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El
Decálogo Ciudadano
contra la corrupción:
qué podemos hacer nosotros para construir un país
mas transparente
Benjamín
Hill Mayoral
SINTESIS
Los ciudadanos contamos con numerosas armas para detener la
corrupción en nuestro propio ámbito de vida.
Tenemos en las manos la capacidad y el poder para detener
y prevenir la corrupción en nuestra relación
con las autoridades y ante los demás miembros de la
sociedad. Para poder utilizar esas herramientas, debemos reconocer
que hay aspectos de nuestra conducta que podemos cambiar para
acabar con un problema que nos afecta en lo individual y también
a toda la sociedad en su conjunto. En realidad, es mucho lo
que los ciudadanos podemos hacer para acabar con la corrupción
mediante la aplicación de criterios de conducta muy
sencillos. La corrupción es un círculo vicioso
del que cada uno podemos arrancar un eslabón.
Enfrentados
a la complejidad y la magnitud de la corrupción en
nuestro país, parecería que los individuos no
podemos hacer nada para combatirla y que sólo con la
acción de los gobiernos es posible detenerla. Es muy
extendida la creencia de que la capacidad del ciudadano para
combatir la corrupción es muy limitada, y que las acciones
individuales no pueden lograr cambios sustanciales.
En sintonía con esta idea, la mayoría de los
planes anticorrupción de muchos gobiernos en el mundo
no han prestado atención a la dimensión y a
la importancia que tienen las acciones individuales en la
prevención de la corrupción y en la construcción
de una cultura de transparencia y legalidad en las sociedades.
La mayoría de las recomendaciones de los organismos
internacionales para abatir la corrupción en las que
se involucra a los ciudadanos tienen que ver con ampliar los
mecanismos de democracia participativa, que es una forma de
canalizar las demandas colectivas y de llevarlas a la arena
de las decisiones de gobierno. Sin embargo, sigue sin tomarse
en cuenta la coordinación de acciones individuales,
fuera del gobierno, como un mecanismo efectivo para combatir
la corrupción.
Los ciudadanos, no obstante, contamos con numerosas armas
para detener la corrupción en nuestro propio ámbito
de vida. Tenemos en las manos la capacidad y el poder para
detener y prevenir la corrupción en nuestra relación
con las autoridades y ante los demás miembros de la
sociedad. Para poder utilizar esas herramientas, debemos reconocer
que hay aspectos de nuestra conducta que podemos cambiar para
acabar con un problema que nos afecta en lo individual y también
a toda la sociedad en su conjunto. En realidad, es mucho lo
que los ciudadanos podemos hacer para acabar con la corrupción
mediante la aplicación de criterios de conducta muy
sencillos. La corrupción es un círculo vicioso
del que cada uno podemos arrancar un eslabón.
Con el fin de vincular a los ciudadanos con el combate a la
corrupción, SECODAM ha preparado una Caja de Herramientas
en la que se describen ejemplos concretos de acciones específicas
que podemos emplear para combatir la corrupción en
nuestra vida diaria, extendiendo el efecto de nuestras acciones
a otros ámbitos de la sociedad. Con esta Caja de Herramientas
queremos mostrar que todos podemos hacer un gran cambio combatiendo
la corrupción. Esta Caja es una guía sencilla
y accesible, que incluye 10 recomendaciones concretas, con
las que podemos ayudar a construir un México en donde
las leyes y las reglas son respetadas.
I.
Cambiando nosotros para cambiar a México
Todos los ciudadanos tenemos derechos y es importante que
los conozcamos para poder reclamarlos en caso de que se nos
nieguen. Pero tan importante como conocer y ejercer nuestros
derechos es aceptar que tenemos también responsabilidades
hacia los demás.
Nuestros derechos se componen de dos partes: La primera es
una garantía de que ese mismo derecho nos ofrece protección
en contra de algún daño; la segunda parte implica
el buen uso de ese derecho o garantía: esa es la parte
de la responsabilidad. Para poder ejercer nuestros derechos
y vivir mejor en comunidad, tenemos que asumirlos totalmente,
tanto en lo que son garantías como en las obligaciones.
Las dos partes son importantes y no pueden ir separadas. No
se vale exigir un derecho si no atendemos nuestras responsabilidades.
Si las observamos, contaremos con más elementos para
defender nuestros derechos. Cuando todos cumplen con lo que
se espera de cada uno, la sociedad puede funcionar mejor y
cada uno de nosotros puede vivir con mayor seguridad y dedicarse
a sus asuntos con tranquilidad. En cambio, en un lugar en
donde nadie respeta las reglas, no podríamos vivir
en paz y no tendríamos ni un minuto de descanso tratando
de defender nuestros derechos.
Debemos ser responsables porque tenemos un compromiso con
los demás que hay que mantener y cultivar, aunque otros
no lo hagan. No importa que algunos no respeten las leyes;
eso no nos autoriza a convertirnos en delincuentes. Si queremos
vivir en una sociedad mejor tenemos que insistir en el respeto
por las leyes, comenzando por nosotros mismos, predicando
con el ejemplo y también denunciando al que no lo haga.
Si no denunciamos a los que rompen la ley, esas personas entenderán
que se vale pisotear los derechos de los demás.
Esto último vale especialmente en lo que respecta a
la corrupción. La corrupción va deteriorando
las leyes y las reglas de una sociedad hasta que las destruye.
Quienes cometen actos de corrupción se benefician de
violar los derechos de los demás. Una de nuestras principales
responsabilidades como ciudadanos, para poder ejercer mejor
nuestros derechos, es hacer todo lo que esté en nuestras
manos para detener la corrupción. Debemos crear a nuestro
alrededor un espacio libre de corrupción. Si todos
construimos ese espacio propio y lo convertimos en una especie
de blindaje en el que no hay corrupción, poco a poco
nos impondremos a este problema.
II.
10 Herramientas ciudadanas para combatir la corrupción
Estas son 10 acciones concretas con las que todos podemos
ayudar a evitar y prevenir la corrupción. Cada uno
de nosotros puede hacer algo, así que no hay pretexto
para no participar. Necesitamos tomar estas herramientas y
ponerlas a funcionar en todos los ámbitos de nuestra
vida.
1.
Conoce tus derechos
El combate a la corrupción comienza con nuestra actitud
ante las leyes y las reglas. Tenemos que conocer las leyes
y las reglas que aplican en cada caso para estar en posibilidad
de reclamar nuestros derechos si consideramos que han sido
violados. Si no sabemos cuáles
son nuestros derechos, va a ser muy difícil que los
hagamos respetar.
2. Respeta las reglas
Todo derecho viene acompañado de una responsabilidad.
Como integrante de una comunidad y de un país, tenemos
la responsabilidad de respetar las leyes y reglas de convivencia
social. Atender nuestras responsabilidades es obedecer la
ley y las reglas, no hacer trampa, no mentir y respetar el
derecho y la libertad de los demás.
3.
Predica con el ejemplo
Para promover la honestidad y la integridad, lo que va a arrastrar
el comportamiento de los demás será nuestro
ejemplo. Necesitamos darle un gran valor a la honestidad,
a la verdad y al mismo tiempo, rechazar la corrupción
y las mentiras. Es especialmente importante el ejemplo que
brindemos a los más pequeños en nuestra familia,
porque ellos aprenderán a comportarse siguiendo nuestras
acciones. Los más jóvenes también pueden
enseñar a sus mayores a evitar la corrupción.
Los niños pueden revisar el sitio de internet para
convertirse en agentes de la transparencia.
4.
Identifica los actos de corrupción
Todas las situaciones en las que se rompen las reglas o las
leyes con el fin de obtener un beneficio per-sonal, son actos
de corrupción que debemos condenar y no dejar pasar.
Para poder evitar la corrupción, tenemos que estar
atentos para identificarla. Recordemos que los actos de corrupción
nos afectan a todos y no debemos tolerarla.
5.
¡Ya no más mordidas!
Es muy importante que hagamos un compromiso personal, sincero
y permanente de evitar dar o recibir mordidas. El combate
a la corrupción inicia con el compromiso individual
de cada uno de nosotros. Al principio podremos ser unos cuantos,
pero si cada vez más y más personas hacemos
ese compromiso, terminaremos venciendo a la corrupción.
6.
Papeles en regla
Conservemos todos nuestros papeles importantes ordenados,
en un lugar seguro y en regla, para evitar situaciones en
donde podamos caer en la mordida y la extorsión. Cuando
hagamos un trámite, verifiquemos cuidadosamente que
cumplimos con todos los requisitos. Podemos revisar cuáles
son los requisitos para hacer un trámite ante el gobierno
federal en el sitio de internet www.tramitanet.gob.mx. Si
tenemos todos nuestros documentos en regla y vigentes, va
a ser más difícil que haya corrupción.
7.
Planear para prevenir
Cada vez que realicemos un trámite como sacar una licencia,
pagar un impuesto o solicitar un permiso, tenemos que hacerlo
con tiempo y anticipación para que no se presente la
oportunidad de que nos pidan mordidas. Si cumplimos con todos
los requisitos y efectuamos el trámite con el tiempo
suficiente, nos evitamos multas y recargos, y también
podemos evitar la corrupción.
8.
Denuncia la corrupción
Si dejamos que los corruptos se salgan con la suya, van a
continuar haciendo daño. Tenemos que denunciar los
actos de corrupción donde se presenten. Combatir la
corrupción no es tarea fácil. Muchas veces nos
parecerá que es difícil presentar una denun-cia,
pero estaremos dando un gran paso si usamos nuestro derecho
a denunciar.
9.
Participa en el mejoramiento de tu comunidad
Hay aspectos de nuestra sociedad que pueden mejorarse y para
lograrlo tenemos que buscar qué es lo que nos conviene
a todos en conjunto. Nuestra participación comienza
ejerciendo nuestro derecho al voto y organizándonos
con los vecinos para decidir cuáles son las principales
necesidades y los problemas de la comunidad que deben ser
resueltos. Tenemos que comunicar esas necesidades a las autoridades
de la comunidad, del estado y también a nuestros representantes
ante los congresos locales, asamblea legislativa y Congreso
de la Unión.
10.
No pierdas la convicción
Combatir la corrupción es el mejor regalo que podemos
hacer a México y a los demás. La corrupción
es un problema que tiene profundas raíces y los cambios
posiblemente los veamos a mediano plazo. Sin embargo, no hay
que perder la convicción. Éste es el mejor momento
de hacer un compromiso para combatir la corrupción
en nuestro país.
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