EDITORIAL
Una
vez que México ha adoptado a la democracia como
forma de convivencia política, es tiempo oportuno
de construir las bases de un desarrollo sostenido. Primeramente
perfeccionado la democracia para que está cuente
con canales de participación e información
abierta a la sociedad y en segunda instancia, produciendo
los cambios estructurales que nos permitan adoptar plenamente
el sistema económico de mercado con responsabilidad
social y la vigencia del Estado de Derecho.
Para
el perfeccionamiento de la democracia, las condiciones
del entorno actual, permiten por lo menos avanzar en
lo que toca a la apertura de la información pública
y en la llamada Reforma del Congreso, a fin de que los
legisladores cuenten con medios modernos de diálogo
y de consenso, de esta forma sus decisiones respondan
más a la exigencia ciudadana y al bien común
que al mero interés partidista.
En
lo referente a los cambios estructurales consideramos
que es viable, corregir los excesos de la miscelánea
fiscal y consensar las bases de una autentica reforma
fiscal integral que sea sencilla, pareja, promotora
de la actividad económica, segura jurídicamente
y que recaude lo necesario para un buen gobierno.
Otras
reformas están en puerta y nos darán competitividad,
por consiguiente abrirán más oportunidades
de desarrollo para todos, la reforma eléctrica
y la reforma laboral.
Con
estos cambios estaremos dando un paso firme en el camino
de la democracia al desarrollo.