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LA
LIBERTAD ES EL DERECHO DE HACER LO QUE LAS LEYES PERMITEN.
SI UN CIUDADANO TUVIERA EL DERECHO DE HACER LO QUE ESTAS PROHIBEN,
YA NO SERIA LIBERTAD,
PUES CUALQUIER OTRO TENDRIA EL MISMO DERECHO.
BARON DE MONTESQUIEU.
I.-
SINDICALISMO.
1.
Definición:
En
sentido escrito: Doctrina que defiende el control obrero de la industria.
Se desarrolla en Francia a fines del Siglo XIX. George Sorel fue
su gran exponente. Sostiene que el capitalista debe ser depuesto
por medios revolucionarios (Sindicalismo Revolucionario), por ejemplo:
La Huelga General el gran "Mito". Los obreros de cada
industria organizados en sindicatos deben gobernar en todas las
factorías.
En
sentido amplio, "la acción colectiva para proteger y
mejorar el propio nivel de vida por parte de individuos que venden
su fuerza de trabajo". El Sindicalismo es un fenómeno
complejo y contrario. Surge como una reacción a las condiciones
en que se encuentran los trabajadores en el sistema industrial capitalista,
pero representa también una fuerza capaz de cambiara la sociedad
entera.
El
Sindicato por una parte dirige y alienta el conflicto dentro y fuera
de las empresas, pero también encauza la protección
social y política de amplias masas integrándolas en
la sociedad.
2.
Evolución:
Nacidos como simples sociedades de apoyo mutuo, ligas de resistencia,
cooperativas, de lucha por los derechos democráticos "Cartismo"
o de simple sabotaje "luddistas" (Ned Ludd), los sindicatos
ampliaron gradualmente sus funciones, caracterizándose después
como organizaciones con finalidades tanto económicas como
políticas. Primeramente, a principios del siglo XIX, mediante
organizaciones de carácter "territorial" (las Asociaciones
de Robert Owen en Inglaterra, las Bolsas de Trabajo, de Fernand
Pelloutier en Francia). Posteriormente a partir de la segunda mitad
del Siglo XIX, a través de un nuevo tipo de organización,
ya no sobre bases geográficas, sino por criterios de especialización
profesional "Sindicatos de Oficio". Su grado de sindicalización
es muy elevado, la participación de sus miembros en la vida
sindical intensa. Estos sindicatos organizan solamente a las "Capas
Superiores de los Trabajadores": "Los Productores".
De ideología Socialista "autogestionaria", pero
celosos defensores de sus intereses y capacidades. De resultados
ambivalentes ("gremialistas"), alta conciencia política
y baja burocratización.
Por
otra parte, la fase progresiva de industrialización desde
principios del siglo XIX, permitió el ingreso constante y
reiterado de grandes masas de trabajadores sin oficio ni tradición
en la producción tecnológica (la maquinaria movida
por vapor) y la mayor organización de los sindicatos rompen
finalmente los límites del monopolio de "Oficios"
y contribuyen también a romper el viejo proyecto revolucionario
de la subcultura obrera y hacen surgir los "Sindicatos de Industria",
con el propósito de defender a las nuevas "capas obreras"
emergentes desprovistas de toda preparación profesional.
Su actividad preponderantemente pasa a ser la de contratación
a la par o en sustitución de actividad política-revolucionaria.
Esta nueva orientación, junto con el ensanchamiento de la
base representada, determina un mayor desarrollo de fuerza organizativa.
Surge la problemática de su burocratización y técnificación.
La tensión revolucionaria, por esta razón se atenúa
y también porque el reconocimiento pleno de los sindicatos
significa la conquista de la ciudadanía política efectiva
para amplios sectores de la población.
Esa
definición revolucionaria en el movimiento obrero, había
alcanzado, a su vez, la cúspide al final del siglo XIX y
en las dos primeras décadas del siglo XX, ("La Revolución
Bolchevique. Industrial Workers of the World, Movimiento de los
Consejos Gramsci y Pannekoek"), que luego atraviesa, en términos
generales, por una fase de decadencia constante hasta la actualidad.
En
América Latina en general y en México en particular,
los sindicatos influidos, en su origen, por el anarquismo (Plotino
Rodakanati, Juan Mata Rivera, etc.) no fueron solo organizaciones
mutualistas y de defensa laboral, sino en buena parte foros de lucha
por la hegemonía política dentro del conjunto de la
sociedad, como al principio, en nuestro País: La Casa del
Obrero Mundial y C.G.T. con sus programas: "Comunismo Libertario
y Acción Directa" y la C.R.O.M. de "Acción
múltiple", en oposición a los primeros alentada
por el Gobierno Carrancista y finalmente la C.T.M. "Por una
Sociedad sin Clases", a finales de la década de los
30, comprometida en un programa de orientación nacional,
permeado por partidos de izquierda (como el Comunista Mexicano).
En
México, por lo demás, como en el resto de América
Latina, siempre existió una relación directa entre
la incidencia de los movimientos obreros, las crisis económicas
periódicas, el desempleo endémico y, por ello, su
propio reconocimiento, la posibilidad de ejercer el derecho de huelga
y el establecimiento de relaciones contractuales colectivas, resultó
prioritario y, a toda costa, la inclusión y reglamentación
legal de esos derechos (Pacto de La Casa del Obrero Mundial y el
Gobierno de Venustiano Carranza. Constitución de 1917: Artículo
123), si bien con ello perdieron, a la larga, su capacidad genuina
de movilizar a las masas y se convirtieron, como lo son en la actualidad,
en meros "grupos de interés", con todos los beneficios
de su integración al sistema político.
3.
Finalidades:
Los
Sindicatos, como vimos, al ampliar gradualmente sus funciones, se
caracterizaron como organizaciones con finalidades tanto económicas
como políticas:
a). Económicas
Dado
que los Sindicatos se han convertido en una parte integral y aceptada
de las economías en que actúan y negocian efectivamente,
se plantea su impacto económico en dos grandes temas de interés:
1).
Su impacto sobre el nivel general de salarios.
2). Su impacto sobre la estructura de ingresos, dentro del mercado
laboral.
1).
Su impacto sobre el nivel general de salarios: El ordenamiento predominante
del mercado de trabajo en las economías de mercado donde
hay sindicatos firmes es el de "Monopolio Bilateral".
La negociación del salario ocurre entre dos partes: El Sindicato
y el empleador o dador de trabajo, el objetivo la firma de un Contrato
Colectivo válido para todos los trabajadores implicados e
inclusive, como en México, para los no miembros del Sindicato,
pero que se encuentren en la misma condición objetiva que
los miembros activos. El proceso de negociación colectiva,
sobre todo en situaciones de pleno empleo, ha sido criticado comúnmente
como causante de inflación al aumentar la remuneración
por trabajador por encima del aumento del producto real por trabajador,
llevando al incremento de los costos de trabajo unitarios, elevando
los precios y produciendo una pérdida de competitividad en
los mercados globales con la consiguiente pérdida de los
puestos de trabajo, pues si bien, en determinadas condiciones del
mercado el aumento de los salarios reales es una necesidad de la
economía, en otras condiciones es una imposibilidad que ningún
sindicato por si solo podría eliminar. No se puede distribuir
ninguna riqueza que no se haya producido antes.
En
respuesta a estas distorsiones provocadas por los Sindicatos, los
gobiernos han intentado a veces, como en México, llegar a
un acuerdo (o "imponerlo") sobre políticas de renta,
generalmente incluyendo alguna limitación sobre los aumentos
salariales negociados colectivamente, junto con otras medidas más
aceptables para los sindicatos, que les permitan obtener ventajas
para sus miembros , sin que éstas se logren a costa de la
comunidad en general.
2).- Su impacto sobre la estructura de ingresos, dentro del mercado
laboral:
Existe
evidencia para demostrar que los ingresos medios de los trabajadores
sindicalizados tienden a ser superiores a los ingresos medios de
los no agremiados. Se argumenta que las consecuencias de la contratación
colectiva, han sido, al menos en parte, responsables, junto con
otras causas de la "segmentación del mercado laboral"
y la creación de "aristocracias obreras"
Esta es la situación que se genera cuando el empleo está
dividido entre un mercado de trabajo "primario", relativamente
sindicalizado, que comprende puestos de trabajo bien remunerados
y con buenas condiciones laborales (jornadas reducidas, días
de descanso, escalafones, pensiones) en las grandes empresas y la
burocracia, y un mercado laboral "secundario" periférico
y relativamente no sindicalizado, con salarios bajos y condiciones
magras. Es por ello que las políticas de rentas en países
como el nuestro se han orientado con el fin de menguar las rentas
reales de una elite urbana empleada afluente a costa del campesino
agrario y también hacia el control de la inflación.
b).
Finalidades políticas.
Las
finalidades políticas entre los sindicatos aunque presentan
muchas características comunes, varían de manera importante
en lo relativo a su estructura. Los sindicatos latinoamericanos,
como los nuestros, acusan un alto nivel de centralización:
predominio de las Confederaciones, en contraste con la descentralización
propia de los Norteamericanos en los que se establece, primordialmente,
la contratación por empresas, y cuyo núcleo organizativo
y de poder, radica en las secciones sindicales. Los sindicatos del
norte de Europa se encuentran en un nivel intermedio: Predominio
de las Federaciones.
Los
Sindicatos Norteamericanos, en lo correspondiente a los sistemas
de relaciones individuales, privilegian la contratación colectiva
respecto de la acción política. Los sindicatos europeos
y latinoamericanos, como los de nuestro país, han recurrido
en mayor medida a la acción legislativa por su estrecha relación
con los partidos políticos. Los aspectos relativos a la situación
laboral (Salarios Mínimos, Pensiones, Seguros de Enfermedad,
etc.) se fijan en los Estados Unidos de Norteamérica en los
Contratos Colectivos. En Europa, como entre nosotros, son objeto
de legislación. Los Sindicatos Norteamericanos solo representan
los intereses de sus agremiados, los nuestros como los europeos,
se dicen portavoces de la clase obrera en su conjunto.
En
México los sindicatos no solo han sido organizaciones de
defensa laboral o "grupos de presión" como en los
Estados Unidos de Norteamérica, han resultado además,
foros de lucha política que participan en la "disputa
por la nación" y han logrado reunir en ocasiones, considerable
el número de miembros y mayor influencia política
que los partidos.
4.
Consecuencias:
a).
Comportamiento político.
De
las condiciones que enfrentan los sindicatos derivan sus formas
de actividad y su comportamiento. Las tendencias a una acción
revolucionaria y global se presentan cuando masas desarraigadas
de sus comunidades de origen y todavía no integradas a la
sociedad industrial, entran rápidamente en la producción
moderna accediendo a formar parte de los sindicatos constituidos
por las "Aristocracias Obreras" y llegan a transformar
la naturaleza de tales sindicatos, dándoles el carácter
de comunidades totales que se oponen a la sociedad externa.
Cuando
en cambio, los trabajadores y las organizaciones gremiales tienen
mayor tradición, son reconocidas y están integradas
en la sociedad no tienden, históricamente, como lo precisaremos,
a reconstruir comunidades, sino más bien a obtener ventajas
concretas.
Aunque
siempre existirá la posibilidad real que comportamientos
semejantes a los primeramente descritos, pudieran repetirse, aún
en sociedades capitalistas desarrolladas, pues aún en éstas
se generan continuamente capas marginales al sistema, como ocurre
con los inmigrantes en la comunidad europea o como, de otra manera,
en algunos países de América Latina en que las condiciones,
aún hoy en día, resultan difíciles para la
acción sindical por las bajas tasas de sindicación,
la relación frecuentemente estrecha entre dirigentes sindicales
y estatales, la persecución de líderes de oposición,
etc., que generan enfrentamientos e inclusive formas de acción
clandestinas.
b).
Impacto económico:
Aún partiendo del supuesto que el sindicato acepte el sistema
político en el que actúa y no se fije el propósito
de destruirlo para edificar otro que considere mejor, esto es, que
sea simplemente "reformista", su poder contractual se
ha acrecentado mucho, por múltiples razones políticas
y económicas.
Entre
las económicas, se destaca sobre todas las demás,
la de mayor vulnerabilidad a las huelgas de la producción
moderna.
Detener
una gran fábrica mediante una huelga, equivale a detener
un río de riqueza que brota de los capitales cuyos propietarios
no pueden soportar mantenerlos secos y estériles por el tiempo
de duración de la huelga (especialmente cuando no lo están
los de sus competidores). Esto quiere decir, que el predominio de
los costos fijos de la producción sobre los variables, imponen
que en la industria no se tengan pausas, pues, de otra manera, los
gastos generales se vuelven inmanejables.
La
sociedad industrial moderna está interconectada y es altamente
interdependiente, de cada empresa dependen muchas más. Detener
un pequeño engranaje con una huelga, incluso limitada, implica
bloquear bastos mecanismos sociales. La huelga como "chantaje"
se hace más amenazadora y se complica si ésta se hace
con fines no económicos, sino meramente políticos,
contra el Estado y no contra los empresarios privados.
Eso
y más da al sindicato oportunidad de influir en la política
económica y aún en la política general de la
nación, como si los sindicatos tuvieran un derecho de voto
suplementario respecto de los ciudadanos comunes.
II.- POPULISMO.
1.
Definición:
El Populismo es una forma de nacionalismo que se caracteriza por
la identificación de la "Nación" y el "Pueblo".
Aún cuando, dicha identificación no sea expresa, todo
movimiento populista tiene una base nacionalista.
Hoy
en día, se recurre al concepto de Populismo para tratar de
definir un abigarrado conjunto de movimientos, doctrinas y regímenes
políticos que ocurren en distintos contextos históricos
y geográficos.
Tal
número y variedad de manifestaciones, así como su
compatibilidad con distintas ideologías diferentes, intereses
económicos y bases sociales opuestas, supone un alto grado
de dificultad para definir el término.
La
Enciclopedia del "Nacionalismo" coordinada por Andrés
de Blas Guerrero, Pág. 627, Alianza Editorial. Madrid 1999.
define Populismo como "un movimiento político"
(o la fase de un movimiento más amplio) que se basa, para
su eficacia, en amplias movilizaciones de masas a partir de una
retórica de contenido fundamentalmente emocional y autonormativo,
centrada en torno a la idea de pueblo, como depositario de las virtudes
sociales de justicia y moralidad, vinculadas a un líder habitualmente
carismático, cuya honestidad y fuerza de voluntad garantiza
el cumplimiento de los deseos populares.
Dicen
Bobbio y Matteucci coordinadores del "Diccionario de Política",
Pág. 1281, Siglo XXI Editores, S.A. México 1982, "que
el Populismo no es un doctrina precisa, sino un "síndrome":
al que el "Diccionario Clave", P. 1676. México
1999, define como un conjunto de síntomas característicos
de una enfermedad o trastorno físico.
En
general, el Populismo está más latente que teóricamente
explícito, pues no corresponde propiamente a una elaboración
teórica y sistemática.
La
idea de "Pueblo" como depositario exclusivo de valores
sociales específicos y permanentes, es asumida en el Populismo
como un "Mito" en el sentido que para Geoge Sorel sindicalista
revolucionario francés, citado, tiene dicho término:
"conjugación de lo mágico y lo milagroso, es
el elemento que permite la polarización de las voluntades
de las masas por un conjunto probado no de hechos sino de imágenes
motrices, capaces de evocar en bloque y por la sola intuición,
antes de todo análisis reflexivo, todos los sentimientos
correspondientes a una acción proyectada".
De
ahí que el "Pueblo" nunca se ha definido con exactitud,
sino idealizado con poéticas imágenes. Además
de la virtud, a el "Pueblo" lo caracteriza su sufrimiento.
Un rasgo distintivo del mismo es la privación, los que no
tienen son por ello los más puros.
El
"Pueblo" es un todo más o menos homogéneo,
una "comunidad de intereses" solidarios. La Sociedad se
divide en dos partes: "Pueblo" y "Antipueblo",
el enfrentamiento entre ambos esta presente siempre en el Populismo.
El Pueblo es el depositario de la virtud, el otro su contrafigura.
El "Antipueblo" es el maligno, el innoble, el innombrable.
El
"Antipueblo" es visto bajo una luz demoniaca, como un
conjunto conspirativo, complotista, una serie de conjura permanente
y de proporciones inconmensurables. La expresión de "complot
comunista" o "complot imperialista" o "complot
cualquierista" recorre la boca de los líderes populistas.
La arcadia populista dicen Bobbio y Matteucci, está conformada
por la pesadilla de perennes conjuras en su contra.
Estos rasgos irracionales y maniqueos son los que confieren al Populismo
su particular negativismo. Es un movimiento "Antielitista",
"Antiintelectual", "Antiimperialista", "Anticlasisista"
y "Anticualquierista". Desprecia la política y
las ideologías, se opone, en términos retóricos,
prácticamente a todo, como forma de suplir sus carencias
programáticas.
En
los "Movimientos Populistas" el "líder"
desempeña un papel fundamental, sus virtudes son la honestidad
y la fuerza lo que lo hace políticamente "indestructible",
"blindado" y constituye, por sí mismo, la garantía
de los deseos populares, sistemáticamente ignorados y reprimidos
por el sistema vigente.
El
líder y las masas son los principales actores, todo lo demás
es secundario y está en función del propio líder.
Está es la razón de la escasa o ninguna organización
del Populismo que es un Movimiento antes que un Partido.
Por
lo que se refiere a las ideas "pepenadas de aquí y de
allá" y que pueden incorporarse a dicha retórica,
también son secundarias, pues lo importante para la legitimidad
de su ideología es que emane del "líder".
El
liderazgo populista es un don "carismático" y aún
"mesiánico". El análisis político
del carisma: "relación o vínculo de expectativas
que conectan al líder con sus partidarios", debe entonces
comenzar no con la personalidad del "líder" sino
con el vacío que éste llena.
En
consecuencia, las situaciones características para el surgimiento
del Populismo son, como veremos, las del colapso súbito de
la autoridad establecida o la amenaza profunda pero vaga al bienestar
de un grupo humano.
2.
Evolución:
Como
representación, como "quinta esencia" del "pueblo"
es evocado el elemento social que parece el menos contaminado por
influencias externas: "el campesino", el hombre de campo
a quien se atribuye una cierta superioridad moral a causa del carácter
natural de su trabajo: "el Mujik Ruso" y el "Farmer
Pionero" norteamericano, son solo dos ejemplos entre muchos.
El
elemento rural si bien es en lo general privilegiado por el Populismo,
no es sin embargo constitutivo, en un país con fuerte índice
de concentración urbana, el pueblo puede estar formado por
las masas de los trabajadores.
En
los regímenes populistas donde los gobiernos desarrollan
Políticas de Masas, los sindicatos desempeñan el papel
de intermediarios entre los trabajadores y el Estado y llegan a
ser activos instrumentos de consenso político que mantiene
el gobierno.
El
Populismo, tampoco desdeña otras bases sociales, según
el caso, "pequeños granjeros" opuestos a la vida
urbana y a la gran riqueza, en el caso de los Estados Unidos de
Norteamérica, pequeña burguesía y burguesía
nacional, en varias experiencias populistas en América Latina
y en México.
El Populismo no corresponde entonces, en exclusiva a una fase transicional
del desarrollo, es decir aquella que tiene lugar en el tránsito
de la sociedad tradicional a la industrial. Experiencias populistas
se han verificado en países altamente desarrollados: Estados
Unidos de América, la Italia Fascista, el Nacional Socialismo
Alemán, el Poujadismo en la Francia de la posguerra, finalmente
el Populismo también puede surgir en la transición
entre un sistema político con participación restringida
a un sistema político con participación amplia como:
"Acción Democrática" en Venezuela a la caída
de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.
3.
Finalidades:
El
Populismo sirve en todos los casos, como cauce de expresión
de las insatisfacciones y de las aspiraciones populares ignoradas
o reprimidas por el sistema vigente (como los pensionados, desempleados,
trabajadores informales, etc.), en los países subdesarrollados
y no tanto. Supone también la incorporación de las
capas sociales que estaban marginadas de la vida política,
si se prefiere se trata de una "pseudo participación",
pero lo importante es que da lugar a una toma de conciencia de su
propio poder.
Para
la realización de sus fines le resulta compatible echar mano
de cualquier ideología. Hay aspectos populistas en el discurso
político de significados tan dispares como: Adolfo Hittler,
Fidel Castro, Primo de Rivera o el mismísimo Ronald Reagan.
Aunque
finalmente lo importante no es el hecho de que la retórica
populistas sea compatible con distintas ideologías, bases
sociales diferentes o intereses económicos diversos, sino
el hecho mismo de su compatibilidad con la ausencia total de ideología.
Lo
cierto es que, esta retórica en los labios del "Conductor
del Pueblo" moviliza grandes masas. La apelación reiterada
y constante al "Mito" del "Pueblo" es el medio
más incierto, más obscuro, al mismo tiempo el más
inmotivado y el más funcional en la lucha por el poder.
El
Populismo está latente aún en la sociedad más
desarrollada y compleja, más allá del orden pluralista
listo para materializarse repentinamente o no tanto, en los momentos
de crisis.
III.- SINDICALISMO Y POPULISMO.
1.
Convergencias:
Si
bien el elemento rural es generalmente privilegiado por el Populismo
y éste se identifica como la "quinta esencia" del
"Pueblo", particularmente en países preponderantemente
agrícolas, también es cierto, como lo precisamos anteriormente,
que en aquellos con fuerte índice de concentración
urbana, el Pueblo puede estar formado por la masa de los trabajadores
urbanos.
Los regímenes pupulistas donde los gobiernos desarrollan
políticas de masas, los sindicatos pueden desempeñar
el papel de intermediarios entre los trabajadores y el Estado, convirtiéndose
en activos instrumentos de consenso político para mantener
al gobierno en el poder.
¿Ante
cuales condiciones determinados sindicatos optarán por cooperar
en la instauración y mantenimiento de un régimen populista?
La
respuesta, pasa necesariamente a través del reconocimiento
de la influencia de los distintos factores y procesos propios de
la sociedad y del período histórico en que se desarrolla
una determinada acción.
México
vive una difícil transición política, entre
un viejo régimen autoritario, que se resiste a morir y una
nueva sociedad que no acaba de lograrse.
En
el prolongado interregno entre el sistema político de participación
restringida y uno de participación amplia, se puede derivar
en el colapso súbito de la autoridad establecida o generarse
una mera amenaza, profunda pero vaga, al bienestar de la sociedad.
Ambas
situaciones podrían generar un régimen populista que
buscara y lograra la convergencia sindical.
2.
Divergencias:
El
Sindicato es una institución reconocida y aceptada por la
sociedad, con fines y propósitos objetivos perfectamente
definidos.
Los
sindicatos socialmente relevantes tienen un nivel de organización
más alto que muchos partidos políticos y han gozado,
en múltiples ocasiones, de mayor poder.
La
mayoría de los sindicatos alrededor del mundo y en nuestro
país tienen una ideología política claramente
definida: "Trade Union Congress" en Inglaterra y "I.G.
Metall" en Alemania, la U.G.T. española, la "Social
Democracia"; la C.G.T. Francesa, la "Anarquista";
la C.T.M. "Nacionalista Revolucionario", por cierto todas
ellas ajustadas a las "exigencias de la hora" y de corte
moderno, muy lejos de los dogmatismos y las rigideces de sus orígenes.
Otros, los menos, son "apolíticos" y, por convicción
y programas no se asocian con los partidos y otros grupos políticos.
Existe
además, en todos ellos, una conciencia altamente desarrollada
de la escasez de oportunidades económicas que se presentan
en puestos de trabajo. El sindicato maduro, según el famoso
teórico norteamericano del Sindicalismo, Selig Perlman: "Es
la asociación de trabajadores para exigir la propiedad colectiva
del conjunto de puestos de trabajo disponibles, para distribuirlos
entre sus miembros según las reglas de la organización
sindical.
Los
sindicatos se encuentran casi unánimemente reconocidos y
reglamentados legalmente.
El
Populismo por su parte es un "síndrome": conjunto
de síntomas que delatan una enfermedad social, el Populismo,
como quedamos, no es en sentido estricto ni un movimiento socio-político,
ni un tipo particular de organización, ni tampoco un régimen
estatal, se trata, en muchos casos, simplemente de una forma de
manipulación de las masas por líderes demagogo, con
el propósito de asaltar el poder.
La
retórica populista sustituye a la ideología, el "Pueblo"
es el centro de esa retórica, como una gran calabaza en la
que cabe todo, un todo homogéneo, una comunidad de intereses
solidarios. En los extremos el Populismo ignora y niega el derecho
positivo al que sustituye por la "voluntad del pueblo".
La antinomia "pueblo" como "antipueblo" está
siempre presente en el Populismo, la lucha entre "pobres y
ricos", "explotados y explotadores", "descamisados
y oligarcas", toda la retórica gira alrededor de ella.
El
Populismo carece de programa político. El líder "carismático"
es el programa, el Populismo no tiene como finalidad restaurar un
orden social y político amenazado, o en vías de desaparecer,
por el contrario, el Populismo se presenta simplemente como la única
alternativa válida al sistema vigente.
3.
Conciliación:
En
América Latina, probablemente el más notable ejemplo
de conciliación del Movimiento Sindical y un Gobierno Populista,
lo fue el concretado entre el de Juan Domingo Perón y Confederación
General de Trabajadores Argentina. En el populismo peronista pertenecer
al pueblo no depende de una condición social o profesional.
Proponiendo como modelo del Pueblo Argentino "al descamisado",
tanto al peón de suburbio como al obrero industrial. Eva
Duarte de Perón afirma: "descamisado es aquel que se
siente pueblo".
En
México, históricamente, gobiernos con aspectos populistas
en el discurso político, que han desarrollado políticas
de masas, en las cuales los sindicatos han desempeñado eficazmente
el papel de intermediarios entre los trabajadores y el Estado: El
Comité Nacional de Defensa Proletaria, constituido el 15
de junio de 1935, en la lucha Cárdenas-Calles. El ingreso
de la C.T.M. al P.N.R. en enero 7 de 1938, con la creación
del "Frente Popular Mexicano" para la transformación
al P.R.M., en donde se constituye como el Sector Obrero del Partido,
culminación de un proyecto político de masas y la
participación soterrada de la Unidad Obrera Independiente
(U.O.I.) de Juan Ortega Arenas en apoyo al discurso político
populista de Luis Echeverría en los años 70 del siglo
pasado.
LIC.
CARLOS E. DEUCHLER BALBOA
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