El eje central de Mayor Exigencia Ciudadana para una Mejor Democracia se ubico con mucha claridad en la educacion, tema reiterado constantemente en cada una de las conferencias.
1. El reto es la productividad para que los ciudadanos tengan una mayor capacidad de generar riqueza y sea retribuida con justicia. La clave de una mayor productividad es la educación que se constituye no sólo como un medio, sino también como un fin en sí misma para la vida. No se trata de gastar más, lo importante es en qué y cómo gastar.
2. Se requiere además de reformas estructurales para el crecimiento en diferentes ámbitos: en lo político, fiscal, telecomunicaciones, laboral, en la mejora regulatoria y la informalidad para propiciar una competencia justa.
3. El cambio político para una mejor democracia implica una mayor exigencia ciudadana, participación y generar costos políticos a los representantes populares que prefieren la mezquindad a la generosidad.
4. La democracia rebasa el aspecto meramente electoral. Debe constituirse como catalizadora del crecimiento económico y la disminución drástica de las desigualdades. De otra forma no habrá una respuesta efectiva a las protestas sociales que se generalizan cada vez más. Juega de forma clave también una efectiva responsabilidad social empresarial. Se trata en el fondo de llevar a la solidaridad a sus raíces y profundo significado: hacernos responsables por el otro.
5. Los problemas que enfrentamos en el mundo van más allá de asuntos meramente económicos, son manifestaciones de déficit éticos de enorme trascendencia (hambre, agua, mortalidad, desigualdad, ausencia de oportunidades para los jóvenes, medio ambiente). La familia se constituye como el eje articulador y requiere de políticas públicas para su fortalecimiento. Buenas familias son la semilla de buenos ciudadanos.
6. Debemos como empresarios hacer gala de innovación y creatividad. El tiempo que vivimos hoy exige no esperar las oportunidades, sino realmente crearlas. Aprovechar los avances tecnológicos como medio para elevar el nivel educativo de todos. México debe desarrollar programas de gran envergadura y alcance como ya lo han hecho otros países como Uruguay, cuya ambición es una computadora para cada niño.
7. La revolución educativa implica: más años de escolaridad y más horas; cambio en las prácticas docentes para que alcancen un nivel mundial; programas para contar con maestros de excelencia; gasto transparente y eficiente; escuelas con autonomía y padres participando. Como país debemos cerrar brechas y desigualdades y eso es posible sólo con educación de alta calidad. Más educación es más crecimiento y más seguridad.
8. La formación de buenos ciudadanos es un reto del sistema educativo.
9. Como sociedad debemos poner un alto firme a cualquier negociación política que ponga al sistema educativo como moneda de cambio.
10. Gobernar es reformar, es prever el futuro y construirlo con la participación de todos. Del paradigma de repartir sin crecer o crecer sin repartir, hemos de pasar al paradigma de crecer y repartir con justicia. Al final, que cada persona pueda ser responsable de su propio destino.


