PUNTO
DE VISTA
 

Integración por gajos

Los pasados días 12 y 13 de enero se llevó a cabo en Monterrey la reunión Cumbre de las Américas, que entre otros tenía por objeto dar un paso adelante hacia la integración de este continente en un mercado de libre comercio.


Por Edgardo Reyes Salcido


La idea nació en Miami en 1994 y el entonces presidente Ernesto Zedillo y los demás mandatarios del continente firmaron un compromiso para en 2005 integrarse; cierto que estamos en 2004, pero los nubarrones empiezan a asomarse y creemos muy difícil que se firme en 2005.

Sin embargo, hay que hacer un esfuerzo extraordinario, porque en la reunión de Buenos Aires del año entrante se firme la ALCA, para que podamos tener una competitividad hemisférica que nos enfrente a Europa y Asia. El planeta Tierra se integra por gajos: imaginémonos una naranja con un gajo verde que integran las 34 naciones de este continente americano, pues verde es el color de la esperanza; imaginémonos uno color azul, tendiendo a morado, en Europa, (que de la Europa de los 12 pasa poco a poco a la Europa de los 35); imaginemos al occidente de América y al oriente de Europa como un Continente más, de color amarillo, integrado por las naciones asiáticas. Así, la naranja será integrada por gajos para después fundirse en una sola entidad constituyendo el mercado común del planeta Tierra.

Esto no es una utopía, pues ya en Europa se empieza a hablar de un Tratado de Libre Comercio con América para el año 2015 y esto se ve como una defensa contra el gigante asiático que viene invadiéndolo todo. Sin embargo, antes de pensar en la integración de Europa y América, debemos concentrarnos en la integración de América en sí y superar los obstáculos que se han venido presentando.

En Monterrey estuvo claro que los presidentes de Argentina, Brasil y Venezuela están dispuestos a poner piedras en el camino. Hay algo de razón en cuanto se refiere a la agricultura, pero esto de ninguna manera justifica que se diga “no” a la integración. Que haya asimetrías, por supuesto que las hay, sobre todo entre Estados Unidos y Canadá y los demás países al sur del Río Bravo, pero más las ha habido en Europa y ya vemos cómo España y Portugal y los países del sur se han asimilado a los países del norte, sin mayores problemas no obstante sus grandísimas asimetrías de origen.

Lo que no debemos permitir es que problemas ideológicos de extrema izquierda como los de Hugo Chávez y Luis Inacio Lula da Silva entorpezcan el esfuerzo continental que la enorme mayoría de los países están dispuestos a llevar a cabo, para fusionar sus economías. El libre tránsito de personas deberá posponerse por algún tiempo y otro tanto acontecerá con la agricultura, la minería, el petróleo y algunas otras áreas, pero el comercio y la industria deberán marchar sin barreras a partir del 2005, recortando poco a poco los aranceles hasta llegar a cero. Que enel camino van a morir algunas empresas, ya lo hemos experimentado con el TLCAN, y seguramente lo experimentará Chile con su propio Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, pero así son las reglas de la competencia. Para que el globo terráqueo progrese, se requiere que haya algunos sacrificios y, desde luego, el mundo será de los audaces; la innovación y la imaginación creativa serán las armas que tendrán que usar los empresarios para salir adelante de este reto.


Por su parte el continente amarillo no la ve nada fácil, pues India, con sus mil millones de habitantes, no se integrará fácilmente a China, con sus mil 300 millones. Japón y China, por su parte, se disputarán la hegemonía, y desde luego hay países modelo, como Singapur y Hong Kong, que habrá que estudiar y analizar. Queda el problema de Taiwán y la China continental y las asimetrías de los demás países. ¿Y qué pasará con Oceanía? ¿Se integrará con Asia o con América? Por supuesto que África, a su debido tiempo, se irá integrando con Europa, y al final de cuentas todo será una unidad para el siglo XXII.
La integración será por gajos y, entre más coherentes y competitivos sean los gajos, mayor será la proporción del producto global bruto que conquisten. Es este el futuro de nuestro planeta.E


El autor es director de Estudios Especiales de Femsa Servicios, S.A. de C.V. y consejero nacional del área metropolitana de Coparmex