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El sistema impositivo debe inhibir actividades ilícitas O nformales
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| Criterios
que debe satisfacer el sistema fiscal mexicano Por
Juán Alberto Equihua Zamora | El
año pasado expusimos en este espacio algunos apuntes sobre lo que debería
ser el sistema fiscal en este país (ver
El sistema tributario que requiere México, publicado en ENTORNO de abril,
2002). Esto ocurrió después de que México
conoció la miscelánea fiscal que la Cámara de Diputados expidió
en las últimas horas de 2001, en lugar de la reforma fiscal que se demandaba
y sigue demandando.
De entonces a la fecha son muy pocos los avances que
se han podido constatar en la materia. Sin embargo, aquellos criterios parecen
tan válidos hoy como entonces. Además, este tiempo ha servido para
continuar nuestras reflexiones sobre la materia. De manera que con la misma esencia
de aquel momento hemos actualizado y complementado esos mismos criterios.
Los
criterios ahora ya forman parte de la propuesta fiscal de la Coparmex, después
de que la Comisión de Asuntos Tributarios mejoró y complementó
los conceptos. De manera que ahora resulta oportuno volver a poner sobre la mesa
de discusión esta versión corregida y aumentada, de cara a las propuestas
fiscales que se están discutiendo este mes y, por supuesto, a la reforma
hacendaria que se discutirá a principios de 2004.
Los conceptos
que a continuación se exponen están destinados para servir de referencia
en el esfuerzo de mejorar el sistema fiscal mexicano. Con base en ellos es posible
calificar cuándo una propuesta de reforma avanza o retrocede.
El
propósito de recaudar impuestos consiste en sufragar los gastos que una
sociedad requiere para el bienestar de la comunidad. Ejemplos típicos son
la defensa, la seguridad pública y social, la impartición de justicia,
etcétera. La generación de recursos fiscales es indispensable para
proveer servicios públicos, los que con frecuencia son más requeridos
por las capas más desprotegidas de la sociedad. El sistema fiscal debe
por lo tanto encontrar un punto en donde las contribuciones de los ciudadanos
aún de los económicamente más débiles
permita la oferta de tales servicios públicos y sociales. De aquí
provienen los criterios que debe cumplir la reforma fiscal:
1.
Generador de una recaudación suficiente El sistema tributario
tiene que recaudar los recursos suficientes para financiar las necesidades de
un presupuesto de egresos aprobado democráticamente. Este no es el espacio
para abundar en el significado de este último punto. Baste decir que los
impuestos deben financiar sólo aquello que la sociedad ha sancionado a
través de sus procesos e instituciones de decisión, gasto que de
suyo debe ser lo más reducido posible y ejercido con la máxima eficiencia.
Los
impuestos necesariamente alteran las señales de mercado. Su efecto, sin
embargo, puede ser deseable para corregir imperfecciones en su funcionamiento.
2.
Promotor de la actividad económica El segundo criterio que
se propone establece que los impuestos en lo posible deben causar efectos positivos
en los mercados. El más importante es que inhiban las actividades ilícitas
o informales. Los impuestos también deben ser tales que estimulen el ahorro,
la inversión, las actividades productivas y por supuesto la generación
de empleo. Las disposiciones para pagar impuestos deben estar diseñadas
de tal forma que premien a los contribuyentes que dentro de la legalidad
impulsan el desarrollo de las capacidades humanas, ahorran, crean empresas, invierten,
generan empleo, innovan en productos y procesos, exportan y aplican conocimientos
técnicos y científicos para mejorar su participación en los
mercados.
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La Cámara
de Diputados no ha expedido la reforma fiscal que ha demandado la sociedad.
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| Si
los contribuyentes están obligados a pagar impuestos, el cumplimiento de
dicha obligación debe colocarlos a salvo de dudas y cuestionamientos de
la autoridad. Se trata de que al final de cuentas el que paga impuestos tenga
menos probabilidades de ser buscado por la autoridad que aquel que prefiere la
informalidad o francamente la ilegalidad.
3. Seguridad
jurídica El contribuyente debe pagar impuestos con plena
certidumbre de que sus cálculos están hechos conforme a lo dispuesto
en la Ley y que los procedimientos y trámites se ajustan a los preceptos
de la misma. Además, el contribuyente debe estar plenamente protegido contra
actos de abuso o discrecionalidad de la autoridad responsable del cobro de impuestos.
Esta certidumbre sólo es posible cuando el pago de impuestos está
regido por disposiciones claramente enunciadas, sin contradicciones. También
requiere que los códigos, leyes y reglamentos tributarios sean sencillos
y permanentes.
La seguridad jurídica se consigue en parte mediante
reglas y trámites sencillos y claros. La sencillez y la claridad del sistema
son criterios del buen sistema fiscal. Cuando estos se cumple, los contribuyentes
tienen menos posibilidades de cometer errores y pueden estar ciertos de encontrarse
dentro de la legalidad. Por su parte, la autoridad deja de ser discrecional y
también puede observar con menos margen de error cuando un contribuyente
se ha apartado de las disposiciones vigentes en la materia.
4.
Sencillo El pago de impuestos debe estar regido por pocas reglas,
procedimientos y trámites.
Cuando las reglas cambian frecuentemente,
tanto autoridades como causantes no pueden conocer suficientemente las disposiciones
vigentes ni su forma correcta de aplicación. Por eso la perdurabilidad
del sistema fiscal es también un criterio necesario. Cuando este punto
existe, todos pueden proceder con fundamentos, lo que, por cierto, también
contribuye a la seguridad jurídica. Países como Estados Unidos o
Alemania difícilmente pueden presumir de tener un sistema fiscal sencillo.
Pero en cambio sus sistemas sí son perdurables, en la medida en que las
reglas no cambian con poca frecuencia. Es la perdurabilidad la que, a pesar de
la falta de sencillez, todavía permite una seguridad jurídica razonable
para esos contribuyentes.
5. Perdurable Las
reglas tributarias en lo posible deben permanecer inalterables en el tiempo. Los
cambios constantes impiden de suyo que los contribuyentes puedan conocer sus obligaciones
y los procedimientos para cumplirlas. Un sistema tributario estable en el tiempo
es un primer requisito para facilitar los actos de tributación y mejorar
la seguridad jurídica de los causantes. En una comunidad la contribución
de los miembros al gasto público debe responder a algún criterio
de equidad. Dicho criterio debe ser aceptable para la sociedad en su conjunto.
6.
Equitativa y proporcional La carga tributaria debe ser distribuida
entre los causantes en proporción a la parte de su ingreso que destinan
a la satisfacción inmediata de necesidades por encima de las básicas.
Este criterio supone, por una parte, extraer del cálculo de impuestos los
recursos que cada familia necesita para su mantenimiento esencial. Por la otra
implica favorecer a los individuos que se inclinan por ahorrar e invertir respecto
de los que prefieren el consumo actual. La equidad y proporcionalidad impositiva
en México, por lo tanto, debe quedar en relación directa con la
inclinación de los contribuyentes para adelantar la satisfacción
de necesidades por arriba de las básicas.
7.
General Al mismo tiempo que el sistema fiscal debe ser equitativo
y proporcional, también debe ser general. Esto responde a un principio
de orden, pues si bien es cierto que la capacidad tributaria de los individuos
difiere, también es cierto que lo deseable es que todos hagan alguna aportación,
por mínima que sea.
La carga impositiva idealmente debe ser soportada
por toda la población en posibilidades de trabajar. En la práctica
es indispensable reconocer la debilidad económica de sectores de la sociedad.
Sin embargo, los mecanismos para liberarlos de dicha carga deben ser tales, que
lejos de motivarlos a permanecer real o ficticiamente en ese estado, los estimule
a superar tal debilidad y sumarse así a los que contribuyen al erario público.
Un sistema tributario de aplicación general promueve que los ciudadanos
desarrollen sus actividades económicas en la formalidad.
8.
Competitivo En el mundo globalizado moderno, los impuestos pueden
ser un factor determinante en la competitividad de los productos, de las empresas
y del país. Por eso, el sistema fiscal debe asegurar que la función
de recaudación no ponga en entredicho la competitividad. La carga fiscal
que determine el sistema tributario debe mantenerse por debajo de los límites
que pueden soportar los contribuyentes sin quedar en desventaja respecto de la
situación en el extranjero. En otras palabras, las tasas impositivas deben
ser tan bajas como lo permitan las circunstancias. Este criterio es válido
tanto en la esfera de la producción como del consumo.
9.
Descentralizado Con el fin de asegurar un balance cada vez mejor
de las finanzas de las diferentes regiones, las funciones de captación
y gasto deben descentralizarse cada vez más. El sistema fiscal mexicano
debe redistribuir las responsabilidades de recaudación y gasto hacia los
diferentes niveles de gobierno. Esto supone diferenciar progresivamente las funciones
del Gobierno Federal respecto de los estatales y municipales. Este principio es
necesario para fortalecer las capacidades locales para promover su propio desarrollo
y desde luego para promover sinergias en consonancia con las voluntades en los
diferentes niveles de administración.
| [
Juan Alberto Equihua Zamora
] |  | El
autor, director de Análisis de la Coparmex, es maestro en Desarrollo Económico
de la Universidad de Sussex en Inglaterra, y doctor en ciencias económicas por
la Universidad Georg-August de Göttingen, Alemania. |
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