OFICINA INTERNACIONAL DEL TRABAJO
Oficina Regional para América Latina y el Caribe
3er. Foro Laboral Internacional
Realidad Laboral y Social para la Competitividad
COPARMEX-CONCAMIN-OIT
México, 2 de Diciembre 2003
Exposición del Dr. Agustín Muñoz Vergara


Distinguidos Señoras y Señores:

Deseo reiterarles los afectuosos saludos y el reconocimiento del señor Director General de la OIT, Embajador Juan Somavía y el mío propio, a los distinguidos y distinguidas organizadores y participantes de este evento.

Este 3er. Foro Laboral Internacional se celebra en un contexto marcado por dos megatendencias en nuestra Región, las que se vienen manifestando desde la década de los 90. Ellas son:

La reafirmación de la democracia y el fuerte impulso de la globalización.

La re afirmación de la democracia y la apertura de mercados, como tendencias centrales, son signos extremadamente positivos para un continente Como el nuestro que ha vivido en general experiencias de intolerancia, represión, dictaduras, subdesarrollo económico y, durante varias décadas, políticas de sustitución de importaciones que derivaron en proteccionismoS y en un excesivo rol del Estado en la Economía que no pUdo resolver los problemas que dificultaban el Desarrollo económico y social.

Sin embargo, la democracia es sinónimo de justicia social y hoy en día noS enfrentamos a la conjunción de una serie de factores. El primero es la persistencia de nuestros problemas históricos de pobreza, desempleo, desigualdad y exclusión social. Estas enormes dificultades, que han coartado loS esfuerzos de nuestros países por construir sociedades fundadas en la justicia social, se manifiestan en el hecho de que, todavía hoy, alrededor del 45 por ciento de nuestras poblaciones viven en la pobreza, de la persistencia del desempleo, de la creación de empleos de mala calidad e
improductivoS y también en que la globalización en su forma actual no extiende sus beneficios a las grandes mayorías.

Si nos detenemos a observar algunas de esas cifras, podemos constatar que loS niveles de pobreza afectan a 215 millones de personas en nuestro continente y que el 11% de desempleo regional significan casi 20 millones de hombres y mujeres que no tienen acceso a nada en una sociedad que acepta y contribuye al desarrollo de una cultural del desempleo crónica agravada Con una dinámica de creación de Empleo de mala calidad en que prevalece lo informal y el cuenta propismo.

Creo que esta realidad nos está indicando que es necesario examinar el actual modelo de globalización desde la perspectiva de la búsqueda de una mayor equidad, equidad no sólo entre las personas, sino también entre los países.

Agreguemos a los factores históricos ya la actual dimensión de la globalización, el descenso en el ciclo económico. Esta tendencia recesiva, que ya se venía insinuando, se aceleró con los terribles eventos del 11 de septiembre del año 2001 ya pesar de determinados signos positivos en el contexto latinoamericano, no se ha aún podido superar.

Los distintos foros internacionales coinciden que no se podrán de manera durable desconocer o ignorar los temas de la protección social, del medio ambiente, ni el respeto de los derechos sociales de los trabajadores y de los excluidos; temas que deben ser tratados en el seno de nuestra Organización. Los sistemas de derecho y las normas jurídicas permanecen inmutables, identificando el derecho al Estado y el Estado a la territorialidad ya la soberanía. Sin embargo, ahora estamos descubriendo que el territorio ya no es un santuario y que la soberanía puede ser compartida; pues la globalización actual está caracterizada an tes que nada por las tecnologías que han abolido las fronteras y las distancias.

Esto debería, igualmente, permitir una universalización de los derechos Humanos como valores universales. Sin embargo, la relación entre sistemas de derecho, globalización y universalización de los derechos humanos fundamentales es aún muy ambigua.

La emergencia de lo que podríamos denominar "un Derecho de la Globalización" con vocación económica es en estos momentos mucho más rápido y más eficaz que la globalización del derecho, lo que permitiría el acercamiento de las legislaciones nacionales bajo la influencia de los Derechos Humanos Fundamentales y, particularmente, de los Convenios Fundamentales de la OIT.

Esta contradicción importante, va igualmente acompañada de un conflicto ideológico relevante que se refiere al significado de un desarrollo planetario que se orienta más hacia una sociedad de mercado caracterizada por un crecimiento de las desigualdades sociales y no hacia la noción de universalismo del conjunto de los derechos que permita ala vez el desarrollo económico y el desarrollo social.

Esto está presente en todos los debates actuales, ya sea sobre las dimensiones sociales de los procesos de integración, sobre las cláusulas sociales, sobre la exclusión social o sobre los temas en relación con los medios de comunicación e información, las políticas medioambientales, etc. El riesgo sería resolver estas contradicciones subordinando los derechos fundamentales a las exigencias del mercado. Ello comportaría un riesgo para la
Democracia y de allí la necesidad de ocuparse de la Gobernanza de la Globalización que de manera magistral fue expuesto por su excelencia Tarja Halonen, presidenta de Finlandia ante el último Consejo de Administración de la OIT, donde decía que:

"El éxito a la hora de participar en el proceso de globalización está ligado a las capacidades, a las políticas nacionales ya los tres principios básicos de un Estado moderno: democracia, derechos humanos e imperio de la ley. Aquellos países que no hagan suyos estos principios serán incapaces a largo plazo de hacer que su población se beneficie de la globalización.

Es más probable que obtengan beneficios de la globalización aquellas personas que viven en países bien gobernados, con unos sistemas de justicia social y de educación consolidados, mecanismos de distribución de la renta y redes de seguridad social.
Por todos estos motivos puede decirse que la respuesta ala globalización comienza en casa. También es un buen motivo para hacer que el Estado-nación sea una entidad más fuerte.

La integración y la cooperación en el ámbito regional pueden promover de distintas maneras un modelo de globalización más equitativo.

Al aumentar efectivamente el tamaño de los mercados nacionales, la integración mejora la capacidad para hacer frente a las fluctuaciones económicas externas y puede contribuir a desarrollar las capacidades necesarias para sacar partido de las oportunidades globales.

Además, cuando se incorporan objetivos sociales ala integración regional, ésta sirve de punto de partida para incorporarlos también a la economía global. He aquí un importante
desafió para una América Latina inmersa en procesos de integración y en tratados de Libre Comercio.

El avance de la globalización ha dado lugar a una gama creciente de problemas que sólo pueden resolverse de manera eficaz a través de una acción global concertada. Entre los ejemplos que cabe citar figuran los problemas de "contagio" financiero, las enfermedades transmisibles, la criminalidad transfronteriza, los paraísos fiscales y la competencia en el terreno fiscal.

Hasta la fecha no se ha dado una respuesta sistemática a estos nuevos desafíos. Necesitamos enfocar estos retos de manera más coherente. Esto podría lograrse bajo el liderazgo de las Naciones Unidas y por cierto de nuestra propia institución: la OIT.

En el terreno del desarrollo económico y social, también podría buscarse un mayor equilibrio en las actividades de las instituciones de Bretton Woods. Además del crecimiento y de la estabilidad en el terreno económico, debería darse la importancia suficiente ala justicia social y al empleo. Todos los países, sean ricos o pobres, comparten el objetivo de la creación y de la mejora del empleo."

Tal vez por ello, y también de manera universal, se ha ido acrecentando la reflexión acerca de que la competitividad y la productividad son altamente imprescindibles para el desarrollo; pero que ambas son perdurables si se basan en la inversión productiva y tecnológica, en la formación de los recursos humanos y en las buenas condiciones de empleo y de salarios.

El ejemplo de los países hoy en día altamente industrializados y que son poseedores del conocimiento tecnológico, muestra que uno de los factores más determinantes para el desarrollo, junto a la inversión en capital y tecnología, al establecimiento de sistemas democráticos y participativos de relaciones laborales, a la inversión financiera y en recursos humanos a través de la educación y la formación, fue el decidido empeño en el desarrollo del diálogo y de la concertación social que redundó en la mayoría de los casos en desarrollo, empleo, productividad, en un Derecho del Trabajo dinámico y en sistemas equitativos de Seguridad Social.

Lo anterior contribuye decididamente ala competitividad, a la inserción en los mercados internacionales, al aumento del producto ya la creación de empleo, pues significa alta competitividad nacional e internacional y alta productividad en las empresas.

Al igual que el consenso democrático y que el consenso de apertura económica, existe también otro consenso en nuestras sociedades y es que el Sector Privado es motor fundamental en la creación de la riqueza, del Desarrollo Nacional y de la Modernidad.

La Empresa se valora como factor de producción, como creadora de riqueza, como innovadora tecnológica, como fuen te de empleo y como impulsora de Relaciones Laborales dinámicas. De la empresa y de sus trabajadores han surgido iniciativas de Diálogo y concertación social novedosas que apuntan a un compromiso entre empresarios y trabajadores con la Sociedad, con el país, como ha sido por ejemplo en México la Nueva Cultura Laboral.

Aun cuando son muy pocos los ejemplos en el mundo, los de Reformas Laborales que de per se hayan permitido la creación de empleo productivo y ayudado a la competitividad de las empresas, es también pertinente examinar textos jurídicos que no se ajustan al desarrollo económico actual conteniendo disposiciones legales que dificultan la creación de empleo; interponiendo obstáculos jurídicos que no permiten alcanzar mejores niveles de competitividad y disposiciones rígidas que impiden el desarrollo de la relación salarios / productividad.

Aspecto muy importante es también lo que se refiere alas particularidades de contratación en los micro y pequeños centros de trabajo, no contemplados en muchas legislaciones y que es necesario examinar con atención y creatividad para facilitar su desarrollo .

Los países más modernos y dinámicos han incorporado en sus legislaciones como producto de Reformas Laborales, consensuadas, innovadores aspectos referidos a los contratos individuales de trabajo con modalidades de a tiempo parcial, de períodos de prueba, de temporada, de aprendizaje, de solidaridad; reformas que han considerado el ordenamiento de la jornada de trabajo, a horarios flexibles o variables, a la formación de los trabajadores y al tema productividad/salarios ya incentivos productivos.

Estas reformas, insisto, consensuadas, se han hecho en un clima de respecto y de justicia y podrían permitir una mayor generación de empleo, recuperar salarios y elevar la competitividad de las empresas.

Por ello nuestro Director General, señor Juan Somavía, puso en exergo su propuesta de Trabajo Decente en la 87a Conferencia Internacional del Trabajo de 1999. En esa propuesta subraya la necesidad de que, en una época de grandes cambios, el objetivo de la OIT debe ser el asegurar a cada mujer y hombre el acceso aun Trabajo Decente y productivo en condiciones de libertad, equidad, seguridad y dignidad.

El valor de este término, casi ya universalmente aceptado, reside en el profundo contenido político innovador que conlleva su mensaje; pues, aparte de recoger el objetivo histórico de la OIT por la justicia social; los renovadores conceptos humanistas de la Declaración de Filadelfia de 1944; el énfasis en la necesidad de situar al ser humano en el centro del desarrollo expresado en la Cumbre Social de Copenhague en marzo de 1995 y los valores de la Declaración de la OIT sobre los Principios y los Derechos Fundamentales en el Trabajo y su Seguimiento de 1998; el concepto presenta igualmente una propuesta ética para la Sociedad en su conjunto y para el mundo del trabajo en particular , con una perspectiva de acción integradora.

Esa acción integradora involucra decididamente al mundo político, al mundo empresarial y sindical, al mundo académico y universitario ya la sociedad civil en su conjunto.

El Trabajo Decente promueve la reafirmación de los valores democráticos como sistema político y como forma de participación ciudadana, valora a la empresa como motor del desarrollo, destaca el concepto de equidad y libertad en la sociedad y en las relaciones laborales, propicia el diálogo y la concertación social para alcanzar acuerdos, propicia la igualdad entre hombres y mujeres, resalta al individuo como persona y se refiere a las seguridades necesarias que deben existir en la sociedad; tales como la seguridad aun empleo de calidad, seguridad en materia de protección social, seguridad para la empresa, seguridad para la educación, seguridad en remuneraciones y condiciones laborales y seguridad ciudadana.

Pretende igualmente la propuesta, coordinar los esfuerzos para reducir el déficit de Trabajo Decente y así lo expresó el Director General de la OIT en su Memoria en la Conferencia Internacional del Trabajo del año 2001. En esa Memoria, la reducción del déficit de Trabajo Decente es planteada como un desafio global para lo que se requiere resolver la delicada ecuación que permita integrar a todos los niveles, los objetivos de crecimiento y desarrollo económico con los objetivos políticos y sociales del concepto Trabajo Decente, en vías de resultados concretos en la vida cotidiana de hombres y mujeres.

Todo esto ha motivado que nuestros objetivos regionales se orienten a enfrentar esos desafíos a través del fomento del empleo y a las políticas empresariales, al desarrollo de la integración regional, y subregional, al establecimiento de un diálogo social con actores representativos de la sociedad y al fomento de políticas económicas, sociales y de mercados de trabajo integradas que además contribuyan a dar mayores oportunidades de empleo a las mujeres, a los jóvenes ya los excluídos. Esto apoya a otro objetivo fundamental que es la gobernabilidad para preservar la Democracia.

Por lo anteriormente expuesto, señoras y señores organizadores y participantes, deseo expresarles el fuerte compromiso de nuestra Institución con vuestros objetivos por el desarrollo de la empresa y del país y estamos seguros que en cualquier proceso de productivo, nuestros valores institucionales expuestos en nuestra noción de Trabajo Decente formarán parte del mismo y la OIT los acompañará.


Muchas gracias.