No.173
Enero
2003
 

Salinas de Gortari:
en espera del juicio

Arturo Damm Arnal

SINTESIS
Junto a lo bueno (mucho de lo cual, lo repito, se hizo, o a medias, o de mala manera) hay que destacar los errores, comenzando por el más grave: el error de marzo, marzo de 1994, error que el gobierno salinista cometió inmediatamente después del asesinato de Colosio, y que consistió en no haber ampliado la banda de fluctuación del tipo de cambio, lo cual permitió la acumulación de presiones devaluatorias que, una vez agotadas las reservas internacionales del Banco de México, no pudieron contenerse por más tiempo, y dieron lugar a una devaluación que, a lo largo de los tres primeros meses de 1995, y con la ayuda del error de diciembre, llegó a ser superior al 100%, lo cual desató la peor crisis económica de las últimas décadas, producto no solamente del error de diciembre
Algunas de las consecuencias de esos errores las seguimos padeciendo, como lo es un PIB por habitante todavía menor que el de 1994.

I. Introducción
Carlos Salinas de Gortari espera que la historia (y no la opinión pública, que en muy buena medida es la opinión que se publica), le otorgue el lugar que le corresponde. La tarea no resulta fácil: el de Salinas de Gortari fue, tal vez como ningún otro, un sexenio de claroscuros, comenzando por la economía, campo en el cual hubo aciertos importantes y también graves errores. Al final de cuentas, ¿cuál será el balance? Habrá que esperar que la historia le dé el lugar que le corresponde (que será distinto al que hoy le da la opinión pública)

II. Aciertos
En el campo de la economía, entre los aciertos, hay que señalar las privatizaciones y la desregulación administrativa; la liberación comercial y los tratados de libre comercio; el saneamiento de las finanzas públicas y la autonomía del Banco de México; las modificaciones al artículo 27 constitucional; la renegociación de la deuda externa, todo lo cual apuntó en la dirección correcta. ¿Qué sería hoy de la economía mexicana si los bancos comerciales y Teléfonos de México fueran empresas del gobierno? ¿O si fuera, todavía, una de las economías más cerradas del mundo? ¿O si el déficit presupuestario rondara el 20% del PIB? ¿O si el Banco de México no fuera autónomo? ¿Estaríamos mejor? Difícilmente.

III. A medias y de malas
Es cierto: mucho de lo bueno que se hizo durante el salinismo se hizo, o a medias (por ejemplo: haber privatizado empresas del gobierno sin haber abierto los sectores privatizados a la competencia), o de mala manera (por ejemplo: haber privatizado los bancos comerciales sin una regulación eficaz de la actividad bancaria). Sin embargo, pese a los excesos y defectos, que fueron muchos y algunos graves, Salinas de Gortari tuvo la visión (independientemente de las condiciones políticas favorables: presidencialismo en todo su apogeo y mayoría priísta en el Congreso de la Unión) para encaminar a la economía por el camino correcto, del cual todavía falta un buen trecho por recorrer, pero que sin duda alguna apunta en la dirección adecuada: libertad para emprender y consumir; propiedad privada de los medios de producción, los ingresos y el patrimonio; mucho comercio y mucha competencia; disciplinas fiscal y monetaria.

IV. Errores
Junto a lo bueno (mucho de lo cual, lo repito, se hizo, o a medias, o de mala manera) hay que destacar los errores, comenzando por el más grave: el error de marzo, marzo de 1994, error que el gobierno salinista cometió inmediatamente después del asesinato de Colosio, y que consistió en no haber ampliado la banda de fluctuación del tipo de cambio, lo cual permitió la acumulación de presiones devaluatorias que, una vez agotadas las reservas internacionales del Banco de México, no pudieron contenerse por más tiempo, y dieron lugar a una devaluación que, a lo largo de los tres primeros meses de 1995, y con la ayuda del error de diciembre, llegó a ser superior al 100%, lo cual desató la peor crisis económica de las últimas décadas, producto no solamente del error de diciembre (responsabilidad de Zedillo y de su secretario de Hacienda: Jaime Serra Puche), sino del error de marzo (responsabilidad de Salinas de Gortari y de su secretario de Hacienda: Pedro Aspe). Algunas de las consecuencias de esos errores las seguimos padeciendo, como lo es un PIB por habitante todavía menor que el de 1994.

V. El error de marzo
Al hablar de la crisis de 1995 Salinas de Gortari señala como su principal causa el error de diciembre, responsabilidad de Zedillo y de Serra Puche. Cierto: de haberse realizado de otra manera, la devaluación del 20 de diciembre de aquel año hubiera causado menos daño del que causó. Pero no hay que olvidar, tema que Salinas de Gortari no toca ni por equivocación, que el daño hubiera sido mucho menor si, inmediatamente después del asesinato de Colosio, dada la inseguridad y desconfianza que generó, el gobierno hubiera ampliado la banda de fluctuación del tipo de cambio (que en aquel entonces era de 40 viejos centavos diarios), lo necesario para evitar la acumulación de presiones devaluatorias. No lo hizo, y cada vez que esas presiones amenazaban con aumentar el precio del dólar más de 40 viejos centavos diarios, el Banco de México, echando mano de sus reservas, salía al mercado a ofrecer dólares, conteniendo (¡pero no eliminando!) las presiones devaluatorias, que se fueron acumulando, al tiempo que las reservas se fueron acabando, hasta que, al inicio del sexenio de Zedillo, la banda de fluctuación se volvió insostenible. En ese momento se tuvo que devaluar.

VI. Distinción
Hay que tener clara la diferencia: buena parte de las presiones devaluatorias se generaron y acumularon (y lo grave fue esto último: su acumulación), en el último tramo del sexenio de Salinas de Gortari, de marzo a noviembre de 1994, todo ello producto del error de marzo: no haber devaluado después del asesinato de Colosio. La responsabilidad de Zedillo fue la manera en la cual, ante unas presiones devaluatorias que ya no había manera de contener, se devaluó, lo cual generó, a partir de ese momento, nuevas y más fuertes presiones devaluatorias, que causaron, entre enero y marzo de 1995, una devaluación superior al 100%, con todas las consecuencias que conocemos, muchas de las cuales siguen estando presentes, como es el caso de la falta de crédito de la banca comercial para las actividades productivas que, mes tras mes, desde la crisis de aquel año, viene cayendo: en términos anuales, en octubre pasado, cayó 6.1%.

VII. Conclusión
En materia de economía, y en síntesis, ¿qué se puede decir del sexenio de Salinas de Gortari? En primer lugar que, con las privatizaciones y la desburocratización de las actividades económicas; con la liberación comercial y los tratados de libre comercio; con el saneamiento de las finanzas públicas y la autonomía del Banco de México; con las modificaciones al artículo 27 constitucional, corrigió el rumbo de la economía mexicana.
En segundo término, que buena parte de todo ello lo hizo, o a medias (por ejemplo: se privatizaron empresas públicas pero no se garantizó jurídicamente el derecho de propiedad sobre los medios de producción), o de mala manera (por ejemplo: se negoció el tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá pero el gobierno siguió manipulando el tipo de cambio, cuando lo primero que requiere el libre comercio es un tipo de cambio fijado libremente en el mercado), hechuras a medias y de malas que limitaron las posibilidades de crecimiento y desarrollo económico de los mexicanos.
Por último el error de marzo, responsabilidad de Carlos Salinas de Gortari y de Pedro Aspe que, reforzado por el error de diciembre, nos costó, más o menos, seis años. Los cambios estructurales, comenzando por el TLC, sobre todo si se amplían y profundizan, serán las palancas de crecimiento y desarrollo que tanto necesitamos. Al final de cuentas, si hemos de salir del bache (que ha tomado las dimensiones de despeñadero), hay que mantener el rumbo: privatizaciones, desburocratización, apertura comercial, tratados de libre comercio, disciplina fiscal, estabilidad monetaria. En cada uno de estos renglones, herencias del salinismo, hay mucho que hacer. Mientras tanto Salinas de Gortari espera que la historia le otorgue el lugar que le corresponde.