No.173
Enero
2003
 

El Decálogo Ciudadano
contra la corrupción:
qué podemos hacer nosotros para construir un país mas transparente

Benjamín Hill Mayoral

SINTESIS
Los ciudadanos contamos con numerosas armas para detener la corrupción en nuestro propio ámbito de vida. Tenemos en las manos la capacidad y el poder para detener y prevenir la corrupción en nuestra relación con las autoridades y ante los demás miembros de la sociedad. Para poder utilizar esas herramientas, debemos reconocer que hay aspectos de nuestra conducta que podemos cambiar para acabar con un problema que nos afecta en lo individual y también a toda la sociedad en su conjunto. En realidad, es mucho lo que los ciudadanos podemos hacer para acabar con la corrupción mediante la aplicación de criterios de conducta muy sencillos. La corrupción es un círculo vicioso del que cada uno podemos arrancar un eslabón.

Enfrentados a la complejidad y la magnitud de la corrupción en nuestro país, parecería que los individuos no podemos hacer nada para combatirla y que sólo con la acción de los gobiernos es posible detenerla. Es muy extendida la creencia de que la capacidad del ciudadano para combatir la corrupción es muy limitada, y que las acciones individuales no pueden lograr cambios sustanciales.

En sintonía con esta idea, la mayoría de los planes anticorrupción de muchos gobiernos en el mundo no han prestado atención a la dimensión y a la importancia que tienen las acciones individuales en la prevención de la corrupción y en la construcción de una cultura de transparencia y legalidad en las sociedades.

La mayoría de las recomendaciones de los organismos internacionales para abatir la corrupción en las que se involucra a los ciudadanos tienen que ver con ampliar los mecanismos de democracia participativa, que es una forma de canalizar las demandas colectivas y de llevarlas a la arena de las decisiones de gobierno. Sin embargo, sigue sin tomarse en cuenta la coordinación de acciones individuales, fuera del gobierno, como un mecanismo efectivo para combatir la corrupción.

Los ciudadanos, no obstante, contamos con numerosas armas para detener la corrupción en nuestro propio ámbito de vida. Tenemos en las manos la capacidad y el poder para detener y prevenir la corrupción en nuestra relación con las autoridades y ante los demás miembros de la sociedad. Para poder utilizar esas herramientas, debemos reconocer que hay aspectos de nuestra conducta que podemos cambiar para acabar con un problema que nos afecta en lo individual y también a toda la sociedad en su conjunto. En realidad, es mucho lo que los ciudadanos podemos hacer para acabar con la corrupción mediante la aplicación de criterios de conducta muy sencillos. La corrupción es un círculo vicioso del que cada uno podemos arrancar un eslabón.

Con el fin de vincular a los ciudadanos con el combate a la corrupción, SECODAM ha preparado una Caja de Herramientas en la que se describen ejemplos concretos de acciones específicas que podemos emplear para combatir la corrupción en nuestra vida diaria, extendiendo el efecto de nuestras acciones a otros ámbitos de la sociedad. Con esta Caja de Herramientas queremos mostrar que todos podemos hacer un gran cambio combatiendo la corrupción. Esta Caja es una guía sencilla y accesible, que incluye 10 recomendaciones concretas, con las que podemos ayudar a construir un México en donde las leyes y las reglas son respetadas.

I. Cambiando nosotros para cambiar a México
Todos los ciudadanos tenemos derechos y es importante que los conozcamos para poder reclamarlos en caso de que se nos nieguen. Pero tan importante como conocer y ejercer nuestros derechos es aceptar que tenemos también responsabilidades hacia los demás.
Nuestros derechos se componen de dos partes: La primera es una garantía de que ese mismo derecho nos ofrece protección en contra de algún daño; la segunda parte implica el buen uso de ese derecho o garantía: esa es la parte de la responsabilidad. Para poder ejercer nuestros derechos y vivir mejor en comunidad, tenemos que asumirlos totalmente, tanto en lo que son garantías como en las obligaciones.

Las dos partes son importantes y no pueden ir separadas. No se vale exigir un derecho si no atendemos nuestras responsabilidades. Si las observamos, contaremos con más elementos para defender nuestros derechos. Cuando todos cumplen con lo que se espera de cada uno, la sociedad puede funcionar mejor y cada uno de nosotros puede vivir con mayor seguridad y dedicarse a sus asuntos con tranquilidad. En cambio, en un lugar en donde nadie respeta las reglas, no podríamos vivir en paz y no tendríamos ni un minuto de descanso tratando de defender nuestros derechos.

Debemos ser responsables porque tenemos un compromiso con los demás que hay que mantener y cultivar, aunque otros no lo hagan. No importa que algunos no respeten las leyes; eso no nos autoriza a convertirnos en delincuentes. Si queremos vivir en una sociedad mejor tenemos que insistir en el respeto por las leyes, comenzando por nosotros mismos, predicando con el ejemplo y también denunciando al que no lo haga. Si no denunciamos a los que rompen la ley, esas personas entenderán que se vale pisotear los derechos de los demás.

Esto último vale especialmente en lo que respecta a la corrupción. La corrupción va deteriorando las leyes y las reglas de una sociedad hasta que las destruye. Quienes cometen actos de corrupción se benefician de violar los derechos de los demás. Una de nuestras principales responsabilidades como ciudadanos, para poder ejercer mejor nuestros derechos, es hacer todo lo que esté en nuestras manos para detener la corrupción. Debemos crear a nuestro alrededor un espacio libre de corrupción. Si todos construimos ese espacio propio y lo convertimos en una especie de blindaje en el que no hay corrupción, poco a poco nos impondremos a este problema.

II. 10 Herramientas ciudadanas para combatir la corrupción
Estas son 10 acciones concretas con las que todos podemos ayudar a evitar y prevenir la corrupción. Cada uno de nosotros puede hacer algo, así que no hay pretexto para no participar. Necesitamos tomar estas herramientas y ponerlas a funcionar en todos los ámbitos de nuestra vida.

1. Conoce tus derechos
El combate a la corrupción comienza con nuestra actitud ante las leyes y las reglas. Tenemos que conocer las leyes y las reglas que aplican en cada caso para estar en posibilidad de reclamar nuestros derechos si consideramos que han sido violados. Si no sabemos cuáles son nuestros derechos, va a ser muy difícil que los hagamos respetar.

2. Respeta las reglas

Todo derecho viene acompañado de una responsabilidad. Como integrante de una comunidad y de un país, tenemos la responsabilidad de respetar las leyes y reglas de convivencia social. Atender nuestras responsabilidades es obedecer la ley y las reglas, no hacer trampa, no mentir y respetar el derecho y la libertad de los demás.

3. Predica con el ejemplo
Para promover la honestidad y la integridad, lo que va a arrastrar el comportamiento de los demás será nuestro ejemplo. Necesitamos darle un gran valor a la honestidad, a la verdad y al mismo tiempo, rechazar la corrupción y las mentiras. Es especialmente importante el ejemplo que brindemos a los más pequeños en nuestra familia, porque ellos aprenderán a comportarse siguiendo nuestras acciones. Los más jóvenes también pueden enseñar a sus mayores a evitar la corrupción. Los niños pueden revisar el sitio de internet para convertirse en agentes de la transparencia.

4. Identifica los actos de corrupción
Todas las situaciones en las que se rompen las reglas o las leyes con el fin de obtener un beneficio per-sonal, son actos de corrupción que debemos condenar y no dejar pasar. Para poder evitar la corrupción, tenemos que estar atentos para identificarla. Recordemos que los actos de corrupción nos afectan a todos y no debemos tolerarla.

5. ¡Ya no más mordidas!
Es muy importante que hagamos un compromiso personal, sincero y permanente de evitar dar o recibir mordidas. El combate a la corrupción inicia con el compromiso individual de cada uno de nosotros. Al principio podremos ser unos cuantos, pero si cada vez más y más personas hacemos ese compromiso, terminaremos venciendo a la corrupción.

6. Papeles en regla
Conservemos todos nuestros papeles importantes ordenados, en un lugar seguro y en regla, para evitar situaciones en donde podamos caer en la mordida y la extorsión. Cuando hagamos un trámite, verifiquemos cuidadosamente que cumplimos con todos los requisitos. Podemos revisar cuáles son los requisitos para hacer un trámite ante el gobierno federal en el sitio de internet www.tramitanet.gob.mx. Si tenemos todos nuestros documentos en regla y vigentes, va a ser más difícil que haya corrupción.

7. Planear para prevenir
Cada vez que realicemos un trámite como sacar una licencia, pagar un impuesto o solicitar un permiso, tenemos que hacerlo con tiempo y anticipación para que no se presente la oportunidad de que nos pidan mordidas. Si cumplimos con todos los requisitos y efectuamos el trámite con el tiempo suficiente, nos evitamos multas y recargos, y también podemos evitar la corrupción.

8. Denuncia la corrupción
Si dejamos que los corruptos se salgan con la suya, van a continuar haciendo daño. Tenemos que denunciar los actos de corrupción donde se presenten. Combatir la corrupción no es tarea fácil. Muchas veces nos parecerá que es difícil presentar una denun-cia, pero estaremos dando un gran paso si usamos nuestro derecho a denunciar.

9. Participa en el mejoramiento de tu comunidad
Hay aspectos de nuestra sociedad que pueden mejorarse y para lograrlo tenemos que buscar qué es lo que nos conviene a todos en conjunto. Nuestra participación comienza ejerciendo nuestro derecho al voto y organizándonos con los vecinos para decidir cuáles son las principales necesidades y los problemas de la comunidad que deben ser resueltos. Tenemos que comunicar esas necesidades a las autoridades de la comunidad, del estado y también a nuestros representantes ante los congresos locales, asamblea legislativa y Congreso de la Unión.

10. No pierdas la convicción
Combatir la corrupción es el mejor regalo que podemos hacer a México y a los demás. La corrupción es un problema que tiene profundas raíces y los cambios posiblemente los veamos a mediano plazo. Sin embargo, no hay que perder la convicción. Éste es el mejor momento de hacer un compromiso para combatir la corrupción en nuestro país.