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El
avance educativo en nuestro pais
José
Luis Almazán Ortega
SINTESIS
Análisis de los hechos ocurridos en el ámbito
educativo durante el 2002:
- La creación del Instituto Nacional de Evaluación
Educativa.
- El Compromiso Social por la Calidad de la Educación.
- El Programa de Escuelas de Calidad.
- La modificación del artículo 25 de la Educación
para elevar el gasto educativo.
Generalmente cuando se hace una evaluación de la labor
educativa realizada en un año se tiende a enfocarse
únicamente a lo que hizo o dejó de hacer el
gobierno. Si por principios en COPARMEX, y en general en el
sector privado, consideramos que la tarea educativa es una
tarea esencialmente de la sociedad, en la que subsidiariamente
el gobierno debe tener intervención, nuestro análisis,
para ser congruente con ello y con el proceso de transición
que experimenta nuestro país, tendría que considerar
lo hecho tanto por el gobierno como por la sociedad.
Debe destacarse, sin duda, en este año, y en primer
lugar, un gran logro de la sociedad, realizado gracias a la
atención prestada por el gobierno a esta demanda, me
refiero a la creación del Instituto Nacional de Evaluación
Educativa (INEE), que aunque no es un órgano completamente
autónomo y ciudadanizado, goza de cierta independencia
y ha sido integrado tanto en su Consejo Directivo, como en
su dirección general y su consejo técnico, por
elementos que garantizan en forma más que suficiente,
tanto la independencia de criterio como la calidad en la toma
de decisiones y en la realización de su trabajo.
El INEE es un avance que debemos cuidar porque representa
la posibilidad de que los mexicanos podamos conocer la situación
que priva en nuestro sistema educativo de una manera sistemática,
científica y técnicamente calificada. El que
podamos contar con una apreciación más completa
y precisa de lo que estamos haciendo bien, de lo que está
mal, de lo que puede mejorarse, en lo que hay que poner remedio.
Además constituye el comienzo de una cultura más
abierta a la evaluación, al rendimiento de cuentas,
un factor decisivo en el proceso del mejoramiento de la calidad
educativa.
Habrá que esperar con paciencia el que el INEE esté
en condiciones de ofrecer sus primeros resultados, pues el
proceso normal de este tipo de labor toma su tiempo. Igualmente
se deberá hacer más adelante la transformación
del INEE en un organismo autónomo, mediante una ley
que le confiera ese estatuto, pero que ni interfiera en los
progresos ya alcanzados por el Instituto, ni signifique un
retroceso en la participación de la sociedad o en la
sobrerepresentación del sindicato de maestros. Todavía
más, se requiere que en la ley se establezca.
Otro avance de este año lo representa la firma del
Compromiso Social por la Calidad de la Educación, un
avance en cuanto es un primer paso para reconocer y estar
en posibilidad de concretar en acciones el hecho de que la
educación es una tarea de todos. Ha sido un logro político
el poder convocar a diferentes sectores y actores a asumir
compromisos de colaboración para hacer de nuestras
escuelas públicas centros de aprendizaje de calidad.
Sin embargo, depende también de cada sector firmante
pasar de las enunciaciones generales a convenios más
específicos, de las palabras escritas a los hechos.
Dependerá de la presión que se ejerza por parte
de los mismos sectores y actores auténticamente interesados
en la transformación positiva de nuestras escuelas,
hacia las autoridades gubernamentales y hacia otros sectores
y actores para que se convierta en realidad este Compromiso
Social por la Calidad de la Educación, y que inclusive
pueda rebasar en frutos lo allí planteado.
Un programa llevado a cabo por la SEP que se aprecia como
interesante, muy valioso y con significativos resultados es
el llamado PEC o Programa de Escuelas de Calidad. El cual
lo describe la misma SEP en los siguientes términos,
de acuerdo a la página de Internet de esta misma secretaría:
El PEC forma parte de la política nacional de reforma
de la gestión educativa, que busca superar diversos
obstáculos para el logro educativo, identificados en
el Programa Nacional de Educación (PNE), como son el
estrecho margen de la escuela para tomar decisiones, el desarrollo
insuficiente de una cultura de planeación y evaluación
en la escuela, los excesivos requerimientos administrativos
que limitan a los directivos escolares para ejercer un liderazgo
efectivo, la escasa comunicación entre los actores
escolares, el ausentismo, el uso poco eficaz de los recursos
disponibles en la escuela, la baja participación social
y las deficiencias en infraestructura y equipamiento.
La investigación educativa y varias experiencias a
nivel nacional e internacional hacen énfasis en que
la clave para elevar la calidad de la educación no
sólo está en la mejoría de los insumos
del sistema educativo (maestros, programas, libros, materiales,
etcétera), sino en la capacidad de organización
de las escuelas y en el empeño que muestran para orientar
responsablemente sus tareas al propósito fundamental
de que todos los estudiantes aprendan.
En el PEC se considera que si los maestros, directivos, alumnos
y padres de familia forman una auténtica comunidad
escolar, ésta tendrá la capacidad de identificar
sus necesidades, problemas y metas realizables orientadas
hacia la mejoría de la calidad del servicio educativo.
Una institución escolar que sea capaz de generar un
proyecto de desarrollo propio que la enorgullezca y entusiasme,
dejará de ser el último eslabón de la
cadena burocrática, para convertirse en la célula
básica del sistema educativo.
Como se puede apreciar este proyecto es el núcleo de
la transformación del sistema educativo, por lo menos
en lo que se refiere a la educación básica,
y se traduce en la práctica en la realización
de un concurso al que son convocadas las escuelas para presentar
un plan de mejoramiento, el cual de ser aprobado, se hace
acreedor a la dotación de un presupuesto de 160 mil
pesos en promedio mediante la creación de un fideicomiso
propuesto por la propia comunidad escolar, que administra
estos fondos para realizar las actividades contempladas en
el plan aprobado.
Los directores y sus profesores cuentan con asistencia técnica
para la planeación y realización de su proyecto,
y asimismo se les facilita la capacitación requerida.
La supervisión y asesoramiento de los proyectos está
descentralizada, se busca la integración de la comunidad
educativa mediante la participación de maestros, directores,
padres de familia y alumnos, la escuela debe de informar a
la comunidad de los resultados que obtiene y además
se somete a la evaluación externa de los mismos.
Bajo este esquema el PEC incrementó en este año
en un 300 por ciento los planteles integrados a él,
al pasar de 2,240 escuelas en el año 2001, a 10,000
en el 2002. Se está beneficiando a 2.5 millones de
alumnos y 80 mil directores y profesores del nivel básico.
También la respuesta de los profesores y directores
ha sido muy positiva habiéndose capacitado este año
a 50 mil en planeación estratégica y a 10 mil
en habilidades directivas.
Cabe mencionar que el presupuesto para el PEC pasó
de 513 millones de pesos en 2001 a 1,600 millones en el 2002.
De éste, 1,200 millones fueron aportados por el gobierno
federal, los estados aportaron 400 millones y municipios e
iniciativa privada se espera que aporten cerca de 220 millones.
Este es un programa exitoso que paulatinamente deberá
abarcar a más escuelas, aunque una limitante son los
recursos disponibles, también hay que considerar que
es un proceso de cambio en el cual se debe contar con la disposición
y la decisión de quienes componen la comunidad educativa,
que se les debe capacitar y acompañar en su proyecto
de desarrollo, y que esto por naturaleza no puede ser un proceso
simultáneo masivo y de corto plazo.
Este año otro hecho significativo en la educación
ha sido la aprobación por parte del Poder Legislativo
de la reforma al artículo 25 de la Ley General de Educación,
para obligar al gobierno federal a invertir un 8% del PIB
en educación (actualmente se destina por el gobierno
federal el 4.5%), porcentaje que se deberá alcanza
gradualmente cada año hasta el final del actual sexenio.
Es muy loable que haya preocupación de parte de nuestros
legisladores por incrementar el presupuesto educativo en términos
sustanciales, pero la reforma no fue acompañada de
un estudio acerca de cuál es la inversión necesaria
para el mejoramiento de nuestro sistema educativo; tampoco
se hizo una propuesta sobre la forma en que el gobierno federal
deberá obtener estos recursos para alcanzar tan alto
propósito. No se hizo un análisis de cómo
se está realmente gastando en la actualidad este presupuesto
y a qué se deberán destinar los nuevos recursos.
En fin, la posibilidad de que esta reforma quede solamente
en letra muerta son muchas; que el incremento que se logre
vaya a parar en el gasto corriente y no en aquello que transforme
auténticamente al sistema educativo en su calidad es
muy alta; y que la reforma solamente tenga fines electorales
y de propaganda, es un hecho indudable. La única forma
de desmentir esta conclusión a la que se llega inexorablemente
es que los legisladores y el gobierno se apliquen en realizar
una reforma fiscal a fondo que permita hacer una realidad
tal asignación de recursos a la educación, pero
que también se establezca un diagnóstico real
de cómo se aprovechan los recursos actuales y cómo
se puede optimizar en adelante; y que para ello se rinda cuentas
claras a la sociedad, sobre todo a nivel estatal.
Es preciso apuntar que actualmente sólo el 3.23% de
los 273,752 millones de pesos del presupuesto educativo de
2002 es destinado a la inversión escolar directa y
el resto al pago de servicios personales, es decir, el pago
de nómina y prestaciones a funcionarios y maestros.
Enumerando algunos aspectos positivos más de lo que
ha sucedido en educación en el 2002 se puede mencionar
las 5 millones de becas otorgadas a estudiantes de bajos recursos
y el establecimiento de 780 mil bibliotecas de aula.
Pero no se puede dejar de mencionar el problema político
que subsiste, por una parte para superar una serie de obstáculos
para realizar cambios en la educación y por otra la
beligerancia de grupos en el seno del magisterio que bajo
las siglas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de
la Educación se empeñan en hacer de su labor
más bien un instrumento de lucha política con
una clara tendencia marxista y anarquista que los lleva a
cometer actos censurables contra la ley, contra las personas,
las instituciones y hasta contra sus alumnos a quienes dejan
sin clases por largos periodos de tiempo.
Son bien recordados en el D.F. y en diversos estados sus plantones,
bloqueos y actos violentos atentando contra edificios públicos
y privados. Es necesario comentar que sistemáticamente
se oponen al PEC y al Compromiso por la Calidad de la Educación
y ahora también sorprendentemente a que se realicen
reformas en el propio Sindicato Nacional de Trabajadores de
la Educación para que se elija a sus dirigentes por
voto secreto y directo, y rindan cuentas a los agremiados.
Son una amenaza en cuanto que su intención de diálogo
y de cambio por vías racionales y pacíficas,
ha quedado demostrado que es insuficiente pues los rebasa
su encono social y su radicalismo ideológico, muy próximo,
por cierto, a lo que fue el Consejo General de Huelga de la
UNAM, tanto en su perfil como en sus nexos políticos
y activismo. El problema se hace más grave por la nula
intervención de la autoridad para frenar sus excesos,
pues se ve cualquier gobierno ante la disyuntiva de intervenir
y ser acusado de represor, y de no hacerlo, y ser acusado
de débil fomentando la audacia de estos grupos de maestros.
El SNTE por su parte se ha mostrado en un papel de cierta
colaboración con el gobierno en la labor educativa
que realiza, con una posición siempre crítica
en los temas que reiteradamente en su discurso señala
como de su interés: proteger los derechos adquiridos
de sus agremiados, aumento del presupuesto educativo, educación
laica y gratuita, mejoramiento de la calidad en las escuelas
públicas. No obstante, se siguen sintiendo resistencias
a los cambios que puedan afectar los intereses de grupos a
su interior. El papel protagónico del SNTE sigue siendo
el mismo, ante la inexistencia de otro interlocutor que represente
a los maestros desde el punto de vista académico y
ante la fuerza política con la que sigue contando.
Volviendo a lo que al principio decía de este artículo,
para hacer un balance más completo de este año
habría que valorar lo que la sociedad organizada ha
realizado en bien del mejoramiento de la educación,
tema que requeriría contar con una fuente de datos
que recopile y organice la información generada por
las acciones de la sociedad. Aquí en este espacio se
ha ofrecido solamente la visión de algunos puntos destacables
en los que han estado presentes gobierno y sociedad.
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