EDITORIAL

 

Que la alternancia política en México haya sido acompañada por una fase de estancamiento en el ciclo económico internacional tiene por lo menos un aspecto positivo. Nos ha obligado a hacer un recuento de nuestras debilidades estructurales y de las flaquezas de nuestras estrategias. Nos ha forzado a constatar los múltiples focos rojos que en el país deben ser atendidos inmediata y eficazmente. Nos ha hecho ver cuan dependientes somos unos de otros y cómo solamente trabajando juntos podemos hacer realidad lo que como sociedad anhelamos.

Pero ya hemos visto suficiente y esperamos con impaciencia una nueva fase de expansión. Desde el inicio del régimen de la alternancia hemos escuchado una sucesión de voces que anuncian el inicio de una nueva fase de crecimiento en la economía estadounidense. Las mismas voces fueron seguidas por sus respectivas correcciones. Recientemente hemos vuelto a recibir noticias de la recuperación tan esperada. Personajes optimistas han anunciado ya desde hace algunas semanas un 2004 en el que finalmente veremos a la economía estadounidense acelerar la marcha y con ella probablemente la nuestra.

Ojalá que estas expectativas de aceleración del crecimiento se cumplan. También esperamos que, de concretarse, los mexicanos no perdamos de vista las reformas y las tareas que tenemos pendientes para apuntalar la estructura de la economía interna y fortalecer la competitividad de nuestros productos, de nuestras empresas y en general de nuestro país. Nos preocupa, porque es posible que —al ver que las dificultades y las carencias materiales ceden— perdamos de vista los cambios estratégicos y estructurales que el país todavía demanda y seguirá demandando para participar exitosamente en el proceso de globalización. Y es que con frecuencia, las épocas de prosperidad nos deslumbran e impiden ver las debilidades y las flaquezas fundamentales.

Los empresarios de la Coparmex hacemos votos por que en 2004 volvamos a ver avanzar la prosperidad de México con paso cada vez más decidido. Pero más importante, convocamos a todos los mexicanos para que —independientemente de la coyuntura más o menos favorable del año que pronto iniciará— hagamos nuestro máximo esfuerzo para establecer en este país las condiciones que harán posible el desarrollo acelerado y sostenible que asegure el bienestar permanente de los que aquí vivimos y trabajamos. En la Coparmex queremos no sólo un 2004 sino muchos años de bonanza para todos.

José Luis Barraza González
Presidente de Coparmex