No.173
Enero
2003
 

El avance educativo en nuestro pais

José Luis Almazán Ortega

SINTESIS
Análisis de los hechos ocurridos en el ámbito educativo durante el 2002:
- La creación del Instituto Nacional de Evaluación Educativa.
- El Compromiso Social por la Calidad de la Educación.
- El Programa de Escuelas de Calidad.
- La modificación del artículo 25 de la Educación para elevar el gasto educativo.


Generalmente cuando se hace una evaluación de la labor educativa realizada en un año se tiende a enfocarse únicamente a lo que hizo o dejó de hacer el gobierno. Si por principios en COPARMEX, y en general en el sector privado, consideramos que la tarea educativa es una tarea esencialmente de la sociedad, en la que subsidiariamente el gobierno debe tener intervención, nuestro análisis, para ser congruente con ello y con el proceso de transición que experimenta nuestro país, tendría que considerar lo hecho tanto por el gobierno como por la sociedad.

Debe destacarse, sin duda, en este año, y en primer lugar, un gran logro de la sociedad, realizado gracias a la atención prestada por el gobierno a esta demanda, me refiero a la creación del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE), que aunque no es un órgano completamente autónomo y ciudadanizado, goza de cierta independencia y ha sido integrado tanto en su Consejo Directivo, como en su dirección general y su consejo técnico, por elementos que garantizan en forma más que suficiente, tanto la independencia de criterio como la calidad en la toma de decisiones y en la realización de su trabajo.

El INEE es un avance que debemos cuidar porque representa la posibilidad de que los mexicanos podamos conocer la situación que priva en nuestro sistema educativo de una manera sistemática, científica y técnicamente calificada. El que podamos contar con una apreciación más completa y precisa de lo que estamos haciendo bien, de lo que está mal, de lo que puede mejorarse, en lo que hay que poner remedio. Además constituye el comienzo de una cultura más abierta a la evaluación, al rendimiento de cuentas, un factor decisivo en el proceso del mejoramiento de la calidad educativa.

Habrá que esperar con paciencia el que el INEE esté en condiciones de ofrecer sus primeros resultados, pues el proceso normal de este tipo de labor toma su tiempo. Igualmente se deberá hacer más adelante la transformación del INEE en un organismo autónomo, mediante una ley que le confiera ese estatuto, pero que ni interfiera en los progresos ya alcanzados por el Instituto, ni signifique un retroceso en la participación de la sociedad o en la sobrerepresentación del sindicato de maestros. Todavía más, se requiere que en la ley se establezca.

Otro avance de este año lo representa la firma del Compromiso Social por la Calidad de la Educación, un avance en cuanto es un primer paso para reconocer y estar en posibilidad de concretar en acciones el hecho de que la educación es una tarea de todos. Ha sido un logro político el poder convocar a diferentes sectores y actores a asumir compromisos de colaboración para hacer de nuestras escuelas públicas centros de aprendizaje de calidad. Sin embargo, depende también de cada sector firmante pasar de las enunciaciones generales a convenios más específicos, de las palabras escritas a los hechos.

Dependerá de la presión que se ejerza por parte de los mismos sectores y actores auténticamente interesados en la transformación positiva de nuestras escuelas, hacia las autoridades gubernamentales y hacia otros sectores y actores para que se convierta en realidad este Compromiso Social por la Calidad de la Educación, y que inclusive pueda rebasar en frutos lo allí planteado.

Un programa llevado a cabo por la SEP que se aprecia como interesante, muy valioso y con significativos resultados es el llamado PEC o Programa de Escuelas de Calidad. El cual lo describe la misma SEP en los siguientes términos, de acuerdo a la página de Internet de esta misma secretaría:

El PEC forma parte de la política nacional de reforma de la gestión educativa, que busca superar diversos obstáculos para el logro educativo, identificados en el Programa Nacional de Educación (PNE), como son el estrecho margen de la escuela para tomar decisiones, el desarrollo insuficiente de una cultura de planeación y evaluación en la escuela, los excesivos requerimientos administrativos que limitan a los directivos escolares para ejercer un liderazgo efectivo, la escasa comunicación entre los actores escolares, el ausentismo, el uso poco eficaz de los recursos disponibles en la escuela, la baja participación social y las deficiencias en infraestructura y equipamiento.

La investigación educativa y varias experiencias a nivel nacional e internacional hacen énfasis en que la clave para elevar la calidad de la educación no sólo está en la mejoría de los insumos del sistema educativo (maestros, programas, libros, materiales, etcétera), sino en la capacidad de organización de las escuelas y en el empeño que muestran para orientar responsablemente sus tareas al propósito fundamental de que todos los estudiantes aprendan.

En el PEC se considera que si los maestros, directivos, alumnos y padres de familia forman una auténtica comunidad escolar, ésta tendrá la capacidad de identificar sus necesidades, problemas y metas realizables orientadas hacia la mejoría de la calidad del servicio educativo. Una institución escolar que sea capaz de generar un proyecto de desarrollo propio que la enorgullezca y entusiasme, dejará de ser el último eslabón de la cadena burocrática, para convertirse en la célula básica del sistema educativo.

Como se puede apreciar este proyecto es el núcleo de la transformación del sistema educativo, por lo menos en lo que se refiere a la educación básica, y se traduce en la práctica en la realización de un concurso al que son convocadas las escuelas para presentar un plan de mejoramiento, el cual de ser aprobado, se hace acreedor a la dotación de un presupuesto de 160 mil pesos en promedio mediante la creación de un fideicomiso propuesto por la propia comunidad escolar, que administra estos fondos para realizar las actividades contempladas en el plan aprobado.

Los directores y sus profesores cuentan con asistencia técnica para la planeación y realización de su proyecto, y asimismo se les facilita la capacitación requerida. La supervisión y asesoramiento de los proyectos está descentralizada, se busca la integración de la comunidad educativa mediante la participación de maestros, directores, padres de familia y alumnos, la escuela debe de informar a la comunidad de los resultados que obtiene y además se somete a la evaluación externa de los mismos.

Bajo este esquema el PEC incrementó en este año en un 300 por ciento los planteles integrados a él, al pasar de 2,240 escuelas en el año 2001, a 10,000 en el 2002. Se está beneficiando a 2.5 millones de alumnos y 80 mil directores y profesores del nivel básico. También la respuesta de los profesores y directores ha sido muy positiva habiéndose capacitado este año a 50 mil en planeación estratégica y a 10 mil en habilidades directivas.

Cabe mencionar que el presupuesto para el PEC pasó de 513 millones de pesos en 2001 a 1,600 millones en el 2002. De éste, 1,200 millones fueron aportados por el gobierno federal, los estados aportaron 400 millones y municipios e iniciativa privada se espera que aporten cerca de 220 millones.
Este es un programa exitoso que paulatinamente deberá abarcar a más escuelas, aunque una limitante son los recursos disponibles, también hay que considerar que es un proceso de cambio en el cual se debe contar con la disposición y la decisión de quienes componen la comunidad educativa, que se les debe capacitar y acompañar en su proyecto de desarrollo, y que esto por naturaleza no puede ser un proceso simultáneo masivo y de corto plazo.

Este año otro hecho significativo en la educación ha sido la aprobación por parte del Poder Legislativo de la reforma al artículo 25 de la Ley General de Educación, para obligar al gobierno federal a invertir un 8% del PIB en educación (actualmente se destina por el gobierno federal el 4.5%), porcentaje que se deberá alcanza gradualmente cada año hasta el final del actual sexenio.

Es muy loable que haya preocupación de parte de nuestros legisladores por incrementar el presupuesto educativo en términos sustanciales, pero la reforma no fue acompañada de un estudio acerca de cuál es la inversión necesaria para el mejoramiento de nuestro sistema educativo; tampoco se hizo una propuesta sobre la forma en que el gobierno federal deberá obtener estos recursos para alcanzar tan alto propósito. No se hizo un análisis de cómo se está realmente gastando en la actualidad este presupuesto y a qué se deberán destinar los nuevos recursos.

En fin, la posibilidad de que esta reforma quede solamente en letra muerta son muchas; que el incremento que se logre vaya a parar en el gasto corriente y no en aquello que transforme auténticamente al sistema educativo en su calidad es muy alta; y que la reforma solamente tenga fines electorales y de propaganda, es un hecho indudable. La única forma de desmentir esta conclusión a la que se llega inexorablemente es que los legisladores y el gobierno se apliquen en realizar una reforma fiscal a fondo que permita hacer una realidad tal asignación de recursos a la educación, pero que también se establezca un diagnóstico real de cómo se aprovechan los recursos actuales y cómo se puede optimizar en adelante; y que para ello se rinda cuentas claras a la sociedad, sobre todo a nivel estatal.

Es preciso apuntar que actualmente sólo el 3.23% de los 273,752 millones de pesos del presupuesto educativo de 2002 es destinado a la inversión escolar directa y el resto al pago de servicios personales, es decir, el pago de nómina y prestaciones a funcionarios y maestros.

Enumerando algunos aspectos positivos más de lo que ha sucedido en educación en el 2002 se puede mencionar las 5 millones de becas otorgadas a estudiantes de bajos recursos y el establecimiento de 780 mil bibliotecas de aula.

Pero no se puede dejar de mencionar el problema político que subsiste, por una parte para superar una serie de obstáculos para realizar cambios en la educación y por otra la beligerancia de grupos en el seno del magisterio que bajo las siglas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación se empeñan en hacer de su labor más bien un instrumento de lucha política con una clara tendencia marxista y anarquista que los lleva a cometer actos censurables contra la ley, contra las personas, las instituciones y hasta contra sus alumnos a quienes dejan sin clases por largos periodos de tiempo.

Son bien recordados en el D.F. y en diversos estados sus plantones, bloqueos y actos violentos atentando contra edificios públicos y privados. Es necesario comentar que sistemáticamente se oponen al PEC y al Compromiso por la Calidad de la Educación y ahora también sorprendentemente a que se realicen reformas en el propio Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación para que se elija a sus dirigentes por voto secreto y directo, y rindan cuentas a los agremiados. Son una amenaza en cuanto que su intención de diálogo y de cambio por vías racionales y pacíficas, ha quedado demostrado que es insuficiente pues los rebasa su encono social y su radicalismo ideológico, muy próximo, por cierto, a lo que fue el Consejo General de Huelga de la UNAM, tanto en su perfil como en sus nexos políticos y activismo. El problema se hace más grave por la nula intervención de la autoridad para frenar sus excesos, pues se ve cualquier gobierno ante la disyuntiva de intervenir y ser acusado de represor, y de no hacerlo, y ser acusado de débil fomentando la audacia de estos grupos de maestros.

El SNTE por su parte se ha mostrado en un papel de cierta colaboración con el gobierno en la labor educativa que realiza, con una posición siempre crítica en los temas que reiteradamente en su discurso señala como de su interés: proteger los derechos adquiridos de sus agremiados, aumento del presupuesto educativo, educación laica y gratuita, mejoramiento de la calidad en las escuelas públicas. No obstante, se siguen sintiendo resistencias a los cambios que puedan afectar los intereses de grupos a su interior. El papel protagónico del SNTE sigue siendo el mismo, ante la inexistencia de otro interlocutor que represente a los maestros desde el punto de vista académico y ante la fuerza política con la que sigue contando.

Volviendo a lo que al principio decía de este artículo, para hacer un balance más completo de este año habría que valorar lo que la sociedad organizada ha realizado en bien del mejoramiento de la educación, tema que requeriría contar con una fuente de datos que recopile y organice la información generada por las acciones de la sociedad. Aquí en este espacio se ha ofrecido solamente la visión de algunos puntos destacables en los que han estado presentes gobierno y sociedad.