Sindicalismo-Populismo, dos posturas irreconciliables.

LA LIBERTAD ES EL DERECHO DE HACER LO QUE LAS LEYES PERMITEN.
SI UN CIUDADANO TUVIERA EL DERECHO DE HACER LO QUE ESTAS PROHIBEN,
YA NO SERIA LIBERTAD,
PUES CUALQUIER OTRO TENDRIA EL MISMO DERECHO.
BARON DE MONTESQUIEU.

I.- SINDICALISMO.

1. Definición:

En sentido escrito: Doctrina que defiende el control obrero de la industria. Se desarrolla en Francia a fines del Siglo XIX. George Sorel fue su gran exponente. Sostiene que el capitalista debe ser depuesto por medios revolucionarios (Sindicalismo Revolucionario), por ejemplo: La Huelga General el gran "Mito". Los obreros de cada industria organizados en sindicatos deben gobernar en todas las factorías.

En sentido amplio, "la acción colectiva para proteger y mejorar el propio nivel de vida por parte de individuos que venden su fuerza de trabajo". El Sindicalismo es un fenómeno complejo y contrario. Surge como una reacción a las condiciones en que se encuentran los trabajadores en el sistema industrial capitalista, pero representa también una fuerza capaz de cambiara la sociedad entera.

El Sindicato por una parte dirige y alienta el conflicto dentro y fuera de las empresas, pero también encauza la protección social y política de amplias masas integrándolas en la sociedad.

2. Evolución:

Nacidos como simples sociedades de apoyo mutuo, ligas de resistencia, cooperativas, de lucha por los derechos democráticos "Cartismo" o de simple sabotaje "luddistas" (Ned Ludd), los sindicatos ampliaron gradualmente sus funciones, caracterizándose después como organizaciones con finalidades tanto económicas como políticas. Primeramente, a principios del siglo XIX, mediante organizaciones de carácter "territorial" (las Asociaciones de Robert Owen en Inglaterra, las Bolsas de Trabajo, de Fernand Pelloutier en Francia). Posteriormente a partir de la segunda mitad del Siglo XIX, a través de un nuevo tipo de organización, ya no sobre bases geográficas, sino por criterios de especialización profesional "Sindicatos de Oficio". Su grado de sindicalización es muy elevado, la participación de sus miembros en la vida sindical intensa. Estos sindicatos organizan solamente a las "Capas Superiores de los Trabajadores": "Los Productores". De ideología Socialista "autogestionaria", pero celosos defensores de sus intereses y capacidades. De resultados ambivalentes ("gremialistas"), alta conciencia política y baja burocratización.

Por otra parte, la fase progresiva de industrialización desde principios del siglo XIX, permitió el ingreso constante y reiterado de grandes masas de trabajadores sin oficio ni tradición en la producción tecnológica (la maquinaria movida por vapor) y la mayor organización de los sindicatos rompen finalmente los límites del monopolio de "Oficios" y contribuyen también a romper el viejo proyecto revolucionario de la subcultura obrera y hacen surgir los "Sindicatos de Industria", con el propósito de defender a las nuevas "capas obreras" emergentes desprovistas de toda preparación profesional. Su actividad preponderantemente pasa a ser la de contratación a la par o en sustitución de actividad política-revolucionaria. Esta nueva orientación, junto con el ensanchamiento de la base representada, determina un mayor desarrollo de fuerza organizativa. Surge la problemática de su burocratización y técnificación. La tensión revolucionaria, por esta razón se atenúa y también porque el reconocimiento pleno de los sindicatos significa la conquista de la ciudadanía política efectiva para amplios sectores de la población.

Esa definición revolucionaria en el movimiento obrero, había alcanzado, a su vez, la cúspide al final del siglo XIX y en las dos primeras décadas del siglo XX, ("La Revolución Bolchevique. Industrial Workers of the World, Movimiento de los Consejos Gramsci y Pannekoek"), que luego atraviesa, en términos generales, por una fase de decadencia constante hasta la actualidad.

En América Latina en general y en México en particular, los sindicatos influidos, en su origen, por el anarquismo (Plotino Rodakanati, Juan Mata Rivera, etc.) no fueron solo organizaciones mutualistas y de defensa laboral, sino en buena parte foros de lucha por la hegemonía política dentro del conjunto de la sociedad, como al principio, en nuestro País: La Casa del Obrero Mundial y C.G.T. con sus programas: "Comunismo Libertario y Acción Directa" y la C.R.O.M. de "Acción múltiple", en oposición a los primeros alentada por el Gobierno Carrancista y finalmente la C.T.M. "Por una Sociedad sin Clases", a finales de la década de los 30, comprometida en un programa de orientación nacional, permeado por partidos de izquierda (como el Comunista Mexicano).

En México, por lo demás, como en el resto de América Latina, siempre existió una relación directa entre la incidencia de los movimientos obreros, las crisis económicas periódicas, el desempleo endémico y, por ello, su propio reconocimiento, la posibilidad de ejercer el derecho de huelga y el establecimiento de relaciones contractuales colectivas, resultó prioritario y, a toda costa, la inclusión y reglamentación legal de esos derechos (Pacto de La Casa del Obrero Mundial y el Gobierno de Venustiano Carranza. Constitución de 1917: Artículo 123), si bien con ello perdieron, a la larga, su capacidad genuina de movilizar a las masas y se convirtieron, como lo son en la actualidad, en meros "grupos de interés", con todos los beneficios de su integración al sistema político.

3. Finalidades:

Los Sindicatos, como vimos, al ampliar gradualmente sus funciones, se caracterizaron como organizaciones con finalidades tanto económicas como políticas:

a). Económicas

Dado que los Sindicatos se han convertido en una parte integral y aceptada de las economías en que actúan y negocian efectivamente, se plantea su impacto económico en dos grandes temas de interés:

1). Su impacto sobre el nivel general de salarios.
2). Su impacto sobre la estructura de ingresos, dentro del mercado laboral.

1). Su impacto sobre el nivel general de salarios: El ordenamiento predominante del mercado de trabajo en las economías de mercado donde hay sindicatos firmes es el de "Monopolio Bilateral". La negociación del salario ocurre entre dos partes: El Sindicato y el empleador o dador de trabajo, el objetivo la firma de un Contrato Colectivo válido para todos los trabajadores implicados e inclusive, como en México, para los no miembros del Sindicato, pero que se encuentren en la misma condición objetiva que los miembros activos. El proceso de negociación colectiva, sobre todo en situaciones de pleno empleo, ha sido criticado comúnmente como causante de inflación al aumentar la remuneración por trabajador por encima del aumento del producto real por trabajador, llevando al incremento de los costos de trabajo unitarios, elevando los precios y produciendo una pérdida de competitividad en los mercados globales con la consiguiente pérdida de los puestos de trabajo, pues si bien, en determinadas condiciones del mercado el aumento de los salarios reales es una necesidad de la economía, en otras condiciones es una imposibilidad que ningún sindicato por si solo podría eliminar. No se puede distribuir ninguna riqueza que no se haya producido antes.

En respuesta a estas distorsiones provocadas por los Sindicatos, los gobiernos han intentado a veces, como en México, llegar a un acuerdo (o "imponerlo") sobre políticas de renta, generalmente incluyendo alguna limitación sobre los aumentos salariales negociados colectivamente, junto con otras medidas más aceptables para los sindicatos, que les permitan obtener ventajas para sus miembros , sin que éstas se logren a costa de la comunidad en general.


2).- Su impacto sobre la estructura de ingresos, dentro del mercado laboral:

Existe evidencia para demostrar que los ingresos medios de los trabajadores sindicalizados tienden a ser superiores a los ingresos medios de los no agremiados. Se argumenta que las consecuencias de la contratación colectiva, han sido, al menos en parte, responsables, junto con otras causas de la "segmentación del mercado laboral" y la creación de "aristocracias obreras"

Esta es la situación que se genera cuando el empleo está dividido entre un mercado de trabajo "primario", relativamente sindicalizado, que comprende puestos de trabajo bien remunerados y con buenas condiciones laborales (jornadas reducidas, días de descanso, escalafones, pensiones) en las grandes empresas y la burocracia, y un mercado laboral "secundario" periférico y relativamente no sindicalizado, con salarios bajos y condiciones magras. Es por ello que las políticas de rentas en países como el nuestro se han orientado con el fin de menguar las rentas reales de una elite urbana empleada afluente a costa del campesino agrario y también hacia el control de la inflación.

b). Finalidades políticas.

Las finalidades políticas entre los sindicatos aunque presentan muchas características comunes, varían de manera importante en lo relativo a su estructura. Los sindicatos latinoamericanos, como los nuestros, acusan un alto nivel de centralización: predominio de las Confederaciones, en contraste con la descentralización propia de los Norteamericanos en los que se establece, primordialmente, la contratación por empresas, y cuyo núcleo organizativo y de poder, radica en las secciones sindicales. Los sindicatos del norte de Europa se encuentran en un nivel intermedio: Predominio de las Federaciones.

Los Sindicatos Norteamericanos, en lo correspondiente a los sistemas de relaciones individuales, privilegian la contratación colectiva respecto de la acción política. Los sindicatos europeos y latinoamericanos, como los de nuestro país, han recurrido en mayor medida a la acción legislativa por su estrecha relación con los partidos políticos. Los aspectos relativos a la situación laboral (Salarios Mínimos, Pensiones, Seguros de Enfermedad, etc.) se fijan en los Estados Unidos de Norteamérica en los Contratos Colectivos. En Europa, como entre nosotros, son objeto de legislación. Los Sindicatos Norteamericanos solo representan los intereses de sus agremiados, los nuestros como los europeos, se dicen portavoces de la clase obrera en su conjunto.

En México los sindicatos no solo han sido organizaciones de defensa laboral o "grupos de presión" como en los Estados Unidos de Norteamérica, han resultado además, foros de lucha política que participan en la "disputa por la nación" y han logrado reunir en ocasiones, considerable el número de miembros y mayor influencia política que los partidos.

4. Consecuencias:

a). Comportamiento político.

De las condiciones que enfrentan los sindicatos derivan sus formas de actividad y su comportamiento. Las tendencias a una acción revolucionaria y global se presentan cuando masas desarraigadas de sus comunidades de origen y todavía no integradas a la sociedad industrial, entran rápidamente en la producción moderna accediendo a formar parte de los sindicatos constituidos por las "Aristocracias Obreras" y llegan a transformar la naturaleza de tales sindicatos, dándoles el carácter de comunidades totales que se oponen a la sociedad externa.

Cuando en cambio, los trabajadores y las organizaciones gremiales tienen mayor tradición, son reconocidas y están integradas en la sociedad no tienden, históricamente, como lo precisaremos, a reconstruir comunidades, sino más bien a obtener ventajas concretas.

Aunque siempre existirá la posibilidad real que comportamientos semejantes a los primeramente descritos, pudieran repetirse, aún en sociedades capitalistas desarrolladas, pues aún en éstas se generan continuamente capas marginales al sistema, como ocurre con los inmigrantes en la comunidad europea o como, de otra manera, en algunos países de América Latina en que las condiciones, aún hoy en día, resultan difíciles para la acción sindical por las bajas tasas de sindicación, la relación frecuentemente estrecha entre dirigentes sindicales y estatales, la persecución de líderes de oposición, etc., que generan enfrentamientos e inclusive formas de acción clandestinas.

b). Impacto económico:
Aún partiendo del supuesto que el sindicato acepte el sistema político en el que actúa y no se fije el propósito de destruirlo para edificar otro que considere mejor, esto es, que sea simplemente "reformista", su poder contractual se ha acrecentado mucho, por múltiples razones políticas y económicas.

Entre las económicas, se destaca sobre todas las demás, la de mayor vulnerabilidad a las huelgas de la producción moderna.

Detener una gran fábrica mediante una huelga, equivale a detener un río de riqueza que brota de los capitales cuyos propietarios no pueden soportar mantenerlos secos y estériles por el tiempo de duración de la huelga (especialmente cuando no lo están los de sus competidores). Esto quiere decir, que el predominio de los costos fijos de la producción sobre los variables, imponen que en la industria no se tengan pausas, pues, de otra manera, los gastos generales se vuelven inmanejables.

La sociedad industrial moderna está interconectada y es altamente interdependiente, de cada empresa dependen muchas más. Detener un pequeño engranaje con una huelga, incluso limitada, implica bloquear bastos mecanismos sociales. La huelga como "chantaje" se hace más amenazadora y se complica si ésta se hace con fines no económicos, sino meramente políticos, contra el Estado y no contra los empresarios privados.

Eso y más da al sindicato oportunidad de influir en la política económica y aún en la política general de la nación, como si los sindicatos tuvieran un derecho de voto suplementario respecto de los ciudadanos comunes.


II.- POPULISMO.

1. Definición:

El Populismo es una forma de nacionalismo que se caracteriza por la identificación de la "Nación" y el "Pueblo". Aún cuando, dicha identificación no sea expresa, todo movimiento populista tiene una base nacionalista.

Hoy en día, se recurre al concepto de Populismo para tratar de definir un abigarrado conjunto de movimientos, doctrinas y regímenes políticos que ocurren en distintos contextos históricos y geográficos.

Tal número y variedad de manifestaciones, así como su compatibilidad con distintas ideologías diferentes, intereses económicos y bases sociales opuestas, supone un alto grado de dificultad para definir el término.

La Enciclopedia del "Nacionalismo" coordinada por Andrés de Blas Guerrero, Pág. 627, Alianza Editorial. Madrid 1999. define Populismo como "un movimiento político" (o la fase de un movimiento más amplio) que se basa, para su eficacia, en amplias movilizaciones de masas a partir de una retórica de contenido fundamentalmente emocional y autonormativo, centrada en torno a la idea de pueblo, como depositario de las virtudes sociales de justicia y moralidad, vinculadas a un líder habitualmente carismático, cuya honestidad y fuerza de voluntad garantiza el cumplimiento de los deseos populares.

Dicen Bobbio y Matteucci coordinadores del "Diccionario de Política", Pág. 1281, Siglo XXI Editores, S.A. México 1982, "que el Populismo no es un doctrina precisa, sino un "síndrome": al que el "Diccionario Clave", P. 1676. México 1999, define como un conjunto de síntomas característicos de una enfermedad o trastorno físico.

En general, el Populismo está más latente que teóricamente explícito, pues no corresponde propiamente a una elaboración teórica y sistemática.

La idea de "Pueblo" como depositario exclusivo de valores sociales específicos y permanentes, es asumida en el Populismo como un "Mito" en el sentido que para Geoge Sorel sindicalista revolucionario francés, citado, tiene dicho término: "conjugación de lo mágico y lo milagroso, es el elemento que permite la polarización de las voluntades de las masas por un conjunto probado no de hechos sino de imágenes motrices, capaces de evocar en bloque y por la sola intuición, antes de todo análisis reflexivo, todos los sentimientos correspondientes a una acción proyectada".

De ahí que el "Pueblo" nunca se ha definido con exactitud, sino idealizado con poéticas imágenes. Además de la virtud, a el "Pueblo" lo caracteriza su sufrimiento. Un rasgo distintivo del mismo es la privación, los que no tienen son por ello los más puros.

El "Pueblo" es un todo más o menos homogéneo, una "comunidad de intereses" solidarios. La Sociedad se divide en dos partes: "Pueblo" y "Antipueblo", el enfrentamiento entre ambos esta presente siempre en el Populismo. El Pueblo es el depositario de la virtud, el otro su contrafigura. El "Antipueblo" es el maligno, el innoble, el innombrable.

El "Antipueblo" es visto bajo una luz demoniaca, como un conjunto conspirativo, complotista, una serie de conjura permanente y de proporciones inconmensurables. La expresión de "complot comunista" o "complot imperialista" o "complot cualquierista" recorre la boca de los líderes populistas. La arcadia populista dicen Bobbio y Matteucci, está conformada por la pesadilla de perennes conjuras en su contra.

Estos rasgos irracionales y maniqueos son los que confieren al Populismo su particular negativismo. Es un movimiento "Antielitista", "Antiintelectual", "Antiimperialista", "Anticlasisista" y "Anticualquierista". Desprecia la política y las ideologías, se opone, en términos retóricos, prácticamente a todo, como forma de suplir sus carencias programáticas.

En los "Movimientos Populistas" el "líder" desempeña un papel fundamental, sus virtudes son la honestidad y la fuerza lo que lo hace políticamente "indestructible", "blindado" y constituye, por sí mismo, la garantía de los deseos populares, sistemáticamente ignorados y reprimidos por el sistema vigente.

El líder y las masas son los principales actores, todo lo demás es secundario y está en función del propio líder. Está es la razón de la escasa o ninguna organización del Populismo que es un Movimiento antes que un Partido.

Por lo que se refiere a las ideas "pepenadas de aquí y de allá" y que pueden incorporarse a dicha retórica, también son secundarias, pues lo importante para la legitimidad de su ideología es que emane del "líder".

El liderazgo populista es un don "carismático" y aún "mesiánico". El análisis político del carisma: "relación o vínculo de expectativas que conectan al líder con sus partidarios", debe entonces comenzar no con la personalidad del "líder" sino con el vacío que éste llena.

En consecuencia, las situaciones características para el surgimiento del Populismo son, como veremos, las del colapso súbito de la autoridad establecida o la amenaza profunda pero vaga al bienestar de un grupo humano.

2. Evolución:

Como representación, como "quinta esencia" del "pueblo" es evocado el elemento social que parece el menos contaminado por influencias externas: "el campesino", el hombre de campo a quien se atribuye una cierta superioridad moral a causa del carácter natural de su trabajo: "el Mujik Ruso" y el "Farmer Pionero" norteamericano, son solo dos ejemplos entre muchos.

El elemento rural si bien es en lo general privilegiado por el Populismo, no es sin embargo constitutivo, en un país con fuerte índice de concentración urbana, el pueblo puede estar formado por las masas de los trabajadores.

En los regímenes populistas donde los gobiernos desarrollan Políticas de Masas, los sindicatos desempeñan el papel de intermediarios entre los trabajadores y el Estado y llegan a ser activos instrumentos de consenso político que mantiene el gobierno.

El Populismo, tampoco desdeña otras bases sociales, según el caso, "pequeños granjeros" opuestos a la vida urbana y a la gran riqueza, en el caso de los Estados Unidos de Norteamérica, pequeña burguesía y burguesía nacional, en varias experiencias populistas en América Latina y en México.
El Populismo no corresponde entonces, en exclusiva a una fase transicional del desarrollo, es decir aquella que tiene lugar en el tránsito de la sociedad tradicional a la industrial. Experiencias populistas se han verificado en países altamente desarrollados: Estados Unidos de América, la Italia Fascista, el Nacional Socialismo Alemán, el Poujadismo en la Francia de la posguerra, finalmente el Populismo también puede surgir en la transición entre un sistema político con participación restringida a un sistema político con participación amplia como: "Acción Democrática" en Venezuela a la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.

3. Finalidades:

El Populismo sirve en todos los casos, como cauce de expresión de las insatisfacciones y de las aspiraciones populares ignoradas o reprimidas por el sistema vigente (como los pensionados, desempleados, trabajadores informales, etc.), en los países subdesarrollados y no tanto. Supone también la incorporación de las capas sociales que estaban marginadas de la vida política, si se prefiere se trata de una "pseudo participación", pero lo importante es que da lugar a una toma de conciencia de su propio poder.

Para la realización de sus fines le resulta compatible echar mano de cualquier ideología. Hay aspectos populistas en el discurso político de significados tan dispares como: Adolfo Hittler, Fidel Castro, Primo de Rivera o el mismísimo Ronald Reagan.

Aunque finalmente lo importante no es el hecho de que la retórica populistas sea compatible con distintas ideologías, bases sociales diferentes o intereses económicos diversos, sino el hecho mismo de su compatibilidad con la ausencia total de ideología.

Lo cierto es que, esta retórica en los labios del "Conductor del Pueblo" moviliza grandes masas. La apelación reiterada y constante al "Mito" del "Pueblo" es el medio más incierto, más obscuro, al mismo tiempo el más inmotivado y el más funcional en la lucha por el poder.

El Populismo está latente aún en la sociedad más desarrollada y compleja, más allá del orden pluralista listo para materializarse repentinamente o no tanto, en los momentos de crisis.

III.- SINDICALISMO Y POPULISMO.

1. Convergencias:

Si bien el elemento rural es generalmente privilegiado por el Populismo y éste se identifica como la "quinta esencia" del "Pueblo", particularmente en países preponderantemente agrícolas, también es cierto, como lo precisamos anteriormente, que en aquellos con fuerte índice de concentración urbana, el Pueblo puede estar formado por la masa de los trabajadores urbanos.


Los regímenes pupulistas donde los gobiernos desarrollan políticas de masas, los sindicatos pueden desempeñar el papel de intermediarios entre los trabajadores y el Estado, convirtiéndose en activos instrumentos de consenso político para mantener al gobierno en el poder.

¿Ante cuales condiciones determinados sindicatos optarán por cooperar en la instauración y mantenimiento de un régimen populista?

La respuesta, pasa necesariamente a través del reconocimiento de la influencia de los distintos factores y procesos propios de la sociedad y del período histórico en que se desarrolla una determinada acción.

México vive una difícil transición política, entre un viejo régimen autoritario, que se resiste a morir y una nueva sociedad que no acaba de lograrse.

En el prolongado interregno entre el sistema político de participación restringida y uno de participación amplia, se puede derivar en el colapso súbito de la autoridad establecida o generarse una mera amenaza, profunda pero vaga, al bienestar de la sociedad.

Ambas situaciones podrían generar un régimen populista que buscara y lograra la convergencia sindical.

2. Divergencias:

El Sindicato es una institución reconocida y aceptada por la sociedad, con fines y propósitos objetivos perfectamente definidos.

Los sindicatos socialmente relevantes tienen un nivel de organización más alto que muchos partidos políticos y han gozado, en múltiples ocasiones, de mayor poder.

La mayoría de los sindicatos alrededor del mundo y en nuestro país tienen una ideología política claramente definida: "Trade Union Congress" en Inglaterra y "I.G. Metall" en Alemania, la U.G.T. española, la "Social Democracia"; la C.G.T. Francesa, la "Anarquista"; la C.T.M. "Nacionalista Revolucionario", por cierto todas ellas ajustadas a las "exigencias de la hora" y de corte moderno, muy lejos de los dogmatismos y las rigideces de sus orígenes. Otros, los menos, son "apolíticos" y, por convicción y programas no se asocian con los partidos y otros grupos políticos.

Existe además, en todos ellos, una conciencia altamente desarrollada de la escasez de oportunidades económicas que se presentan en puestos de trabajo. El sindicato maduro, según el famoso teórico norteamericano del Sindicalismo, Selig Perlman: "Es la asociación de trabajadores para exigir la propiedad colectiva del conjunto de puestos de trabajo disponibles, para distribuirlos entre sus miembros según las reglas de la organización sindical.

Los sindicatos se encuentran casi unánimemente reconocidos y reglamentados legalmente.

El Populismo por su parte es un "síndrome": conjunto de síntomas que delatan una enfermedad social, el Populismo, como quedamos, no es en sentido estricto ni un movimiento socio-político, ni un tipo particular de organización, ni tampoco un régimen estatal, se trata, en muchos casos, simplemente de una forma de manipulación de las masas por líderes demagogo, con el propósito de asaltar el poder.

La retórica populista sustituye a la ideología, el "Pueblo" es el centro de esa retórica, como una gran calabaza en la que cabe todo, un todo homogéneo, una comunidad de intereses solidarios. En los extremos el Populismo ignora y niega el derecho positivo al que sustituye por la "voluntad del pueblo". La antinomia "pueblo" como "antipueblo" está siempre presente en el Populismo, la lucha entre "pobres y ricos", "explotados y explotadores", "descamisados y oligarcas", toda la retórica gira alrededor de ella.

El Populismo carece de programa político. El líder "carismático" es el programa, el Populismo no tiene como finalidad restaurar un orden social y político amenazado, o en vías de desaparecer, por el contrario, el Populismo se presenta simplemente como la única alternativa válida al sistema vigente.

3. Conciliación:

En América Latina, probablemente el más notable ejemplo de conciliación del Movimiento Sindical y un Gobierno Populista, lo fue el concretado entre el de Juan Domingo Perón y Confederación General de Trabajadores Argentina. En el populismo peronista pertenecer al pueblo no depende de una condición social o profesional. Proponiendo como modelo del Pueblo Argentino "al descamisado", tanto al peón de suburbio como al obrero industrial. Eva Duarte de Perón afirma: "descamisado es aquel que se siente pueblo".

En México, históricamente, gobiernos con aspectos populistas en el discurso político, que han desarrollado políticas de masas, en las cuales los sindicatos han desempeñado eficazmente el papel de intermediarios entre los trabajadores y el Estado: El Comité Nacional de Defensa Proletaria, constituido el 15 de junio de 1935, en la lucha Cárdenas-Calles. El ingreso de la C.T.M. al P.N.R. en enero 7 de 1938, con la creación del "Frente Popular Mexicano" para la transformación al P.R.M., en donde se constituye como el Sector Obrero del Partido, culminación de un proyecto político de masas y la participación soterrada de la Unidad Obrera Independiente (U.O.I.) de Juan Ortega Arenas en apoyo al discurso político populista de Luis Echeverría en los años 70 del siglo pasado.

LIC. CARLOS E. DEUCHLER BALBOA