
¿Riesgo
de recesión en Estados Unidos?
En
un análisis presentado por el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas
(IMEF), se señala que, a pesar de los indicadores positivos que está
mostrando la economía estadounidense en este fin de año, existe
todavía la posibilidad de una recesión en ese país, que se
manifestaría en 2005, de acuerdo con diversos acontecimientos que así
lo sugieren.
| El
escenario que soporta esta aseveración será descrito con base en
un exhaustivo análisis elaborado por Arestis y Karakitsos (Assets and Debt
Deflation in the United States, A&K) del Levy Economics Institute y de otros
economistas que consideran que la economía de Estados Unidos está
francamente propensa a sufrir un ajuste recesivo prácticamente inevitable.
Con
anterioridad, se había comentado acerca de los grandes desbalances en Estados
Unidos bajo el enfoque macroeconómico citando dos ejemplos:
El agudo déficit de cuenta corriente y su cada vez más difícil
financiamiento; y
Las implicaciones sobre empleo de una recuperación
que podría ser considerada temporal por parte de las empresas.
En
esta ocasión, vamos a describir estos desequilibrios macroeconómicos
mediante un enfoque microeconómico, de modo que podamos caracterizar los
ajustes posibles de la economía estadounidense al enfrentarse a una recesión
provocada por una deflación de activos y una deuda inédita en tiempos
de la posguerra.
Para ello, empleamos el flujo de fondos de Estados Unidos
para visualizar dichos desequilibrios económicos en el balance personal
de las familias. Previo a la recesión de 2001, la suma total de los bienes
es decir, la riqueza neta se había separado significativamente
de su media histórica, lo que suponía una trayectoria prácticamente
insostenible.
La razón de riqueza a ingreso personal disponible
(IPD) tiende a reducirse en periodos de recesión como éste, debido
al aumento del ahorro para pagar la creciente deuda que Estados Unidos adquirió
en los tiempos de bonanza.
La relación inversa entre riqueza y ahorro
es clara en la gráfica, en la que se observa que a mayor riqueza, menor
ahorro, y viceversa. ¿Por qué? Pues es que cuando las expectativas
de una persona de generar altos ingresos son elevadas en el largo o corto plazo,
tendrá elevadas probabilidades de gastar y no de | | Otro
elemento de desequilibrio es el actual comportamiento del mercado inmobiliario
en Estados Unidos. Tomando en consideración el crac de la Bolsa o lo que
se conoce como burbuja bursátil y la subsecuente política monetaria
expansiva, se ha provocado un aumento en el precio de los activos inmobiliarios.
Inclusive durante los periodos recesivos más discretos siempre habían
inducido a un declive inmobiliario.
La simulación de A&K produjo
los siguientes resultados, suponiendo un escenario de recesión y crash
en el mercado inmobiliario, producto de la deflación de deudas y activos
originada por los desequilibrios ya descritos:
Contracción
del PIB en un 2.9%.
La producción industrial, que presenta
una caída de 7%, representa un panorama sombrío para México.
Declive en un 9% de la inversión en equipo y software, así como
ganancias corporativas con una reducción del 23%.
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Los pronósticos indican que el dólar estadounidense se depreciaría
30% de su nivel alcanzado a mediados de 2002.
Por su parte, las variables
microeconómicas familiares se ajustarían así:
La razón de activos inmobiliarios a IPD caería 25 puntos base, de
186% a 161%, lo que se acercaría a su media histórica de 50 años
(157%). Dicho ajuste se asemejaría al experimentado durante la ya famosa
recesión de 1991 y 1992.
La riqueza neta se reduciría
en 73 puntos base a 418% del IPD, lo que implica niveles mínimos históricos
similares al primer choque petrolero del año 1974.
La razón
de ahorro a IPD tendría un incremento hasta niveles de 8.4%, consistente
con la caída de la riqueza. La relación entre riqueza y ahorro sería
crucial en este ajuste, debido a la descripción de la forma en la que el
balance personal de las familias regresa a un equilibrio estabilizado después
de un colosal desbalance. Por último, debemos advertir que como cualquier
escenario económico, el que A&K plantea presenta un sinfín de
puntos débiles y supuestos cuestionables. No obstante, creemos que debemos
estar preparados ante un ambiente muy incierto para los próximos años
y no podemos ni debemos descartar cualquier posibilidad, por negativa que parezca
o incluso contemplar cualquier alternativa poco probable. | | | ¿Cómo
sería la recesión 2005?
| La
recesión de 2001 fue muy moderada comparativamente con el resto de las
recesiones de posguerra, a pesar de la impresionante corrección de los
inventarios vinculados con el rompimiento de la burbuja de la nueva economía.
Dicha
recesión no ayudó a resolver los problemas estructurales de Estados
Unidos. Los desequilibrios en el balance personal de las familias siguen presentes.
Por lo tanto, existe la posibilidad de que la economía de ese país
sufra una doble recesión que podría se detonada ya sea por los desequilibrios
existentes y/o por su extrema vulnerabilidad a más choques exógenos.
La
confianza de los consumidores y empresas ha empezado a recuperase, después
del fin de la guerra de Irak, impulsada por la postura monetaria expansiva y por
el paquete fiscal de la Administración Bush.
Cabe la posibilidad
de que dichas políticas gubernamentales conduzcan a una recuperación
temporal. Esto es, dichas políticas podrían incentivar un mayor
gasto de consumo e inversión privados que quizá duraría algunos
meses o hasta las elecciones presidenciales de noviembre de 2004.
La razón
detrás de esto es que las empresas podrían estar poco inclinadas
a invertir debido a que aún poseen capacidad no utilizada, producto de
las fuertes inversiones de fines de los 90 y, además, las expectativas
de una fuerte recuperación no son muy halagüeñas, lo que desalienta
el incremento de la demanda de trabajo.
Ante esa situación, los
bancos re-evaluarían sus políticas de refinanciamiento hipotecario.
Ya hay evidencia que los bancos han sido más reticentes para refinanciar
hipotecas y las tasas de préstamos están aumentando.
Esta
dinámica supone un colapso en el mercado inmobiliario y que la economía
entraría irremediablemente en recesión. Es sólo una hipótesis.
La recesión resultante sería mucho más profunda que la experimentada
en 2001.
En general, el proceso de ajuste de los desequilibrios del sector
privado sería muy lento, como ha ocurrido históricamente en todas
las recesiones causadas por una deflación de activos y deuda.
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