|
|
 |
EL
RECLAMO DE LOS MERCANTILISTAS
Arturo
Damm Arnal
Sintesis
¿Por
qué se ha mantenido relativamente estable
el tipo de cambio, mostrando una tendencia a
la revaluación? Porque la oferta de dólares
(entrada) ha sido mayor que su demanda (salida),
tal y como lo muestra el resultado de la balanza
de pagos en el 2001: la cuenta corriente registró
un déficit de 17 mil 457 millones de
dólares; la cuenta de capitales, por
el contrario, registró un superávit
de 22 mil 707 millones.
|
|
|
Introducción
Los
mercantilistas insisten: el tipo de cambio peso–dólar
está sobrevaluado, y las autoridades deben "hacer
algo" para corregir la paridad de nuestra moneda
frente a la divisa estadounidense. ¿Quiénes son
los mercantilistas? Aquellos (en este caso exportadores),
que demandan del gobierno algún tipo de apoyo,
protección, subsidio o concesión que les
permita, o mantenerse al margen de la competencia, o
exprimir lo más posible los bolsillos de los
consumidores, siendo que, por lo general, lo segundo
se logra de mejor manera por medio de lo primero.
Mercantilismo
El
mercantilismo no deja de ser un contubernio entre el
poder político (que otorga esos apoyos, protecciones,
subsidios y concesiones), y el poder económico
(que se beneficia de esas concesiones, subsidios, protecciones
y apoyos). Y el contubernio, según la definición
del diccionario, es una "alianza vituperable",
es decir, censurable, reprochable, criticable, condenable
e ilegítima. ¿Por qué? Porque el otorgamiento
de cualquier tipo de privilegio a favor de algunos (por
ejemplo: los productores) implica, inevitablemente,
la imposición de coerciones en contra de otros
(por ejemplo: los consumidores). Y otorgar un privilegio
a favor de los exportadores sería que las autoridades
"hicieran algo" para corregir la supuesta
sobrevaluación del peso frente al dólar,
lo que traería como consecuencia la imposición
de una coerción en contra de los importadores
(que al final de cuentas somos usted y yo).
¿Y
la neutralidad?
En
economía no se puede otorgar un privilegio sin
imponer una coerción. Es más: al otorgar
lo primero se impone lo segundo. ¿Y dónde queda
un gobierno que, por ayudar a unos, perjudica a otros?
¿Dónde queda la legitimidad de un gobierno que
no actúa de manera neutral? Sin embargo, los
mercantilistas insisten: producto de la sobrevaluación
el dólar está barato en términos
de pesos, los cual ha encarecido las exportaciones mexicanas,
restándoles competitividad, razón más
que suficiente para que las autoridades eliminen la
sobrevaluación, que algunos calculan hasta del
40%. Ante la terquedad de los mercantilistas hay que
reiterar: ¿dónde queda la legitimidad de un gobierno
que, al ayudar a unos, perjudica a otros? Porque la
acción del gobierno, si no queremos que éste
se convierta en la instancia para transar privilegios
indebidos, debe ser neutral.
¿Sobrevaluación?
¿Está
el peso sobrevaluado frente al dólar? No. La
sobrevaluación se define como la acumulación
de presiones devaluatorias que, por obra y gracia de
las manipulaciones gubernamentales, no encuentran salida,
lo cual, una vez que resulta imposible contenerlas,
es causa de una devaluación, que será
mayor conforme mayores hayan sido esas presiones. Hoy
las presiones acumuladas sobre el tipo de cambio, producto
de manipulaciones gubernamentales (el tipo de cambio
NO está flotando libremente en el mercado), no
son devaluatorias sino todo lo contrario: revaluatorias.
Me explico.
|
|
Reservas:
más de 42 MDD
En
los últimos siete años con tres
meses y medio (el sexenio de Zedillo y lo que
va del foxista), el Banco de México acumuló
poco más de 39 mil millones de dólares,
de tal manera que la reservas internacionales
suman hoy 42 mil 064 millones de dólares.
¿Cómo acumuló el banco central tal
cantidad de dólares? Comprándolos,
lo cual ha dado como resultado una reducción
en la oferta de la divisa estadounidense en el
mercado cambiario mexicano, lo cual ha generado
una presión devaluatoria (que es, ¡dicho
sea de paso!, precisamente lo que piden los mercantilistas),
de tal manera que si las autoridades monetarias
no hubieran acumulado esa cantidad de dólares,
y estos estuvieran ofreciéndose en el mercado,
el precio del dólar andaría hoy
más cerca de los ocho (y tal vez de los
siete), que de los nueve pesos. En pocas palabras:
el tipo de cambio no está sobrevaluado,
está subvaluado. El dólar no está
barato: está caro.
|
|
|
|
Comercio
con EUA
Sin
embargo, los mercantilistas insisten: el tipo de cambio
está sobrevaluado y las autoridades deberían
"hacer algo", ya que la supuesta sobrevaluación
abarata el dólar y, en la misma proporción,
encarece las exportaciones, restándoles competitividad,
lo cual debería afectar, ante todo, a nuestro
comercio con los Estados Unidos. ¿Lo ha hecho? Durante
enero pasado las exportaciones mexicanas hacia los Estados
Unidos sumaron 9 mil 990.6 millones de dólares,
al tiempo que las importaciones desde los Estados Unidos
hacia los mercados mexicanos sumaron 7 mil 720 millones,
de tal manera que México registró, en
enero, un superávit comercial con Estados Unidos
de 2 mil 270.6 millones de dólares, 8% mayor
con relación a los 2 mil 102.1 millones de dólares
registrados en enero del 2001. Con respecto al mes de
diciembre del 2001 el superávit comercial fue
13% mayor. El hecho es que, mes tras mes, y pese a la
supuesta sobrevaluación del peso frente al dólar,
México registra superávit comercial con
los Estados Unidos: es más lo que les estamos
vendiendo que lo que les estamos comprando.
|
 |
¿$12.69?
Pese
a todo los mercantilistas insisten: la sobrevaluación,
que algunos calculan hasta del 40%, existe y el
gobierno debe eliminarla. De acuerdo, ¿qué
deben hacer las autoridades para eliminarla? Devaluar.
¿Cuánto? Según los cálculos
de algunos un 40%. Si de ellos dependiera la decisión,
¿amanecemos mañana con un tipo de cambio
de 12.69 pesos por dólar, que sería
el resultado de devaluar un 40% sobre los niveles
actuales del tipo de cambio ($9.07)?
|
|
|
Consecuencias
¿Cuáles
serían las consecuencias de amanecer mañana
con un tipo de cambio de 12.96 pesos por dólar?
En primer lugar el golpe a la confianza e, inmediatamente
después, fuertes presiones devaluatorias que
no tardarían en llevar al tipo de cambio cerca
de los 20 pesos por dólar. El resto sería
la repetición de la misma historia: el estancamiento
de la actividad económica combinado con el repunte
en la inflación. No olvidemos el error de diciembre
y el efecto tequila.
¿Poco
a poco?
Los
mercantilistas, vistas las consecuencias de un ajuste
cambiario de tales magnitudes, pueden objetar una devaluación
del 40% y de la noche a la mañana, y proponer
a cambio un ajuste gradual de la paridad, que corrija
poco a poco la supuesta sobrevaluación. Vamos
a suponer que las autoridades acceden, abandonan la
"libre flotación", y ponen en práctica
una devaluación administrada, de tal manera que
el tipo de cambio se ajuste, a la alza, ¡obviamente!,
unos cuantos centavos diariamente. ¿Qué pasaría?
Con efecto retardado de unos cuantos meses, exactamente
lo mismo que con una devaluación del 40% y de
la noche a la mañana: golpe a la confianza; fuertes
presiones devaluatorias y, al final, repunte en la inflación
y estancamiento de la actividad económica.
"Especulación"
Una
devaluación administrada, es decir, ¡anunciada!,
es el entorno ideal para que los especuladores ganen:
saben a qué precio compran hoy la divisa estadounidense
y a qué precio la venderán mañana.
De hecho dejan de ser especuladores. Una devaluación
administrada, desde el momento en el cual asegura que
mañana la divisa estará más cara
que hoy, genera presiones devaluatorias mayores que
las consideradas convenientes por las autoridades (todo
el mundo quiere comprar dólares baratos hoy para
venderlos caros mañana, lo cual aumenta su demanda
y genera presiones alcistas sobre su precio), a quienes
no les queda otro camino más que usar sus reservas
(los más de 42 mil millones de dólares)
para que, cada vez que las presiones devaluatorias amenacen
con una devaluación mayor a la considerada conveniente,
aumenten la oferta de dólares y contengan la
excesiva alza en el precio del dólar.
Lo
peor
Esto
último es lo peor que las autoridades pueden
hacer, y ello por una razón muy sencilla: no
hay nada más seguro que apostar en contra de
la reservas del banco central. ¿Por qué? Porque
es cuestión de tiempo, y de que los "especuladores"
sigan comprando dólares baratos, para que las
mismas se agoten, momento en el cual a las autoridades
monetarias no les quedará otra opción
más que dejar flotar libremente el tipo de cambio,
lo cual dará lugar a una devaluación,
que les permitirá, a los mentados "especuladores",
vender caro lo que compraron barato.
Más
oferta que demanda
¿Por
qué se ha mantenido relativamente estable el
tipo de cambio, mostrando una tendencia a la revaluación?
Porque la oferta de dólares (entrada) ha sido
mayor que su demanda (salida), tal y como lo muestra
el resultado de la balanza de pagos en el 2001: la cuenta
corriente registró un déficit de 17 mil
457 millones de dólares; la cuenta de capitales,
por el contrario, registró un superávit
de 22 mil 707 millones, de tal manera que la entrada
neta de dólares al país fue de 5 mil 250
millones de dólares. Hay que tener muy claro
que el comportamiento del tipo de cambio está
determinado, no por el diferencial de inflaciones entre
México y los Estados Unidos, sino por la relación
entre la oferta y la demanda de dólares: si la
oferta es mayor que su demanda el tipo de cambio se
revaluará; si es menor, se devaluará.
Conclusión
Los
mercantilistas no quitan el dedo del renglón,
y sostienen que el peso está sobrevaualdo frente
al dólar, y que las autoridades deben "hacer
algo" para corregir esta situación. En primer
lugar hay que decir que el tipo de cambio no está
sobrevaluado, y que de hecho está subvaluado.
En segundo lugar no podemos dejar de considerar las
consecuencias que cualquier intento por devaluar el
peso (ya sea una macrodevaluación, ya sean microdevaluaciones),
tendrían sobre la economía en su conjunto,
comenzando por la confianza. ¿Le hacemos caso a los
mercantilistas y devaluamos?
|
|
|
|
|