No.164
Abril
2002
 

EL RECLAMO DE LOS MERCANTILISTAS

Arturo Damm Arnal

 

Sintesis

¿Por qué se ha mantenido relativamente estable el tipo de cambio, mostrando una tendencia a la revaluación? Porque la oferta de dólares (entrada) ha sido mayor que su demanda (salida), tal y como lo muestra el resultado de la balanza de pagos en el 2001: la cuenta corriente registró un déficit de 17 mil 457 millones de dólares; la cuenta de capitales, por el contrario, registró un superávit de 22 mil 707 millones.

Introducción

Los mercantilistas insisten: el tipo de cambio peso–dólar está sobrevaluado, y las autoridades deben "hacer algo" para corregir la paridad de nuestra moneda frente a la divisa estadounidense. ¿Quiénes son los mercantilistas? Aquellos (en este caso exportadores), que demandan del gobierno algún tipo de apoyo, protección, subsidio o concesión que les permita, o mantenerse al margen de la competencia, o exprimir lo más posible los bolsillos de los consumidores, siendo que, por lo general, lo segundo se logra de mejor manera por medio de lo primero.

Mercantilismo

El mercantilismo no deja de ser un contubernio entre el poder político (que otorga esos apoyos, protecciones, subsidios y concesiones), y el poder económico (que se beneficia de esas concesiones, subsidios, protecciones y apoyos). Y el contubernio, según la definición del diccionario, es una "alianza vituperable", es decir, censurable, reprochable, criticable, condenable e ilegítima. ¿Por qué? Porque el otorgamiento de cualquier tipo de privilegio a favor de algunos (por ejemplo: los productores) implica, inevitablemente, la imposición de coerciones en contra de otros (por ejemplo: los consumidores). Y otorgar un privilegio a favor de los exportadores sería que las autoridades "hicieran algo" para corregir la supuesta sobrevaluación del peso frente al dólar, lo que traería como consecuencia la imposición de una coerción en contra de los importadores (que al final de cuentas somos usted y yo).

¿Y la neutralidad?

En economía no se puede otorgar un privilegio sin imponer una coerción. Es más: al otorgar lo primero se impone lo segundo. ¿Y dónde queda un gobierno que, por ayudar a unos, perjudica a otros? ¿Dónde queda la legitimidad de un gobierno que no actúa de manera neutral? Sin embargo, los mercantilistas insisten: producto de la sobrevaluación el dólar está barato en términos de pesos, los cual ha encarecido las exportaciones mexicanas, restándoles competitividad, razón más que suficiente para que las autoridades eliminen la sobrevaluación, que algunos calculan hasta del 40%. Ante la terquedad de los mercantilistas hay que reiterar: ¿dónde queda la legitimidad de un gobierno que, al ayudar a unos, perjudica a otros? Porque la acción del gobierno, si no queremos que éste se convierta en la instancia para transar privilegios indebidos, debe ser neutral.

¿Sobrevaluación?

¿Está el peso sobrevaluado frente al dólar? No. La sobrevaluación se define como la acumulación de presiones devaluatorias que, por obra y gracia de las manipulaciones gubernamentales, no encuentran salida, lo cual, una vez que resulta imposible contenerlas, es causa de una devaluación, que será mayor conforme mayores hayan sido esas presiones. Hoy las presiones acumuladas sobre el tipo de cambio, producto de manipulaciones gubernamentales (el tipo de cambio NO está flotando libremente en el mercado), no son devaluatorias sino todo lo contrario: revaluatorias. Me explico.

Reservas: más de 42 MDD

En los últimos siete años con tres meses y medio (el sexenio de Zedillo y lo que va del foxista), el Banco de México acumuló poco más de 39 mil millones de dólares, de tal manera que la reservas internacionales suman hoy 42 mil 064 millones de dólares. ¿Cómo acumuló el banco central tal cantidad de dólares? Comprándolos, lo cual ha dado como resultado una reducción en la oferta de la divisa estadounidense en el mercado cambiario mexicano, lo cual ha generado una presión devaluatoria (que es, ¡dicho sea de paso!, precisamente lo que piden los mercantilistas), de tal manera que si las autoridades monetarias no hubieran acumulado esa cantidad de dólares, y estos estuvieran ofreciéndose en el mercado, el precio del dólar andaría hoy más cerca de los ocho (y tal vez de los siete), que de los nueve pesos. En pocas palabras: el tipo de cambio no está sobrevaluado, está subvaluado. El dólar no está barato: está caro.

Comercio con EUA

Sin embargo, los mercantilistas insisten: el tipo de cambio está sobrevaluado y las autoridades deberían "hacer algo", ya que la supuesta sobrevaluación abarata el dólar y, en la misma proporción, encarece las exportaciones, restándoles competitividad, lo cual debería afectar, ante todo, a nuestro comercio con los Estados Unidos. ¿Lo ha hecho? Durante enero pasado las exportaciones mexicanas hacia los Estados Unidos sumaron 9 mil 990.6 millones de dólares, al tiempo que las importaciones desde los Estados Unidos hacia los mercados mexicanos sumaron 7 mil 720 millones, de tal manera que México registró, en enero, un superávit comercial con Estados Unidos de 2 mil 270.6 millones de dólares, 8% mayor con relación a los 2 mil 102.1 millones de dólares registrados en enero del 2001. Con respecto al mes de diciembre del 2001 el superávit comercial fue 13% mayor. El hecho es que, mes tras mes, y pese a la supuesta sobrevaluación del peso frente al dólar, México registra superávit comercial con los Estados Unidos: es más lo que les estamos vendiendo que lo que les estamos comprando.

¿$12.69?

Pese a todo los mercantilistas insisten: la sobrevaluación, que algunos calculan hasta del 40%, existe y el gobierno debe eliminarla. De acuerdo, ¿qué deben hacer las autoridades para eliminarla? Devaluar. ¿Cuánto? Según los cálculos de algunos un 40%. Si de ellos dependiera la decisión, ¿amanecemos mañana con un tipo de cambio de 12.69 pesos por dólar, que sería el resultado de devaluar un 40% sobre los niveles actuales del tipo de cambio ($9.07)?

Consecuencias

¿Cuáles serían las consecuencias de amanecer mañana con un tipo de cambio de 12.96 pesos por dólar? En primer lugar el golpe a la confianza e, inmediatamente después, fuertes presiones devaluatorias que no tardarían en llevar al tipo de cambio cerca de los 20 pesos por dólar. El resto sería la repetición de la misma historia: el estancamiento de la actividad económica combinado con el repunte en la inflación. No olvidemos el error de diciembre y el efecto tequila.

¿Poco a poco?

Los mercantilistas, vistas las consecuencias de un ajuste cambiario de tales magnitudes, pueden objetar una devaluación del 40% y de la noche a la mañana, y proponer a cambio un ajuste gradual de la paridad, que corrija poco a poco la supuesta sobrevaluación. Vamos a suponer que las autoridades acceden, abandonan la "libre flotación", y ponen en práctica una devaluación administrada, de tal manera que el tipo de cambio se ajuste, a la alza, ¡obviamente!, unos cuantos centavos diariamente. ¿Qué pasaría? Con efecto retardado de unos cuantos meses, exactamente lo mismo que con una devaluación del 40% y de la noche a la mañana: golpe a la confianza; fuertes presiones devaluatorias y, al final, repunte en la inflación y estancamiento de la actividad económica.

"Especulación"

Una devaluación administrada, es decir, ¡anunciada!, es el entorno ideal para que los especuladores ganen: saben a qué precio compran hoy la divisa estadounidense y a qué precio la venderán mañana. De hecho dejan de ser especuladores. Una devaluación administrada, desde el momento en el cual asegura que mañana la divisa estará más cara que hoy, genera presiones devaluatorias mayores que las consideradas convenientes por las autoridades (todo el mundo quiere comprar dólares baratos hoy para venderlos caros mañana, lo cual aumenta su demanda y genera presiones alcistas sobre su precio), a quienes no les queda otro camino más que usar sus reservas (los más de 42 mil millones de dólares) para que, cada vez que las presiones devaluatorias amenacen con una devaluación mayor a la considerada conveniente, aumenten la oferta de dólares y contengan la excesiva alza en el precio del dólar.

Lo peor

Esto último es lo peor que las autoridades pueden hacer, y ello por una razón muy sencilla: no hay nada más seguro que apostar en contra de la reservas del banco central. ¿Por qué? Porque es cuestión de tiempo, y de que los "especuladores" sigan comprando dólares baratos, para que las mismas se agoten, momento en el cual a las autoridades monetarias no les quedará otra opción más que dejar flotar libremente el tipo de cambio, lo cual dará lugar a una devaluación, que les permitirá, a los mentados "especuladores", vender caro lo que compraron barato.

Más oferta que demanda

¿Por qué se ha mantenido relativamente estable el tipo de cambio, mostrando una tendencia a la revaluación? Porque la oferta de dólares (entrada) ha sido mayor que su demanda (salida), tal y como lo muestra el resultado de la balanza de pagos en el 2001: la cuenta corriente registró un déficit de 17 mil 457 millones de dólares; la cuenta de capitales, por el contrario, registró un superávit de 22 mil 707 millones, de tal manera que la entrada neta de dólares al país fue de 5 mil 250 millones de dólares. Hay que tener muy claro que el comportamiento del tipo de cambio está determinado, no por el diferencial de inflaciones entre México y los Estados Unidos, sino por la relación entre la oferta y la demanda de dólares: si la oferta es mayor que su demanda el tipo de cambio se revaluará; si es menor, se devaluará.

Conclusión

Los mercantilistas no quitan el dedo del renglón, y sostienen que el peso está sobrevaualdo frente al dólar, y que las autoridades deben "hacer algo" para corregir esta situación. En primer lugar hay que decir que el tipo de cambio no está sobrevaluado, y que de hecho está subvaluado. En segundo lugar no podemos dejar de considerar las consecuencias que cualquier intento por devaluar el peso (ya sea una macrodevaluación, ya sean microdevaluaciones), tendrían sobre la economía en su conjunto, comenzando por la confianza. ¿Le hacemos caso a los mercantilistas y devaluamos?