pobre se siente desamparado
y no puede conseguir crédito con la garantía de esa propiedad.
VI.
Proyectos de vivienda
Se
ha hablado hasta el aburrimiento de que para impulsar el mercado
interno, para combatir de una manera radical la pobreza tenemos
que desarrollar más proyectos de vivienda. Pero tenemos que
salir de la meta de 600 mil viviendas al año, tenemos que
pensar en grande y buscar esquemas de financiamiento para
que la vivienda se convierta en ese detonador de la actividad
económica que hoy en este país está estancada.
Hemos
tenido el año pasado un crecimiento de 0.9 por ciento; se
habla de que este año será entre 2.5 y 2.7 por ciento; no
puede ser. Y se ha dicho que la vivienda puede ser el gran elemento que impulse
la economía, pero se necesita una decisión política para acercarle
recursos a este tipo de proyectos
así como esquemas nuevos e imaginativos que permitan que esto
empiece a funcionar.
Se
dice que no hay demanda suficiente. Hay autores que sostienen
que cuando hay una oferta pertinente la demanda surge. Entonces
lo que necesitamos es una oferta fuerte que es la que va a
generar la actividad económica y va a propiciar que la gente
tenga la capacidad de comprar vivienda. Recordemos el sistema
de Ford que comenzó a hacer coches
pensando en que sus propios obreros los pudieran adquirir.
O sea que si realmente queremos salir de la pobreza hay que
tener planes audaces, imaginativos y enérgicos.
Todo
esto suena muy bien pero ¿cómo hacerle? Creo que indudablemente
implica, por parte del gobierno y aparte de adoptar estas
políticas públicas y la asignación de recursos, el desarrollo
del mercado interno, revisar la política monetaria y fiscal
para que la demanda se estimule y mejorar la recaudación de
impuestos. No nos engañemos, ningún gobierno puede salir adelante
si no tiene recursos y es vergonzoso que nuestro gobierno
no capte suficientes recursos porque no contamos con una política
fiscal respaldada por la sociedad y el Legislativo. Privar
al gobierno en turno de los recurso que requiere es una miopia.
SEDESOL
tiene una estrategia que reúne curiosamente todos estos puntos.
Me dio una gran alegría la coincidencia de lo que expongo
aquí y lo que SEDESOL plantea. Le llaman la «Estrategia Contigo».
Es
una estrategia bien pensada que incluye atacar estos seis
frentes seriamente. Se refieren a remover las restricciones
en salud, en educación, en legalización y añaden otra restricción
muy importante: la necesidad que tiene el pobre de protección.
No tenemos en el nivel de las grandes mayorías esquemas de
seguridad mínima y hay que considerarlo porque sino se desquicia
inmediatamente la capacidad productiva del pobre. Si sus pocos
recursos desaparecen por cualquier emergencia pierde su capacidad
para tener medios de producción y recursos para generar lo
que necesita.
Insisto
nuevamente en que se necesita voluntad política, férrea y
decidida para entrarle realmente al problema. El país tiene
docenas de problemas, éste es uno de los primeros y no se
ve por parte del gobierno esa claridad de propósito.
Sin
estas medidas todo esfuerzo para reducir la pobreza será insuficiente
y sólo un simple discurso político bien intencionado.
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